La Aruspicina: Historia y Significado de la Adivinación a Través de Entrañas

La aruspicina, del latín haruspicina que significa vaticinar usando entrañas de animales, es una antigua disciplina adivinatoria que permitía interpretar los signos divinos mediante el examen de las vísceras de animales sacrificados. El adivino que realizaba esta práctica era conocido como arúspice, término que proviene del indoeuropeo *ghere ("entraña") e inspicio ("examino").

Orígenes y Fundamentos Etruscos

La "Ciencia" Adivinatoria Etrusca

Mientras que los griegos buscaban la inspiración o enthousiasmos para comunicarse con sus dioses, los etruscos desarrollaron una elaborada "ciencia" adivinatoria y profética. Esta disciplina les permitía distinguir e interpretar las señales enviadas por las deidades. Los etruscos, una civilización de la Italia antigua, basaban gran parte de su religión en las enseñanzas de Tages, un niño-dios que, según la tradición, emergió de la tierra y reveló a este pueblo el arte de la adivinación a través de diversos métodos, incluida la aruspicina.

Este conocimiento se transmitía oralmente, ya fuera dentro de las familias o de maestro a discípulo. Sus principios fundamentales estaban registrados en tres tipos de libros: los aruspicinos, dedicados al examen del hígado; los fulguratorios, sobre la interpretación de rayos y truenos; y los rituales, que contenían las ceremonias.

El Hígado como Centro de la Vida

El primer tipo de estos libros se consagraba específicamente a la aruspicina, es decir, al examen y estudio del hígado de las víctimas de los sacrificios. Los etruscos consideraban que el hígado, un órgano voluminoso y rebosante de sangre, era el centro de la vida. Por ello, lo examinaban minuciosamente tras el sacrificio de un animal ofrecido a los dioses, creyendo que en él se manifestaba la voluntad divina.

Esquema de las divisiones del hígado de Piacenza

Libros y Herramientas Aruspiciales

Uno de los objetos más interesantes encontrados en las excavaciones etruscas es el hígado de bronce etrusco, una maqueta que funcionaba como diagrama para la lectura e interpretación de los hígados de borregos sacrificados. Este tipo de artefactos se utilizaban para enseñar la adivinación. Un ejemplo notable es el hígado de Piacenza.

Asimismo, dibujos en espejos de bronce etruscos, como uno conservado en el Museo Gregoriano Etrusco del Vaticano (datado a fines del siglo V a. C.), ilustran a un arúspice examinando el hígado de un animal. Una inscripción etrusca en este espejo lo identifica como el mítico adivino griego Calcante, representado con alas para enfatizar su rol como mediador entre el mundo terrenal y el divino.

Dibujo de un espejo de bronce etrusco con un arúspice examinando un hígado

La Aruspicina en el Mundo Romano

Transmisión y Adopción Romana

La aruspicina, si bien era una disciplina adivinatoria propia del pueblo etrusco, no fue exclusiva de ellos. Pasó a través de los etruscos a los romanos, quienes la adoptaron e integraron en sus propias prácticas religiosas y estatales. Aunque una tradición errónea transmitida por Diodoro de Sicilia indicaba que el primer arúspice fue Rómulo, su origen es claramente etrusco.

El Colegio de Arúspices y su Influencia

En Roma, existía un prestigioso colegio de arúspices, al que era un honor pertenecer y que estaba reservado a las mejores familias. Los linajes más destacados enviaban a sus hijos a Etruria para estudiar esta disciplina. Este colegio mantuvo sus propios registros y anotaciones, y llegó a contar con sesenta miembros durante el Imperio Romano.

La influencia de los arúspices era considerable. A menudo acompañaban a los ejércitos para examinar las entrañas de las víctimas sacrificadas a los dioses antes de las batallas, buscando predecir su resultado. El Senado romano tenía la «disciplina etrusca» en gran consideración y consultaba a los arúspices antes de tomar decisiones importantes. Incluso el emperador Claudio, quien estudió y aprendió a leer el idioma etrusco, creó un «Colegio» de 60 arúspices que persistió hasta el año 408 d.C.

El uso de la aruspicina se aplicó en Roma incluso unos cien años después de que el Imperio se convirtiera al cristianismo en el 313 d.C. Esto demuestra la importancia de este ritual en la toma de decisiones, a pesar de que más tarde sería considerado como una práctica ligada a la brujería. En un episodio tardío, ofrecieron sus servicios a Pompeyano, prefecto de Roma, en un intento por salvar la ciudad del asalto de los godos. El obispo cristiano Inocente, aunque reticente, aceptó esta proposición con la condición de que los ritos permanecieran en secreto. Sin embargo, su práctica tuvo poco efecto sobre las invasiones.

Métodos de Interpretación

En la antigüedad, el arúspice interpretaba la voluntad divina leyendo las entrañas de un animal sacrificado basándose en el principio del microcosmos y macrocosmos. Según este principio, lo que ocurre en el mundo terrenal es un reflejo de lo que sucede en el ámbito divino.

El animal era ritualmente abatido, y el arúspice procedía a examinar el tamaño, la forma, el color y los signos particulares de ciertos órganos, generalmente el hígado. Después de abrir el animal, se examinaba el color de las partes internas.

Signos de los Órganos

Un hígado grande o un corazón pequeño o flaco eran considerados malos agüeros. Pero el más funesto de todos era la ausencia total del corazón o de la cabeza del hígado. De hecho, se cuenta que el día en que fue asesinado Julio César, no se encontraron estos órganos en dos bueyes que se habían inmolado, lo que se interpretó como un presagio nefasto.

La Llama del Sacrificio

Además de las entrañas, la llama del sacrificio también era objeto de interpretación. Para que el agüero fuese feliz, era preciso que la llama se levantase con fuerza y consumiese rápidamente a la víctima. También debía ser clara, pura y transparente, sin mezcla de humo ni de color rojo o negro. Una llama que no fuese trémula, sino tranquila y presentase una forma piramidal, se consideraba un signo positivo.

En cuanto a la participación, parece que nunca hubo mujeres en el colegio de los arúspices, ni ejercieron jamás esta función. Con el paso del tiempo, ya en época imperial, los arúspices fueron percibidos por algunos como charlatanes.

Recreación de un arúspice examinando las entrañas de un animal sacrificado en la antigua Roma

La Aruspicina en Otras Culturas y en la Actualidad

Evidencias Antiguas Fuera de Etruria

A pesar de su fuerte asociación con los etruscos y romanos, la disciplina de la aruspicina es más antigua y se dio en otras culturas. Se han encontrado maquetas de hígados de bronce utilizadas para la adivinación en otros contextos, como un ejemplar hitita proveniente de Boghazkoi y una versión babilónica, lo que indica una práctica más extendida en la antigüedad.

Finalmente, cuando el animal era sacrificado, la carne era asada y dividida entre los participantes en la ceremonia, en el transcurso de un banquete, completando el ritual.

Prácticas Contemporáneas

Sorprendentemente, la aruspicina no ha desaparecido por completo. Hoy en día, chamanes y curanderos en algunas culturas continúan utilizando formas similares de adivinación. Por ejemplo, en Perú, es común que se utilicen animales pequeños, como cuyes, o huevos para determinar la salud de una persona. La práctica implica frotar el animal o huevo sobre el cuerpo del enfermo, con la creencia de que este "absorbe" el padecimiento, convirtiéndose en un "cuerpo espejo" que debe sacrificarse para ser explorado y así encontrar la raíz de la enfermedad.

Un ejemplo documentado describe a una mujer en la selva examinando los órganos de un cuyo después de haber sido frotado sobre su nieto, diagnosticando cálculos renales y un posible parásito. Es interesante observar cómo un procedimiento que en la antigüedad se empleaba para conocer el futuro de los imperios ha evolucionado, de manera más humilde, en un método para diagnosticar la salud de un individuo.

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Etimología del Término

La palabra "arúspice" proviene del latín haruspex, que a su vez lleva dos raíces indoeuropeas: *ghere, que significa "entraña", e inspicio, que se traduce como "examino". De esta raíz latina deriva también el término "aruspicina", la disciplina que implica vaticinar a través del examen de las entrañas de animales, generalmente sacrificados.

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