Los guisantes verdes son un alimento destacado por sus propiedades antioxidantes, gracias a su alto contenido de agua (aproximadamente un 76%). Son una fuente rica en hidratos de carbono, proteínas y vitaminas, lo que los convierte en una opción recomendable para personas con afecciones cardíacas, trastornos del sistema nervioso o diabetes.
Por otro lado, el jamón serrano aporta una cantidad significativa de sodio y es una buena fuente de vitamina B1. La combinación de estos dos ingredientes da lugar a platos sencillos, nutritivos y de gran sabor.

Historia y Origen de los Guisantes
Existe una fascinación por la antigüedad de los guisantes, a menudo descritos como "la verdura más antigua conocida". Investigaciones han revelado la presencia de restos fosilizados de guisantes en yacimientos arqueológicos del Próximo Oriente, con una antigüedad superior a los 9.000 años. Esto sitúa al guisante en el periodo Paleolítico, confirmando su larga historia en la alimentación humana.
Aunque pertenecen a la familia de las leguminosas, su consumo se remonta a tiempos prehistóricos, siendo un ingrediente humilde que ha perdurado a lo largo de los siglos, presente en las mesas de diversas culturas.

Preparación Básica de Guisantes con Jamón
La preparación de guisantes con jamón es notablemente sencilla, lo que permite obtener resultados deliciosos con ingredientes básicos. A continuación, se presentan diversas variantes y técnicas para su elaboración.
Método Tradicional de Cocción
Para comenzar, se ponen a cocer los guisantes en agua hirviendo con una pizca de sal. El tiempo de cocción varía según el tipo de guisante:
- Guisantes frescos: Se cuecen durante 20 a 25 minutos en abundante agua, a borbotones y sin tapa, hasta que estén tiernos. La prueba de cocción consiste en aplastar uno con el dedo.
- Guisantes congelados: Se pueden cocinar directamente sin descongelar. Tras añadir los guisantes al agua hirviendo, se espera a que vuelva a hervir y se calculan unos 5 minutos. Si se siguen las instrucciones del paquete, se puede ajustar el tiempo.
- Guisantes en conserva: Su preparación es la más rápida, requiriendo solo unos 5 minutos. Basta con aclararlos bajo el grifo y escurrirlos.
Mientras los guisantes se cuecen, se pica finamente la cebolla y uno o dos dientes de ajo. Estos se sofríen en una sartén con un poco de aceite de oliva o mantequilla hasta que estén doraditos o pochados.
Una vez pochada la cebolla, se añade el jamón serrano cortado en taquitos o tiras. Se rehoga o dora ligeramente el jamón.
A continuación, se incorporan los guisantes escurridos a la sartén. Se remueve todo a fuego lento para que los sabores se mezclen bien, teniendo cuidado de que los guisantes no se quemen.
En algunas variantes, se añade una cucharadita de harina para espesar ligeramente la mezcla y medio vaso del caldo reservado (si se usa). Se remueve y se deja cocer unos minutos.
Finalmente, se prueba el punto de sal y se ajusta si es necesario. Se sirve caliente.
Guisantes con Jamón Serrano y Huevo Frito | Receta Fácil y Rápida para el día a día
Variaciones y Trucos para un Plato Perfecto
La simplicidad de los guisantes con jamón es su mayor virtud, pero existen técnicas para realzar su sabor y textura.
La Importancia del Jamón
El jamón serrano se puede añadir al principio para que suelte su grasa y perfume el sofrito, o al final para que mantenga una textura más crujiente. Si el jamón es muy magro, se puede complementar con un poco de aceite de oliva al principio. La grasa del jamón es un ingrediente clave para aportar sabor al plato.
El Toque Cremoso
Algunos cocineros prefieren usar mantequilla en lugar de aceite para rehogar el jamón y los guisantes, lo que aporta una cremosidad especial al plato.
El Uso de Caldos
En lugar de agua, se puede utilizar caldo de jamón, de pollo, de carne o de verduras para cocer los guisantes o para añadir a la mezcla final. Esto intensifica el sabor del plato, aunque se debe tener precaución con la sal si el caldo ya es salado.
El Secreto de Ferran Adrià
Ferran Adrià, en su libro "La Cocina de la Familia", sugiere que en el ámbito profesional no se suele triturar una gran cantidad de guisantes con jamón para optimizar costos. Sin embargo, en casa, triturar una porción de la mezcla puede resultar en un plato más sabroso y cremoso.
Incorporación de Puré de Guisantes
Una técnica innovadora consiste en triturar una pequeña porción de los guisantes con jamón cocinados y reincorporarla a la preparación principal. Esto crea una salsa cremosa que mejora la textura del plato.

Añadiendo Huevos Escalfados
Para hacer el plato más contundente, se pueden cuajar unos huevos directamente sobre los guisantes antes de servir. Simplemente se abren unos huecos en la preparación y se cascan los huevos, añadiendo una pizca de sal y pimienta.
El Toque Crujiente del Jamón
Para obtener jamón crujiente, se pueden hornear lonchas finas de jamón a 180ºC hasta que estén doradas y crujientes. Este jamón se puede desmenuzar y añadir al plato justo antes de servir.
Hierbas Aromáticas
La adición de hierbas frescas como menta o albahaca picada puede aportar un toque de frescura y potenciar el sabor de los guisantes. Si no se prefieren, se pueden omitir.
Guisantes con Jamón y Patatas
Una variante popular incluye la patata. Tras pochar la cebolla, se añaden las patatas cortadas en lascas irregulares y se cocinan con caldo hasta que estén tiernas. Luego se incorporan los guisantes y se cocina todo junto hasta que estén en su punto.
Esta combinación es ideal como primer plato o como una cena sencilla y reconfortante.
Consideraciones sobre los Ingredientes
La elección de los guisantes puede influir en el resultado final:
- Guisantes frescos: Son considerados un manjar, especialmente en temporada (primavera y verano), ofreciendo un sabor incomparable. Su preparación requiere desgranarlos, lo que puede ser una actividad laboriosa.
- Guisantes congelados: Son una excelente alternativa durante todo el año, manteniendo gran parte de su sabor y textura.
- Guisantes en conserva: Son la opción más rápida, pero su sabor y textura suelen ser inferiores a los frescos o congelados.
El jamón serrano, idealmente con algo de grasa, aporta el contrapunto salado y sabroso al dulzor de los guisantes.
Un Plato Humilde con Gran Potencial
Los guisantes con jamón son un ejemplo de cómo ingredientes sencillos pueden dar lugar a platos extraordinarios. Su bajo costo y su alto valor nutricional los convierten en una opción excelente para cualquier mesa.
La preparación básica de guisantes con jamón es una receta fundamental en muchos recetarios, accesible incluso para los cocineros menos experimentados. La clave reside en no sobrecocinar los guisantes para preservar su frescura y dulzor.

En Canarias, los guisantes son conocidos como "arvejas", un término que proviene del castellano antiguo y del latín "ervilia".