La Fábrica de Cecinas Curicó es una empresa familiar con una rica historia que se remonta a 1974. A lo largo de los años, ha experimentado un crecimiento progresivo, consolidándose en la década de 1990 entre las medianas empresas del país en términos de producción y ventas. Con orgullo, la compañía afirma que sus productos se encuentran entre los mejores del mercado.

Ubicación e Infraestructura
La planta física de la fábrica está estratégicamente ubicada en la entrada Sur de Curicó. Se destaca por estar implementada casi en su totalidad con maquinaria de origen alemán, lo que garantiza altos estándares de calidad y eficiencia en sus procesos productivos.
Gama de Productos
La industria se especializa en la fabricación de una amplia gama de productos elaborados exclusivamente con carnes de cerdo y vacuno. La única excepción a esta regla es el uso de panitas de pollo para la elaboración del paté de ave.
Productos Curados, Ahumados y de Maduración
Dentro de su oferta, se encuentran productos que requieren un proceso de curado, seguido de ahumado, y que deben permanecer en cámaras de secado y maduración antes de ser despachados. Estos productos son altamente valorados por su calidad y sabor.
Embutidos
La categoría de embutidos incluye emulsiones de tocino e hígado de cerdo, condimentadas y embutidas en tripa artificial, disponibles en presentaciones de 100 y 200 gramos. La distinción entre el Paté de Cerdo y el Paté tipo Ternera radica en la diferente concentración de hígado y en el uso de condimentos especiales para cada tipo. El Paté de Ave se diferencia por la utilización de panitas de pollo en su elaboración.
Pastas de Hígado Conservadas
Esta línea de productos se compone de piernas de cerdo deshuesadas, desgrasadas y cocidas, que han sido previamente masajeadas para asegurar una textura óptima.
Historia Familiar y Raíces en Curicó
La historia de la fábrica está intrínsecamente ligada a la familia Soler. Claudio Soler narra que su abuelo, José Soler, llegó a Chile en 1912 con la intención de establecerse en Iquique. Sin embargo, regresó a España para casarse y, tres años después, volvió con el propósito de fundar una viña. Su destino se fijó en Curicó, donde adquirió su viña en diciembre de 1915. Poco después, nació su padre, Jaime Soler, y la familia se arraigó en la zona.
Aunque la viña original ya no existe, Jaime Soler y su tío José iniciaron el negocio de los cerdos, que eventualmente se convertiría en la reconocida fábrica de cecinas.

Evolución del Negocio
Inicialmente, Jaime y José Soler se dedicaban a la compra y engorde de cerdos. Posteriormente, abrieron el criadero "El Peñón" y, en 1942, fundaron la fábrica de cecinas Soler. La primera planta estaba ubicada en calle Montt, en el centro de Curicó, y funcionaba como una fábrica artesanal que también contaba con un local de ventas en el mercado local.
"Era una fábrica artesanal, que, además, tenía un local de ventas en el mercado para ofrecer sus productos. Se hacía todo tipo de cecinas, pero lo que más se vendía era el tocino y jamón crudo que se entregaba en Valparaíso", recuerda Claudio Soler. Él destaca que las recetas originales provenían de su abuelo, quien era un excelente cocinero y preparaba las butifarras de manera excepcional, participando activamente en la fábrica. Esta tradición fue continuada por su padre y tío, y ahora Claudio Soler, quien también trabajó en la fábrica, ocupa la gerencia.
Instalaciones Actuales y Filosofía de Producción
La construcción del recinto actual comenzó en 1962. A pesar de las mejoras y la incorporación de maquinaria más moderna, la fábrica ha mantenido su carácter artesanal. "Sigue siendo chica, aunque con máquinas más modernas, y sigue artesanal, porque hemos querido mantener ese sello", afirma el gerente general.

Expansión y Distribución
A pesar de ser una empresa familiar que se acerca a su 70 aniversario, la fábrica continúa creciendo. Claudio Soler adelanta planes de expansión para el restaurante, duplicando su capacidad actual de 50 personas. El administrador general, Cristián Olave, informa que la producción mensual alcanza las 14 toneladas de diversas cecinas, distribuidas entre Santiago y Linares.
Los productos como longanizas, arrollados y cuatro tipos de jamón se encuentran en cadenas de supermercados. Por otro lado, productos más específicos, como prietas, butifarras catalanas y jamón crudo, se distribuyen en restaurantes españoles y tiendas boutique de Santiago. En el local de la fábrica, la oferta se amplía con chorizos riojanos, salames, bondiolas, arrollado huaso, pernil, queso de cabeza y jamón serrano.
El Restorán y su Sándwich Estrella
La fábrica de cecinas está acompañada por un restorán que se ha convertido en un punto de encuentro obligado para turistas, familias y trabajadores. Este establecimiento es conocido por ofrecer delicias como sus longanizas, que compiten con las tradicionales de Chillán, además de sus jamones y lomitos. El sándwich más vendido y memorable es el de lomo, apreciado por su sabor y generoso tamaño.