La espinaca (
Aunque un mito muy extendido es que son muy ricas en hierro (origen de una equivocación científica), la espinaca es un alimento muy aconsejable por su aporte en vitaminas y otros minerales. Sin embargo, su naturaleza perecedera requiere una manipulación y almacenamiento adecuados para preservar sus propiedades.
La Importancia de Conservar las Espinacas Frescas
A todos nos ha pasado alguna vez: compramos unas espinacas con ese color verde reluciente, preparamos un plato y quedan algunas hojas de sobra. Si no se almacenan correctamente, su color puede cambiar, volviéndose opacas, marchitas o incluso negras en pocos días. Las espinacas son consideradas altamente perecederas debido a que pueden verse afectadas durante la refrigeración, su tiempo de almacenamiento y la exposición a la luz.
Mantener las espinacas frescas y crujientes en la nevera puede ser un desafío, ya que estas hojas tienden a marchitarse y estropearse rápidamente. Sin embargo, existen estrategias y consejos efectivos que le permitirán disfrutar de espinacas frescas durante más tiempo, evitando la pérdida de sus propiedades.
Selección de Espinacas de Calidad
El primer paso para conservar espinacas frescas es seleccionar hojas de alta calidad en el supermercado o el mercado. Los supermercados y tiendas especializadas suelen tener una gran variedad de alimentos, pero es el cliente quien debe saber escoger los mejores.
- Las hojas: No deben estar arrugadas, golpeadas o dobladas. Tienen que verse verdes, ojalá con un tono fuerte y brillante. Entre más intenso sea, es más claro que ha tenido un buen cuidado y que está sana.
- La textura: Deben sentirse un poco firmes, es decir, al momento de doblarlas se debe sentir un poco de resistencia. Además, deben estar secas. La humedad no es una buena señal al momento de elegir o cocinar esta verdura.
- El color: Si notas que hay tonos amarillos, cafés o negros, como manchas, es mejor buscar otra opción, ya que pueden indicar que están contaminadas.
- El tallo: Si es amarillento, no compres esa espinaca. Si es flexible, significa que es una espinaca joven, ideal para consumir cruda. Un tallo más duro es muestra de una espinaca madura, normalmente usada para cocinar.
Se recomienda no escoger espinacas con muchos agujeros en las hojas o que estén opacas o secas. Tampoco seleccione las que tengan manchas blancas o negras.

Almacenamiento de Espinacas en el Refrigerador
La mejor forma de comer espinaca es cuando está fresca, ya que de esta forma se aprovechan todos sus nutrientes. Son hortalizas con buena resistencia al frío, por lo que la mejor opción es conservarlas en el refrigerador.
Preparación Antes de Refrigerar
Para el correcto almacenamiento, es crucial elegir y desechar las hojas amarillas, viscosas o marchitas al momento de adquirirlas, para que no afecten a las hojas frescas. Es fundamental mantener un equilibrio entre la humedad y la sequedad, ya que la humedad excesiva es uno de los factores principales para que las espinacas se dañen.
Se recomienda no guardar la espinaca estando mojada o húmeda. Lo ideal es guardarlas sin lavar. Sin embargo, si se prefiere lavarlas antes, hay que asegurarse de secarlas muy bien. Después de limpiarlas, déjalas secar y escurrir al aire libre sobre una hoja de papel absorbente. Puedes usar un paño para que sea más rápido, pero con cuidado de no dañar ni maltratar las hojas.
Si las espinacas vienen empaquetadas, sácalas del empaque e igualmente sécalas, ya que pueden venir húmedas.
Métodos de Almacenamiento
El primer consejo es dejar las espinacas en los cajones de la parte baja del refrigerador, donde la temperatura oscila entre 1 y 4°C (34-40°F), ya que en ese lugar la temperatura no es tan fría como para afectar esta verdura. No apiñes las verduras en el refrigerador, ya que necesitan espacio para que circule el oxígeno. Los vegetales deben respirar.
1. Con Papel Absorbente y Bolsas o Recipientes Herméticos
Un método eficaz para conservar las espinacas frescas es envolverlas en papel de cocina. Las toallas de papel absorben la humedad, evitando que se pudran rápidamente. Una vez eliminada la humedad, se colocan las espinacas en una bolsa con cierre hermético y se retira el aire con un popote, o se envuelven en más papel o en alguna tela, apretando un poco para sacar el aire. Esto ayuda a mantener las propiedades intactas durante 10 o 12 días.
Si se utiliza un recipiente con tapa, forra la superficie con toallas de papel, luego coloca una capa de espinacas y una de toallas de papel, y así sucesivamente. Al final, tapa el recipiente y guárdalo en el refrigerador. Cambia el papel si se humedece para evitar el deterioro. Puedes colocar papel absorbente dentro para controlar la humedad. Algunas bolsas de plástico para alimentos tienen pequeñas perforaciones que permiten la circulación de aire, ideales para evitar la acumulación de humedad.
2. En Recipientes Herméticos sin Papel
Si prefiere una opción más sostenible y libre de plástico, puede usar recipientes herméticos para almacenar las espinacas. Estos contenedores permiten mantener un ambiente con baja humedad, lo que previene la acumulación de condensación en las hojas. Asegúrese de secar bien las espinacas antes de colocarlas en el recipiente hermético.
Duración y Consejos Adicionales
Una vez las espinacas son llevadas a refrigerar, se pueden conservar de 5 a 7 días. Después de este tiempo, pueden quemarse y empezar a verse negras.
- Un pequeño secreto para que las espinacas duren más tiempo es cortar el tallo hasta la altura de la hoja.
- Evita la humedad excesiva: Si notas que las espinacas están demasiado húmedas, retira el exceso de humedad con papel de cocina antes de almacenarlas.
- No lave antes de tiempo: Láve las espinacas justo antes de usarlas.
- Consuma rápidamente: A pesar de los métodos de almacenamiento adecuados, las espinacas seguirán siendo más frescas cuando se consumen dentro de un período de tiempo razonable. Procure utilizarlas en un plazo de 3-7 días para disfrutar de su mejor sabor y textura.

Congelación de Espinacas
Congelar las verduras es una excelente forma de poder disfrutarlas en cualquier momento sin la necesidad de estar atentos a que no se deterioren. Si notas que te sobraron unas cuantas hojas y sabes que no las vas a usar en los próximos cinco días, la mejor opción es llevarlas al congelador. Aunque siempre es preferible consumir las espinacas frescas para aprovechar al máximo sus propiedades, si se las congela de forma adecuada será posible preservar gran parte de su sabor y disfrutarlas al máximo.
Congelar un excedente de espinacas es una gran idea cuando planeas usar la verdura directamente en un plato donde no necesita estar 100 por ciento fresca, por ejemplo, cuando piensas preparar un omelette o un puré. Esto requiere de algunos pasos extra para asegurar que no se dañen, ya que si no se blanquean antes, se pondrán demasiado babosas al descongelarlas y perderán su sabor rápidamente.
Procedimiento para Congelar Espinacas
- Clasifica y lava: Elimina las hojas dañadas o en mal estado. Lávalas con agua fría para retirar rastros de tierra o cualquier otro aspecto que la haga ver sucia.
- Hierve y blanquea: Pon a hervir agua en una olla limpia. Una vez que haya alcanzado el punto de ebullición, añade las espinacas. Solo hay que cocerlas por dos minutos (entre 40 segundos y un minuto para blanquear). El blanqueado ayuda a intensificar la coloración del producto y a conservar su sabor.
- Enfría rápidamente: Cola las espinacas y luego abre el chorro de agua fría para enfriarlas de forma rápida, o sumérgelas inmediatamente en agua helada con cubitos de hielo. Esto impide que se sigan cocinando y conserva el sabor.
- Escurre y seca: Una vez que las espinacas están frías y bien escurridas, deja que se sequen completamente.
- Porciona y guarda: Lo ideal es separarlas en las porciones en las que se van a consumir. Forma una bola en tus manos y envuélvelas bien en una envoltura de plástico o colócalas en una bolsa hermética sin aire para evitar que se quemen en el congelador. También pueden colocarse en envases bien tapados, asegurándose de que no queden muy apretadas.
- Congela: Llévalas al congelador.
De esta forma puedes conservar las espinacas por varios meses. El día en que se vayan a comer o a poner en alguna preparación, no hace falta descongelarlas previamente, solo ponerlas en una olla con agua hirviendo y cocinarlas por al menos 10 minutos.

Cómo Saber si la Espinaca se Echó a Perder
Hay tres características muy importantes en las cuales fijarse para notar si es mejor no consumir algunas hojas de espinaca:
- El color: La espinaca brilla por su color verde. Si notas que las hojas están negras o más oscuras de lo normal, o presentan manchas amarillas o cafés, es mejor evitar consumirlas.
- La textura: Las espinacas deben estar secas y sentirse así. Si no las has lavado y las tocas, y sientes que están húmedas o pegajosas, te recomendamos no usarlas. Esto indica que están marchitas, viscosas y empapadas.
- El olor: Este es el elemento que delata con mayor claridad una espinaca que se echó a perder. Si tiene un olor muy fuerte que, además, es feo o poco agradable, similar al mineral, tierra o rancio, no te la vayas a comer.
Si las espinacas están un poco marchitas, pero no tienen mal olor, puedes usarlas para preparar sopas, guisos o tortillas, así aprovechas al máximo los alimentos.
Limpieza de Espinacas Antes de Usar
Ya dijimos que es mejor no lavar las espinacas antes de conservarlas en refrigeración, sin embargo, es crucial lavarlas de la forma correcta cuando las vayas a usar en una preparación, puesto que es una de las verduras que puede contener restos de pesticidas y microorganismos.
Para ello, sigue estas recomendaciones:
- Asegúrate de lavar tus manos con agua y jabón antes de limpiar cualquier alimento.
- Lava las hojas una por una. Puede que sea un poco molesto o aburrido, pero es lo mejor para asegurar la limpieza de cualquier rastro de suciedad.
- No las laves en un
bowl o un recipiente similar. En cambio, deja que el agua simplemente caiga mientras las limpias suavemente bajo agua corriente fría. - Trata las hojas con cuidado. La espinaca es una verdura frágil, por lo que es muy fácil romperla por accidente.
- Evita lavar la espinaca, y en realidad cualquier otro alimento, con cloro o detergente. Si quieres una limpieza más profunda, puedes usar un desinfectante especial para frutas y verduras.
🌿 Cómo LAVAR, DESINFECTAR Y CONSERVAR la ESPINACA | LUNAMIA TV
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