La historia de la región de Arica y Parinacota, en Chile, está profundamente ligada a tradiciones ancestrales y a una rica diversidad culinaria. En este contexto, la Fiesta de la Virgen del Rosario de Las Peñas emerge como una de las celebraciones populares religiosas más emblemáticas, mientras que la ciudad de Arica se distingue por sus singulares especialidades gastronómicas, entre las que las empanadas ocupan un lugar destacado.
La Fiesta de la Virgen del Rosario de Las Peñas: Historia y Tradición
La Fiesta de la Virgen del Rosario de Las Peñas es una celebración religiosa que se lleva a cabo en los meses de octubre y diciembre en el santuario ubicado en la quebrada de Livilcar, comuna de Arica, Región de Arica y Parinacota, Chile. Cada año, se estima que al menos cincuenta mil personas peregrinan a este santuario, la gran mayoría con el propósito de cumplir sus mandas. Esta peregrinación es reconocida tanto a nivel nacional como internacional por ser una de las rutas más extremas del mundo.
Origen del Santuario y Leyendas
El origen del santuario de Las Peñas se pierde en la historia, aunque se presume que este tradicional lugar de devoción popular tiene casi doscientos años. Algunas versiones sugieren que ya en el año 1700 existía un santuario, y lo cierto es que a partir de 1840 ya hay referencias oficiales que lo atestiguan.
Existen varias leyendas referentes al origen del culto a la Virgen de Las Peñas en Livílcar, si bien no todas cuentan con registros escritos. Una de las leyendas más antiguas, documentada en un libro escrito por un sacerdote, relata que en 1642, un arriero cruzaba el río con su tropilla de mulas. Al dirigirse a una planicie sombreada por eucaliptos (árboles introducidos por los españoles), escuchó los gritos desesperados de una muchacha. Se trataba de una pastorcilla que era asediada por una serpiente de gran tamaño.
El arriero, apresurándose en socorro de la niña, imploró la ayuda de la Virgen María, pidiéndole su protección. Desde la pared del valle, una voz le respondió, diciéndole que no tuviera temor. Aunque no comprendió de dónde provenía la voz, un rayo iluminó fuertemente el lugar, salvando a la pastorcilla.
No obstante, la leyenda más popular cuenta una historia diferente. En un pequeño pueblo de Carangas, en el Altiplano boliviano, cercano a Arica, se celebraba la fiesta de la Virgen del Rosario. El alférez a cargo, un hombre pobre que costeaba la celebración, cumplió con sus obligaciones tan bien como sus recursos se lo permitían. Sin embargo, un rico se mofó de su pobreza y se ofreció para desempeñar el cargo al año siguiente. La fiesta que organizó este hombre fue pródiga, con abundancia de bebidas, meriendas, fuegos artificiales e iluminaciones, donde nada faltaba. El rico se vanaglorió ante el pobre, destacando sus propios méritos.
Unos pastores que llegaban tarde a la fiesta se encontraron en el camino a una señora desconocida, quien se alejaba apresuradamente de Carangas. Al preguntarle la razón de su prisa en medio de una fiesta tan hermosa, ella respondió con tristeza: "Voy a otro lugar, donde he de ser venerada en forma más digna."
La leyenda más difundida se sitúa en Humagata, un pueblo hoy abandonado, cercano al Santuario de Las Peñas. En aquel tiempo, un gobernador de mal corazón y descreído vivía allí. Cuando su esposa enfermó, en lugar de pedir auxilio a la Virgen, acudió a un curandero, quien no pudo salvarle la vida. Sumido en el dolor, el gobernador llegó llorando frente a las rocas de Livílcar y vio una paloma blanca posarse en la peña. La paloma, muy hermosa, atrajo la atención del curandero, quien quiso tomarla para llevársela al gobernador como símbolo de compasión. Sin embargo, en ese preciso momento, la paloma desapareció, y en la roca quedó tallada la imagen de la Virgen.
El curandero, asustado, corrió a contarle lo sucedido al gobernador. Este no quiso creerle, pero lo siguió al lugar, amenazando con quemarlo vivo si mentía. Al llegar, el gobernador comprobó la veracidad del relato. La noticia se propagó rápidamente, primero en Humagata y luego llegó a oídos de los Padres Franciscanos de Codpa. Una noche, un cura que dirigía los trabajos en el santuario experimentó intensos dolores, impidiéndole conciliar el sueño. Mientras velaba, una voz misteriosa le susurró: "-¿Sufres mucho? Yo también siento en el alma los golpes que ustedes me dan. No quiero abandonar este lugar. Quienes deseen venerarme, deben hacer grandes sacrificios-."
La imagen de la Virgen de Las Peñas se encuentra tallada en la roca, mide más de medio metro y, al estar en sobre relieve, se le puede vestir con facilidad. Se afirma que la imagen crece un centímetro cada año y que, inicialmente, era del tamaño de una paloma.

La Peregrinación: Ruta y Preparativos
Miles de personas se trasladan a Livílcar desde Arica, Iquique, Bolivia y Perú en ambas fechas de la celebración, siendo la primera (octubre) la más multitudinaria. El Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Las Peñas se localiza a unos 95 kilómetros al interior de Arica y a más de 1.200 metros de altura, junto al río San José, en la quebrada de Livílcar.
No existe carretera directa hasta Las Peñas. El asfalto termina a 20 kilómetros del santuario, distancia que debe cubrirse a pie o a lomo de mula, atravesando el cauce seco del río. La ruta de peregrinación comienza en los paraderos vehiculares, donde se pueden tomar micros o taxis hasta el sector de Chamarcusiña. Este es el punto de inicio del verdadero peregrinaje a pie hasta Las Peñas, con salidas de vehículos disponibles durante todo el día y la noche a lo largo de los tres días de fiesta.
El recorrido a pie por el valle dura aproximadamente 3,5 horas, aunque el tiempo puede variar según el ritmo de cada persona. Si la caminata se realiza de día, es fundamental llevar protector solar, gorros, abundante líquido e implementos de primeros auxilios. Para el recorrido nocturno, son imprescindibles una linterna y baterías de repuesto.
Los lugares por donde transcurre la caminata de 20 km incluyen Ausipar, Pampa Oxavia, Arcune, Pampa Coyote, Sinahualla Apacheta, Humagata, Achuyo, Molino y el famoso "Caracol". Tras horas de recorrido, el silencio de la quebrada se rompe con la música de las bandas de bronce que acompañan a los peregrinos.
Documental Virgen de Las Peñas, adelanto
Los Bailes Religiosos
Originalmente, los bailes eran suaves y en ellos participaban los músicos, pero en la década de 1940, el saludo a la Virgen se vio influenciado por la Fiesta de La Tirana (en Iquique) y el Carnaval de Oruro. Esto llevó a que los bailarines comenzaran a ejecutar vigorosos saltos y complicadas coreografías, impidiéndoles tocar los instrumentos musicales originales, que eran zampoñas y otros instrumentos de viento andinos.
Las Compañías o Bailes religiosos se dividen en dos tipos: las de Paso y las de Salto. Las primeras se caracterizan por un baile ceremonioso, con vestimentas formales (terno y corbata) de un mismo color; antiguamente, muchos vestían chaquetas oscuras y pantalones blancos. Muchos bailarines llevan las manos enguantadas. Su baile es lento y de carácter religioso, alejado de las manifestaciones carnavalescas.
Los bailes religiosos de "Morenos" no tienen orígenes andinos como otros. Estas antiguas cofradías estaban formadas principalmente por afrodescendientes de Arica y Tacna, de ahí su nombre. Existen numerosas de estas cofradías, algunas muy antiguas, siendo la más destacada la "Compañía de Morenos Nº 1 de la Santísima Virgen de Las Peñas".
Las ceremonias que las compañías de baile deben cumplir en el Santuario comienzan el día de la Víspera, a las cinco de la mañana, con la "Llegada". Este ritual colectivo exige una llegada oficial de la Compañía, donde el Caporal hace su entrada al pueblo y luego al templo para presentar a la Virgen el primer homenaje de la peregrinación. La salutación ceremonial consiste en tres inclinaciones del estandarte de los caminantes ante la imagen milagrosa de la Virgen de Las Peñas. Los bailarines entonan el himno de la llegada a capela, con letras que expresan devoción y sacrificio:
- "De día y de noche nos vienes guiando por cerros y pampas Madre de Las Peñas."
- "Desde lejos Madre vemos tu santuario con tu poder tan divino llegamos señora."
- "No importa el desierto la fe que nos guía y para aquí encontrarte Virgen de Las Peñas."
- "Reina María dejaste tu templo para así recibirnos a todos contentos."
- "Por tus calles vamos cansados y tristes porque hoy hace un año que nos despediste."
- "Aquí nos tienes de rodillas a tus pies échanos señora vuestra bendición."
- "Estamos dichosos Madre cariñosa Madre que iluminas a seres perdidos."
- "A tus pies llegamos con nuestro dolor los desamparados como tú lo ves."
Después de la "Llegada", las compañías de baile realizan la "Entrada" cantando el himno del "Buenos Días", seguido de la "Inspección y Presentación de la tropa" y la "Reverencia Colectiva en Cruz". Finalmente, se despiden de la Virgen con el himno de "La Retirada". Este ciclo se repite por la tarde y por la noche, con los himnos de "Buenas tardes" y "Buenas noches" respectivamente.
Arica: Historia y Diversidad Culinaria
Las huellas humanas han estado presentes durante milenios en el territorio de Arica, marcado por la calidez y una notable prodigalidad de insumos marinos y de la tierra. Arica, un norte vibrante, ofrece una escena de diversidad creciente, filtrada entre playas, paseos y mercados que vale la pena explorar. En Arica, el color y el sabor de sus vegetales superan a los de casi todo el resto del país.
Raíces Históricas y Culturales
La génesis de Arica como asentamiento humano se remonta a pequeños grupos que desde el interior de Sudamérica se asentaron en sus costas llanas y con cursos de agua constantes. Esto dio origen a la cultura Chinchorro, que prosperó durante cuatro mil años, sostenida por la abundancia de su costa y valles como Lluta, Azapa y el más lejano Camarones. Estos favores fueron disfrutados posteriormente por las culturas Tiahuanaco, incas, españoles y peruanos, y ahora por una chilenidad que se esfuerza en destacar cada capa cultural de esta ciudad única. La zona también ha sido enriquecida por aportes de la negritud, los chinos, el constante intercambio boliviano y la migración reciente, que ya tienen un protagonismo importante, especialmente en verano y a la hora de comer.
El centro de la ciudad de Arica remite a una historia con influencias cruzadas. Al pie del Morro, se encuentra el museo de sitio de la cultura Chinchorro. A poca distancia, un vibrante comercio, amplificado por la estrechez de las calles y el colorido de los puestos, complementa las formas culinarias que trascienden en el tiempo en la zona.
La Oferta Gastronómica de la Ciudad
Si se busca bien, preguntando en la caleta de Arica, se descubre una deliciosa diversidad de productos pesqueros, además de extensas playas con renovados paseos, en una geografía bañada de calidez y humedad subtropical, sin los murallones de cerros característicos de otras capitales del Norte Grande. Estos detalles influyen en el carácter llano y afable de su gente, cualidades que muchos ariqueños buscan para recuperar el protagonismo turístico que tuvieron, sobre todo en el siglo pasado.

Mercados y Productos Locales
El Asoagro de Arica es un lugar de interés nacional para los amantes de la gastronomía. Sus calles, llenas de colores y aromas, invitan a un paseo por algunos de los mejores vegetales de Chile: ajos, choclos, paltas, aceitunas y diversas hortalizas se exhiben con gracia en pasillos amplios y bien provistos, bajo un techo que permite el paso de la luz y la temperatura justa. Destacan las humitas de choclo lluteño, dulces y saladas, que se encuentran en su pasillo norte. Además, las cocinerías del Asoagro, como la de Doña Pola Asoagro (loc. 30), ofrecen platos andinos como caldos de alpaco, fricasés (un guiso de chancho con el ajo de la precordillera) y chairos, entre otras menudencias andinas, proporcionando un gusto singular.
En la costa, surgen diversas opciones, como la posibilidad de comprar pescado directamente a los pescadores en la caleta. Allí se encuentra la clave de la diversidad marina ariqueña: anchoveta, corvina, cojinova, mono (bonito), sargo, palometa, pulpos, erizos y uno que otro pez sol, que aparecen en sus mesones. Toda esta diversidad bien merece ser llevada a casa. Y si no, un cebichito de cualquiera de esos productos en la Isla del Alacrán, cortesía de MiniChuck Carro, es una excelente alternativa. Este es un puesto de surfistas, atendido por uno de ellos (Eddie Ramírez, capitán del carrito), que desde hace años ofrece cebiches, empanadas y jugos variados.
Restaurantes Emblemáticos y Especialidades
Arica cuenta con una vibrante escena culinaria que combina lo tradicional con influencias diversas. Hay más "chifas" que antes, algunos muy actuales, matizados por la fusión peruano-china que está de moda. Sin embargo, también existen clásicos con una sensibilidad mucho más local, como el Chifa Shanghai (Maipú 534), que opera desde 1964. Su ambiente, con decoración en verde y rojo intenso, muestra una antigüedad evidente y muy bien cuidada, y su cocina ofrece formas sencillas y un gusto rotundo. Los wantanes, fritos o en caldo reconfortante, tienen carne abundante y una masa de perfecta delicadeza. Lo mismo ocurre con sus chapsui o patos al estilo pekinés, que solo se consiguen en este salón colorido de vieja escuela.
En la zona popular, se encuentra Los Republicanos (O’Higgins 478), que ofrece una cocina adaptada a los tiempos actuales. Su nombre, inspirado en la moda de inicios de la década pasada, no tiene mayores implicancias políticas. Este local busca ofrecer un recetario del día, con conciencia local en productos y sazones, sin más pretensiones que entregar un delicioso almuerzo durante la semana, y lo logra con éxito.
Más al norte y en consonancia con la influencia peruana que se respira en las cocinas ariqueñas (aunque menos picante e intensa que la del otro lado de la frontera), surgen alternativas distintivas. Rayú (Raúl Pey 2590, playa Chinchorro) es el comedor más amplio y elegante de la ciudad, con la mejor carta de vinos del Norte Grande en términos de diversidad y orientación al cliente.
Desde hace poco, Muelle Sur (Gral. Velásquez 1109, local 12, Boulevard City Center) funciona en el mall gastronómico de la ciudad. Es un espacio moderno y funcional con una amplia terraza, ideal para disfrutar de platos que van desde pulpos a la parrilla hasta leches de tigre con cierta picardía. Sus sours son sabrosos y embriagadores, como gran parte de lo que se ve y se sirve en Arica y sus alrededores, un lugar que merece mayor atención por su sabor excepcional.
Las Empanadas y Sabores Típicos
En el arte de la elaboración de masas, Arica goza de una buena reputación que se manifiesta en diversos establecimientos. En el ámbito del pan, se destaca La Pampina (18 de septiembre 651).
Pero al hablar de empanadas en la zona, es imprescindible mencionar un clásico esencial: Salteñas y empanadas Caupolicán (Yungay 546). La dulzura de la masa y la extrema jugosidad del relleno de sus salteñas bolivianas son algunas de sus cualidades. También ofrecen empanadas al estilo centralino, servidas en un comedor sencillo donde, acompañadas de una cervecita, constituyen una comida completa ideal para combatir el calor de la tarde.
Como se mencionó anteriormente, MiniChuck Carro en la Isla del Alacrán, además de sus cebiches, también ofrece empanadas y jugos variados, siendo una opción popular entre surfistas y visitantes.

Productos con Valor Agregado
Arica también se distingue por una gama de productos con valor agregado que sirven como sello de la ciudad para el mundo. En el ámbito de las reconocidas aceitunas de Azapa, Productos Alto Albarracines (A-27 km 8.5, Azapa) ofrece diversas pastas y productos procesados, incluyendo versiones con ají, ajo o pimiento morrón.
En el caso de Productos Alpakay (Valle de Lluta km 10, parcela 8 lote 9), que inició sus operaciones en el sur de Chile (Chiloé), la potencia de los frutos nortinos, gracias al sol del valle, les confiere un perfil especial y distintivo a sus mermeladas y conservas.
Asimismo, el proyecto Akapacha (Aníbal Pinto 1601) contribuye a la oferta de productos locales, reflejando la riqueza agrícola y la capacidad de innovación de la región.