Cómo Asar Betarraga al Horno

La betarraga, también conocida como remolacha, es una raíz de planta de la cual también se pueden consumir las hojas. Es un vegetal sumamente saludable, con una textura y sabor que recuerda a la zanahoria. No solo se puede comer cocida o asada, sino que cruda también resulta muy sabrosa. De hecho, se ha documentado que la remolacha cruda puede elevar el nivel de oxígeno en sangre, motivo por el cual se sirvió zumo de remolacha a los atletas estadounidenses en las Olimpiadas de Londres.

Betarragas frescas antes de ser preparadas

Aunque su textura pueda resultar un poco áspera en boca y tradicionalmente se consuma cocida y encurtida -procesos que suavizan su terrosidad-, la betarraga asada es un acompañamiento perfecto por su precioso color y su versatilidad. Combina excepcionalmente bien con verduras, frutos secos y quesos. Además de ser un ingrediente accesible para todos los bolsillos, es relativamente fácil de encontrar y se revaloriza enormemente con un tratamiento adecuado en la cocina.

La remolacha común o betabel (Beta vulgaris) pertenece a la subfamilia de las Amaranthaceae, un amplio grupo vegetal que incluye también espinacas y acelgas. Las variedades de mesa más populares tienen una forma casi esférica, globosa, con una punta de la que salen pequeñas raíces. Su color suele ser rojo o violáceo, con matices marrones y toques anaranjados, y una piel muy fina. Las variedades de producción actual provienen de la acelga de mar (Beta marítima), apreciada ya por egipcios, griegos y romanos, principalmente por sus hojas y propiedades medicinales. Si bien la asociamos al rojo intenso, existen variedades de mesa amarillas, doradas o blancas.

Remolacha Asada al Horno en 4 Pasos 🤤 ¡RECETA CON REMOLACHA!

Beneficios Nutricionales de la Betarraga Asada

Asar la betarraga al horno es una opción deliciosa y saludable que ofrece una serie de beneficios:

  • Rica en Nutrientes: Es una excelente fuente de vitaminas y minerales como vitamina C, vitamina B6, folato, potasio y manganeso, esenciales para el funcionamiento óptimo del cuerpo.
  • Alto Contenido de Fibra: La fibra dietética favorece la digestión y ayuda a mantener un sistema digestivo saludable, contribuyendo también a la sensación de saciedad, lo cual es útil para el control del peso.
  • Antioxidantes: Contiene antioxidantes como flavonoides y betalaínas que combaten el estrés oxidativo, protegiendo las células del daño causado por los radicales libres y reduciendo el riesgo de enfermedades crónicas.
  • Apoyo a la Presión Arterial: Su alto contenido de nitratos puede ayudar a dilatar los vasos sanguíneos, lo que contribuye a la reducción de la presión arterial y beneficia la salud cardiovascular.
  • Mejora del Rendimiento Deportivo: El consumo de remolacha o su jugo antes del ejercicio puede mejorar el rendimiento físico y la resistencia, aumentando el flujo sanguíneo y la oxigenación de los músculos.
  • Promoción de la Desintoxicación: Contiene compuestos que apoyan la desintoxicación hepática, ayudando al cuerpo a eliminar toxinas.
  • Salud Cerebral: Se ha investigado la relación entre los compuestos de la remolacha y la salud cerebral.

La remolacha asada no tiene comparación con las que vienen en lata, ya que el horneado realza su dulzura natural y caramelización.

Métodos para Asar Betarraga al Horno

Asar betarragas al horno es una forma sencilla de obtener un delicioso sabor caramelizado, ideal como guarnición o para ensaladas. Existen diferentes métodos para cocinarlas, permitiendo adaptabilidad según la preferencia.

Método 1: Remolachas Enteras en Papillote (con Piel)

Este método es el más recomendado para proteger las remolachas, concentrar sus jugos y conservar su color. Es especialmente adecuado para mantener las condiciones organolépticas del alimento, ya que apenas aporta grasa.

  1. Preparación: Lava las remolachas detenidamente. Si es necesario, utiliza un cepillo suave para retirar toda la tierra, ya que se hornearán con piel. Corta las hojas, dejando un poco de tallo; esto evita que suelte todo el jugo y se seque durante el asado.
  2. Envoltura: Una vez limpias y secas, envuelve cada remolacha individualmente en papel de aluminio, asegurándote de que queden bien cubiertas y cerradas. Esta técnica, conocida como papillote, previene la dilución de los nutrientes en agua y permite una temperatura moderada en el interior, conservando mejor las vitaminas y minerales.
  3. Horneado: Precalienta el horno a 150º C (o 185º C con calor arriba y abajo; si usas ventilador, reduce unos 10º C). Coloca los paquetes de remolacha sobre una fuente de horno. Es importante usar una fuente, ya que las remolachas sueltan jugo, y sobre una rejilla se perderían.
  4. Tiempo de Cocción: Hornea durante dos horas o hasta que se puedan traspasar sin dificultad con una brocheta en el centro. El tiempo puede variar según el tamaño (para remolachas de unos 350 gramos, se estima una hora y media o más).
  5. Post-horneado: Una vez asadas, las remolachas ennegrecen, se arrugan y pierden el brillo, pero están más sabrosas. Retíralas del horno y abre los paquetes con cuidado. Deja templar unos instantes. Con un cuchillo pequeño de cocina, retira el tallo, pélalas y córtalas en tiras (la piel se desprende con mucha facilidad una vez cocida).
Remolachas envueltas en papel de aluminio listas para asar

Método 2: Remolachas en Cubos

Este método es más rápido y permite una mayor superficie de contacto para la caramelización. La parte de pelar y cortar puede manchar, por lo que se recomienda usar guantes.

  1. Preparación: Precalienta el horno a 190º C (375F). Cubre una bandeja para hornear con papel de aluminio o papel vegetal. Lava bien las remolachas, sécalas y pélalas. Corta los tallos y la cáscara.
  2. Corte y Sazonado: Corta las remolachas en cubos de aproximadamente 2,5 cm (1 pulgada). Colócalas en la bandeja para horno. Rocía con aceite de oliva y sazona con sal y pimienta. Mezcla bien para que todos los cubos queden cubiertos.
  3. Horneado: Hornea por 30 a 40 minutos, o hasta que estén tiernas. Si las vas a marinar después, puedes retirarlas a los 30 minutos.

Método 3: Chips de Betarraga al Horno

Para una opción crujiente y diferente, puedes preparar chips de betarraga.

  1. Preparación: Corta las betarragas en rodajas finas (aproximadamente 1/16 de pulgada) con una mandolina o un cuchillo afilado. Usa guantes para evitar manchas. Si usas betarragas de diferentes colores, sepáralas en distintos tazones.
  2. Sazonado y Reposo: Espolvoréalas con sal y revuelve para cubrir. Deja reposar a temperatura ambiente durante unos 20 minutos. Escurre el líquido que hayan soltado y sécalas bien con una toalla de papel.
  3. Aceite y Horneado: Combina las betarragas con aceite, frotándolo uniformemente sobre las rodajas. Coloca las betarragas en una sola capa en bandejas para hornear grandes forradas con papel pergamino, asegurándote de que no se superpongan.
  4. Cocción: Hornea a 150° C (300°F) durante 45 minutos, girando las bandejas de arriba a abajo a la mitad del horneado. Las betarragas deben quedar casi crujientes (los bordes estarán ligeramente rizados y casi secos). Observa de cerca, ya que los tiempos pueden variar según el tamaño.
  5. Finalización: Deja que las betarragas se enfríen completamente en las bandejas para hornear. Sazona con sal marina adicional si lo deseas.

Receta Detallada: Ensalada de Betarraga Asada Marinada con Feta

Esta receta convierte la betarraga asada en la protagonista de una ensalada aromática y llena de matices. Aunque requiere un poco de trabajo y tiempo de preparación, puede hacerse una tanda y refrigerar.

Ingredientes (Para 4 personas)

Para las Remolachas

  • 3 remolachas crudas
  • 2 dientes de ajo picados
  • 1 cucharada y media de vinagre balsámico
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de pimienta blanca o negra molida

Para la Ensalada

  • ¼ de cebolla morada
  • Nueces picadas al gusto (opcionalmente tostadas)
  • Queso feta al gusto (preferiblemente marinado)
  • Unas 15 hojas de menta
  • 1 cucharada de perejil picado
  • 4 puñados de rúcula (o cualquier otro brote verde)
  • El zumo de media lima o limón exprimido
  • Aceite de oliva
  • Sal
Ensalada de remolacha asada con queso feta y nueces

Instrucciones

  1. Asado de las Remolachas: Lava y pela las remolachas (usa guantes, ya que manchan mucho). Córtalas en trozos, salpimienta y añade un poco de aceite de oliva. Mezcla bien y hornea a 190º C durante 30 minutos. Retira del horno.
  2. Marinado: Mezcla las remolachas asadas, aún calientes, en un bol con el resto de ingredientes de la marinada (ajo picado, vinagre balsámico, miel). Refrigera durante 30 minutos.
  3. Montaje de la Ensalada: Una vez frías, córtalas y añádelas a una fuente de ensalada. Agrega las nueces, el queso feta, la menta, el perejil, el zumo de lima o limón y la rúcula. Rectifica de sal y añade aceite de oliva al gusto.

Si deseas queso feta marinado, desmenúzalo y colócalo en un bote de cristal con aceite de oliva hasta cubrir, añadiendo un par de ajos aplastados, granos de pimienta negra, tomillo y un par de cayenas enteras. Refrigera durante un día.

Sugerencias y Acompañamientos

La remolacha asada es muy sabrosa y combina excelentemente con contrastes de sabores ácidos, picantes y herbales, así como con frutas frescas. Va muy bien con frutos secos, carnes de sabor intenso, hierbas aromáticas, especias exóticas, quesos y aliños lácteos o con toques encurtidos.

  • En Ensaladas y Sopas: Los jugos que suelta la remolacha al asarse pueden recogerse y, si se caramelizan en la fuente, pueden "levantarse y ligarse" con un poco de vinagre balsámico y zumo de naranja o lima para un aliño excepcional. La remolacha asada limpia y troceada es base para infinidad de ensaladas (con quesos frescos y semicurados, frutos secos, zanahorias, puerros, setas asadas y frutas cítricas) e incluso sopas.
  • Acompañamientos: La betarraga asada es una guarnición perfecta para pollo o cerdo. Su dulzor y textura también permiten utilizarla en recetas dulces, como tartas de queso y remolacha.
  • Variaciones: Puedes experimentar con otros tubérculos, cambiar el queso feta por queso azul (el Penicillium roqueforti combina muy bien con la remolacha) o servirla como plato único sobre una cama de arroz integral, quinoa o patatas cocidas.

Para conservar las remolachas asadas, guárdalas en un contenedor hermético en el refrigerador por 4 o 5 días. También puedes congelarlas en porciones. Para recalentar, usa el horno a 190º C (375F) por 10 a 15 minutos o el microondas por 2 minutos.

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