Las empanadas, símbolo culinario y de encuentro en diversas culturas latinoamericanas, evocan tanto la celebración y la prosperidad como la resiliencia frente a la adversidad. Este artículo explora cómo este tradicional platillo se entrelaza con la vida comunitaria y comercial, desde la vibrante atmósfera de mercados llenos de vida hasta la superación de tragedias, y la exaltación de su calidad en prestigiosos concursos.
El Vibrante Espíritu del Mercado Modelo de Temuco: Un Espacio de Comunidad y Sabor
El Mercado Modelo de Temuco era un lugar emblemático de la ciudad, considerado un espacio importante para que los visitantes retomasen sus raíces y donde la vida comercial y comunitaria florecía. La vida en sus pasillos era de constante actividad y camaradería.

En este mercado, el ambiente era "rico, se compartía harto, se tomaba mate y se reía". Trabajar en el mercado era "totalmente diferente a cualquier otro lugar, porque era mucho más libre, se abría y cerraba cuando se podía", permitiendo atender el puesto y compartir con amigos que pasaban a visitar. Este sentido de comunidad se extendía a las celebraciones: “En mi pasillo éramos casi puras mujeres y éramos muy solidarias, nos acompañábamos y defendíamos juntas. Celebrábamos todas las fechas juntas, las Pascuas, el 18, Día de la Madre, en invierno nos preparábamos navegao’ o chupilca entre nosotras, en el verano nos hacíamos helado con bebida y jugábamos al amigo secreto. Siempre estábamos compartiendo cosas, éramos un buen grupo, nos organizábamos mucho todas. Teníamos un sentido como de comunidad o de barrio”.
Gastronomía y Tradición
El Mercado Modelo era un epicentro gastronómico. Anualmente, se organizaba el Día de la comida chilena, una muestra con las cocinerías del mercado donde todos los locatarios de restaurantes preparaban sus mejores platos para degustación. Este fue el último evento masivo que se realizó en el mercado antes del trágico incendio. También, Yanet Monsalves del restaurant El Turista participaba de la muestra gastronómica que se realizaba cada año en febrero, en el contexto del aniversario de Temuco.
Entre los locales destacados se encontraba el restaurant Don Jeyo, cuyo dueño, Gerardo Contreras Fuentes, era muy querido y amistoso, y a su local llegaban muchos deportistas. Su hija Elizabeth Contreras recuerda haber ido a trabajar allí al terminar sus estudios. Su padre “le gustaba mucho la madera para la fachada y también mandó a hacer esa máquina refrigeradora a medida. El local y el mercado era todo para nosotros”. La pescadería La Bahía, también de Yanet Monsalves, tenía la tarea de desconchar mariscos y limpiar pescados para los restaurantes Don Jeyo y El Turista, principalmente de Talcahuano.
Ermelina Acuña en el restaurant El Criollito se preparaba para comenzar la atención al público, siendo el almuerzo el momento más fuerte del día, "de las 12 a las 16 horas era preparar, servir, llevar. Atención llena, duplicamos la atención a público". Al abrir se preparaban los desayunos del personal, y se elaboraban más de 500 sopaipillas diarias. Otros locales incluían el Centro de Carnes Lorena de la familia Araneda, que ocupaba el espacio de dos locales, y las carnicerías 16 y 17, productoras de carnes y cecinas, propiedad de Miguel Araneda. En total, el mercado tenía 16 carnicerías instaladas en todo su contorno.

Artesanía y Comercio Local
El mercado no solo era gastronomía, sino también un centro vibrante de artesanías. Mónica Hermosilla, tras 14 años de trabajo, logró adquirir su local propio, cumpliendo el sueño de su vida y realizándose como empresaria. Loreto Benavides, en su local Pinona, vendía artesanías y vestimenta de lana, con diseños creados por ella misma. Las lanas eran recopiladas de zonas rurales, construyendo una red de artesanas, casi en su totalidad mapuche, que la abastecían. Estas hilanderas venían de sectores como Huichahue, Padre Las Casas, Niágara, Freire, Quepe y Maquehue.
Florentino Bastías, tallador y ceramista, trabajó cerca de 30 años en el mercado, realizando y vendiendo artesanías propias, incluso construyendo el letrero del Mercado Modelo. El puesto N° 52 ofrecía artesanías elaboradas por personas privadas de libertad, incluyendo curtiembre, pellones, artefactos en madera y carpintería, un trabajo asignado por el municipio a Juventino Contreras en la década de los 60.
Floricia Hermosilla en el local Rayén vendía sombreros de cuero de Talca, ampliando gradualmente su oferta a otras artesanías. También se realizaban desfiles de modas de artesanías, donde las jóvenes que trabajaban en el mercado modelaban los tejidos y joyas de los locales. La organización de esta actividad comenzaba en noviembre para el aniversario de Temuco.
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El Luto del Mercado Modelo: La Tragedia del Incendio
La historia de este vibrante centro de vida se vio marcada por un trágico evento. Un fatídico incendio destruyó por completo el Mercado Modelo. Al día siguiente, las ruinas del mercado mostraban la magnitud de la devastación, con morteros de piedra apilados entre los escombros y personas revisando objetos. Carabineros resguardaban el acceso a las ruinas del Mercado Modelo tras el incendio, con el frontis de la esquina de Aldunate con Portales clausurado con cintas de bomberos.

La pérdida fue inmensa. Loreto Benavides recuerda: “Nosotros pudimos entrar una semana después del incendio. Yo fui con un amigo, me imaginé que las rejas estaban caídas pero cuando llegué no había nada, todo estaba hecho polvo. Estas son las cosas que rescaté después del incendio. Lo que quedo eran de alpaca porque la plata se funde y cuando llegué encontré puras pelotitas, todo fundido”.
A pesar de la desolación, hubo un rayo de esperanza. Un grupo de artesanos recibió materiales para la construcción de una carpa, el lugar al que llegaron todos los locatarios después del incendio. “Estábamos todos contentos, esperanzados porque esto avanzaba. Todos veníamos a trabajar y participábamos”, recordaba una donante.
La Celebración de las Empanadas en Salta: El Concurso en Híper Libertad
En contraste con la pérdida y el luto, la tradición de las empanadas sigue siendo un motivo de celebración y orgullo en otras regiones. Se dice que las empanadas salteñas son "las más ricas del país". Un prestigioso jurado elige anualmente los tres primeros puestos y premia al local mejor ornamentado en el Concurso de la Empanada Salteña, organizado por diario El Tribuno. El 47º Concurso se realizó en el Híper Libertad, demostrando el arraigo de esta competencia. En la edición de 2014, participaron 187 empanaderos, y asistieron alrededor de 15 mil salteños, vendiéndose más de 112 mil empanadas en un solo día, lo que subraya la preferencia de muchos salteños por esta comida en vez del asado del domingo.

Para garantizar la salubridad de los alimentos, los participantes debían presentar certificado de salud y de manipulación de alimentos. La organización destacaba la importancia de revalorizar la comida, "cuidando la calidad y las normas de seguridad y salubridad necesarias". Muchos inscriptos participaron previamente en un curso dictado por El Tribuno en conjunto con el Departamento de Bromatología de la Municipalidad de Salta.
Las Ganadoras y sus Secretos
Primer Premio: Ana Azucena López
Ana Azucena López, conocida como "la señora de Yapura", obtuvo el primer puesto en la 47º edición del Concurso de la Empanada organizado por El Tribuno en el Híper Libertad. Su esposo Tomás fue quien la motivó a vender, reconociendo su "buena mano para las empanadas". Para el concurso, Ana cortó a mano 12 kilos de carne y amasó 25 kilos de harina, vendiendo todo y ganando entre casi 200 participantes. Sus ventas se incrementaron notablemente tras el premio, y sus vecinos le sugirieron colgar un pasacalle con orgullo. Anteriormente, Ana ganó el primer puesto en un concurso de locro en 2005 y en el Concurso de la Empanada de Castañares en 2010.
Contacto: Avenida Costanera (cruzando el puente y bajando por mano derecha. Justo al frente del camping de Vaqueros). Teléfono: 4901660.
Segundo Premio: Nora Guzmán
Nora Guzmán, ganadora del segundo premio, aprendió los secretos de las comidas regionales de su abuela Nievisa, quien era una "imbatible" y ganó varios concursos de empanadas, tamales y locro. Nora aprendió a cocinar a los 13 o 14 años, y hoy su hijo Esteban, de 6 años, ya la ayuda a amasar. Las ventas de su negocio familiar mejoraron significativamente después del concurso. Su objetivo ahora es abrir un local donde la gente pueda sentarse a disfrutar de sus empanadas.
Contacto: Juan Carlos Dávalos 477, barrio Ceferino. Teléfono: 4235465.
Tercer Premio: Susana Ibarra
Susana Ibarra, oriunda de Guachipas y residente en Salta capital, obtuvo el tercer puesto. Las ventas por encargo aumentaron tanto que tuvo que incrementar la producción los fines de semana. Su madre le enseñó a hacer empanadas, y de niña las vendía a caballo, casa por casa, junto a su hermano. El secreto de sus empanadas radica en picar la carne con cuchillo y en los condimentos: comino, pimentón y, muy importante, ají, que "le da el toque final de sabor". Aunque comparte sus secretos, cree que el éxito también reside en "la mano" del cocinero.
Contacto: No tiene local (solo elabora empanadas por encargo, para llevar). Teléfono: 154772810.
Puesto Mejor Ornamentado: María Juárez
María Juárez recibió una mención especial por el puesto mejor ornamentado. Ella trabajó con Eusebia Pérez, quien había ganado el concurso en 2003 y es famosa por sus empanadas, papas con queso, bombas de carne, kupis, bombas de queso con cebolla, tamales y humitas. Fue la primera vez que María participaba, y se sorprendió al ganar. Compartirá el premio con su compañera, lo que representa una gran ayuda para ambas. El puesto ofrecía empanadas de carne, queso, choclo y charqui, y postres como cayote con nueces y empanadillas de cayote.
Contacto: Gorriti 95 (esquina Alvarado).
"El Sabor de la Libertad": Un Éxito en Alto Hospicio
En otra región de Chile, la tradición de las empanadas también es motivo de orgullo y reconocimiento. En la Plaza de Armas de Alto Hospicio, durante las celebraciones del mes de la chilenidad, el alcalde Patricio Ferreira y concejales destacaron la calidad de las empanadas de «El Sabor de la Libertad». Este negocio familiar, ubicado en la Feria Modelo local 22, ya había sido reconocido como la mejor empanada de Alto Hospicio en 2022.

Con solo tres trabajadores, "El Sabor de la Libertad" ha construido una fiel clientela gracias a la calidad de sus productos y su servicio personalizado. Para el mes de septiembre, la fábrica se prepara para una alta demanda, con pedidos que alcanzan las 3 mil empanadas, consolidando su éxito y reputación.