Fertilización y manejo de nutrientes en el cultivo de frambueso

La presente ficha técnica detalla los principales manejos de fertilidad de suelos y nutrición de plantas en huertos orgánicos de frambueso, abarcando un ciclo anual mes a mes. El objetivo es optimizar el crecimiento y la producción de este cultivo, que ha ganado relevancia en regiones como Andalucía, España, especialmente en la provincia de Huelva, donde se ha consolidado como un cultivo alternativo a la fresa.

Infografía con el ciclo anual de manejo de la frambuesa, destacando etapas clave de fertilización y nutrición.

Manejo del Suelo y Corrección de pH

En caso de necesitar corrección del pH del suelo, la enmienda a emplear debe aplicarse antes del período de lluvias. Esto permite aprovechar el poder de solubilización del agua de lluvia y facilita la incorporación en el suelo junto con la infiltración del agua. Se recomienda aplicar enmiendas orgánicas que aporten Nitrógeno de liberación lenta, como compost o harinas de leguminosas de grano (lupino u otros). Estos insumos también proveen otros elementos de entrega lenta como Fósforo, Potasio, Magnesio y Azufre.

Es importante destacar que la aplicación de los fertilizantes de corrección se debe realizar en otoño o inicios de invierno.

Planificación del Programa de Fertilización

El programa de fertilización para la temporada debe establecerse de acuerdo con los resultados del análisis de suelo y el rendimiento esperado del cultivo. Este programa debe contemplar la parcialización de nutrientes conforme a las etapas fenológicas del frambueso. Es fundamental revisar si los fertilizantes se están aplicando según lo programado, prestando especial atención a las aplicaciones foliares de Boro (B) y Zinc (Zn), micronutrientes esenciales para una buena polinización y cuaje.

Los fertilizantes y/o enmiendas orgánicas a utilizar deben estar en el listado de productos autorizados por la empresa certificadora con la que se acredite la condición de orgánico.

La Frambuesa en Huelva: Un Cultivo Estratégico

La frambuesa (Rubus idaeus L.) se posiciona como el tercer cultivo de frutos rojos en la provincia de Huelva, con una superficie significativa de 1.540 hectáreas en la campaña 2023/24. A pesar de una ligera disminución en su superficie en años recientes, representa una alternativa valiosa para los agricultores de la región.

Una adecuada fertirrigación de este cultivo es imprescindible para obtener buenos rendimientos y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental del regadío en la zona. Los agricultores suelen planificar la fertirrigación basándose en un programa de abonado inicial, ajustándolo a lo largo de la campaña mediante análisis periódicos de nutrientes en el suelo y tejido foliar (Strik y Bryla, 2015).

Mapa de la provincia de Huelva destacando las zonas de cultivo de frambuesa.

Investigación en Fertirrigación Nitrogenada

En un ensayo previo realizado en la Finca “El Cebollar” del IFAPA de Huelva, se determinó que una reducción del 25% en la fertilización nitrogenada no afectó el rendimiento del cultivo de frambuesa remontante. Tampoco se observaron diferencias significativas en la extracción de nitrógeno por parte de las plantas y los frutos (Vidal y col., 2022). Estos hallazgos sugieren un margen para la mejora en la fertirrigación, que, ajustada a las necesidades de la planta, podría generar ahorros de fertilizantes y reducir la contaminación difusa sin perjudicar la producción.

Con el objetivo de investigar más a fondo este aspecto, se planteó un nuevo ensayo para reducir los niveles de fertilización nitrogenada y evaluar su efecto sobre la producción, así como caracterizar el porcentaje y la extracción de nitrógeno por la planta.

Detalles del Ensayo Experimental

El ensayo se llevó a cabo en la Finca Experimental del IFAPA “El Cebollar”, en el término municipal de Moguer (Huelva), sobre un cultivo de frambuesa de la variedad remontante Adelita, con dos cosechas. El cultivo se plantó a mediados de junio de 2023, finalizando el primer ciclo a mediados de enero de 2024 (con poda posterior) y el segundo ciclo el 7 de junio de 2024.

Cada parcela experimental, de 12,5 m de longitud y 2,4 m de ancho, estaba equipada con una cinta de riego de 16 mm de diámetro y un caudal nominal de 5 l/h por metro lineal, con emisores cada 20 cm. La densidad de plantación fue de 12.500 plantas/ha.

Se empleó un diseño experimental de bloques completamente al azar con tres tratamientos y tres repeticiones. El riego se gestionó mediante un sistema automático que medía la humedad volumétrica con sondas FDR a 10 cm de profundidad. El volumen de riego aplicado se registró con contadores volumétricos, y el drenaje se midió automáticamente con 4 lisímetros.

Tratamientos y Medición de Nutrientes

El Tratamiento C se consideró el control, con un programa de fertilización basado en necesidades mensuales teóricas y un volumen de riego aproximado de 1.600 m3/ha por ciclo. El contenido de nitratos en la solución fertilizante se determinó dos veces al mes. La extracción de muestras de la solución del suelo se realizó mediante sondas de succión de cápsula cerámica a 15 y 45 cm de profundidad.

Se efectuaron 9 muestreos de N en hojas y órganos leñosos a lo largo de los dos ciclos de cultivo, y 6 muestreos de N en la fruta, analizados mediante la técnica Kjeldahl. La cuantificación del rendimiento se realizó recolectando la cosecha 2 a 3 veces por semana, clasificándola en Primera y Segunda categoría.

Evaluación de la Eficiencia y Productividad

Se determinó la productividad del agua de riego para cada tratamiento, calculada como la relación entre el rendimiento total del cultivo y el volumen de riego aplicado. La eficiencia en el uso del fertilizante nitrogenado se evaluó a partir de la relación entre el N exportado por el cultivo y las Unidades de Fertilizante (UF) de N totales aplicadas.

Los tratamientos aplicaron alrededor de 3.200 m3/ha en total. Las cantidades totales de N aportadas en el tratamiento control (C) fueron de 197 UF/ha.

Evolución del Contenido de Nitrógeno

La evolución del contenido medio de N en los tres tratamientos a lo largo del experimento mostró diferencias según el órgano vegetal. En el primer ciclo, el porcentaje de N en hojas y tallos varió entre el 1,5% y el 3,1%. El porcentaje de N en la raíz fue aproximadamente del 1,5%, y en la fruta osciló entre el 0,8% y el 1,3%. Durante el segundo ciclo, los porcentajes de N en raíz y fruta fueron similares al primer ciclo (alrededor del 1,5% y 1,1%, respectivamente). Sin embargo, para los órganos vegetativos aéreos, estos porcentajes fueron menores, oscilando entre el 1,5% y el 2,2%.

Gráfico de la evolución del porcentaje de nitrógeno en diferentes partes de la planta de frambuesa a lo largo del tiempo.

Extracción y Producción de Nitrógeno

El tratamiento A, que recibió la mayor cantidad de fertilizante nitrogenado, presentó las mayores extracciones de N, tanto en órganos vegetativos como en frutos. En los tratamientos B y C, las extracciones totales fueron un 22% y un 18% menores, respectivamente, en comparación con el tratamiento A.

Las diferencias en la fertilización nitrogenada se tradujeron en diferencias productivas, de eficiencia y productividad. El tratamiento A tuvo producciones significativamente mayores (aproximadamente un 22% más) que los tratamientos B y C, sin diferencias significativas entre estos últimos. Como resultado, el tratamiento A presentó una mayor productividad del agua de riego (superior a 11 kg/m³), mientras que los tratamientos B y C mostraron reducciones del 20% y 15%, respectivamente.

La eficiencia en el uso del N fue superior en el tratamiento B (90%), debido a su menor fertilización, seguido por los tratamientos C (65%) y A (61%). El tratamiento con menor fertilización (B) también tuvo la mayor productividad de la fertilización de N (222 kg de fruta/UF).

Resultados de Eficiencia y Productividad del Nitrógeno
Tratamiento Producción (% respecto a A) Productividad del Agua (kg/m³) Eficiencia Uso N (%) Productividad Fertilización N (kg/UF)
A 100% >11 61% ~100
B ~78% ~8.8 90% 222
C ~82% ~9.35 65% ~153

En resumen, reducciones de la fertilización nitrogenada por debajo de 259 UF de N (tratamiento A) afectaron significativamente la producción, con pérdidas de rendimiento del 18% en los tratamientos B y C. Sin embargo, reducciones del 30% sobre el tratamiento control (C) en el tratamiento B no produjeron pérdidas significativas de producción.

Las extracciones totales de N variaron entre 122 y 157 UF/ha, siendo mayores en el tratamiento A. La eficiencia en el uso de la fertilización nitrogenada varió entre el 61% (tratamiento A) y el 90% (tratamiento B). Las diferencias productivas y de eficiencia se acentuaron en el segundo ciclo de cultivo.

Irrigación en Frambuesos

El riego es crucial para obtener frutos de alta calidad en frambuesas, especialmente durante el período de fructificación. El estrés hídrico puede resultar en bayas no comercializables, desmoronamiento, reducción del crecimiento y del rendimiento.

Se recomienda el riego por goteo como método preferente, ya que no favorece las enfermedades de las hojas y permite la fertirrigación. Los sistemas de aspersión aérea se desaconsejan por ser menos eficientes en el uso del agua y aumentar el riesgo de enfermedades foliares.

Es vital establecer una fuente de agua de calidad y probarla antes de la plantación. El agua con alto contenido de ciertos macronutrientes puede alterar el pH del suelo y limitar la disponibilidad de otros micronutrientes. Se recomienda mantener el pH del suelo entre 6.0 y 6.5.

Las frambuesas en túnel alto presentan mayores necesidades hídricas debido a su mayor crecimiento, producción y temperaturas elevadas en el interior. Las necesidades de agua varían a lo largo de la temporada, siendo crucial mantener las plantas bien regadas entre julio y agosto, y durante la fructificación.

Los sistemas de riego por goteo entregan agua de manera uniforme directamente a las plantas, reduciendo la pérdida por evapotranspiración. La cantidad de riego depende del tipo de suelo, su capacidad de retención de agua y la madurez del cultivo.

Programas de Riego por Goteo

Se recomienda instalar dos líneas de cinta de goteo por fila de frambuesa, uniformemente espaciadas para asegurar que todas las raíces tengan acceso a la humedad. Los sistemas de líneas más permanentes son preferibles a los desechables.

Una nueva plantación en suelo franco arenoso puede requerir 18 galones por día por cada 100 pies de hilera, mientras que una plantación madura en el mismo suelo puede necesitar 27 galones por día por cada 100 pies de hilera. Estas tasas deben ajustarse según el tipo de suelo (aumentar en suelos arenosos, disminuir en suelos pesados).

Se aconseja regar en pequeñas cantidades frecuentes para satisfacer la demanda máxima en julio y agosto, pudiendo ser necesario aumentar la aplicación semanal de agua durante los picos de calor.

Manejo de Nutrientes y Fertilización

Las necesidades exactas de fertilizantes varían según la granja, la edad de la plantación, el tipo de frambuesa (producción de verano o de otoño), las características del suelo y el entorno de cultivo (campo abierto o túnel alto).

La determinación de los requerimientos de nutrientes se realiza mediante el análisis de nutrientes del suelo y del tejido foliar. Se recomienda realizar una prueba de nutrientes del suelo antes de plantar y cada tres años posteriormente. El análisis del tejido vegetal debe realizarse a partir del segundo año de producción y en años alternos.

Análisis de Nutrientes del Suelo

Las pruebas de nutrientes del suelo miden los niveles de nutrientes presentes y generan recomendaciones basadas en rangos óptimos investigados para el cultivo de frambuesa. Los suelos arenosos pueden presentar deficiencia de potasio y mayor lixiviación de nutrientes.

El rango de pH ideal para las frambuesas es de 5.5 a 7.0. Los suelos más ácidos pueden requerir enmiendas con cal para elevar el pH, mientras que los suelos con pH superior a 7.0 deben modificarse con azufre antes de plantar. Realizar análisis de suelo de 6 a 12 meses antes de plantar permite ajustar los niveles de nutrientes y el pH.

Análisis Foliar

El análisis del tejido vegetal (foliar) mide las concentraciones reales de nutrientes en las plantas, proporcionando una evaluación más precisa de la disponibilidad de nutrientes. Por ejemplo, el boro, esencial para la brotación y el cuajado de frutos, se predice mejor con pruebas foliares.

El análisis foliar se utiliza para diagnosticar problemas de nutrientes de la temporada actual y optimizar los programas anuales de fertilización. Para un seguimiento rutinario, se toman muestras de hojas jóvenes completamente expandidas en la misma época cada año, preferiblemente a mediados de verano.

En caso de sospecha de deficiencias, se pueden recolectar muestras en cualquier momento y enviar una segunda muestra de plantas sanas para comparación. Se deben recoger al menos 50 hojas de primocane recién expandidas, asegurándose de que estén libres de enfermedades o daños por insectos.

Técnicas de Fertilización

Los programas de fertilización más rentables, sostenibles y eficientes se basan en pruebas foliares y de suelo, así como en investigaciones objetivas. El fertilizante puede administrarse mediante esparcimiento granular o a través de riego por goteo (fertirrigación).

La fertirrigación permite aplicar una mezcla de macro y micronutrientes, ahorrando tiempo y garantizando tasas uniformes. Sin embargo, existe el riesgo de exceso de fertirrigación, que puede ser perjudicial. Un exceso de nitrógeno, por ejemplo, puede llevar a un mayor crecimiento vegetativo y una reducción de los laterales fructíferos.

Aunque existen productos que prometen mejorar el vigor, rendimiento y calidad de los frutos, las investigaciones revisadas por pares generalmente no respaldan la aplicación rutinaria de calcio durante toda la temporada.

Nutrientes Clave para la Frambuesa

La frambuesa, Rubus idaeus, es un arbusto de hoja caduco con un sistema radicular superficial, lo que la hace muy susceptible al estrés hídrico. Requiere suelos permeables, aireados, con buen contenido de materia orgánica y un pH ligeramente ácido.

Los nutrientes esenciales para su desarrollo se dividen en:

  • Macronutrientes primarios: Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K).
  • Macronutrientes secundarios: Magnesio (Mg), Calcio (Ca) y Azufre (S).
  • Micronutrientes: Manganeso (Mn), Cobre (Cu), Cloro (Cl), Molibdeno (Mo), Zinc (Zn), Hierro (Fe) y Boro (B).

El Nitrógeno actúa como un acelerador del crecimiento, potenciando el desarrollo de hojas y tallos. El Fósforo es esencial para la construcción de raíces fuertes y la salud de los frutos. El Potasio fortalece la resistencia de la planta frente a enfermedades y mejora la calidad del fruto. Los micronutrientes, aunque necesarios en menores cantidades, desempeñan roles cruciales en diversas funciones de la planta.

Diagrama de la planta de frambuesa señalando la importancia de cada nutriente (N, P, K, micronutrientes).

Fertirrigación Eficiente en Frambuesas

La aportación de fertilizantes se recomienda realizarla mediante fertirrigación, técnica que permite la aplicación simultánea de agua y fertilizante a través del sistema de riego. Para una fertirrigación eficiente, es necesario conocer las necesidades del cultivo en función de su fase fenológica.

La aportación de nutrientes debe fraccionarse lo máximo posible según las fases fenológicas del cultivo, idealmente administrando la solución nutritiva (agua de riego + fertilizante) en pequeñas dosis y con alta frecuencia.

Existen diversas formulaciones de fertilizantes para frambuesas, como los sólidos solubles (gama Tecnoplus®) y los líquidos claros (gama Fertigota® Extra). Estos fertilizantes aportan los nutrientes necesarios y están compuestos por nutrientes puros, sin dejar residuos.

Fuentes de Nutrientes Comunes en Fertirrigación
Tipo de Fertilizante Ejemplos Composición
Sólidos Solubles Tecnoplus® Nutrientes puros, sin residuos.
Líquidos Claros Fertigota® Extra Aporta macro y micronutrientes (NO3-, NH4+, H2PO4-, K+, Ca2+ y Mg2+), fuente de potasio es nitrato potásico.

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