A lo largo del año, con el cambio estacional, nuestro cuerpo tiene necesidades y apetencias diferentes en cuanto a alimentos. La sabiduría de la naturaleza nos proporciona precisamente esos productos más ricos en los nutrientes que necesitamos en cada momento. Comer de temporada significa consumir productos frescos en una época del año en que están naturalmente listos para la cosecha.

¿Por qué elegir productos de temporada?
Consumir productos de temporada y de proximidad garantiza que el tiempo desde su recolección hasta que llega a nuestra mesa es corto. Esto aporta múltiples beneficios:
- Mejor sabor y textura: Las frutas y verduras que maduran naturalmente y se cosechan en el momento adecuado tienen más sabor y nutrientes.
- Mayor valor nutricional: Contienen niveles más altos de fito-nutrientes, vitamina C, folato y carotenos al no haber sido almacenados artificialmente.
- Sostenibilidad: Consumir cultivos locales es bueno para el medio ambiente porque evitamos el transporte desde otros países y el uso de envases adicionales.
- Economía: Por lo general, las verduras y frutas de temporada tienen un precio más accesible al contar con alta disponibilidad.
Frutas de invierno: El refuerzo necesario para tus defensas
En invierno, estamos más expuestos a infecciones y resfriados, y es precisamente cuando la naturaleza nos ofrece productos con alto contenido en vitamina C, un potente antioxidante que ayuda a reducir el tiempo de duración y la severidad de estas afecciones.
Cítricos y aliados
- Naranjas y Mandarinas: Las frutas por excelencia de la época. Ricas en vitamina C, folatos y fibra.
- Kiwis: Una auténtica bomba de vitamina C perfecta para aumentar tus defensas.
- Pomelo: Fuente de vitaminas C, B1, B2, A y ácido fólico.
- Manzanas y Peras: Ricas en fibra, vitaminas del grupo B, C y minerales como el potasio y calcio.
- Piña: Con un alto contenido en agua, aporta vitaminas A y C, además de minerales esenciales.

Verduras y hortalizas: Nutrición para los meses fríos
Durante el invierno, en los mercados abundan las verduras más resistentes al frío, las cuales son fundamentales para preparar guisos y platos reconfortantes.
Crucíferas y Hortalizas de Hoja
Las verduras crucíferas (repollo, lombarda, coles de Bruselas, coliflor y brócoli) son ricas en glucosinolatos, compuestos azufrados que ofrecen grandes cantidades de fibra y antioxidantes. Por su parte, las hojas verdes como la espinaca, las acelgas o el kale son excelentes fuentes de hierro, ácido fólico, calcio y vitaminas A, E y C.
El grupo Allium y otros esenciales
- Cebollas, ajos y puerros: Indispensables en la cocina para crear capas de sabor. Tienen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y efectos mucolíticos naturales.
- Alcachofas: Destacan por su efecto diurético y depurativo.
- Apio: Fuente natural de vitaminas B, K y minerales como el magnesio y el hierro.
- Calabaza: Rica en betacarotenos, es una aliada del sistema cardiovascular y muy versátil en la cocina.
- Palta (Aguacate): Aporta grasas saludables (monoinsaturadas y poliinsaturadas), fibra y potasio, ayudando a controlar el colesterol.

Consejos para una alimentación saludable en invierno
Todos estos alimentos son el complemento perfecto para un estilo de vida saludable. Se recomienda complementar el consumo de productos de temporada con la práctica de ejercicio, una hidratación adecuada y la reducción de alimentos ultraprocesados, alcohol y azúcar. La alimentación estacional no solo mejora tus hábitos alimenticios, sino que contribuye a la economía circular y a proteger tu bolsillo.