Qué son los Ingredientes Nocivos

La piel se muestra como la principal barrera de protección que tiene nuestro cuerpo para mantenerse al margen de todos los agentes contaminantes que hay en el exterior. Por ello, es fundamental extremar la precaución y utilizar productos que nos aseguren que están totalmente libres de cualquier agente contaminante o ingrediente tóxico que pueda provocar una reacción no deseada. Cada producto que aplicas, ya sea sobre tu rostro o consumas, contiene decenas de ingredientes. Algunos nutren, reparan y protegen. Otros, sin embargo, pueden provocar irritación, sequedad o reacciones adversas a largo plazo.

La lista de ingredientes tóxicos que podemos encontrar en los cosméticos y alimentos es muy larga. Un número creciente de personas sufre de enfermedades asociadas con la contaminación y la exposición química excesiva, por lo que es crucial prestar más atención a los ingredientes de los productos que utilizamos. Estos ingredientes tóxicos, a menudo, tienen el objetivo de mejorar la imagen de los productos, potenciando su color, aumentando su durabilidad o mejorando su textura. Sin embargo, no siempre se informa claramente sobre sus posibles perjuicios para la salud.

La lista de ingredientes en la parte posterior de los productos suele ser extensa y confusa. Aprender a identificar los componentes clave es esencial para tomar decisiones informadas.

Ingredientes Nocivos en Cosméticos

Etiquetas de ingredientes INCI en productos cosméticos

Muchos ingredientes en los cosméticos pueden ser problemáticos. Por ejemplo, numerosos químicos y aditivos utilizados en la formulación de cosméticos convencionales pueden resecar y dañar la barrera protectora natural de la piel, además de causar irritación, picazón y deshidratación. Algunos pueden obstruir los poros, lo que lleva a la aparición de puntos negros, acné o irritaciones.

Los problemas dermatológicos más habituales son las irritaciones y enfermedades en la piel. Muchos ingredientes tóxicos, como los parabenos, las fragancias sintéticas y los productos a base de alcohol, pueden causar irritaciones, alergias y reacciones cutáneas. Algunos ingredientes, como los ftalatos y los parabenos, se han identificado como disruptores endocrinos que pueden interferir con el equilibrio hormonal, lo que podría afectar la fertilidad y el desarrollo fetal. Los productos de cosmética con fragancias sintéticas, como los perfumes, pueden irritar las vías respiratorias, especialmente en personas con enfermedades preexistentes como el asma o la rinitis alérgica. Algunos ingredientes, como el tolueno o el triclosán, se han asociado con efectos neurotóxicos. Los parabenos, los ftalatos y los productos derivados del petróleo pueden interferir con la función reproductiva, tanto en hombres como en mujeres. El uso de ciertos cosméticos durante el embarazo puede estar asociado con complicaciones, como malformaciones congénitas.

Principales Categorías de Ingredientes a Considerar en Cosméticos

1. Parabenos

  • Los parabenos se utilizan como conservantes en productos para el cuidado de la piel.
  • Los más comunes utilizados en cosméticos incluyen: butilparabeno, propilparabeno, metilparabeno e isobutilparabeno.
  • Estudios publicados en Journal of Applied Toxicology (Darbre et al., 2004) detectaron parabenos en tejido mamario, abriendo el debate sobre su potencial actividad estrogénica débil.
  • A través de diferentes estudios se encontraron restos de parabenos en varios pacientes con tumores de mama.

2. Formaldehído y Liberadores de Formaldehído

  • El formaldehído es un carcinógeno conocido y no debe estar presente en absoluto en los cosméticos.
  • Estos conservantes liberan lentamente formaldehído, clasificado como carcinógeno del Grupo 1 por la IARC (Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer).
  • El formaldehído y sus derivados se utilizan principalmente como sustancias conservantes en todo tipo de productos cosméticos para el cuidado de las uñas.

3. BHT (Hidroxitolueno Butilado) y BHA (Hidroxianisol Butilado)

  • El hidroxitolueno butilado (BHT) y el hidroxianisol butilado (BHA) se utilizan como conservantes y antioxidantes sintéticos en muchos cosméticos para evitar la oxidación de grasas en la fórmula.
  • Ambos son disruptores endocrinos conocidos, posibles carcinógenos e irritantes de la piel.
  • La IARC clasifica al BHA como posible carcinógeno humano (Grupo 2B).

4. Ftalatos

  • El tipo más común de ftalato utilizado en productos para el cuidado de la piel es el ftalato de dietilo (DEP), que ayuda a que productos como humectantes y lociones penetren mejor en la piel.
  • Son plastificantes usados para fijar fragancias y dar flexibilidad a las fórmulas.
  • La ECHA los clasifica como disruptores endocrinos potenciales.
  • Los ftalatos influyen directamente en los mecanismos de protección de la piel, dañando los riñones, el hígado y diferentes órganos reproductores que hacen el papel de las hormonas en nuestro cuerpo.

5. Benzofenonas (Benzofenona-1 y Benzofenona-3)

  • La Benzofenona-1 y la Benzofenona-3 son filtros químicos utilizados para la fotoprotección de los rayos UV, conocidos disruptores endocrinos.
  • La exposición a estos ingredientes, aunque faltan estudios definitivos, podría causar efectos negativos en los humanos, incluidas las alteraciones neuronales.
  • Estos filtros solares químicos pueden actuar como disruptores endocrinos según estudios publicados en Environmental Science & Technology. Hawái y Palaos los han prohibido por su toxicidad demostrada sobre los arrecifes de coral.

6. Sulfatos (SLS, SLES)

  • Los tensioactivos como el Sodium Lauryl Sulfate (SLS) y el Sodium Laureth Sulfate (SLES) producen espuma abundante.
  • Pueden resecar y dañar la barrera protectora natural de la piel, además de causar irritación, picazón y deshidratación.
  • Un estudio en Contact Dermatitis (Agner, 1991) confirmó que el SLS incrementa significativamente la pérdida transepidérmica de agua (TEWL).
  • Durante el proceso de elaboración del Sodium Laureth Sulfate es cuando aparece el compuesto Dioxan 1,4, que se muestra cancerígeno y que interfiere directamente en el equilibrio de las hormonas, reduciendo además la calidad de los espermatozoides.

7. Aceites Minerales y Otros Derivados del Petróleo

  • Los aceites minerales y otros derivados del petróleo, como el petrolatum o el mineral oil, son ingredientes que se utilizan para hidratar la piel, pero no ofrecen beneficios reales y pueden obstruir los poros.
  • Aunque aportan frescor y tenacidad, con el paso de los años pueden bloquear algunas de las principales funciones del metabolismo, afectando a la eliminación de toxinas.
  • Otros productos que también se obtienen directamente del petróleo son el Ceresin o el Ozokerite.
  • El PVP / VA Copolímero también proviene del petróleo y se encuentra en productos para el cabello como lacas, geles o ceras moldeadoras.

8. Siliconas

  • Las siliconas crean una película sobre la piel que proporciona sensación de suavidad inmediata, pero a largo plazo pueden impedir la penetración de activos y contribuir a la obstrucción de poros en pieles con tendencia grasa.
  • Sustancias como la Dimethicone o la Cyclomethicone están muy presentes en cosméticos para el cabello, provocando la falta de nutrientes y actuando de manera negativa en el cuero cabelludo.

9. PEGs (Polietilenglicoles) y PPGs (Polipropilenglicoles)

  • Son emulsionantes derivados del óxido de etileno. El problema no son los PEGs en sí, sino las posibles impurezas residuales (1,4-dioxano y óxido de etileno) que pueden quedar del proceso de etoxilación.
  • Los derivados de PEG y PPG hacen nuestra piel mucho más permeable respecto a las sustancias nocivas.

10. Propylene Glycol

  • El propylene glycol es una sustancia que tiene el objetivo de evitar la evasión de la humedad, actuando como suavizante y solvente en todo tipo de productos cosméticos.

11. Compuestos Reguladores de pH (DEA, MEA, TEA)

  • La Dietanolamina (DEA), Monoetanolamina (MEA) y Trietanolamina (TEA) son sustancias que se utilizan con el objetivo de regular el pH de los productos cosméticos.

12. Fenoxietanol

  • El fenoxietanol es un conservante utilizado en muchos productos cosméticos, pero puede causar reacciones alérgicas en algunas personas.
  • Generalmente, este compuesto se utiliza en productos etiquetados como “paraben free”.

13. Triclosán

  • El triclosán es un agente antibacteriano que la FDA prohibió en jabones antisépticos de venta libre en 2016.
  • Estudios publicados en Antimicrobial Agents and Chemotherapy advierten de su contribución a la resistencia bacteriana.

14. Halógenos y Fluoruro

  • El fluoruro es una sustancia no biodegradable que se muestra como un producto de tipo residual.
  • Los halógenos, entre los que destacan el bromo, el cloro, el flúor y el yodo, pueden provocar sales cuando entran en contacto con metales que no tienen adicción de oxígeno. Estos compuestos orgánicos halógenos se asientan en nuestros tejidos, provocando descomposición y todo tipo de alergias.

15. Fragancias Sintéticas ("Parfum")

  • Bajo la palabra «Parfum» pueden ocultarse más de 3.000 compuestos químicos diferentes sin necesidad de declararlos individualmente.
  • Según la American Academy of Dermatology, las fragancias son la segunda causa más frecuente de dermatitis de contacto alérgica.
  • Las fragancias sintéticas pueden provocar diferentes reacciones alérgicas en el organismo, especialmente en aquellas personas que se muestren altamente sensibles.

16. Colorantes Sintéticos

  • Los colorantes sintéticos, identificados con las siglas C.I. (ej: CI 15985, CI 19140), no aportan ningún beneficio funcional al cuidado de la piel.
  • Algunos contienen impurezas de metales pesados y pueden sensibilizar pieles reactivas.
  • Los colorantes más perjudiciales son los azoicos y aquellos que contienen las terminaciones anilin o amine.
  • Los colorantes naturales (numeraciones 408 o 75) y minerales (numeraciones 77) no son problemáticos.

17. Otros Ingredientes Cuestionados

  • Existen muchas sustancias elaboradas a través del alquitrán o de la brea de carbón, como phenolen, phenyleneadiamine, naphthalin, diaminobenzene, alkylnaphthaline, chinolin, entre otros.
  • Otros ingredientes a considerar son Carbomer, Styrene / Acrylates Copolymer (cancerígeno en experimentos con animales), Polymethyl Methacrylate, Etidronic Acid, O-Phenylphenol, PAB, PABA, Borax (Sodium Borate, Tetraborato de sodio, Ácido bórico o borato de sodio), Bronopol (-Bromo-2-Nitropropane-2,3-Diol), Fenilenediamina (P- Phenylenediamine Sulfate) y Tolueno.

Cómo Leer la Lista de Ingredientes (INCI) en Cosméticos

La nomenclatura INCI (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients) es el estándar internacional que obliga a las marcas a listar cada ingrediente en orden descendente de concentración. Conocer esta regla te da un poder enorme como consumidor.

  • Los ingredientes se listan por orden de concentración.
  • Si un sérum presume de ácido hialurónico, pero este aparece en la posición 15 de 20 ingredientes, la concentración real es probablemente insignificante.
  • Los 5 primeros ingredientes representan habitualmente el 70-80 % del producto.

No necesitas un máster en química para evaluar un producto. Conviene aclarar un punto importante: natural no es sinónimo de seguro, ni sintético de peligroso. La clave no está en huir de la ciencia, sino en aplicarla correctamente. Si tienes piel sensible o reactiva, los ingredientes descritos pueden afectarte con mayor intensidad. Sulfatos, fragancias sintéticas y alcoholes desecantes son especialmente problemáticos para cutis que ya presentan una barrera cutánea comprometida.

Ingredientes Nocivos en Alimentos

Etiqueta nutricional de un producto alimenticio

La lectura de etiquetas nutricionales resulta confusa y, a veces, tediosa debido a la cantidad de datos, números e ingredientes que figuran. Esta información, a menudo, es poco clara y, en vez de orientar al consumidor, puede marear. Es fundamental mirar la lista de ingredientes, ya que es el dato más relevante de la etiqueta: si conocemos los ingredientes, sabremos mucho más al respecto del producto.

La lista de ingredientes suele aparecer al final de la etiqueta y, por lo general, llegamos a verla abrumados de números que no entendemos, restándole importancia. Pero es lo más importante. Cuanto más natural y saludable sea un producto, menos ingredientes tiene en su composición. Este es un detalle no menor a la hora de decidir qué comprar en el supermercado.

Aditivos Alimentarios a Considerar

1. Azúcares Añadidos (y sus sinónimos)

  • Tomamos conciencia de lo nociva que es el azúcar, pero industrialmente, cuanto más azúcar tenga el producto, más ventas conlleva.
  • Por eso se utiliza “disfrazada” para que no parezca tal.
  • Cuando leas la etiqueta y veas fructosa, dextrosa, glucosa (casi todo lo terminado en “osa” es azúcar), maltodextrina, melaza, jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, pulverizada, maíz dulce, azúcar invertida, jarabe de arce, almíbar, debes saber que todos son sinónimos de azúcar.
  • Es obligatorio nombrar los ingredientes desde el que está más presente al que menos. Por eso, para camuflar el azúcar en el podio, una técnica muy usada es incluir distintos tipos de azúcar, así se reduce la cantidad de cada uno.

2. Jarabe de Maíz de Alta Fructosa (JMAF)

  • El JMAF contiene fructosa y glucosa, aunque no puede ser considerado biológicamente igual a la sacarosa (azúcar).
  • La fructosa se metaboliza en el hígado, y el tipo de alimentación occidental contiene mucha fructosa añadida que termina por dañar el hígado.
  • El JMAF (que no es la fructosa de las frutas) causa un mal funcionamiento mitocondrial, obesidad y enfermedades relacionadas. Cuanta más JMAF contenga un alimento, peor será para su salud.

3. Grasas Trans Sintéticas

  • Se encuentran en galletas, papas fritas, la mayoría de los productos horneados del supermercado y alimentos prefritos congelados.
  • Las grasas trans sintéticas promueven la inflamación.

4. Nitritos y Nitratos

  • Se encuentran en carnes procesadas, conocidos como “Embutidos”.
  • El nitrito de sodio es un conservante muy usado y agente antimicrobiano que da el color y sabor junto a otros colorantes y aromas químicos.
  • En el cuerpo, los nitritos pueden convertirse en nitrosaminas, sustancias químicas que causan cáncer.

5. Glutamato Monosódico (GMS)

  • Es de los aditivos alimentarios más usados. Se ha encontrado relación entre el glutamato y el aumento de peso.

6. Conservantes Sintéticos (BHA, BHT, Benzoato de Sodio, Propilparabeno)

  • El BHA (Hidroxianisol Butilado) y el BHT (Hidroxitolueno Butilado), ya mencionados en cosméticos, son conservantes que alargan la vida útil de los alimentos. Descienden el sistema neurológico y son considerados peligrosos carcinógenos.
  • El benzoato de sodio se puede encontrar en jugos de frutas o aderezos para ensalada y afecta el comportamiento infantil (los niños se vuelven más distraídos e hiperactivos). Desde 2010 en Europa se exige que los productos que lo contienen sean etiquetados con el mensaje “podría tener efectos adversos en la actividad y atención en niños”.
  • El propilparabeno se usa como conservante, prolongando la vida útil de los alimentos envasados al impedir el crecimiento de moho y bacterias.

7. Colorantes Artificiales

  • El Colorante Rojo n.º 3 provoca cáncer y tumores de tiroides en animales de laboratorio y se ha relacionado con la hiperactividad y otros efectos neuroconductuales en niños.
  • El Amarillo 5 (Tartrazina) es de los de uso más extendido en la industria de alimentos, encontrado en refrescos saborizados de frutilla, cápsulas, chicles. Puede desencadenar la hiperactividad en los niños. También está presente en gomitas o M&M’s.
  • El Amarillo 6 se encuentra en papas, Cheetos, Doritos, sopas y fideos instantáneos con queso. Se relaciona con la hipersensibilidad, hiperactividad y otros efectos en el comportamiento de los niños.

8. Otros Aditivos Potencialmente Nocivos en Alimentos

  • El aceite vegetal bromado se usa en bebidas deportivas y refrescos como emulsionante, una sustancia que ayuda a mezclar líquidos que de otro modo no se mezclarían fácilmente, como el aceite y el agua. Según la FDA, evita que los aromas cítricos se separen y floten en la parte superior de la bebida.
  • El bromato potásico es un "mejorante" de la harina que se añade para fortalecer la masa, hacer que los productos horneados suban más en el horno y mejorar su textura.
  • El dióxido de titanio se ha relacionado con graves problemas de salud, como un mayor riesgo de cáncer, daños en el sistema nervioso, hiperactividad y otros problemas de comportamiento.

El experimento de la BBC sobre los efectos de los alimentos ultraprocesados | BBC Mundo

Regulación y Desafíos en la Seguridad Alimentaria

En varias regiones, se debate la prohibición de ciertas sustancias químicas como aditivos en los alimentos y bebidas. Un proyecto de ley en California, copatrocinado por Consumer Reports y el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG), busca prohibir el uso de aceite vegetal bromado, bromato potásico, propilparabeno, colorante rojo n.º 3 y dióxido de titanio, que se han relacionado con graves problemas de salud, como un mayor riesgo de cáncer, daños en el sistema nervioso, hiperactividad y otros problemas de comportamiento.

A pesar de los riesgos bien documentados que estas sustancias químicas alimentarias suponen para la salud, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) no siempre ha tomado medidas para proteger al público de manera efectiva, lo que sugiere que no es eficaz en cuanto a revisar las sustancias químicas de los alimentos que consumimos a diario.

Estos aditivos se usan en los alimentos desde hace décadas y, a menudo, la FDA ha evaluado y aprobado la mayoría para ese uso. Sin embargo, el problema es que esas autorizaciones de la FDA tienen ya décadas de antigüedad. Desde entonces, se ha producido un cambio radical en la comprensión científica de estos aditivos, sus efectos sobre la salud y, más ampliamente, las formas en que las sustancias químicas pueden afectar negativamente la salud humana tanto a corto como a largo plazo. La FDA sencillamente ignora los nuevos conocimientos científicos; en las últimas décadas se han publicado literalmente cientos de estudios revisados por expertos que relacionan estos aditivos con riesgos para la salud, ninguno de los cuales se tomó en cuenta en las revisiones anteriores de la FDA.

Un aspecto crítico es el sistema de designación GRAS (Generally Recognized As Safe - Generalmente Reconocido como Seguro). La ley de 1958 no especificaba quién determinaría si una sustancia es GRAS, por lo que las empresas podían hacerlo por sí mismas. Aunque la FDA mantenía una lista de sustancias GRAS y durante décadas las empresas solicitaban a la agencia que confirmara la condición GRAS de sus productos químicos, en 1997, abrumada por la acumulación de peticiones GRAS, la FDA sustituyó el proceso por un sistema de "notificación" menos formal y voluntario. Con ese cambio, una categoría creada para ser una estrecha excepción se convirtió en la norma: según un estudio reciente del EWG, de todas las nuevas sustancias químicas añadidas al suministro de alimentos de los Estados Unidos desde el año 2000, el 98.7 % (756 de 766) proceden de una designación GRAS. Parte del motivo es que la FDA no recibe fondos suficientes del Congreso para revisar los productos químicos alimentarios.

Grandes fabricantes y minoristas de alimentos se han comprometido a no usar algunos de estos aditivos, o todos, o a no vender productos que los contengan. Cadenas como Whole Foods y Kroger han prometido eliminar por completo estos ingredientes de sus estanterías, mientras que otras como Aldi, Food Lion, Giant, Publix, ShopRite y SuperValu afirman haberlos eliminado de algunas marcas de la tienda. Esto demuestra que "es posible que estas empresas obtengan ganancias saludables sin envenenar a los consumidores".

Consejos para el Consumidor al Comprar Alimentos

La respuesta breve es: lee la lista de ingredientes. Leer las listas de ingredientes puede ser agotador, por supuesto, y no siempre es posible, así que merece la pena tener en cuenta las categorías de alimentos en las que más se utilizan estos aditivos. Estos incluyen: caramelos, refrescos, bebidas deportivas, panes empaquetados, tortillas, galletas y otros dulces horneados, y queso rallado, especialmente en las marcas genéricas de las tiendas. Además, al comprar, recuerda mirar siempre la lista de ingredientes más que las calorías; los términos "cero por ciento", "light", "diet", "reducido en" y demás palabras intentan atrapar al consumidor, pero la clave está en el listado detallado de lo que el producto realmente contiene.

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