La crisis que atraviesa el sector de la pesca artesanal bentónica en la región del Biobío ha alcanzado niveles alarmantes. En un reciente encuentro, dirigentes de 15 sindicatos de buzos mariscadores, reunidos por la Federación Regional de Pescadores Artesanales (Ferepa Biobío), manifestaron su profunda preocupación ante la situación y exigieron medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad de esta actividad.
Principales Problemas que Afectan al Sector
Los buzos mariscadores enfrentan una serie de desafíos interconectados que ponen en riesgo su sustento y la viabilidad de la pesca artesanal bentónica:
Vedas Prolongadas
Los buzos denuncian que las vedas de tres meses son excesivas y no se ajustan a las condiciones actuales del mar, lo que genera una inestabilidad económica para las familias de los pescadores.
Deterioro Ambiental y Disminución de Recursos
La contaminación, la sobreexplotación y la proliferación de áreas de manejo han disminuido significativamente los recursos marinos, afectando la productividad de los buzos.
Falta de Apoyo Estatal
Los buzos mariscadores se sienten desprotegidos y reclaman mayores recursos y apoyo por parte del Estado, similar al que se ha otorgado a otros sectores pesqueros afectados por crisis como la marea roja.
Condiciones Laborales Extremas y Falta de Reconocimiento
La actividad del buceo mariscador es considerada un trabajo pesado y peligroso, exponiendo a los buzos a riesgos para su salud, como la enfermedad descompresiva. Sin embargo, no cuentan con el reconocimiento legal correspondiente.

Un Sector al Borde del Colapso
Las vedas prolongadas, la disminución de los recursos marinos, el deterioro ambiental y la falta de apoyo estatal se han convertido en los principales desafíos que enfrentan los buzos mariscadores. Estas condiciones han generado una crisis económica sin precedentes en las comunidades pesqueras, afectando no solo a los pescadores, sino también a sus familias y a la economía regional en general.
El Impacto en la Vida de las Personas
Las consecuencias de esta crisis son múltiples y devastadoras. La prolongación de las vedas ha obligado a muchos buzos a endeudarse para sobrevivir, mientras que otros han tenido que abandonar la actividad pesquera y buscar trabajo en sectores precarios. La disminución de los ingresos ha llevado a una reducción en el consumo de alimentos frescos y nutritivos, afectando la seguridad alimentaria de las familias. Además, el desempleo y la migración hacia las ciudades han debilitado el tejido social de las comunidades costeras, que tradicionalmente han girado en torno a la actividad pesquera.
El Deterioro del Ecosistema Marino
La contaminación, la sobreexplotación y el cambio climático han provocado un deterioro significativo de los ecosistemas marinos. La proliferación de áreas de manejo, si bien busca proteger los recursos, ha generado conflictos y ha limitado las zonas de pesca disponibles para los buzos mariscadores. La disminución de la biodiversidad marina ha afectado directamente la productividad de los caladeros y ha puesto en riesgo la sostenibilidad de la actividad pesquera a largo plazo.

La Necesidad de un Enfoque Multisectorial
Para enfrentar esta compleja situación, los dirigentes de los sindicatos de buzos mariscadores han propuesto la creación de una Mesa de Trabajo Bentónica multisectorial. Esta mesa tendría como objetivo principal buscar soluciones concretas y sostenibles para el sector, involucrando a diferentes actores como el gobierno regional, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), organizaciones de pescadores y comunidades locales.
Propuestas para un Futuro Sostenible
Entre las propuestas que se han planteado para garantizar la sostenibilidad del sector pesquero artesanal bentónico se encuentran:
- Revisión de las políticas de veda: Es necesario realizar un análisis exhaustivo de las vedas actuales y ajustarlas a las condiciones reales de los recursos marinos.
- Implementación de medidas de manejo sostenible: Promover la creación de áreas marinas protegidas, el establecimiento de cuotas de captura y el control de la pesca ilegal.
- Apoyo económico a los pescadores: Otorgar subsidios y créditos a los pescadores para que puedan adquirir embarcaciones y equipos más modernos y eficientes.
- Diversificación económica: Fomentar la diversificación económica en las comunidades costeras, promoviendo actividades como el turismo, la acuicultura y la elaboración de productos derivados del mar.
- Fortalecimiento de las organizaciones de pescadores: Apoyar a las organizaciones de pescadores para que puedan participar de manera activa en la toma de decisiones y en la gestión de los recursos marinos.
Un Modelo de Conservación: El Refugio Marino de Zapallar
La creación de la Mesa de Trabajo Bentónica representa una oportunidad única para abordar de manera integral los desafíos que enfrenta el sector pesquero artesanal bentónico en el Biobío. Sergio Veas, buzo mariscador y líder comunitario, reconoce que durante años extrajeron sin control recursos del mar, pero hoy impulsa un modelo de conservación en la costa central de Chile. En 2020, el Sindicato de Pescadores de Caleta Zapallar creó un refugio marino de 15 hectáreas, antes destinadas a la extracción de especies bentónicas. La propuesta de conservación generó dudas al comienzo, pero logró el respaldo del sindicato y dio paso a un proceso de transformación ecológica y social en la comunidad. La creación del Refugio Marino de Zapallar no solo está recuperando la biodiversidad del ecosistema costero, sino también fortaleciendo el tejido comunitario y la visión de un futuro sostenible.

El Cambio de Paradigma de Sergio Veas
Sergio Veas no duda en reconocer que, durante años, los buzos mariscadores como él actuaron como depredadores. En la caleta de Zapallar, en la costa central de Chile, extraían miles de lapas, locos y erizos sin pensar que algún día podrían acabarse. Veas, que llegó muy joven a esta caleta y nunca quiso irse desde que conoció su mar, estaba decidido a dar un giro para protegerlo. Hoy, como líder comunitario, su objetivo es convencer a sus colegas de sumarse a una misión: que los buzos y pescadores artesanales se conviertan en los principales cuidadores del ecosistema.
“Esto de dejar 15 hectáreas para la conservación fue complicado al principio, pero con un poco de trabajo logramos que los socios pudieran votar a favor de crear un refugio marino”, dice Veas, presidente del Sindicato de Pescadores de Caleta Zapallar.

Creación y Colaboración del Refugio Marino
En marzo de 2020, el sindicato firmó un convenio de colaboración con la Fundación Capital Azul -que trabaja junto a sindicatos de pescadores desde 2016- para declarar el Refugio Marino de Zapallar, una zona de 15 hectáreas que solía ser utilizada para la extracción de recursos bentónicos, dentro del área de manejo del propio sindicato. La inauguración del refugio fue motivo de celebración para la comunidad y marcó el comienzo de una transformación profunda: no sólo está devolviendo la vida al paisaje submarino, sino que también ha impulsado un cambio social que siembra esperanza de cara al futuro.
Sacrificio Económico y Beneficios a Largo Plazo
En entrevista, Veas explica el proceso que ha involucrado a la comunidad y a los pescadores en torno al refugio marino. Reconoce que fue un sacrificio económico, ya que en esas 15 hectáreas solían extraer una gran cantidad de recursos marinos. Sin embargo, hoy se gana por otro lado: arrendan botes que van al refugio marino, la gente va a bucear allá y la misma gente que viene a esas actividades pasa a comer a sus restaurantes. El modelo de conservación, aunque implicó una renuncia a la extracción inmediata, genera beneficios económicos a través del turismo y la revitalización de la economía local.

Equilibrio entre Conservación y Actividad Pesquera
Dado que el refugio se encuentra dentro del Área de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB), se pesca alrededor del refugio, pero la zona de conservación se mantiene intacta. Los socios son estrictos en el cumplimiento de los reglamentos, impidiendo cualquier tipo de extracción dentro del refugio. Se observa que las áreas designadas como refugio marino, incluso si inicialmente eran las menos productivas, con el tiempo se convierten en las zonas con mayor abundancia dentro del área de manejo, demostrando la efectividad de la conservación.
Cambios en la Biodiversidad Marina
Los resultados de la creación del refugio son fantásticos. Los monitoreos realizados en el lugar libre, el refugio marino y dentro del área de manejo muestran un crecimiento en la población de peces de roca y un aumento en la cantidad de locos y lapas. Se han descubierto bosques de algas vírgenes, que absorben CO2 y devuelven oxígeno, y los discos de las macroalgas sirven como refugio para pequeños organismos. Se ha logrado avistar nuevamente al pejeperro (Semicossyphus darwini), una especie que se consideraba extinta en la zona.

Principales Amenazas Actuales
A pesar de los logros, el Refugio Marino de Zapallar enfrenta amenazas. La falta de una ley clara que proteja el refugio pone en riesgo los años de trabajo. La cercanía a zonas de sacrificio como Ventanas genera preocupación por la contaminación. Proyectos como una gran desaladora en la Salina de Pullally también representan un riesgo, ya que la salmuera vertida al mar y la absorción de larvas y peces pequeños por las tuberías pueden afectar negativamente el ecosistema marino. La proliferación de desaladoras en la costa amenaza las actividades de las caletas de buzos mariscadores que dependen de sus áreas de manejo.

Percepción Comunitaria y Rol de las Nuevas Generaciones
La creación del refugio marino ha transformado la percepción sobre los pescadores en la comunidad, demostrando que pueden ser agentes de conservación. Ha abierto a los pescadores a la comunidad, involucrando a colegios y visitantes en actividades educativas. El trabajo está enfocado en los niños, quienes son vistos como los futuros custodios del mar. La educación ambiental impartida por los propios pescadores fomenta la conciencia y el deseo de cuidar el entorno marino.

Un Modelo a Seguir
Sergio Veas anima a otros sindicatos de pescadores y caletas a atreverse a transitar hacia modelos de pesca más sustentables, afirmando que todos los cambios son buenos. La Caleta de Zapallar se ha convertido en un modelo a seguir, demostrando que es posible un futuro donde la pesca artesanal conviva armónicamente con la conservación del ecosistema marino.
Voces del Océano: Refugio Marino de Zapallar
tags: #face #buzos #mariscadores