La Jícama: Características, Cultivo y Usos

La jícama (Pachyrhizus erosus (L.) Urb.), también conocida como batata de agua, ñame mexicano, pelenga o nabo mexicano, es una planta herbácea trepadora anual o perenne perteneciente a la familia Fabaceae (Leguminosae) y al género Pachyrhizus Rich. ex DC. Aunque su consumo crudo la asemeja a una fruta, el tubérculo que se consume es considerado una verdura.

Ilustración botánica de la planta de jícama, mostrando sus hojas, flores y tubérculos subterráneos

Origen y Distribución

La jícama es originaria de América tropical, particularmente de Mesoamérica. La palabra xícamatl, de origen náhuatl, significa "raíz de agua" o "papel ombligo". Su consumo tiene registro en culturas precolombinas como la tolteca, mexica, maya y zapoteca. Tras la Conquista, la jícama fue llevada por los españoles a las islas Filipinas, desde donde se extendió a muchas partes de Asia, incluyendo Indonesia, las islas del Pacífico y China.

Actualmente, se distribuye en regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo. En China, se cultiva ampliamente al sur del río Yangtsé, con una producción significativa en provincias como Guizhou, Sichuan, Hunan, Guangdong, Guangxi, el sur de Shaanxi y Taiwán. En América, se cultiva en Centroamérica, el Caribe, las regiones montañosas de los Andes, y en México, donde los estados de Nayarit, Michoacán y Morelos se destacan como principales productores. En Morelos, por ejemplo, se siembran anualmente alrededor de 873 hectáreas, con una producción anual de 28 mil toneladas. En su forma silvestre, se encuentra en laderas rocosas y bordes de bosques tropicales en México.

Existen cinco especies principales de jícama: erosus, ahipa, tuberosus, ferregineos y panamensis. La especie Pachyrhizus ahipa es común en países sudamericanos como Bolivia, Venezuela, Perú y Argentina, donde se conoce como ahípa, jíquima, chuin, ajípa o ashipa.

Características Morfológicas

La jícama es una enredadera herbácea, con tallos trepadores, robustos y ligeramente pubescentes, que pueden alcanzar los 5 metros o más de longitud y, a veces, volverse leñosos en la base.

  • Raíz: Es la parte comestible principal. Es tuberosa, gruesa, de forma aplanada o fusiforme, con pelos radiculares en la superficie y una textura carnosa. Puede alcanzar hasta 30 cm de diámetro y pesar varios kilogramos. Internamente es blanca y jugosa.
  • Hojas: Alternas, pinnadas y compuestas por 3 folíolos. El folíolo terminal es a menudo más grande (hasta 10-18 cm de largo y 4-20 cm de ancho), con forma ovada, romboidal o rómbica, y con márgenes irregularmente dentados o lobulados. Las estípulas son lineares-lanceoladas y las estipelas son subuladas.
  • Flores: Pequeñas, dispuestas en racimos erectos de 15-40 cm de largo, con 3-5 flores por nudo. La corola es de color lila pálido, rosa claro, azul o violeta, con 5 pétalos desiguales. El cáliz es un tubo amplio dividido en 4 lóbulos. El estandarte es suborbicular, de 15-20 mm de largo, y presenta una mancha amarillo-verdosa. Posee 10 estambres y un ovario con un estilo largo y delgado, cubierto de pelos. Florece de abril a junio o de agosto a diciembre, dependiendo de la región.
  • Fruto: Una legumbre en forma de banda, aplanada, de 7.5-14 cm de largo y 12-15 mm de ancho, a veces cubierta de tricomas ásperos. Presenta surcos entre las semillas. Cada vaina contiene de 8 a 10 semillas.
  • Semillas: Subcuadradas o casi redondeadas a cuadrangulares, de 5-10 mm de largo y ancho, aplanadas, de color café a café-rojizo. Fructifica de julio a agosto o de enero a marzo.
Disección de la raíz de jícama mostrando su pulpa blanca y crujiente, lista para el consumo

Requerimientos y Cultivo

La jícama prefiere climas cálidos con escasas precipitaciones y requiere abundante luz solar. No tolera el frío, siendo la temperatura óptima para su crecimiento de 20-30 °C, y de 20-25 °C durante el período de engrosamiento de la raíz carnosa. El desarrollo se inhibe por debajo de los 15 °C. En condiciones de días largos, favorece el crecimiento de tallos y hojas, mientras que los días cortos estimulan la hinchazón del tubérculo. Se desarrolla en altitudes de 0 a 1700 m, con precipitaciones de 600 a 4000 mm anuales.

Suelo

La jícama no es excesivamente exigente con el suelo, pero prefiere un suelo franco arenoso profundo, suelto y bien drenado, con una capa superficial de entre 17 y 20 centímetros. No es adecuada para suelos arcillosos y de mal drenaje, ya que en ellos el tubérculo se desarrolla mal, con piel rugosa y mucha fibra. También prospera en suelos rojos de colinas o tierras recién roturadas. El pH óptimo del suelo varía entre 4.8 y 7.3.

Propagación y Siembra

La jícama se propaga principalmente por semillas y, ocasionalmente, por división de tubérculos subterráneos. Debido a que las semillas son duras y su siembra en seco resulta en una germinación lenta e irregular, se recomienda la siembra con semillas pregerminadas.

El proceso de pregerminación incluye:

  1. Seleccionar semillas maduras, llenas y frescas.
  2. Remojarlas en agua tibia a unos 55 °C durante 30 minutos.
  3. Continuar el remojo en agua fría durante 10 a 12 horas, cambiando el agua 3-4 veces.
  4. Escurrir las semillas hinchadas y colocarlas en una cámara de germinación a 25-28 °C, enjuagándolas diariamente y manteniendo la humedad.
  5. Después de 4-5 días, sembrar las semillas germinadas.

El ciclo de cultivo suele ser de 6 a 8 meses. La siembra se realiza directamente en el campo. Los métodos comunes son:

  • Cultivo rastrero: Espaciamiento entre hileras de 50 cm, distancia entre plantas de 33 cm. Se siembran 1-2 semillas por hoyo, con una densidad de unas 3000 plantas por hectárea.
  • Cultivo con tutor: Se utilizan surcos profundos y camas elevadas (20-25 cm de altura, 50 cm de ancho de surco, 90 cm de ancho de cama). Se plantan 2 hileras por cama, con espaciamiento similar. Se colocan 3-4 semillas por hoyo. Cuando las plántulas alcanzan 30 cm, se colocan estacas de bambú o algodón para que las enredaderas trepen.

Las plántulas emergen aproximadamente a los 15 días de la siembra. Después de la emergencia del primer par de hojas basales, se realiza el raleo y la replantación para dejar una o dos plántulas por hoyo, preferiblemente en días nublados.

Manejo y Cuidados

  • Cultivo entre hileras y deshierbe: Se realiza desde que las plántulas alcanzan los 7 cm hasta antes de que los tallos laterales se extiendan por el suelo. Se debe aporcar la tierra entre 4 y 7 cm para evitar que la raíz carnosa se exponga al sol y se deteriore la calidad.
  • Riego y fertilización: En la etapa de plántula, se aplica estiércol diluido. Cuando las raíces tuberosas comienzan a engrosar (principios o mediados de junio), se aplica una dosis fuerte de fertilizante de cobertura. La jícama requiere una cantidad adecuada de fertilizantes nitrogenados y una mayor cantidad de fósforo y potasio. Un exceso de nitrógeno puede provocar un crecimiento vegetativo excesivo en detrimento del tubérculo. En épocas de sequía, es fundamental regar; en caso de lluvias intensas, es crucial drenar el agua para evitar que la piel de la jícama se vuelva marrón o las raíces se pudran.
  • Eliminación de flores y despunte: La jícama produce inflorescencias a partir del quinto o sexto nudo. Para favorecer el engrosamiento de la raíz, se deben cortar las flores inmediatamente en cuanto aparecen, excepto en plantas destinadas a la producción de semillas. Este proceso se repite 2 o 3 veces. Cuando la guía principal tiene entre 18 y 24 hojas, se realiza el despunte para detener el crecimiento de la enredadera y redirigir la energía al tubérculo.

Partes Comestibles, Valor Nutricional y Usos

La raíz tuberosa engrosada es la parte comestible de la jícama. Su piel es fina pero resistente, y su pulpa es blanca, de textura crujiente y jugosa, con un sabor dulce y sin residuos fibrosos. Tiene un ligero sabor a legumbre. Puede consumirse cruda como fruta, o cocinada (salteada, guisada, hervida, asada o frita).

Por cada 100 g de jícama, se obtienen aproximadamente: 1.3 g de proteína, 21 mg de vitamina C, 15 mg de calcio, 16 mg de fósforo y 90 g de agua, además de contener tiamina, riboflavina y niacina. Su sabor dulce proviene de la oligofructosa inulina (un carbohidrato que por cocción se convierte en fructo-oligosacarina), la cual no es metabolizada por el organismo humano, lo que la hace ideal para el consumo de personas con diabetes.

Se le atribuyen propiedades beneficiosas como:

  • Promover la producción de fluidos corporales y calmar la sed.
  • Refrescar y aliviar el calor corporal.
  • Desintoxicar del alcohol.
  • Reducir la presión arterial.

Culinariamente, se consume cruda con sal, limón y chile, o en ensaladas. También se prepara en sopas, asada o frita. Es común la preparación de jugo de jícama.

En cuanto al desarrollo de productos, la jícama se utiliza para:

  • Alimentos de consumo casual: fruta confitada, jícama enlatada, bebidas de jugo.
  • Alimentos funcionales: aprovechando su alto contenido de flavonoides y polifenoles, se crean alimentos para reducir la presión arterial y antioxidantes.
  • Aditivos alimentarios o ingredientes auxiliares: procesamiento de almidón de jícama.

Partes Tóxicas y Plagas

En contraste con el tubérculo, el resto de la planta se considera tóxico. Las semillas contienen un alto contenido del insecticida natural rotenona y no deben ingerirse. De hecho, molida, se puede usar para combatir plagas. Los tallos y las hojas también contienen pachirizona y pachirizina, sustancias tóxicas no aptas para el consumo.

Enfermedades

Una enfermedad que afecta la jícama es la Esclerotiniosis, una enfermedad fúngica que afecta principalmente la base del tallo de las plántulas y plantas adultas, causando pudrición acuosa y marchitamiento.

como sembrar o cultivar jícama en macetas

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