Industrialización de Mariscos y Peces: Desafíos Globales y Desarrollo en Aysén

Las comunidades pesqueras encabezan una lucha global para frenar el avance de la acuicultura industrial de camarón y peces. Argumentan que las grandes operaciones de cultivo afectan gravemente sus territorios y sostienen que las necesidades alimentarias mundiales pueden ser atendidas de manera más efectiva mediante la revitalización de las áreas de pesca silvestre y la promoción de sistemas de acuicultura sustentable y a pequeña escala.

Sin embargo, enfrentan a oponentes formidables. La acuicultura industrial es una industria valuada en 300 mil millones de dólares, dominada por corporaciones multinacionales y empresarios locales influyentes. Con el respaldo de los gobiernos, estas entidades actúan de manera agresiva no solo para sostener sus operaciones, sino también para expandir su producción hacia nuevos territorios.

El Crecimiento de la Acuicultura: Dos Procesos Distintos

Los informes recientes sobre la acuicultura destacan el notable crecimiento que este sector ha experimentado en las últimas décadas. Las cifras son impresionantes: desde inicios del siglo XXI, la producción global se ha triplicado y, por primera vez, el consumo de productos del mar provenientes de criaderos supera al de la pesca silvestre.

Gráfico comparativo de la producción mundial de pesca y acuicultura (1980-2032)

Las empresas de acuicultura y organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) suelen destacar la pronunciada curva de crecimiento de la acuicultura frente al estancamiento de la pesca artesanal como prueba de su relevancia para la seguridad alimentaria. Según ellas, solo con una mayor inversión en acuicultura se podrá satisfacer la creciente demanda global de productos del mar. Sin embargo, esta generalización es engañosa. Detrás de las impresionantes cifras de crecimiento de la acuicultura se ocultan dos procesos muy distintos, con implicancias opuestas para la seguridad alimentaria.

El Modelo Chino: Acuicultura de Bajos Insumos y Seguridad Alimentaria

El primer proceso está centrado en China, país que representa más de la mitad de la producción mundial de acuicultura. Ningún otro país ha logrado un crecimiento comparable desde los años 80, cuando el gobierno implementó políticas y programas enfocados en la acuicultura como estrategia para mejorar la seguridad alimentaria y generar ingresos. Este crecimiento se ha basado, en su mayoría, en el cultivo de carpas de agua dulce en el interior y en sistemas semisilvestres de moluscos (como almejas, ostras y vieiras) en las zonas costeras.

Estas especies son resistentes y han sido cultivadas durante siglos en China. Su producción requiere pocos insumos externos, y en el caso de las carpas, suele integrarse con otras actividades agrícolas y ganaderas. El aumento de 40 veces en la producción de productos del mar ha beneficiado a millones de personas dedicadas a la agricultura y la pesca en China, proporcionando a las zonas urbanas y rurales una fuente abundante y accesible de proteínas. El consumo per cápita de productos del mar en China pasó de cerca de 3 kilos a mediados de los años 80 a entre 20 y 40 kilos actualmente, con aproximadamente tres cuartas partes provenientes de la acuicultura. Este modelo de acuicultura, basado en bajos insumos y con un impacto ambiental reducido, ha sido una contribución significativa a la seguridad alimentaria global en las últimas décadas, con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.

La Acuicultura Industrial de Alto Valor: Impactos y Desafíos

El segundo proceso de crecimiento de la acuicultura surgió también en los años 80, cuando las corporaciones y los gobiernos desarrollaron razas de camarones, salmones y otras especies de «alto valor» para criarlas en monocultivos industriales. A diferencia de las crianzas de carpa y moluscos de China, este tipo de producción requiere grandes cantidades de alimentos industriales, antibióticos, pesticidas, desinfectantes y químicos para prevenir enfermedades. Su objetivo es abastecer mercados de exportación y cadenas de supermercados, no comunidades locales, y se sustenta en la explotación laboral. Estas operaciones están controladas por grandes corporaciones, no por la pesca artesanal, ya sea a través de la propiedad de los criaderos o mediante el control de la genética y los insumos.

Consumo de Peces Silvestres como Alimento

Desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, este modelo ha causado más perjuicios que beneficios. Un ejemplo es el cultivo industrial de dorado y lubina en Turquía, cuya producción se cuadruplicó en las últimas dos décadas. Sin embargo, tres cuartas partes de estos productos se exportan a Europa, mientras que el consumo local de productos del mar en Turquía no ha cambiado en 20 años.

Además, las anchovetas y otros peces pequeños, fundamentales en la dieta local, son capturados masivamente para ser procesados como alimento para la acuicultura industrial. La escasez de estos peces en Turquía ha llevado a las empresas a pescar en África Occidental, donde la disminución de estas especies afecta la alimentación y los medios de vida de las comunidades locales. Este nivel de demanda es insostenible y agrava la disminución de las poblaciones de peces, un problema exacerbado por la crisis climática.

Estos peces, capturados principalmente en zonas de pesca artesanal del Sur Global, podrían alimentar directamente a millones de personas y serían una fuente de ingresos a quienes los comercializan (en su mayoría mujeres). Por ejemplo, el uso de peces de África Occidental en acuicultura industrial desvía una cantidad de alimento que podría nutrir a 33 millones de personas cada año. Además, los nutrientes se pierden significativamente en el proceso: los peces cultivados retienen menos de la mitad de los minerales y ácidos grasos esenciales que contienen los peces silvestres utilizados como alimento. Las emisiones de gases de efecto invernadero también aumentan; un kilo de salmón industrial genera, al menos, 15 veces más emisiones que un kilo de los peces silvestres que consume.

Jaula de cultivo de salmón atlántico en una piscifactoría industrial

Impacto en la Seguridad Alimentaria Local y el Medio Ambiente

El impacto en la seguridad alimentaria se agrava aún más por la creciente incidencia de mortandades masivas en criaderos industriales debido a enfermedades. En 2023, Noruega, el mayor productor mundial de salmón industrial, perdió el 17% de su producción por un brote de enfermedades. Se estima que, a nivel global, mil millones de salmones han muerto por enfermedades en la última década, una situación que empeora con el cambio climático y el aumento en el tamaño de los criaderos.

Además de todo esto, la acuicultura industrial está devastando las fuentes locales de alimentación. Las corporaciones establecen sus criaderos precisamente en zonas que, durante siglos, han sido utilizadas por la pesca tradicional: áreas con buena circulación de agua, abundante vida marina y cercanas a las caletas. Las camaroneras industriales se instalan en regiones costeras con manglares y acceso a fuentes de agua de riego, las mismas áreas que sirven para la pesca, la acuicultura y la agricultura a pequeña escala.

Como consecuencia, los criaderos industriales no solo privan a las comunidades del agua y la tierra necesarias para la pesca y la producción de alimentos, sino que también las degradan mediante la contaminación, la propagación de enfermedades y las fugas provenientes de los criaderos. Algunos ejemplos notables incluyen:

  • En Noruega y en la costa oeste de Canadá, las fugas de salmones y las infecciones crónicas por piojo de mar en los criaderos industriales sobrepoblados han devastado a las poblaciones silvestres de salmón, fundamentales para los sistemas alimentarios de las comunidades indígenas locales.
  • En el archipiélago de Chiloé, en Chile, los criaderos industriales de salmón han reducido drásticamente la biodiversidad marina que antes prosperaba en la zona, privando a las comunidades locales de sus tradicionales territorios de pesca.
  • En las costas de Andhra Pradesh y Tamil Nadu, en India, el cultivo industrial de camarones ha destruido los territorios pesqueros de las comunidades locales debido a la contaminación de las aguas con antibióticos y productos químicos. Además, los criaderos han ocupado y contaminado tierras utilizadas por las comunidades para el cultivo de arroz, coco, frutas y hortalizas, así como para el pastoreo de animales, restringiendo también el acceso al agua potable.
  • En Ecuador, la industria camaronera ha destruido aproximadamente el 70% de los manglares del país, afectando gravemente el sustento de cerca de 100 mil familias que dependen de la pesca artesanal y la recolección de mariscos y cangrejos.
Contaminación por residuos de acuicultura en aguas costeras

Concentración de Poder y Desafíos Laborales en la Industria Acuícola

Si la seguridad alimentaria fuera realmente la prioridad, los gobiernos y las corporaciones deberían fomentar la acuicultura a pequeña escala y de bajo uso de insumos. Sin embargo, esto no es lo que está ocurriendo. Las mayores ganancias se concentran en los niveles más altos de la cadena corporativa, especialmente en los insumos (como alimentos, semillas, productos químicos y farmacéuticos) y en la venta minorista. En los demás eslabones, los márgenes de ganancia son mínimos o inexistentes.

Explotación Laboral y Precarización

Por ejemplo, mientras las empresas productoras de alimento para camarones y los minoristas en mercados internacionales, como Walmart, obtienen márgenes de hasta un 40%, la mayoría de los cultivadores y procesadores de camarones en países como Vietnam e Indonesia apenas logran cubrir sus costos. Para enfrentar esta situación, muchos procesadores recurren a la explotación laboral. Las plantas de procesamiento de camarones en Asia contratan a mujeres migrantes a través de reclutadores, quienes las someten a abusos sexuales, condiciones laborales insalubres, robo de salarios, largas jornadas, prácticas antisindicales y hasta servidumbre por deudas.

La industria del salmón tampoco es ajena a estas prácticas. Investigaciones en plantas de Canadá y Chile revelan que las empresas se aprovechan de trabajadores migrantes, quienes laboran largas horas por bajos salarios en condiciones de hacinamiento y acoso. Gustavo Cortés Solís, líder sindical del sector salmonero en Chile, describe esta situación como una “nueva forma de esclavitud”, donde las empresas imponen condiciones laborales extremas mediante subcontratación, la creación de sindicatos falsos y amenazas de despido para debilitar los sindicatos.

Consolidación y Expansión Corporativa

El aumento en el precio de los insumos y la caída en los precios de los productos, junto con brotes recurrentes de enfermedades, ha obligado a muchas personas dueñas de criaderos a cerrar sus negocios. Esto facilita que grandes actores económicos adquieran las operaciones de aquellos que apenas logran sobrevivir o fracasan. Como resultado, los criaderos se han vuelto cada vez más grandes, controlados por familias adineradas locales y corporaciones extranjeras que poseen criaderos en diversas regiones geográficas, así como operaciones integradas de producción de alimentos, mejora genética, reproducción y procesamiento. Algunas de estas empresas se han expandido y tienen sus propias flotas pesqueras y fábricas que producen harina y aceite de pescado para alimentar a sus criaderos.

El cultivo de salmones, que en su momento fue una industria dispersa y en gran parte nacional, está ahora concentrado en manos de diez corporaciones que controlan más de la mitad de la producción mundial. Varias de estas empresas son total o parcialmente propiedad de gigantes del agronegocio y el sector alimentario, como Cargill, JBS, Mitsubishi, Mitsui y Agrosuper (la mayor empresa alimentaria de Chile). Un caso destacado es Cooke Seafood, una empresa canadiense privada que recientemente adquirió Copeinca, la mayor empresa pesquera de Perú. Esta compra convierte a Cooke, el cuarto mayor productor de salmón del mundo, en el dueño del principal productor global de harina de pescado.

El caso del camarón presenta dinámicas similares. En India, la industria camaronera, desde el cultivo hasta el procesamiento, siempre ha estado en manos de familias adineradas ajenas a las comunidades locales. Con el tiempo, el poder se ha concentrado aún más en unos pocos actores, muchos de ellos vinculados a corporaciones extranjeras. Un ejemplo es Avanti Feeds, fundada por el multimillonario Alluri Indra Kumar, que ha dominado el mercado a través de la venta de acciones y la cesión de un cuarto de la empresa y la mitad de su unidad de procesamiento al gigante tailandés Thai Union. Esto la ha consolidado como la mayor productora de alimentos para camarones en India, con el 50% del mercado, y uno de los principales exportadores del país.

Otro conglomerado tailandés, el gigante de la carne y del sector minorista, Charoen Pokphand (CP), no solo es el principal actor de la industria de acuicultura de Tailandia, sino que también domina gran parte del Sudeste Asiático. En Indonesia, CP tiene 70 mil hectáreas de criaderos, produce un cuarto del camarón del país y es el principal proveedor de alimento para camarones. En China, CP y tres grandes corporaciones nacionales de producción de alimento animal -Tongwei, Haid y Evergreen- dominan la industria del camarón, la segunda más grande del mundo después de Ecuador.

En 2009, tras un brote masivo de enfermedades que devastó muchos pequeños estanques de acuicultura, los grandes productores de alimentos facilitaron la transición hacia criaderos más grandes, controlados por personas adineradas que adquirieron extensas tierras para instalar sistemas intensivos de producción en invernaderos. Estos criaderos, aunque altamente dependientes de insumos vendidos por estas empresas, enfrentan una sostenibilidad incierta debido al aumento de regulaciones y la competencia de camarones importados a bajo precio. Para diversificar y proteger sus inversiones, las grandes empresas chinas están expandiendo sus operaciones hacia regiones de menores costos de producción, como Ecuador, Vietnam, Indonesia y Malasia, donde construyen criaderos, fábricas de alimentos y centros de reproducción. También están invirtiendo miles de millones de dólares en enormes criaderos bajo techo cerca de grandes ciudades para atender el lucrativo mercado de camarones vivos, que ofrece precios más altos que el camarón congelado importado.

En Ecuador, tres empresas controladas por poderosas familias locales concentran casi la mitad de la producción nacional. Una de ellas, Santa Priscila, reconocida como la mayor empresa de crianza de camarones del mundo, vendió recientemente el 20% de sus acciones al gigante japonés Mitsui, especializado en agronegocios y energía. Otra, Naturisa, mantiene una estrecha asociación con Cargill, que ha tomado control sobre gran parte de la producción de alimentos y suministros para camarones en el país. La tercera, OMARSA, está en proceso de obtener financiamiento de la Corporación Financiera Internacional.

Desarrollo y Sostenibilidad del Litoral en Aysén

En el marco del trabajo del Comité de Desarrollo Productivo Regional de Aysén, y como resultado del esfuerzo conjunto entre Corfo y el Gobierno Regional, se aprobó la etapa de diseño de la Hoja de Ruta del Programa Transforma «Creando Valor para el Desarrollo Competitivo y Sostenible del Litoral de Aysén». Esta iniciativa se configura como un espacio de articulación público-privada orientado a sofisticar y diversificar la matriz productiva, impulsando un desarrollo sostenible en la zona costera de la región.

El programa surge de un diagnóstico compartido entre actores públicos, privados, académicos y representantes de la comunidad, que identificaron la necesidad urgente de mejorar la coordinación territorial, reducir brechas estructurales y fortalecer oportunidades de crecimiento con enfoque local. Su objetivo es dinamizar las principales actividades que configuran la vida económica del litoral -como la acuicultura, la pesca artesanal, el turismo costero y los servicios logísticos- promoviendo su integración para construir una base productiva resiliente, equilibrada y con proyección de largo plazo.

Paisaje costero de la Región de Aysén con caletas de pescadores

La Acuicultura como Pilar Económico de Aysén

La acuicultura, como industria ancla del litoral, representa cerca del 25 % del Producto Interno Bruto regional y ha sido clave en el crecimiento económico de Aysén durante 2025, con una expansión del 8,5 %, muy por encima del promedio nacional. Este desempeño se traduce en empleo, infraestructura, investigación, servicios y oportunidades para cientos de familias que han hecho del mar su sustento y su proyecto de vida.

El gobernador regional de Aysén, Marcelo Santana Vargas, valoró este programa y el trabajo en conjunto que se está impulsando con Corfo. «Corfo se ha transformado en un aliado estratégico de nuestra gestión como Gobierno Regional. Hemos tenido muy buenos acercamientos en varias materias productivas para la región que es algo que para nosotros es la piedra angular del trabajo que hemos estado desarrollando. Es por eso, que este programa Transforma Litoral apunta justamente hacia ese objetivo: tener actividades productivas competitivas, tanto en la pesca artesanal como en la acuicultura, y para eso se necesitan programas bien integrales».

Pesca Artesanal. Un potencial para el desarrollo sostenible de la Región de Aysén

Potenciando Actividades Productivas y la Calidad de Vida

Asimismo, el gobernador destacó los instrumentos contemplados en este programa, financiado por el Gobierno Regional. «Va a permitir potenciar las actividades productivas, que la gente tenga acceso a desarrollo de emprendimientos, desarrollo de negocios y, también, por supuesto, a irse perfeccionando de manera permanente y sistemática».

«Esperamos que la inversión que hagamos desde el Gobierno Regional, sobre todo en materia de desarrollo de zonas extremas, vaya entregando una mejor calidad de vida en las comunidades del litoral de la Región de Aysén. Es un programa que se complementa muy bien con el trabajo que queremos hacer desde el Gobierno Regional», agregó.

Desde Corfo Aysén, su director Humberto Marín Leiva enfatizó que el principal valor de esta iniciativa radica en su capacidad de articular actores y capacidades existentes bajo una gobernanza sólida. «Este es el momento de fortalecer los espacios de colaboración y confianza, de dejar atrás los enfoques aislados y avanzar hacia decisiones compartidas que reflejen las verdaderas necesidades del litoral de Aysén», afirmó.

El diseño del programa considera talleres participativos, mesas técnicas, levantamiento de información territorial y la articulación con instrumentos estratégicos vigentes, como la Política de Desarrollo de Zonas Extremas (PDZE), el PTI Proveedores del Salmón y programas de innovación, formación y desarrollo productivo. Finalmente, cabe señalar que este programa inicia con la etapa de diseño de la Hoja de Ruta, proceso clave en el que se definirán las principales acciones a ejecutar durante los próximos nueve años.

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