Leche Hidrolizada: Qué Es y Cuándo se Utiliza

Las leches de fórmula vienen enriquecidas con nutrientes que garantizan el correcto desarrollo del bebé. Sin embargo, deben emplearse solo cuando no es posible la lactancia materna. En algunos casos específicos, como las alergias, es necesario recurrir a fórmulas especiales.

Esquema comparativo de proteínas de leche de vaca y proteínas hidrolizadas

¿Qué es la Leche Hidrolizada?

La leche hidrolizada es un producto desarrollado para ser administrado a bebés que sufren alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV). Este tipo de fórmula presenta los compuestos proteicos partidos en fragmentos muy pequeños para facilitar su absorción y reducir significativamente su capacidad de producir una reacción alérgica. Lo más relevante de estos preparados es que las proteínas de la leche se “parten” en trozos pequeños, un proceso que se realiza mediante reacciones químicas, logrando péptidos de menor peso molecular.

La mayoría de las leches hidrolizadas proceden de la hidrólisis de las proteínas de leche de vaca. Sin embargo, también pueden existir hidrolizados procedentes de otras fuentes como arroz, soja o colágeno, siempre y cuando existan estudios demostrados de su eficacia nutricional.

¿Cuándo se Utiliza la Leche Hidrolizada?

Como cualquier leche de fórmula, la leche hidrolizada se usa cuando no es posible la lactancia materna. Hasta los 6 meses, el bebé debe alimentarse exclusivamente de leche y, si la de la madre no está disponible, es necesario recurrir a fórmulas que imiten su composición.

La principal razón para su uso es cuando el bebé presenta alergia o intolerancia a las proteínas de la leche de vaca (APLV). En estos casos, el pediatra puede recomendar darle al bebé un hidrolizado de proteínas.

Además de la APLV, estas fórmulas también se emplean en niños muy prematuros, desnutridos o con problemas digestivos graves, ya que se digieren mejor. A veces, pueden usarse de forma preventiva en niños con antecedentes familiares de alergia alimentaria o dermatitis atópica, aunque no está claro que esta medida sea siempre efectiva.

La alergia a las proteínas de la leche de vaca en bebés

La Preferencia por la Leche Materna

A pesar del múltiple catálogo de productos para la alimentación de los recién nacidos que hay en el mercado, la mejor opción resulta siempre la lactancia materna. Esta presenta propiedades positivas en la nutrición y en el establecimiento del vínculo madre e hijo. Contiene todos los nutrientes que el bebé necesita en las proporciones óptimas, garantiza un correcto desarrollo de la microbiota y una reducción del riesgo de aparición de enfermedades autoinmunes.

Si por alguna razón la madre no puede darle pecho a su hijo, una opción es recurrir a un banco de leche, lo cual resulta muy efectivo a la hora de proporcionar una alimentación de máxima calidad, al menos durante los primeros 6 meses.

Es importante destacar que el hecho de recurrir a productos comerciales puede aumentar el riesgo de que el niño padezca problemas relacionados con la autoinmunidad, según un artículo publicado en la revista Frontiers in Immunology.

Características de las Leches Hidrolizadas

Las leches hidrolizadas se distinguen por varias características esenciales:

  • Proteínas: Las proteínas que incluyen, como seroproteína, caseína o proteínas de soja, han sido sometidas a un proceso de hidrólisis (cortar las proteínas en péptidos más pequeños). Las hidrólisis pueden conseguirse por calor, por enzimas, ultrafiltración o una combinación de estos procesos. Al conseguir péptidos de menor peso molecular (más pequeños), se consigue disminuir el proceso alérgico.
  • Hidratos de Carbono: Pueden presentarse en forma de lactosa, dextrinomaltosa y/o polímeros de glucosa. En algunos hidrolizados, los azúcares también están modificados y no llevan lactosa.
  • Grasas: El contenido de grasas suele ser de origen vegetal, y algunas fórmulas incorporan ácidos poliinsaturados de cadena larga en su composición.
  • Enriquecimiento: A menudo, este producto suele venir enriquecido con micronutrientes para favorecer el desarrollo del bebé. Hay fórmulas que incluyen prebióticos y probióticos.

Desde el punto de vista nutricional, tienen las mismas calorías que otras leches de fórmula y son adecuadas para el desarrollo del niño.

¿Por Qué Tienen Peor Sabor las Leches Hidrolizadas?

Uno de los inconvenientes más frecuentes es el sabor. Las leches hidrolizadas suelen tener un sabor menos agradable, y esto se debe a varios factores:

  • El proceso de hidrólisis facilita la presencia de aminoácidos azufrados que empeoran el gusto.
  • En caso de que la fórmula no contenga lactosa, esto también influye en el sabor, ya que la lactosa confiere un sabor agradable.
  • El cambio de triglicéridos de cadena larga, frecuentes en las leches infantiles, por triglicéridos de cadena media tampoco favorece su buen sabor.

A pesar de esto, la mayoría de los niños terminan aceptándolo bien.

Cambios en las Deposiciones

Otro punto que los padres deben conocer es el cambio en la consistencia y aspecto de las deposiciones del bebé. Cuando se alimenta con leche hidrolizada, estas serán de color verdoso y consistencia más líquida. Sin embargo, no hay que dejar de darle la leche hidrolizada por este motivo.

Tipos de Hidrolizados

No todos los hidrolizados son iguales. Pueden variar según la proteína que se hidrolice (la caseína, las proteínas del suero o ambas) y según el grado de hidrólisis que se realice en ellas. Además, algunos llevan lactosa y otros no. El pediatra indicará cuál es el más adecuado para cada bebé.

Alergia a las Proteínas vs. Intolerancia a la Lactosa

Es crucial diferenciar entre la alergia a las proteínas de la leche de vaca y la intolerancia a la lactosa.

  • La lactosa es un azúcar de la leche y no provoca reacciones alérgicas. Algunas personas pueden tener intolerancia a la lactosa, que es un problema digestivo diferente a la alergia a las proteínas. A veces, pueden presentarse ambas condiciones simultáneamente.
  • La alergia a las proteínas, en cambio, implica una reacción del sistema inmunitario a las proteínas de la leche. Los niños con alergia a las proteínas no siempre necesitan tomar una leche sin lactosa; es el pediatra quien decidirá si es necesario.

La lactosa es un nutriente importante, ya que ayuda a la absorción del calcio y regula la flora intestinal. No se debe retirar la lactosa de la dieta sin indicación médica.

Existen también leches en polvo en el mercado con proteínas completas pero sin lactosa, diseñadas para bebés que solo tienen una intolerancia a la lactosa. Las leches sin lactosa líquidas de venta en supermercados no son adecuadas para niños menores de un año.

Otras Alternativas para la Alergia a Proteínas de Leche de Vaca

Para los niños alérgicos a las proteínas de la leche de vaca, existen otras alternativas a los hidrolizados de proteínas:

  • Fórmulas vegetales para lactantes: Se encuentran fórmulas a base de soja y de arroz. Se pueden administrar a niños con APLV bajo el criterio de su pediatra. Estas suelen tener un sabor mejor que los hidrolizados de proteínas.

Sin embargo, las fórmulas vegetales presentan algunos inconvenientes:

  • Las proteínas vegetales tienen menor valor biológico.
  • Los preparados de soja contienen nutrientes cuyo efecto a largo plazo se desconoce (manganeso, aluminio y fitoestrógenos). Es fundamental que los preparados de soja cumplan con criterios específicos; los preparados en polvo para lactantes suelen hacerlo, pero los yogures y leches líquidas de venta en grandes superficies a veces no.

Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca (APLV): Reconocimiento y Diagnóstico

La APLV se ha duplicado en los últimos diez años, afectando a cerca del 3% de los lactantes menores de dos años y representando el 13% de las alergias alimentarias infantiles. Las causas son múltiples y la lista es aún confusa para los especialistas.

Algunos bebés que toman leche artificial pueden tener reacciones alérgicas. Los síntomas pueden incluir:

  • Erupciones en la piel.
  • Hinchazón de boca, ojos o dificultad para respirar (lo cual puede ser grave).
  • Vómitos, diarrea, llanto e irritabilidad.
  • Ganancia de peso insuficiente.

Aunque se pueden realizar pruebas para estudiar este problema, la mayoría de las veces se diagnostica solo por los síntomas. Para confirmar las sospechas del médico o pediatra, es necesario que un especialista realice un análisis completo de alergia al niño, ya que un padre o hermano puede ser alérgico y el niño no.

En más del 80% de los casos, este tipo de alergia desaparece hacia la edad de uno o dos años, cuando se impone un régimen de exclusión total. Para el 20% restante, la alergia será definitiva.

Una vez confirmado el diagnóstico de APLV, la leche infantil será un hidrolizado de proteínas. Adicionalmente, es crucial aprender a descifrar las etiquetas de los alimentos de consumo corriente para localizar cualquier mínima huella de proteínas de leche de vaca (denominaciones como leche en polvo, caseína, caseinato, lactoglobulina, lactalbúmina, suero de leche, entre otras).

Alimentación Complementaria y Hábitos Saludables

A partir de los 6 meses de vida se puede abandonar la lactancia materna o la leche de fórmula como método de alimentación exclusivo. En este momento es posible comenzar a introducir alimentos sólidos, buscando que el bebé se adapte al entorno y explore nuevas texturas y sabores.

Los expertos recomiendan el método conocido como baby led weaning, mediante el cual se le permite al bebé, con cierta supervisión, consumir los alimentos por sí mismo. Este patrón alimenticio no conlleva a una mejora de la salud específica, pero sí a una mejor adaptación en lo que a alimentación se refiere.

Resulta positivo inculcar hábitos dietéticos adecuados desde las primeras etapas de la vida. Esto reduce el número de rechazos a alimentos en la edad adulta, lo cual supone un avance a la hora de caminar hacia una dieta variada y equilibrada. Adicionalmente, la alimentación del bebé en las primeras etapas de la vida condiciona su microbiota, por lo que debe ir orientada hacia su fortalecimiento.

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