Más allá de las bolsas de plástico, toallitas húmedas, hojas y tapas de refresco, existe un obstructor principal de las alcantarillas a nivel mundial: las colillas de cigarrillos. Cada colilla contiene elementos perjudiciales para el agua, como mercurio, arsénico, alquitrán y fibras insolubles.

Anualmente, se consumen en el mundo cien mil millones de cigarrillos, y las organizaciones medioambientales estiman que un 80% de las colillas terminan en el océano. Estas colillas son ingeridas por peces, y se han encontrado restos sin digerir en pescados comercializados en supermercados y lonjas. Este grave problema se inicia cuando las colillas inician su largo recorrido desde el suelo hasta el mar.
El impacto de los desechos sólidos en el sistema de alcantarillado
La acumulación de desechos sólidos genera atascos en arquetas y colectores de agua de lluvia, lo que deriva en serios problemas para el sistema de alcantarillado. Los desatascos de tuberías, un problema común en muchas ciudades, no solo afectan a los municipios, sino también a nivel privado. Las colillas obstruyen tuberías domésticas y comunitarias, creando taponamientos que impiden el flujo normal de las aguas residuales.
En cualquier plaza urbana, es fácil observar cómo decenas de colillas son arrojadas al suelo en pocos minutos. Su escaso peso permite que el viento las arrastre fácilmente hasta las bocas de recolección de agua de lluvia de las alcantarillas. Una vez allí, su insolubilidad y alta flotabilidad hacen que queden suspendidas, acumulándose hasta formar un tapón que, junto a otros desperdicios, bloquea el libre flujo del agua.

Soluciones para la gestión de colillas de cigarrillos
La forma más ecológica de deshacerse de las colillas es integrarlas en la gestión de residuos sólidos, depositándolas en la basura orgánica y utilizando los colectores urbanos. En nuestros hogares, es fundamental evitar tirarlas por el inodoro, el fregadero o los puntos de recolección de agua en jardines o terrazas.
Parrillas y su mantenimiento seguro
La preparación de un asado en familia es una actividad placentera en cualquier época del año. La Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) recomienda el uso de parrillas con su sello de aprobación para el uso de gas. Este sello se encuentra adherido al cuerpo del artefacto.
Las parrillas a gas deben utilizarse exclusivamente en espacios abiertos y bien ventilados. Nunca se debe cocinar con la tapa cerrada cuando las perillas de control estén en posición de llama alta. Es importante revisar la manguera para asegurarse de que no esté torcida o tensa.
Tras su uso, los accesorios deben lavarse con abundante agua jabonosa, secarse bien y guardarse en un lugar seco. Una vez apagada la parrilla, su limpieza debe realizarse con implementos adecuados, como guantes y un cepillo metálico de mango largo. La superficie externa de los quemadores se puede limpiar con un cepillo de alambre, al igual que las rejillas.

Seguridad en el uso de parrillas
El encendido de la parrilla debe hacerse siempre con la tapa abierta para evitar la concentración de gas y posibles explosiones. Si se desea realizar un asado en un departamento, es importante considerar que no todas las parrillas son aptas para balcones o interiores. Las parrillas a carbón, por ejemplo, no se recomiendan en balcones debido al riesgo de incendio por chispas. Las parrillas a gas y eléctricas son más adecuadas, pero requieren precauciones:
- Las parrillas a gas deben usarse al aire libre, en balcones con espacio suficiente para el artefacto y el balón de gas, y siempre que el reglamento de copropiedad lo permita.
- Las parrillas eléctricas no presentan mayores exigencias, pero se debe verificar el sello SEC y asegurar que las conexiones eléctricas estén en buen estado.
Es fundamental limpiar las piezas de la parrilla después de cada uso, eliminando la grasa acumulada. Guárdela protegida del sol, el polvo y la humedad, y revise su funcionamiento antes de cada utilización.
El asado es un clásico de las celebraciones, pero su impacto ambiental es una preocupación creciente. En 2014, se advirtió sobre la contaminación generada por los asados, recomendando el uso de parrillas a gas sobre las de carbón o leña. Investigaciones posteriores han medido las emisiones de material particulado fino de las parrillas a carbón, superando los niveles recomendados para la salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso de combustibles limpios como el gas licuado, que reduce significativamente la contaminación del aire en comparación con el carbón. El gas licuado es un combustible sustentable, amigable con el medio ambiente, no contiene agentes contaminantes como azufre o plomo, es más económico y de gran disponibilidad.
Video Animado sobre Gas Licuado del Petróleo GLP
Trampas de grasa: guardianas del sistema de alcantarillado
Las trampas de grasa son elementos esenciales en las cocinas comerciales para evitar que las grasas, aceites y lubricantes (GAL) lleguen al sistema de alcantarillado municipal. Estos materiales se solidifican en el agua, obstruyendo tuberías y alcantarillas, lo que puede provocar el vertido de aguas residuales sin tratar al entorno.
Las cocinas comerciales deben contar con trampas de grasa para proteger el sistema de alcantarillado de daños costosos, multas y sanciones. Una trampa de grasa es un recipiente que captura grasas, aceites y sólidos (FOG) de las aguas residuales antes de que lleguen al alcantarillado. Suelen ubicarse bajo el piso de las cocinas, y las tuberías de fregaderos, lavavajillas y desagües de piso desembocan en ellas.
Funcionamiento y componentes de una trampa de grasa
Una trampa de grasa consta de varios componentes clave:
- Conexión en T de entrada: Reduce la velocidad del flujo de agua y enfría la temperatura antes de entrar al sifón.
- Paredes deflectoras: Barreras metálicas que ralentizan el flujo de agua, permitiendo la separación de grasas, aceites y residuos (FOG).
- Tapas de registro: Cubren cada lado de la trampa.
El proceso de separación ocurre cuando la conexión en T enfría el agua y reduce su velocidad. Las grasas, aceites y grasas (FOG) ascienden a la parte superior del sifón, mientras que los sólidos se depositan en el fondo. El agua limpia fluye luego hacia la salida a través de un tubo de transición.

Mantenimiento y prevención de problemas con trampas de grasa
La acumulación de grasas, aceites y residuos en los sifones requiere una limpieza regular para garantizar que solo agua limpia ingrese al sistema de alcantarillado. En Texas, todos los establecimientos que preparan o sirven alimentos y vierten grasa o aceite al alcantarillado deben contar con una trampa de grasa.
La frecuencia de limpieza depende del tamaño de la trampa y del volumen de grasa generado. La regla del cuarto sugiere que cuando la trampa se llena al 25% de grasas, aceites y otros materiales, aumenta el riesgo de fugas y desbordamientos. Se recomienda programar limpiezas periódicas con empresas profesionales aprobadas para asegurar que las trampas se limpien antes de alcanzar el 25% de saturación.
Problemas comunes y sus soluciones
Los problemas relacionados con las trampas de grasa incluyen:
- Escombros en el desagüe: Tirar desechos como semillas o hojas por la tubería puede causar defectos en la trampa. El uso de tapas de drenaje con mallas finas ayuda a prevenir esto.
- Aceite de cocina usado: La grasa debe desecharse únicamente en la trampa de grasa.
- Mal olor y drenaje lento: Estos síntomas indican un posible problema con la trampa. Limpiar la trampa asegura la eliminación de material solidificado y previene la proliferación de bacterias.
- Obstrucciones y desbordamientos: Son problemas de plomería serios que requieren atención inmediata. Dejar la cocina fuera de servicio hasta que se resuelva el problema es necesario.
Una agencia de recolección y agregación de aceite de cocina usado puede ofrecer asesoramiento y consultas sobre el manejo adecuado de estos residuos.