El cultivo de arveja (Pisum sativum) posee una gran relevancia económica, especialmente en regiones como el Barrio Carigán, Cantón Loja, debido a su alta demanda en el mercado nacional. Sin embargo, este importante cultivo enfrenta desafíos significativos, principalmente a causa de diversas enfermedades que afectan tanto la calidad como el rendimiento de la cosecha. Entre las patologías más comunes se encuentran el moho blanco (Sclerotinia sclerotiorum), la antracnosis (Colletotrichum lindemuthianum) y el mildiu (Peronospora viciae).
El presente estudio se enfoca en identificar las principales enfermedades que afectan a la arveja en la región y, a su vez, proponer un plan de manejo integrado para su efectivo control. Las encuestas realizadas a los productores locales revelaron que una proporción considerable de los cultivos presenta algún tipo de enfermedad, siendo el moho blanco la más prevalente, seguida de cerca por la antracnosis y el mildiu.

Principales Enfermedades que Afectan al Cultivo de Arveja
Enfermedades de Cuello y Raíz
Las enfermedades que atacan el cuello y las raíces de la planta de arveja pueden comprometer seriamente su desarrollo y supervivencia. Entre ellas se destaca el Marchitamiento, causado por el hongo Fusarium oxysporum f. sp. pisi. Esta patología se manifiesta inicialmente con clorosis en las hojas inferiores, que progresivamente se extiende hacia las superiores. A nivel del cuello y las raíces, se observa decoloración, pudiendo conducir a la muerte de las plantas en casos severos.
Otra enfermedad importante en esta categoría es la Podredumbre de cuello y raíz, provocada por diversos agentes fúngicos como Fusarium solani f. sp. pisi, y el complejo de hongos responsables del Damping off (piétigo), que incluye especies de Pythium sp. y Rhizoctonia sp.
Para el control de estas enfermedades radiculares y de cuello, las alternativas incluyen el tratamiento de semillas, la implementación de la rotación de cultivos y la selección de variedades que presenten tolerancia a estas afecciones.
Enfermedades Foliar y de Vainas
Las afecciones foliares pueden impactar negativamente la capacidad fotosintética de la planta y, consecuentemente, el rendimiento. El Tizón bacteriano, causado por Pseudomonas pisi, se caracteriza por la aparición de manchas irregulares en las hojas. Cuando estas manchas se generalizan, otorgan a la hoja un aspecto seco y de color pardo claro. En los tallos, la bacteria puede formar estrías que, en casos graves, afectan la totalidad del tallo. En las vainas y semillas, se observan lesiones de aspecto graso, y es importante destacar que la bacteria es transmitida a través de la semilla.
Dentro de las enfermedades fúngicas foliares, el Oidio (Erysiphe sp.) se manifiesta con las típicas manchas pulverulentas blancas sobre las hojas y puede causar decoloración en las vainas. Su desarrollo se ve favorecido por condiciones de alta humedad.
El Tizón causado por Mycosphaerella pinoides produce manchas de color pardo rojizo y también puede afectar el cuello y las raíces. Esta enfermedad es una de las que genera mayores pérdidas en la productividad del cultivo, especialmente durante años lluviosos.
La Antracnosis (Ascochyta pisi) es otra enfermedad de gran difusión, promovida por intensas lluvias primaverales. Afecta principalmente a las vainas y semillas, y en menor medida al follaje.
El Mildiu (Peronospora pisi), que prospera en ambientes húmedos y frescos, a menudo se presenta con mayor intensidad en variedades de porte más bajo y foliosas.

Manejo Integrado de Enfermedades
Un manejo efectivo de las enfermedades del cultivo de arveja requiere la adopción de un enfoque integrado que combine diversas prácticas agronómicas y biotecnológicas. Se destaca que el uso de prácticas como la rotación de cultivos, el riego por goteo y la implementación de biocontroladores, tales como Trichoderma spp. y Bacillus subtilis, pueden contribuir significativamente al manejo sostenible de estas enfermedades.
Además, se enfatiza la necesidad de capacitar a los agricultores sobre técnicas de Manejo Integrado de Enfermedades (MIE) y la importancia fundamental de la selección de variedades resistentes.
Los resultados de diversos estudios sugieren que el uso excesivo de pesticidas y fungicidas puede acarrear efectos negativos sobre el medio ambiente. Esto refuerza la necesidad imperante de adoptar métodos alternativos y más sostenibles para el control de patógenos.
Finalmente, se propone la implementación de un sistema de monitoreo constante. Este sistema permitirá la detección temprana de enfermedades, facilitando la toma de decisiones oportunas y mejorando así la productividad y sostenibilidad del cultivo de arveja.
Aspectos Agronómicos y Fenológicos Relevantes
Introducción Histórica y Geográfica
Las referencias históricas sobre el cultivo de la arveja se remontan a unos 10.000 años AC. Su introducción en Europa se atribuye a los romanos y griegos, quienes la cultivaban hacia el año 500 AC. Inicialmente, las legumbres eran consideradas un alimento de menor calidad en comparación con la carne. Durante la era Cristiana, el cultivo se expandió por Asia y el resto de Europa. Las primeras identificaciones botánicas datan de 1500, cuando se encontraron especies con granos de diferentes colores y texturas. Es notable que Gregor Mendel, el padre de la genética, realizara sus célebres experimentos con arvejas alrededor de 1860.
A principios del siglo XX, la tecnología de congelado facilitó el aprovechamiento de la arveja, incrementando su popularidad en diversas regiones del mundo, incluida Argentina. Actualmente, según datos de la FAO, los principales productores de arveja a nivel global son Canadá, Francia, China y Rusia, con producciones significativas.
Características de la Planta y Fenología
La arveja es una leguminosa perteneciente a la familia de las Fabáceas, subfamilia Papilionoidea. Las variedades cultivables presentan un hábito de crecimiento indeterminado y una respuesta fotoperiódica cuantitativa a los días largos. Las etapas de desarrollo, desde la germinación hasta la emergencia, están estrechamente ligadas a la temperatura, requiriendo la acumulación de entre 120 y 166 °C (con una temperatura base de 0 °C). Para la floración, la planta necesita acumular entre 650 y 700 °C, valor que puede variar según la variedad.
Para describir las diferentes etapas de desarrollo de la planta, se propone la escala sugerida por Knott (1987), la cual define cuatro estados principales: emergencia, crecimiento vegetativo, crecimiento reproductivo y senescencia.
Fechas de Siembra y Adaptación
Las variedades de arveja comúnmente cultivadas son de ciclo corto. Las siembras se realizan desde principios de julio hasta mediados de agosto, siendo esta última fecha el límite recomendado. La arveja es particularmente sensible a las bajas temperaturas durante la etapa de germinación (Fase 0 según Knott, 1987). Por ello, se recomienda evitar siembras cuando se pronostican lluvias inminentes y fríos intensos. Una vez emergida la planta, desarrolla una buena tolerancia al frío, incluso a temperaturas de 0°C. En suelos con alta cobertura, las heladas fuertes pueden afectar las hojas más tiernas, pero la planta generalmente se recupera mediante rebrote.
Estructura de Cultivo
Actualmente, existen experiencias exitosas de siembra en hileras con distancias de 19, 21 e incluso 26 cm, aprovechando la disponibilidad de sembradoras de granos gruesos. En condiciones de desarrollo y crecimiento normales, la planta de arveja puede alcanzar una altura de hasta 50 cm al momento de la floración, que marca el inicio del período crítico de desarrollo. En esta etapa, la intercepción de radiación solar es máxima, incluso con distancias entre hileras de 26 cm.
Nutrición del Cultivo
Necesidades Nutritivas Generales
Las necesidades nutricionales de la arveja se detallan en la Tabla 2, indicando los requerimientos por tonelada de grano producido.
| Nutriente | Requerimiento (kg/tonelada de grano) |
|---|---|
| Nitrógeno | (Variable, parcialmente fijado por la planta) |
| Fósforo | (Según análisis de suelo) |
| Azufre | 4.3 |
Fuente: Potash Phosphate Institute, Atlanta, Georgia (adaptado)
Nitrógeno
La capacidad de fijación de nitrógeno atmosférico por parte de la arveja es notablemente alta. Se han registrado aportes de hasta 185 kg/ha a través de este mecanismo (Rennie y Dubetz, 1986). Esto convierte a la fijación biológica de nitrógeno en la fuente más económica de este nutriente para el productor.
Fósforo
Las zonas con mayor susceptibilidad al empobrecimiento de fósforo en el suelo coinciden con las áreas de producción de legumbres (Cruzate y R. Casas, 2003). Los niveles actuales de fósforo en muchos suelos de producción se encuentran en un rango de 5 a 10 ppm. Por lo tanto, es indispensable la fertilización con fósforo para alcanzar buenos niveles de rendimiento.
En la EEA INTA San Pedro, se llevaron a cabo los primeros trabajos sobre fertilización de arveja (INTA, 1987). Los investigadores de esta estación recomendaron fertilizar con fósforo en suelos cuyos niveles extraídos por Bray 1 fueran inferiores a 15 ppm.
Azufre
Las necesidades de azufre para la producción de una tonelada de grano de arveja son de aproximadamente 4.3 kg, una cantidad ligeramente menor a la requerida por la soja. En general, no se han observado respuestas significativas a la aplicación de azufre en suelos donde otros cultivos ya reciben fertilización con este nutriente.
Protección del Cultivo
Insectos Plaga
Dentro de las plagas insectiles que afectan al cultivo de arveja, los pulgones destacan por su impacto en el rendimiento. Entre ellos se encuentran el pulgón de la arveja (Acyrthosiphon pisum) y el pulgón verde del duraznero (Myzus persicae). Las primeras colonias suelen aparecer antes de la floración. Aunque no existen umbrales de daño establecidos a nivel nacional para estas especies en arveja, es crucial realizar monitoreos semanales y aplicar controles ante la aparición de las primeras colonias. En Canadá, se utiliza un umbral de 2 a 3 pulgones por brote a partir de la floración, coincidiendo con datos reportados por autores europeos.
En segundo lugar de importancia se encuentra la oruga bolillera (Heliothis sp.), cuya aparición es eventual. Esta oruga se alimenta casi exclusivamente del grano, tras perforar la vaina. Puede causar daños incluso después de la madurez fisiológica del grano y contribuye a la disminución de la calidad comercial, ya que durante la trilla humedece el grano y lo mancha con tierra.
Otras plagas que pueden presentarse en el cultivo incluyen el trip (Frankliniella sp.), el brucho o gorgojo del grano (Bruchus pisorum), y las isocas cortadoras (Agrotis sp.).
¿Qué es y cómo funciona el CONTROL BIOLÓGICO de PLAGAS en cultivos y en el ecosistema?
Manejo en la Rotación de Cultivos
La introducción de la arveja en los esquemas de rotación de cultivos se vio significativamente favorecida por la implementación de maíces transgénicos tolerantes a Diatraea saccharallis y por la adopción de la siembra directa. Estas prácticas agronómicas mejoran la estructura del suelo y reducen la incidencia de ciertas plagas y enfermedades, creando un ambiente más propicio para el cultivo de arveja.
Cosecha
Desde hace muchos años, la cosecha de la arveja se realiza de forma directa, eliminando la necesidad del corte y hilera previo. Sin embargo, en situaciones donde la presencia de malezas es significativa o cuando se presentan problemas de uniformidad en la madurez de los granos, se recurre al desecado del cultivo mediante el uso de paraquat. Esta práctica permite uniformizar el lote y, en algunos casos, adelantar la cosecha unos días.
Para cultivares de porte rastrero y folioso, como Cobri o Facón, a veces es necesario cosechar en uno o dos sentidos de siembra, es decir, "a contrapelo", con el fin de minimizar las pérdidas de cosecha.