Guía de seguridad: Lavado y desinfección de frutas y verduras según estándares de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que las enfermedades causadas por alimentos contaminados constituyen uno de los problemas sanitarios más difundidos en el mundo actual. Aunque muchas personas conocen la importancia de manipular cuidadosamente productos animales, a menudo se pasa por alto que las frutas y verduras también pueden ocasionar brotes de enfermedades transmitidas por alimentos.

Infografía que muestra las etapas de contaminación de frutas y verduras desde el cultivo hasta el hogar

¿Cómo se contaminan los productos frescos?

Según expertos, los productos frescos pueden contaminarse de diversas maneras:

  • Durante el crecimiento: Por contacto con la tierra, agua o fertilizantes.
  • Tras la cosecha: Debido a la manipulación por muchas manos, lo que incrementa el riesgo.
  • En el hogar o mercado: Por un mal almacenamiento o durante la preparación.

Es vital escoger productos que no presenten golpes ni daños. Si adquiere productos precortados (como lechuga en bolsa o tajadas de sandía), asegúrese de que se encuentren refrigerados o almacenados con hielo tanto en la tienda como al llegar a casa.

Recomendaciones de la OMS para el lavado y desinfección

La OMS y la FDA desaconsejan el uso de jabón o detergentes comerciales para lavar productos frescos, ya que estos no están aprobados para el consumo humano y pueden dejar residuos tóxicos. La práctica correcta sigue estos pasos:

1. Lavado básico

Lave los alimentos bajo un chorro de agua potable. Esta acción elimina físicamente la suciedad, restos de pesticidas y una gran parte de los microorganismos. Para productos de superficie dura (melones, pepinos, calabacines, patatas), utilice cepillos específicos para frotar la cáscara suavemente.

2. Desinfección específica

Si desea una desinfección adicional, especialmente para frutas y verduras que se consumirán crudas con piel o verduras de hoja (lechuga, espinacas), la OMS sugiere una solución controlada:

Componente Proporción
Lejía (cloro casero sin fragancia) 1 cucharadita (aprox. 4,5 ml)
Agua potable 3 litros

Sumerja los alimentos durante un tiempo mínimo de 2 minutos y sin superar los 5 minutos. Tras este proceso, es fundamental retirar el exceso de cloro enjuagando con abundante agua potable.

"Guía Completa para Preparar Dióxido de Cloro de Manera Segura"

Prevención de la contaminación cruzada

Un alimento bien lavado puede contaminarse si entra en contacto con superficies o utensilios sucios. La contaminación cruzada es la transferencia de bacterias (como Salmonella o Campylobacter) a los alimentos listos para el consumo.

  • Higiene personal: Lávese las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de manipular alimentos.
  • Superficies: Mantenga las áreas de trabajo, tablas de cortar y utensilios perfectamente limpios. Los paños de cocina deben cambiarse diariamente y hervirse antes de volver a usarlos.
  • Separación: Nunca permita que los jugos de carnes o aves crudas toquen las frutas o verduras. Utilice tablas de cortar diferentes para productos crudos y cocidos.

Cinco claves para la inocuidad alimentaria

Para proteger a su familia, la OMS promueve cinco reglas fundamentales:

  1. Mantener la limpieza: Lavado constante de manos y superficies.
  2. Separar alimentos crudos y cocinados: Evitar el contacto directo o indirecto.
  3. Cocinar completamente: Asegurar que la temperatura interna alcance al menos los 70º C.
  4. Mantener temperaturas seguras: No dejar alimentos cocinados a temperatura ambiente más de dos horas.
  5. Usar agua y materias primas seguras: Si el suministro de agua no es confiable, hiérvala antes de usarla para lavar o preparar hielo.

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