Jacob y el Plato de Lentejas: Un Relato de Primogenitura y Arte

La historia de Jacob y Esaú, y el episodio del plato de lentejas, es uno de los relatos más emblemáticos del Antiguo Testamento, lleno de simbolismo y profundas lecciones sobre el valor de lo material frente a lo espiritual. Jacob es reconocido por ser el hijo de Isaac y el nieto de Abraham, pero especialmente por la controvertida adquisición de la primogenitura de su hermano Esaú a cambio de un simple guiso.

Ilustración de Jacob y Esaú, representando la venta de la primogenitura por el plato de lentejas

El Relato Bíblico de la Primogenitura

Los hijos de Isaac, Esaú y Jacob, crecieron con personalidades muy distintas. Según el Génesis, "Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas". Isaac amaba a Esaú, debido a su gusto por la caza que Esaú le proporcionaba, mientras que Rebeca amaba a Jacob. Este favoritismo familiar sentaría las bases para futuros conflictos.

El momento crucial llegó un día en que Jacob estaba preparando un potaje. Esaú, volviendo del campo y exhausto, le pidió con urgencia: "Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado". Fue entonces cuando Jacob aprovechó la situación y respondió: "Véndeme en este día tu primogenitura".

Esaú, en su cansancio y desesperación momentánea, subestimó el valor de su derecho de primogénito. Dijo: "He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?". Jacob insistió: "Júramelo en este día". Esaú le juró y, de esta manera, vendió a Jacob su primogenitura. Tras el juramento, Jacob le dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas. Esaú comió, bebió, se levantó y se fue. El relato concluye: "Así menospreció Esaú la primogenitura" (Génesis 25: 29-34).

La Figura de Jacob más allá del Plato de Lentejas

Las acciones de Jacob, si bien controversiales en el episodio de las lentejas, fueron mucho más allá de aquel rentable trueque. Jacob era un personaje con múltiples facetas y una vida llena de desafíos y aprendizajes. Poseía un notable don para los negocios y una persistencia que lo caracterizaba.

Un ejemplo de su tenacidad y paciencia se observa en su historia de amor con Raquel. Cuando se enamoró de su prima, acordó con el padre de ella trabajar siete años para obtener su mano. A pesar de la larga espera, estos años constituían para Jacob solo "unos pocos días, por el amor que le tenía a ella". Era un tipo paciente, tranquilo y profundamente enamorado.

Conflictos y Pruebas

La primogenitura no fue el único punto de conflicto con Esaú. Una de las veces que Jacob estuvo más cerca de la muerte fue cuando su hermano Esaú lo mandó asesinar. Tras el engaño de Jacob, quien, haciéndose pasar por Esaú, había logrado la bendición del primogénito de su padre Isaac (ya casi ciego), la furia de Esaú no tuvo límites. Jacob se había dado a la fuga, y Esaú envió a su hijo Elifaz, un gran arquero, junto con una decena de hombres para acabar con su vida y arrebatarle todas sus pertenencias. Sin embargo, la operación resultó fallida porque Jacob pidió clemencia a su sobrino, quien finalmente accedió.

La vida de Jacob estuvo marcada por otras pruebas significativas. Años después, sus propios hermanos secuestraron a uno de sus doce hijos -de quienes nacieron las doce Tribus de Israel- y lo entregaron a unos comerciantes, como una forma de venganza. Jacob no se reencontró con este hijo hasta mucho más tarde, durante una de las numerosas expediciones de sus hijos a Egipto. También es recordada su misteriosa lucha contra un ángel, un episodio que le dejó una cojera pero también una nueva identidad, Israel, "el que lucha con Dios".

La Historia de Jacob - El Hombre que Luchó con Dios

La Representación Artística: La Obra de Luca Giordano

La historia de Jacob y Esaú ha sido un tema recurrente en el arte. El pintor italiano Luca Giordano (c. 1634-1705) plasmó este momento bíblico en una de sus obras, datada hacia 1696. Giordano gozó en vida, tanto en Italia como en España, de gran popularidad, aunque su reputación disminuyó tras su muerte debido a prejuicios que se mantuvieron hasta fechas recientes. Sin embargo, esta pintura en particular revela las excelentes dotes de narrador de su autor.

Pintura de Luca Giordano sobre Jacob y Esaú, el momento del intercambio de la primogenitura

Análisis de la Composición y Caracteres

La escena se desarrolla en un interior. La figura de Esaú se recorta sobre una ventana que muestra el paisaje del que procede, caracterizándolo como un personaje del campo y popular. Su musculatura visible en su brazo derecho, situado en el plano más próximo al espectador, junto con el perro y la lanza, evidencian su actividad venatoria. Además, el ímpetu con el que accede a la sala, con la inclinación de su cuerpo hacia delante y su mano izquierda posándose sobre el plato que reclama, subraya su desesperación y premura.

En contraste, Jacob, según la representación de Giordano, "traiciona" el texto bíblico al estar ataviado como un personaje palaciego y no como alguien recluido en una cocina preparando comida. Su refinado aspecto físico y el delicado movimiento de sus manos lo distancian de Esaú. A ello colabora la presencia de un pacífico gato, en oposición al agreste perro de Esaú, y el hecho de que su figura se presente recortada contra un interior, enfatizando su naturaleza más sedentaria y astuta. En esta pintura, Giordano confirma sus extraordinarias dotes como pintor de animales.

Registros de inventarios históricos mencionan obras de Giordano con esta temática. Por ejemplo, se describe una "Pinttura Sin Marco de dos Uaras de ancho y Una de altto de Saul y Jacobo Original de Jordan tassado en treintta doblones" (aunque con la posible errata de "Saul" en lugar de Esaú), y otra con las medidas "Dos varas y quarta de largo y vara y quarta de alto: Jacob y Esaú que cambian la Primogenitura Jordan", confirmando la autoría y el tema. Otro inventario de Giordano hace una clara referencia al "cambio de la primogenitura / Esau vende a su hermano Jacob la primogenitura por un plato de lentejas".

Enseñanzas del Antiguo Testamento

Para muchos, estas historias bíblicas pueden sonar a fantasía, pero el texto sugiere que esconden sucesos reales y son consideradas "palabra de Dios". Es notable cómo, en culturas como la española, donde el cristianismo perdura desde hace siglos, a menudo el conocimiento de los relatos del Antiguo Testamento es limitado. Se recuerda un puñado de relatos, pero no siempre se tienen en cuenta en el día a día.

En países protestantes, por el contrario, los ciudadanos suelen tener conocimientos bíblicos minuciosos y saben cómo aplicarlos en situaciones cotidianas. Esta perspectiva invita a una relectura más frecuente de los libros proféticos. En primer lugar, por ser la Palabra de Dios, mereciendo la misma atención que cualquier capítulo del Nuevo Testamento. En segundo lugar, porque detrás de todos esos libros hay un sinnúmero de enseñanzas. La experiencia humana no presenta nada realmente nuevo bajo el sol: ni tentaciones inéditas para los creyentes, ni situaciones análogas que el pueblo de Israel no haya vivido hace miles de años.

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