Centro de Detención y Exterminio José Domingo Cañas: Historia y Memoria

La historia de Chile durante la dictadura civil-militar (1973-1990) está marcada por la violación sistemática de los derechos humanos. En este contexto, el inmueble ubicado en José Domingo Cañas N° 1367, en la comuna de Ñuñoa, Santiago, jugó un papel crucial como uno de los centros clandestinos de detención, tortura y exterminio más emblemáticos, conocido como el Cuartel Ollagüe.

Fotografía aérea o mapa del sector de José Domingo Cañas y República de Israel en Santiago, Chile

Contexto Histórico de la Represión en Chile

A partir del golpe de Estado de 1973, y teniendo como base ideológica la Doctrina de Seguridad Nacional, se puso en práctica en Chile una política de Estado represiva. Esta política tuvo como objetivo sofocar toda amenaza al nuevo orden establecido, recurriendo para ello a la detención, la tortura, el asesinato y el exilio. Estas acciones afectaron a miles de chilenos, incluyendo políticos de izquierda, dirigentes sindicales y simpatizantes del depuesto gobierno de la Unidad Popular.

La dictadura civil-militar desarrolló, como estrategia de inteligencia, la instalación de una serie de espacios de represión y tortura en múltiples lugares del país, utilizándolos como centros clandestinos de secuestro. Muchos de estos espacios estaban dentro de zonas residenciales, lo que obligaba a los vecinos y a la comunidad civil en general a convivir con el temor y el horror.

La violación sistemática de los derechos humanos se llevó a cabo a través de órganos estatales ya existentes, como las Fuerzas Armadas, Carabineros de Chile y la Policía de Investigaciones. Además, otros organismos fueron creados especialmente para tal efecto, como la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que operó entre 1974 y 1977, el Comando Conjunto (1975-1977) y la Central Nacional de Informaciones (CNI), sucesora de la DINA entre 1977 y 1990.

La Propiedad de José Domingo Cañas: De Asilo Político a Centro Clandestino

Uso por la Embajada de Panamá

Previo a su uso por la DINA, la propiedad de José Domingo Cañas N° 1367 tuvo un papel diferente y crucial. En el contexto del comienzo de la dictadura, la necesidad de encontrar lugares de asilo político era tremendamente urgente para miles de chilenos y extranjeros. La embajada de Panamá, que inicialmente contaba con un departamento en Providencia preparado para recibir a unos 15 refugiados, se vio rápidamente desbordada por la presión de más de 300 personas buscando asilo político.

Con el propósito de solucionar esta compleja situación, José María Rabelo y Theotonio dos Santos, ambos brasileños en conflicto con el régimen, idearon la solución de incorporar a la administración de la embajada la propiedad de Theotonio y Vania, ubicada en José Domingo Cañas N° 1367. El traslado de los casi 300 refugiados hasta José Domingo Cañas se realizó mediante la autorización de una comisión de médicos del Ejército, quienes confirmaron el estado de insalubridad y posible foco infeccioso en que se encontraba el departamento en Providencia debido a la sobrepoblación de asilados políticos. Siete buses de carabineros, con alta custodia militar, se encargaron de trasladar a las personas en situación de asilo, sumando un total de trescientos setenta y cinco refugiados.

Transformación en Cuartel Ollagüe

El inmueble ubicado en José Domingo Cañas N° 1367, una vez desocupado por la embajada, fue tomado por la DINA. Entre 1974 y 1977, la DINA, al mando del coronel Manuel Contreras, actuó de forma selectiva y sistemática en su labor represiva. Para ello, usó varios recintos de detención y tortura, siendo este el caso del inmueble de José Domingo Cañas N° 1367, conocido por los agentes de la DINA como el “Cuartel Ollagüe”. Este recinto operó como centro secreto de detención y tortura aproximadamente desde agosto de 1974.

Este Cuartel Ollagüe se instaló como un centro de paso entre otros centros de detención de Santiago, como Londres 38 y Villa Grimaldi, siendo usado desde el fin del funcionamiento de Londres 38 y hasta los comienzos del de Villa Grimaldi. A cargo principal del recinto estuvieron las Agrupaciones Caupolicán y Agrupaciones Purén de la DINA.

Es importante destacar que en los días posteriores al golpe, la residencia de José Domingo Cañas N° 1369-1349, cercana al cuartel, también fue utilizada por la Embajada de Panamá para alojar asilados. Una vez desocupada, fue tomada por la DINA y, en la actualidad, es un albergue de menores.

Recreación artística o dibujo del Cuartel Ollagüe o de un centro de detención clandestino en Chile

El Cuartel Ollagüe: Un Centro de Detención y Tortura

Período de Operación y Víctimas

El Cuartel Ollagüe funcionó principalmente desde agosto de 1974 hasta 1977 bajo la DINA, encargándose de perseguir, sobre todo, a militantes del MIR o a personas con algún grado de involucramiento (supuesto en muchos casos) con este partido. Entre las víctimas se encontraban profesionales, obreros, estudiantes, madres y padres de familia, y jóvenes. Veintidós de estas personas fueron capturadas siendo menores de 22 años, y dos de ellas no habían cumplido los 20.

Posterior al año 1977, el recinto estuvo a cargo de la Central Nacional de Informaciones (CNI) hasta el año 1987, ya como oficina y no como centro de detención tras el escándalo de Lumi Videla.

Oficiales y Grupos Operativos

El Comandante de este centro de tortura en su fase inicial fue el entonces mayor de Ejército, Marcelo Luis Manuel Moren Brito, quien llegaba todos los días al centro aunque no tenía oficina allí. Anteriormente, el Comandante del centro de detención fue Ciro Torré, Oficial de Carabineros. Moren Brito fue reemplazado por el Capitán de Ejército, Francisco Ferrer Lima, alias “Max Lenou”. Bajo Ferrer y con mayor jerarquía que el resto de los oficiales, se encontraba Miguel Krasnoff.

Otros oficiales identificados en el centro fueron el Capitán de Carabineros Ricardo Lawrence Mires; el Teniente de Carabineros Gerardo Godoy García; y el Teniente de Ejército, Fernando Laureani Maturana, alias “Tte. Pablo”. Krasnoff dirigía dos grupos operativos: Halcón I, integrado por Basclay Zapata Reyes, alias “El Troglo”, Osvaldo Romo Mena y Eduardo Pulgar; y Halcón II, dirigido por el Suboficial de Carabineros Tulio Pereira, que también integraba a un agente de la DINA de apellido Fuentes, alias “El Cara de Santo”, y a Teresa Osorio. A veces, este grupo fue integrado por María Gabriela Ordenes, apodada “Soledad”.

Condiciones de Reclusión y Métodos

El número de presos políticos en el Cuartel Ollagüe fluctuaba entre 20 y 35 personas, y el tiempo de permanencia era variable, desde 1 hasta 30 días. Los interrogatorios estaban a cargo de suboficiales al servicio de la DINA.

La memoria de los ex-presos reconstruye la existencia de un portón metálico que daba entrada al cuartel, conectado a un pasillo y este a una sala de piso de baldosa. Esta sala funcionaba como una especie de recepción para los secuestrados, quienes eran recibidos con golpes y muestras de violencia. Tras esta "recepción", los presos (todo el tiempo vendados) eran conducidos a un gran salón, donde se ingresaba el registro de cada uno. Se recuerdan especialmente los sonidos de las máquinas de escribir y el trabajo de documentación de este lugar. Una vez registrados, eran llevados con el resto de los detenidos, quienes trataban de comunicarse e identificarse con los recién llegados.

Los detenidos eran mantenidos en una pieza común, relativamente amplia y similar a la de Londres 38, y en un lugar llamado "el hoyo". Este último era una especie de despensa, sin ventanas ni ventilación, de aproximadamente 2 x 1 metros, donde se llegó a tener a más de diez detenidos al mismo tiempo, en condiciones extremas de hacinamiento y de falta de aire.

Testimonios de Vecinos

Desde la experiencia externa al centro de tortura, Sara Corona, vecina del ex-Cuartel Ollagüe, recuerda el temor que le producía a ella y a muchos residentes del sector pasar cerca de este lugar. Las metralletas cruzadas en los brazos de los militares no eran elementos de su cotidianidad. Los militares se convirtieron en vecinos no gratos, con quienes muchas veces tenían que compartir el camino a casa o la compra de algún producto en el almacén del barrio.

Junto al centro de tortura, y posteriormente oficina de la CNI, funcionó de manera continuada la empresa de juguetes Rochet «El castillo del juguete». Esta juguetería recibía un alto número de clientes, trabajadores y proveedores, paralelamente al terror que se vivía en la casa contigua. Esta situación da cuenta del pánico que experimentaba gran parte de la sociedad chilena, que, ante el temor de ser perseguidos, prefería no mirar estas realidades.

Casos Emblemáticos y Testimonios de Sobrevivientes

Alrededor de cincuenta chilenos desaparecieron tras ser detenidos ilegalmente en el Cuartel Ollagüe, y una treintena de personas sobrevivieron a su paso por el recinto. A través de los testimonios de los sobrevivientes y vecinos de este espacio de tortura, es posible hacer una reconstrucción del Cuartel Ollagüe, a pesar de que la casa fue demolida.

Lumi Videla

El 4 de noviembre de 1974, el cadáver desnudo de Lumi Videla, militante del MIR, fue hallado en la Embajada de Italia, tras ser asesinada en la tortura del Cuartel Ollagüe. La prensa chilena dio múltiples versiones sobre su muerte, concordando con la historia inventada por la DINA, que atribuía un crimen pasional a quienes estaban asilados en la embajada. El recinto José Domingo Cañas fue también el lugar donde se le quitó la vida a Lumi Videla, cuyo cuerpo sin vida, con huellas de atroces torturas, fue lanzado al interior de la embajada de Italia en Santiago.

Cecilia Bojanic y Flavio Oyarzún

Cecilia Bojanic, embarazada de cuatro meses, y Flavio Oyarzún fueron detenidos el 2 de octubre de 1974 y conducidos al centro de reclusión de la DINA en José Domingo Cañas. La estadía de Cecilia Bojanic en estos lugares fue confirmada por el testimonio de otros detenidos que compartieron días de reclusión con ella y que más tarde fueron liberados.

Marta Caballero Santa Cruz, detenida el 3 de octubre de 1974 y trasladada a José Domingo Cañas, relata su encuentro con Cecilia Bojanic en Cuatro Álamos: "Fui detenida el día 3 de octubre y trasladada con los ojos vendados a la casa de José Domingo Cañas. Allí fui interrogada y torturada. Al cabo de 3 días, es decir el 6 de octubre fui trasladada en carácter de incomunicada a Cuatro Álamos. Me introdujeron en una pequeña pieza y me quitaron la venda. Allí había 3 mujeres: Rosalía Martínez; Inés Lamoza y Cecilia Bojanic esta última estaba embarazada. Era de mediana estatura, ojos claros, pelo corto y liso, muy expresiva, alegre y espontánea, cantaba permanentemente a pesar que durante 3 días tuvo intenso dolor de muelas. Cantaba siempre una canción para que Flavio la oyera... a la distancia se escuchaba una melodía en respuesta".

Marta Caballero también añade: "Cecilia se veía tranquila y segura. Estaba confiada en que pronto la dejarían en libre plática y luego en libertad pues nos decía que ella no tenía cargos políticos de responsabilidad. Estaba tranquila y trataba de darnos ánimo a nosotras. Recordaba permanentemente a su hijito Leonardo y nos contaba cosas hermosas de él". También menciona un guardia, "Mauro", quien, "evidentemente estaba del lado nuestro, a escondidas introdujo una guitarra en la celda y luego una noche logró conducir a Cecilia frente a la pieza donde estaba Flavio para que lo viera".

Un día, Cecilia y Flavio fueron sacados, supuestamente para ser trasladados. "Se despidió tranquilamente de nosotras estaba contenta, segura de que la liberarían. Nos besó y nos dio ánimo; Cecilia nunca llegó a Tres Álamos y con el tiempo supimos que nunca llegó a ningún lado y que ella y Flavio, junto a otros que fueron detenidos en esa época están también desaparecidos".

Eduardo Lebrecht, detenido el 30 de septiembre de 1974 y llevado a José Domingo Cañas, confirmó haber visto y hablado con Flavio Oyarzún Soto y su esposa embarazada el 1, 2 y 3 de octubre de 1974.

Rosalía Martínez Cereceda, detenida el 22 de septiembre de 1974 y llevada a José Domingo Cañas, relata: "Durante mi estadía en la casa de José Domingo Cañas pude ver allí a Cecilia Bojanic y su marido, Flavio Oyarzún, que fueron detenidos aproximadamente el día 2 de octubre de 1974... Cecilia estaba embarazada de 5 meses. Ellos fueron sacados de ahí el día 4 de octubre en la noche y fueron trasladados e incomunicados a Cuatro Álamos". Continúa: "El día 5 de octubre, cuando llegué al pabellón de incomunicados, me encontré nuevamente con Cecilia, que estaba en la pieza Nº 2 de mujeres. Cecilia se encontraba muy bien de salud, pero necesitaba control médico por su embarazo... Aproximadamente a mediados de octubre, Cecilia, su marido Flavio y otras personas, fueron sacadas como a las 11 de la mañana para ser llevadas a un lugar desconocido que no se mencionó. Nunca más los vimos ni supimos nada de ellos".

Jacqueline Drouilly y Marcelo Salinas

Jacqueline Drouilly, también embarazada de tres meses, fue conducida junto a su esposo Marcelo Salinas a la casa de José Domingo Cañas. Una prisionera política de esa época recuerda: "Esta casa tenía una pieza en el patio separada de la casa principal al parecer era de madera. Al lado de la pieza había como un closet(3) allí ponían a los que habían sido recién torturados. En otra pieza tenían a las prisioneras que colaboraban con ellos. Cuando nos sacaban a interrogatorio cruzábamos el patio, por supuesto siempre con los ojos vendados y para entrar a la casa había que subir tres peldaños".

Amanda de Negri, abogada, detenida el 9 de octubre de 1974 por Marcelo Moren Britto, relata que el 30 de octubre fue llevada de nuevo a José Domingo Cañas para un interrogatorio: "Luego que me interrogaron y me aplicaron corriente sin poder confirmar nada de lo que me preguntaban, me trasladaron hasta la pieza en donde tenían hacinados a todos los prisioneros políticos. Por la forma de mi cara yo podía ver echando para atrás la cabeza, en esa forma distinguí sentada en un rincón, a una muchacha joven, algo gorda; con un chaquetón de lana y con una falda. Estaba callada y permaneció callada durante toda la noche; sólo contó en voz baja que la habían detenido junto a su esposo y que se llamaba Jacqueline Drouilly... Pienso que esa alegría y confianza que trataba de infundirnos era para ella tal vez un mecanismo de defensa". Amanda de Negri fue trasladada, pero Jacqueline y Marcelo Salinas quedaron en José Domingo Cañas.

Cecilia Jarpa Zúñiga, detenida el 1 de octubre de 1974, relata que el 30 de octubre conoció a Jacqueline Drouilly en José Domingo Cañas: "Ella llegó en la noche. Al cabo de algunas horas la vuelven a sacar y la regresan más tarde. Durante 15 días estuve con ella, luego nos trasladaron a las dos juntas a Cuatro Álamos. Allí estuvimos en la pieza 3. Jacqueline siempre estaba hablando, diciendo cosas divertidas y era muy graciosa, lograba hacernos reír; además era ingeniosa, se las arregló para saber dónde tenían a Marcelo en Cuatro Álamos, y con un espejito, que no sé de dónde había sacado, le hacía señas con el sol a través de una ventana. Un día empezaron a llamar por sus nombres a algunos prisioneros... Todos ellos están ahora desaparecidos, entre ellos Jacqueline y Marcelo".

Otros Desaparecidos

Entre los presos políticos identificados en este recinto de detención también se encuentran María Cristina López Stewart, Oscar Manuel Castro y el sacerdote Antonio Llidó. Todos ellos están hoy desaparecidos.

En total, se le imputan a este centro 42 detenidos desaparecidos y cerca de 50 sobrevivientes torturados.

Cierre, Demolición y Lucha por la Memoria

Tras la muerte de Lumi Videla y el escándalo internacional que causó el hallazgo de su cuerpo en la Embajada de Italia en noviembre de 1974, el Cuartel Ollagüe cesó sus funciones como centro de detención y se convirtió en una oficina de la CNI hasta 1987. En agosto de 1979, el Ministro del Interior Sergio Fernández Fernández informó que el inmueble era una dependencia de la CNI, pero que se trataba "de un recinto militar".

A propósito del movimiento social en contra del régimen dictatorial, en 1987 se promulgó una ley que impedía a la CNI tener centros de detención, lo que provocó una desactivación de gran parte de la red de este tipo de espacios, incluyendo el ex-Cuartel Ollagüe. Entre 1987 y 1989, la casa quedó en poder del Ministerio de Bienes Nacionales.

En marzo del año 2000, se aprobó la ley de restitución de bienes, y el inmueble fue devuelto a su dueño original, Theotonio dos Santos, quien lo puso en venta, siendo adquirido por la juguetería Rochet.

La Demolición del Inmueble Histórico

Una gran máquina retroexcavadora puso fin a años de lucha por rescatar la casa de José Domingo Cañas. La demolición acabó con la posibilidad de convertirla en un centro histórico y cultural que diera testimonio de lo que sus paredes presenciaron. A pesar de los múltiples esfuerzos de quienes entendían la necesidad de conservar íconos para que la débil memoria colectiva chilena no se diluyera, la casa de José Domingo Cañas yacía bajo escombros.

Laura Moya, tía de Lumi Videla y militante del MIR, fue impulsora del rescate de esta casa junto a un colectivo de agrupaciones. Ella expresó su impacto: "Fue impresionante ver cómo esa tremenda máquina destruía todo una vez más, allí donde tantas vidas fueron también destruidas. siempre todo se relaciona".

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El Sitio de Memoria José Domingo Cañas

A pesar de la demolición del edificio físico, la lucha por la memoria y el reconocimiento de José Domingo Cañas continuó. El 4 de febrero de 2002, se publicó en el Diario Oficial la nominación de “Monumento Nacional al Sitio Histórico” ubicado en Avenida José Domingo Cañas N° 1367. Ese mismo año se inició la materialización del proyecto arquitectónico CASA-MEMORIA. La Casa Memoria José Domingo Cañas, ubicada en Ñuñoa, Santiago de Chile, fue declarada Monumento Histórico en 2002 y abierta al público en 2010.

Fundación 1367 y su Misión

Actualmente administrada por la Fundación 1367, su misión es preservar la memoria de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura civil-militar, promoviendo la defensa activa de los derechos humanos desde una perspectiva histórica, social y pedagógica. El inmueble, recuperado gracias a la movilización ciudadana, hoy constituye un espacio de memoria, educación, archivo, investigación y acción en justicia transicional.

La Casa Memoria está abierta a la comunidad, realizando múltiples actividades que vinculan el pasado con el presente, tales como: Educación en Derechos Humanos, Observadores de Derechos Humanos, Investigación histórica y casos jurídicos, la Biblioteca “José Martí”, Visitas Guiadas, Gestión Cultural, Velatones conmemorativas y Trabajo en redes con sitios de memoria y organismos de derechos humanos. Además, la casa reúne a diferentes grupos de la sociedad civil.

La institución destaca su trabajo en la formación de jóvenes y defensores de DD.HH., conmemoraciones, resguardo documental y monitoreo de garantías de no repetición. Ha desarrollado una amplia labor de articulación nacional e internacional, integrando redes como RESLAC y la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, y colaborando con organismos como la CIDH y Naciones Unidas.

Escultura Conmemorativa

Como parte de la iniciativa del Colectivo de Rescate de la Memoria de la Casa José Domingo Cañas, se erigió una escultura diseñada por Sergio Castillo. Esta escultura, financiada por el Colectivo y el Colegio Médico a través del Departamento de Derechos Humanos, está ubicada en las afueras de la casa de Avenida José Domingo Cañas con Calle República de Israel. Rinde homenaje a los 42 detenidos que desaparecieron desde este recinto, y a Lumi Videla, militante del MIR, quien fue torturada y asesinada allí en noviembre de 1974.

Fotografía de la escultura conmemorativa en el Sitio de Memoria José Domingo Cañas

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