Las medusas son algunos de los organismos más antiguos que habitan en la Tierra, estando presentes desde hace más de 500 millones de años. Estos animales marinos invertebrados, que forman parte del filo de los Cnidarios y el subfilo Medusozoa, han logrado sobrevivir a lo largo de las eras gracias a una anatomía sencilla pero altamente eficaz.

Anatomía y morfología básica
La estructura corporal de las medusas es única y está perfectamente adaptada a la vida pelágica. A diferencia de otros animales, carecen de cerebro, corazón, pulmones o esqueleto óseo. Su cuerpo está compuesto en un 95-98% por agua, lo que les proporciona un camuflaje natural en el medio acuático.
- Umbrela (cúpula): Cuerpo gelatinoso en forma de campana o sombrilla que funciona como esqueleto hidrostático.
- Mesoglea: Tejido gelatinoso espeso que proporciona consistencia y flotabilidad.
- Sistema digestivo: Poseen una cavidad gastrovascular (celenterón) con una única abertura que actúa simultáneamente como boca y ano.
- Tentáculos: Apéndices provistos de cnidocitos, células urticantes que contienen cápsulas con veneno (nematocistos) utilizadas para la captura de presas y la defensa.
Propulsión y movimiento
Aunque a menudo se dejan arrastrar por las corrientes marinas, las medusas pueden desplazarse mediante movimientos rítmicos de su umbrela. Este sistema de propulsión a chorro consiste en la contracción de músculos circulares que expulsan el agua del interior de la campana, permitiéndoles moverse de forma eficiente con un consumo energético mínimo.
Propulsión de la Medusa
Sistemas sensoriales y nerviosos
A pesar de no poseer un sistema nervioso central, las medusas cuentan con una red nerviosa distribuida en la epidermis. Esta red les permite detectar estímulos como la luz, las vibraciones, la gravedad y la presencia de sustancias químicas en el agua.
Algunas especies, como las cubomedusas, presentan una visión notablemente avanzada. Poseen hasta 24 ojos repartidos en su campana, incluyendo ocelos y ojos complejos con lentes, que les permiten detectar formas y orientarse eficazmente en su entorno.
Alimentación y rol ecológico
La mayoría de las medusas son carnívoras y depredadoras. Su dieta se basa principalmente en zooplancton, como copépodos, aunque también pueden consumir pequeños peces u otras medusas. Utilizan sus tentáculos como una red para atrapar presas, inyectando toxinas mediante sus células urticantes para inmovilizarlas antes de la digestión.
Ciclo de vida y reproducción
Las medusas presentan un ciclo de vida complejo y fascinante que suele incluir una alternancia de generaciones:
- Fase sexual: Los adultos liberan óvulos y espermatozoides al agua.
- Fase larvaria: Tras la fecundación, se desarrolla una larva plánula que se asienta en el sustrato.
- Fase pólipo: La larva se convierte en un pólipo, que puede reproducirse asexualmente.
- Metamorfosis: El pólipo se fragmenta para dar lugar a nuevas medusas (éfiras).
Es destacable el caso de Turritopsis dohrnii, conocida como la "medusa inmortal", capaz de revertir su ciclo vital a una fase juvenil cuando se encuentra bajo estrés, evitando así su muerte biológica.

Clasificación taxonómica
El subfilo Medusozoa se clasifica principalmente en cuatro clases, cada una con adaptaciones únicas:
| Clase | Características distintivas |
|---|---|
| Cubozoa | Cuerpo cúbico, visión avanzada y picaduras altamente peligrosas. |
| Scyphozoa | Las "verdaderas medusas", de gran tamaño y cuerpo gelatinoso. |
| Hydrozoa | Suelen ser pequeñas y pueden formar colonias complejas. |
| Staurozoa | Medusas sésiles que permanecen adheridas a rocas o algas. |