El barquillo es un dulce de origen europeo, específicamente de España, que ha logrado trascender fronteras, consolidándose como una pieza fundamental de la repostería tradicional en Hispanoamérica y Filipinas. Este crujiente manjar, cuya esencia reside en su masa fina y ligera, posee una historia rica que se remonta a la Edad Media.

Origen e historia del barquillo
El origen del barquillo se puede encontrar directamente a principios del cristianismo. Derivan del llamado pan divino o pan de ángel, que se repartía a los fieles en las iglesias. Según la documentación existente, se cree que el barquillo empezó a fabricarse alrededor del siglo IX.
Durante la Edad Media, estos dulces estaban muy extendidos y formaban parte de la dieta de la nobleza. Los monjes en los monasterios se ocupaban de copiar las recetas y modificar los procesos en sus talleres, manteniendo el legado gastronómico. Con el tiempo, la especialización de los oficios dio origen a los llamados obleeros o barquilleros, quienes eran los encargados de realizar la pasta y dar forma a las obleas, figurando incluso entre el personal de cocina de reyes y grandes señores.
Es importante mencionar que se han encontrado utensilios antiguos de fabricación: los que se conservan datan de 1440 y se cree que pudieron pertenecer a Juan II de Navarra y Aragón, ya que llevan grabados los escudos heráldicos de la casa real de Aragón. En el año 1168, el obispo de Lleida ya ordenaba que fuesen servidos a sus familiares como parte de sus comidas, y el obispo de Urgell llegó a dictar un bando donde indicaba que a los religiosos se les sirvieran veinte barquillos en vez de turrones.
Técnicas de elaboración y formas
El único secreto para hacer los barquillos redondos es que la masa sea fina, ligera y que se enrollen recién sacados de la barquillera. Para preparar la masa, se introducen todos los ingredientes en un vaso de batidora hasta conseguir una mezcla homogénea. Posteriormente, se pone la barquillera a fuego medio con dos cucharadas de masa y se cierra.
Las diversas formas del barquillo se obtienen alterando las proporciones de azúcar y agua:
- Más agua: Mayor delgadez.
- Más azúcar: Mayor flexibilidad durante su elaboración.
Dependiendo del molde o la técnica, pueden adquirir distintas presentaciones: los barquillos en forma de cono se llaman cucuruchos, mientras que los que tienen forma de cuenco lobulado se conocen como tulipas.
COMO BOLEAR O HEÑIR LA MASA TÉCNICAS BÁSICAS DE PANADERIA
Variedades regionales y consumo
Aunque el barquillo nació como una fina capa de galleta enrollada, ha evolucionado notablemente. En 1898, Josef Manner, un chocolatero vienés, lanzó el famoso barquillo napolitano, compuesto por capas de masa y crema de avellana.
Adaptaciones en Hispanoamérica y otros países
En países como Venezuela, Colombia, México y Costa Rica, los barquillos en forma de oblea se preparan tradicionalmente en pares. Entre las obleas se añade un relleno que puede incluir:
- Dulce de leche o arequipe
- Leche condensada
- Coco rallado o queso
- Mermeladas o frutas como la mora
En Filipinas, los barquillos no poseen el patrón de rejilla tradicional español y son más finos. Destacan los barquirones, una variante rellena con polvorón, cacahuetes o nueces. Por su parte, en China, el barquillo se conoce como "蛋卷", que se traduce como "rollo de huevo".
Sugerencias de consumo
Más allá de comerlos solos, podéis utilizar estos barquillos para acompañar siropes, nata o mermeladas. Si no se desea enrollarlos, en plano son perfectos para servir cortes de helado y coronarlos con ellos. Las versiones modernas incorporan ingredientes como clara de huevo, mantequilla, canela, coco rallado o esencia de vainilla, y pueden estar parcialmente o totalmente cubiertos de chocolate de leche, garantizando una experiencia de sabor inigualable.
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