Jaiba Mora: Características, Hábitat, Biología y Usos Culinarios

La jaiba mora (Homalaspis plana) es una especie de crustáceo de gran importancia ecológica y gastronómica en Chile. Esta jaiba se distingue por sus características físicas y su comportamiento, siendo objeto de estudios biológicos y genéticos debido a su relevancia en las pesquerías artesanales.

Introducción a la Jaiba Mora

Su nombre común es Jaiba Mora y su nombre científico, Homalaspis plana. La descripción de esta especie revela una forma de caparazón subpentagonal, con una superficie dorsal plana y lisa, de donde proviene su nombre científico. Los dedos de sus pinzas son de color negro y gruesamente dentados, siendo común que una pinza sea más grande que la otra. La coloración de la jaiba mora en su etapa adulta es morada-púrpura con manchas amarillentas.

Jaiba mora adulta con caparazón morado-púrpura y pinzas negras

En cuanto a su tamaño, la talla máxima del cefalotórax (su caparazón) es de 13 centímetros.

Biología y Ciclo de Vida

Distribución y Hábitat

La jaiba mora se distribuye ampliamente desde Arica hasta el Estrecho de Magallanes, incluyendo el archipiélago de Juan Fernández. También habita desde Guayaquil (Ecuador) hasta el Estrecho de Magallanes.

Sus sitios favoritos varían según su etapa de desarrollo. En su etapa juvenil, preferentemente se ubica en el intermareal con fondos de bolones. De adulta, prefiere el submareal, llegando hasta profundidades de 20 metros en entornos de roqueríos, aunque también es posible encontrarla en fondos de arena. Es una especie marina y estuarial.

Mapa de distribución de la jaiba mora a lo largo de la costa sudamericana

Alimentación

Si bien casi todas las jaibas son consideradas carroñeras, la jaiba mora se caracteriza por ser un predador activo, alimentándose inclusive de erizos, los cuales destroza sin problemas con sus grandes pinzas.

Reproducción

Entre marzo de 1989 y diciembre de 1991, se recolectaron 419 ejemplares juveniles y adultos de la jaiba mora. La proporción sexual de 2,8 hembras por macho sugiere un sistema de apareamiento poligínico.

Se mantuvo un número variable de ejemplares en cautiverio, donde se observó que el apareamiento ocurre en verano. La pareja se establece con la hembra blanda, pero la cópula se realiza días después, cuando el tegumento del caparazón está completamente duro. La gónada del macho madura a fines de invierno con el alza de la temperatura del agua de mar y la de la hembra lo hace en verano, luego de la fecundación, reteniendo los espermatóforos en grandes espermatecas, cuyo volumen decrece a medida que la gónada se desarrolla.

Las hembras se encuentran ovígeras entre junio y septiembre para Chile central, aunque se han podido observar hembras con huevos hasta el mes de diciembre. La talla mínima de primera madurez es de 80 mm de ancho de caparazón. La fecundidad de la jaiba mora varía entre 180.000 y 700.000 huevos.

En laboratorio, se observó que el desarrollo larval de la jaiba mora posee un total de cuatro estados: cuatro zoeas y una megalopa, demorando casi 40 días en total. Para llegar a juvenil se demora un total de 32 días.

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Particularidades de la Jaiba Mora

Datos Curiosos

  • Las hembras guardan varios miles de huevos en el abdomen y los mantienen hasta un desarrollo larvario avanzado.
  • Tal como los equinodermos, las jaibas pueden regenerar una extremidad perdida. Incluso ellas mismas pueden liberar la extremidad en caso de requerirlo (en medio de peleas o predación). Sin embargo, normalmente esta regeneración no llega a ser igual a la que perdieron, quedando usualmente un poco más pequeñas, sobre todo en el caso de las quelas (pinzas). Esto último es incluso más marcado en los machos.

Morfología y Mecánica de las Pinzas

Las tenazas de la Jaiba Mora son macizas y con dientes fuertes. Los dactilopoditos son densamente pilosos, cubriendo gran parte de la articulación a modo de tapiz. La tenaza de la Jaiba está compuesta por un quelípedo fijo, equivalente al pulgar humano, y un quelípedo móvil que permite realizar movimientos precisos, como el cierre de la pinza. Este tiene un área mucho mayor que el dorsal que provoca su apertura.

El movimiento tridimensional de la pinza de una Jaiba es un fenómeno que involucra una combinación de complejas interacciones musculares y articulares, permitiendo a estos crustáceos realizar movimientos altamente precisos y eficientes. En el plano horizontal, la pinza puede abrirse y cerrarse, un movimiento crucial para manipular cosas. Esta acción se logra gracias a los músculos que operan en la base de la pinza, que permiten ajustar su fuerza y precisión. En un plano vertical, la pinza puede moverse hacia adelante y atrás, movimiento realizado a partir del codo de la pinza.

Esquema de la anatomía y mecánica de las pinzas de la jaiba

Inspiración para la Robótica

Este proyecto surge de la investigación sobre la relación entre los movimientos naturales de animales marinos y su traslación al movimiento humano. El estudio de la jaiba mora, así como de otros crustáceos, ha revelado principios de locomoción y manipulación. Por ejemplo, al estirar el brazo izquierdo se acciona la pinza de la jaiba (abrir y cerrar), por el contrario, al estirar el brazo derecho se activa el codo de la pinza. El dispositivo no funciona de forma autónoma, sino como una extensión del cuerpo. El estudio de los crustáceos, que incluye especies como cangrejos, camarones y langostas, ha sido fundamental para entender el movimiento de estos invertebrados. Sus cuerpos generalmente están cubiertos por un exoesqueleto duro que les proporciona protección y soporte, y el movimiento de los crustáceos varía según la especie y su hábitat. El exoesqueleto, las partes del cuerpo y cómo estas se relacionan con su movimiento es clave para comprender cómo se puede entender su locomoción a través de las máquinas simples.

En este contexto, el característico movimiento rápido y propulsivo del camarón blanco fue interpretado como una acción de brazos enérgica y ágil, similar a un impulso veloz. El cangrejo dorado, conocido por su desplazamiento lateral y el uso de sus pinzas como mecanismos activos, inspira un patrón de brazos que alterna entre expansión y cierre, evocando fuerza y precisión. El camarón mantis, con su famoso golpe explosivo, genera un gesto contundente y repentino, mientras que la emérita análoga, de desplazamiento más fluido, se traduce en movimientos amplios y suaves.

Estado de Conservación y Regulación

Pesca Artesanal y Prohibiciones

La jaiba mora es una especie capturada por pescadores artesanales a lo largo de Chile, principalmente por medio de trampas, y también mediante buceo. La extracción de hembras con huevos (ovígeras) está permanentemente prohibida, y el tamaño mínimo de extracción se fijó en 12 cm de ancho cefalotoráxico (caparazón). La extracción mediante buceo está prohibida en algunos contextos.

Investigación Genética

Una investigación inédita de la Universidad Católica del Norte y del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS) reveló que la jaiba mora presenta mínimas diferencias genéticas a lo largo de la costa del país. A pesar de su importancia para cientos de caletas y comunidades costeras y de su amplio uso en la cocina chilena, no existían evaluaciones formales sobre la genética de sus poblaciones a lo largo de la costa hasta ahora.

Un estudio reciente publicado en la revista Global Ecology and Conservation, realizado por un grupo de investigadores de la U. Católica del Norte, descubrió que la diversidad genética de la jaiba mora es baja al compararla con otras jaibas a nivel global, estando en el cuartil más bajo respecto a otras especies, según Pilar Haye, investigadora del Departamento de Biología Marina de la U. Católica del Norte y directora alterna en SECOS. Para el estudio, el equipo analizó 222 ejemplares de jaiba mora recolectados a lo largo de casi 3.500 kilómetros de costa, desde Iquique en el norte hasta Los Molinos (Los Ríos) en el sur de Chile.

En el estudio se sugiere que la baja diversidad puede deberse a la pesca sostenida y también a una característica particular: la mayoría de los individuos de un sitio provienen del mismo lugar y solo un porcentaje menor de sitios alejados, a pesar de tener una larva que permanece en la columna de agua por un tiempo prolongado. Aunque a escala nacional la especie parece formar una sola gran población, el estudio advierte que las poblaciones locales pueden ser mucho más frágiles de lo que indican las estadísticas de desembarque.

Gráfico de diversidad genética de la jaiba mora comparada con otras especies

Nicolás Segovia, Datamanager, investigador del SECOS y co-autor del estudio, profundiza explicando que el tipo de manejo de este tipo de organismos -común para todas las jaibas, no solo para la jaiba mora- proviene de un decreto de hace más de 35 años, que involucra la devolución de hembras que porten huevos (hembras ovígeras) y una talla mínima de 120 mm de cefalotórax. Esta especie no ha sido evaluada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, o IUCN por su sigla en inglés) ni ha sido incluida en el Reglamento para Clasificar Especies del Ministerio del Medio Ambiente.

La Jaiba Mora en la Gastronomía Chilena

Formas de Consumo

En la región de Los Ríos, se extraen principalmente tres especies de jaibas: mora, marmola y peluda. La jaiba mora se consume siempre cocida, y lo más común es quebrar sus extremidades y comer su carne con limón, mayonesa o sola para disfrutar al máximo su sabor. En la costa, la jaiba acompañada con pan o tortilla y un buen mate, es un plato ideal para el desayuno o la once.

Actualmente, la jaiba se puede encontrar en el mercado ya desmenuzada para preparaciones como el chupe de jaiba o la popular empanada de jaiba y queso.

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