En el corazón de la gastronomía local, existen proyectos que nacen del esfuerzo, la tradición familiar y una visión emprendedora clara. Ya sea en la costa, en Maitencillo, o en el histórico barrio de Santiago cercano a la calle Victoria, la elaboración de empanadas representa un arte que combina calidad, dedicación y memoria.
Empanadas Maitencillo: Un emprendimiento que surgió del confinamiento
Cuando la pandemia azotó al mundo y muchas puertas se cerraban, una historia sabrosa -y muy tierna- comenzaba a tomar forma en Maitencillo. Victoria, quien trabajaba con su mamá, Orquídea Órdenes, en su mini restaurante, decidió emprender tras notar una baja en las ventas al finalizar el confinamiento. El éxito de su negocio comenzó de forma orgánica: “Nos conocimos haciendo surf y le empecé a llevar empanadas. Le encantaron. Luego se las dimos a probar a nuestros amigos surfistas y fue un éxito. El boca a boca hizo su magia y un día me llamó un dueño de café que quería venderlas en su local”.

Variedad y compromiso con la calidad
Hoy, con una fábrica instalada, Empanadas Maitencillo ofrece ocho sabrosos sabores: pino carne, pino vegetariano, queso espinaca, queso camarón, queso champiñón, queso solo, mechada y espinaca queso. La clave de su producto reside en su elaboración: “La masa es delgada, crujiente, no es la típica del retail. Nosotros queremos que nos recuerden por lo sabroso”.
El equipo: Trabajo en pareja y visión de futuro
El emprendimiento es también una historia de amor, crecimiento mutuo y aprendizaje conjunto. Según Victoria, “emprender con Nacho ha sido maravilloso. Él no sabía nada de cocina y le enseñé todo lo que sé. Y él me ha aportado su visión de negocio; escucha podcasts de emprendimiento mientras hacemos empanadas, me dice que hay que pensar en grande”. Actualmente, el sueño de ambos es llegar con sus productos a Santiago.
La Zaranda: Un tesoro en el barrio de Victoria
A una cuadra de la calle Victoria, conocida como la capital del cuero chileno, en una casona del 1900, funciona desde hace más de 20 años La Zaranda. Este almacén de barrio es reconocido por elaborar una de las mejores empanadas de Santiago, destacando por su excelente relación precio-calidad según la crítica especializada.

El secreto de la receta tradicional
El responsable de este producto es Francisco Ramírez, cocinero y dueño de La Zaranda, quien elabora sus empanadas recordando los sabores que comía de niño en el campo, en la Región del Maule. La masa se caracteriza por ser dorada, gracias al uso de paprika, merkén ahumado y un toque de manteca hecha en el mismo lugar. El pino, elaborado con pollo ganso molido, aceitunas y huevo, completa una pieza gastronómica de alta factura.
Charcutería y dulcería artesanal
Además de las empanadas, el local destaca por su amplia oferta de productos hechos en casa:
- Charcutería: Longanizas ahumadas de malaya de cerdo y arrollado de lomo blandito con merkén.
- Panadería: Pan amasado recién hecho, dobladitas y pan amasado con chicharrón.
- Dulcería: Chilenitos de fina hojarasca, alfajores y kuchen de frutas de la estación.
Francisco atiende personalmente junto a su señora, Patricia, quien es la responsable de la vitrina dulce que tienta a los clientes apenas dan un paso en el lugar. La producción del día se anuncia siempre en una pizarra, manteniendo viva la esencia del almacén de barrio tradicional.