La Industria Arrocera en Chile: Desafíos, Innovación y Sustentabilidad

La industria arrocera en Chile enfrenta un escenario complejo, marcado por la escasez hídrica y el aumento de los costos de los insumos. Sin embargo, el sector está en una constante búsqueda de soluciones innovadoras y sostenibles para asegurar la producción local y la soberanía alimentaria del país. La producción de alimentos desarrollada con genética local es fundamental para garantizar que los requerimientos nutricionales lleguen a los consumidores nacionales.

La ingeniera agrónoma Karla Cordero, encargada del Programa de Mejoramiento Genético de Arroz de INIA, ha resaltado enfáticamente la importancia de la producción local debido a las ventajas que conlleva, especialmente en un contexto de cambio climático y megasequía que afecta la región del Maule desde hace 12 años, impactando severamente a los productores.

Desafíos Actuales de la Producción Arrocera

La disponibilidad de agua para el cultivo es cada vez menor, y los insumos se han vuelto más costosos. Productores como Reinerio Labra, de Ñuble, han visto reducida su superficie de siembra de 150 a solo 30 hectáreas debido a la escasez de agua. Esta situación ha obligado a los agricultores a buscar y adoptar nuevas tecnologías y formas de siembra que optimicen el uso del recurso hídrico.

La agricultura chilena, y el arroz en particular, se enfrenta a la incertidumbre del mercado. El precio del arroz está anclado al del grano importado, lo que significa que su valor no depende del mercado interno o de la producción nacional, creando una línea de flotación productiva en torno a los 35-40 quintales por hectárea para obtener utilidades.

Esquema de las principales problemáticas que enfrenta la producción de arroz en Chile (escasez hídrica, altos costos, dependencia de precios internacionales)

Innovación y Métodos de Cultivo Sostenibles: El Sistema Intensivo de Cultivo de Arroz (SRI)

En el sur de Chile, se está avanzando hacia una producción arrocera sustentable y climáticamente inteligente. Esta aproximación logra un ahorro de hasta el 80% de semillas, no utiliza herbicidas y reduce el consumo de agua en un 50% en comparación con los métodos tradicionales.

La implementación de estos innovadores sistemas productivos ha sido liderada por la experta del INIA, Karla Cordero, conocida como «La Reina del Arroz». Ella ha liderado la implementación y adopción del Sistema Intensivo de Cultivo de Arroz (SRI), por sus siglas en inglés System of Rice Intensification, en Chile. Este sistema se presenta como una solución concreta que permite plantar en seco y de forma intensificada, utilizando alrededor de 11 mil metros cúbicos de agua por hectárea, muy por debajo de los 22 mil o 25 mil metros cúbicos que requiere el sistema tradicional de inundación, sin afectar la productividad.

Adaptación y Beneficios del SRI

Más de 10 millones de productores en 54 países ya se benefician de la metodología SRI. Aunque originario de África y exitoso en naciones de clima cálido, el desafío en Chile ha sido adaptarlo a su clima templado. La aplicación de esta metodología ha sido reconocida por la Universidad de Cornell, destacando su rol en la producción sostenible al reducir el uso de químicos y ahorrar una cantidad significativa de agua.

En Chile, la producción de arroz bajo el modelo SRI promueve cuatro principios básicos:

  • El cultivo temprano, que ofrece flexibilidad en la fecha de siembra.
  • La reducción de la competencia entre plantas mediante el control mecánico de malezas.
  • La mantención de suelos saludables, con énfasis en la aireación y oxigenación de las raíces.
  • La alternancia de suelos secos y mojados.

Estos principios, junto con semillas de alto rendimiento, mejor calidad industrial, precocidad y adaptación a los escenarios de déficit hídrico, han dado lugar a un "arroz climáticamente inteligente" que, tras dos años de pruebas, está disponible para su masificación entre los productores.

Sistema Intensivo del Cultivo de Arroz

Rol de INIA e IICA en la Promoción del SRI

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) trabaja en la promoción, adaptación y validación de la metodología SRI en varios países, incluyendo Chile, buscando un sector arrocero más productivo, competitivo, resiliente y con bajas emisiones. Fernando Barrera, especialista en Extensión Rural del IICA, subraya el desafío de continuar la investigación participativa para lograr una reducción del 50% en el consumo de agua a escala predial y optimizar el sistema de siembra en seco. Además, se busca un control de malezas mecanizado que reduzca la dependencia de herbicidas y la identificación de líneas genéticas adaptadas al SRI y al estrés hídrico.

La investigadora Karla Cordero ha dedicado más de 4 años a generar datos e información relevante para el desarrollo del SRI en Chile y otros países de clima templado.

Mejoramiento Genético y Variedades

Las condiciones climáticas de la zona arrocera nacional permiten solo el cultivo de arroces tipo japónico, haciendo de Chile el productor del arroz más austral del mundo. Este clima frío es beneficioso, ya que estimula el crecimiento del arroz libre de plagas y enfermedades, que no prosperan en bajas temperaturas. Esto resulta en un cultivo con baja carga química, libre de pesticidas y fungicidas, una característica que diferencia al arroz chileno del resto del mundo.

Los arroceros han cultivado por mucho tiempo la variedad Diamante INIA, de grano largo-ancho. Sin embargo, mirando hacia el futuro, se está multiplicando en 120 hectáreas el nuevo cultivar Safiro, también de INIA, que está empezando a comercializarse.

Casos de Éxito y Experiencias de Productores

Finca "El Almendro": Un Ejemplo de Gestión y Tecnología

El campo “El Almendro”, ubicado en la comuna de Retiro, Región del Maule, ha sido reconocido por su alto nivel en gestión, tecnología y prácticas productivas. En 2010, fue finalista del premio “Campo del Año” de ANASAC. De las casi 4.000 hectáreas que agrupan los predios San Francisco, El Carmen, Canelo, El Peral y El Almendro, 650 corresponden a arroz.

Mientras que el rendimiento medio de arroz paddy en Chile en un año normal es de 50 quintales por hectárea (qq/ha), y en uno bueno de 57 qq/ha, la empresa El Almendro ha logrado rendimientos superiores, alcanzando aproximadamente 63, 70 y 85 quintales por hectárea bajo las mismas condiciones. Este éxito se atribuye a:

  • Calidad de semilla.
  • Preparación de suelos.
  • Reforzamiento de pretiles.
  • Buenos controles con herbicidas (aunque se busca reducir su uso con SRI).
  • Buenos niveles de agua.
  • Una siembra temprana, idealmente en octubre, para que la etapa reproductiva coincida con las temperaturas más altas y alta radiación solar.

Según Mario Gatica, uno de los propietarios, el INIA establece que después del 25 de octubre, por cada día de retraso en la siembra, hay una pérdida de un quintal.

Manejo del Agua y Nivelación de Terrenos

Los hermanos Gatica, de "El Almendro", gestionan la disponibilidad de suelos para arroz, que llega a 1.200 ha, con una meta a corto plazo de 850 ha y a largo plazo de mil, buscando aumentar el rendimiento. El agua es su principal obstáculo. Para enfrentarlo, están construyendo pequeños acumuladores en cuencas naturales (ya tienen 9 y planean 4 más), sumados a 7 pozos profundos que esperan aumentar a 10. Carlos Cisternas añade que la lámina líquida de agua en el suelo no solo satisface las necesidades del cultivo, sino que crea una condición nutricional favorable y regula la temperatura.

Una de las claves del éxito ha sido la nivelación mecanizada de terrenos mediante guía láser. Los paños desnivelados provocan plantas desuniformes, fallas en el rendimiento y maduración heterogénea, lo que resulta en granos sobremaduros o verdes, penalizados por los molinos. Mario Gatica explica que han "borrado pretiles" para crear paños más grandes y rectangulares, aumentando la superficie productiva y asegurando una película de agua uniforme para una germinación pareja. Esta práctica, aunque implica una inversión significativa, reduce los costos a largo plazo.

Innovación Continua en Manejo de Cultivos

Carlos Cisternas destaca la constante búsqueda de mejoras: "Vamos probando cosas... la semilla C1, herbicidas que están apareciendo, formas o estados de aplicación, nuevos métodos de siembra, y también algunas experiencias en productos basados en algas o aminoácidos." Además de nitrógeno, fósforo y potasio, el arroz requiere micronutrientes como boro, zinc, molibdeno y magnesio. Los productores buscan superar las 8 a 9 toneladas por hectárea actuales, "afinando más la sintonía".

Integración y Determinación de Precios

Productores como los Gatica han optado por procesar su propia producción, dejando de depender de la industria para la compra de arroz. En el pasado, las grandes industrias agrupadas en la Asociación Gremial de Molinos Arroceros (AGMA) establecían precios sin un referente claro. Sin embargo, la Comisión Nacional del Arroz, integrada por industriales, universidades, institutos de investigación y productores, estableció el valor del arroz largo fino como referente, con la participación de la industria, Odepa y Cotrisa en su determinación.

Apoyo Institucional y Proyección de la Industria

El gobierno chileno, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional del Maule, financia una iniciativa que promueve la investigación, innovación y competitividad. Este proyecto busca beneficiar a cerca de 1.100 agricultores arroceros y toda la cadena asociada, incluyendo asesores técnicos, empresas y organismos públicos como ODEPA e INDAP.

Rodrigo Avilés, Director Regional de INIA Quilamapu/Raihuén, señala que la zona de Parral es responsable de alrededor del 60% de la producción de arroz en Chile. El programa de mejoramiento genético de arroz de INIA busca ayudar a los agricultores a adaptarse al cambio climático, la escasez de agua de riego y las mayores exigencias ambientales del mercado.

El alcalde de Parral, Patricio Ojeda, ha destacado el trabajo conjunto entre Indap y el municipio para celebrar la asociatividad en eventos como la Expo Arroz. En esta feria, donde participan representantes de la industria, productores y exportadores, se presentan tecnologías y maquinaria, se ofrecen charlas técnicas y degustaciones. Se enfatiza el orgullo local por producir "el mejor arroz de Chile" y se reconoce el trabajo de los agricultores.

Arrocera San Fernando, con más de 100 años de experiencia, es un proveedor certificado del estado de Chile y una de las principales organizaciones importadoras de productos alimenticios, incluyendo arroz, en el país. Su trayectoria abarca todo Chile, desde Putre hasta Yendegaia, consolidando relaciones comerciales y apostando por el crecimiento.

Mapa de la región del Maule destacando las zonas arroceras y la comuna de Parral.

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