Historia de los Postres Más Antiguos del Mundo

La repostería tiene raíces profundas en la historia de la humanidad. Desde los primeros dulces elaborados con miel hasta los postres más elaborados de las civilizaciones antiguas, estas delicias no solo se crearon para satisfacer un antojo, sino también para celebrar, ofrecer a los dioses o marcar ocasiones especiales. Aunque las técnicas de cocina hayan evolucionado y los ingredientes diversificado, algunos postres tradicionales se han mantenido casi intactos a lo largo de los siglos, llevando consigo una rica historia y un legado cultural que se transmite de generación en generación. Estas recetas nos conectan con el pasado, revelando cómo vivían, celebraban y comían nuestros antepasados.

Según especialistas, la popularidad de los postres ancestrales en el siglo XXI radica en su capacidad para conectar generaciones a través de la tradición y el sabor. Estas recetas, muchas veces transmitidas de forma oral o con ligeras variaciones, evocan un sentido de identidad cultural y nostalgia. Además, suelen destacar por el uso de ingredientes naturales y técnicas artesanales, alineándose con el creciente interés actual por los alimentos auténticos y sostenibles. Su historia y simbolismo, a menudo vinculados a festividades o rituales, también añaden un atractivo especial que las hace relevantes en un mundo donde las raíces culturales son cada vez más valoradas.

Ilustración de dulces antiguos con miel y frutos secos

El Origen de los Postres Ancestrales

El origen de la tarta de queso se sitúa en el año 776 a.C., concretamente, en la Antigua Grecia. Según la historia, los atletas que acudieron a los primeros Juegos Olímpicos habrían sido los afortunados en conocer, en primicia, este exitoso postre, como parte de un menú degustación del evento.

Cinco Postres Antiguos que Aún Disfrutamos Hoy

  • Baklava (siglo VIII a.C.): Originario de Mesopotamia, este postre a base de capas de masa filo, nueces y miel es uno de los más antiguos del mundo. Con el tiempo, se convirtió en un ícono de la cocina de Medio Oriente y los Balcanes.
  • Turrón (siglo XV): Aunque asociado a la Navidad, este dulce tiene raíces en la Península Ibérica y Arabia. Hecho de miel, almendras y claras de huevo, sus recetas tradicionales han llegado hasta nosotros casi sin cambios.
  • Syrniki (Antigua Rus): Estas pequeñas tortas de queso fresco, típicas de Rusia y Europa del Este, datan de la Edad Media. Se preparan con ingredientes simples como queso cottage, harina y huevos, y son un clásico en el desayuno o el té.
  • Ashure o "pudín de Noé" (Era bíblica): Conocido como uno de los postres más antiguos del mundo, se dice que este pudín de granos, frutos secos y especias se preparó en el Arca de Noé. Es un plato tradicional en Turquía y el Medio Oriente.
  • Sfenj (Antiguo Magreb): Este buñuelo frito, similar a una rosquilla, tiene raíces en el norte de África. Hecho con una masa sencilla, se endulza con miel o azúcar y sigue siendo un favorito en la región.
Composición visual con imágenes de Baklava, Turrón, Syrniki, Ashure y Sfenj

Reliquias Familiares y Pasteles Históricos

Algunas familias heredan joyas, relojes o incluso recetas, pero una familia de Michigan, Estados Unidos, tiene su propia reliquia familiar: una torta de 141 años de antigüedad.

“Es genial”, dijo Julie Ruttinger, la tataranieta de Fidelia Ford, quien horneó el fruitcake (budín inglés) en 1878. “Era una tradición. Es un legado”, agregó. En un principio, el postre se preservó para honrar a Ford, quien estableció la tradición de hornear el pastel y dejarlo añejar durante años antes de servirlo durante las temporadas festivas.

Ford murió a los 65 años antes de que se comiera su creación de 1878. Cuando llegaron las fiestas, la familia consideró su preparación un legado, no comida. Hasta su muerte en 2013, la torta la cuidaba el padre de Ruttinger, Morgan Ford, bisnieto de Fidelia Ford. La almacenó en un antiguo plato de vidrio en una vitrina de cocina en su casa en Tecumseh, en donde está actualmente. “La cuidó hasta el día que dejó la tierra”, contó Ruttinger. Y añadió: “Sabíamos que significaba mucho para él”.

Fotografía de un fruitcake antiguo conservado en una vitrina

El Pastel de Frutas Más Antiguo y Otros Récords

La organización Guinness World Records no tiene un registro del fruitcake más viejo, pero en cuanto a pasteles en general, el de Ford está lejos de ser el más viejo del mundo. Ese honor se lo lleva una torta de 4.176 años que fue encontrada en una tumba egipcia, según la organización. Está exhibida en un museo gastronómico en Suiza.

Durante los 93 años que Morgan Ford guardó el budín inglés de la familia, lo presumió en reuniones familiares y de la iglesia, y compartió historias sobre éste con los familiares más jóvenes. Incluso mostró el pastel en The Tonight Show en diciembre de 2003. Allí le dio una mordida con el conductor del programa y dijo que tenía gusto a trigo trillado. "Realmente disfrutaba hablar sobre la torta”, recordó otra de sus hijas, Sue Durkee.

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El Pastel de Bodas Más Antiguo del Mundo

El pastel de bodas más antiguo del mundo que se conserva intacto hasta el día de hoy, incluso sobreviviendo a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, fue creado en 1898.

La mayoría de los pasteles de boda en todo el mundo apenas se conservan después de la fiesta del gran día y, en la mayoría de los casos, solo una porción termina reservada y conservada como recuerdo. El pastel del que estamos hablando ha permanecido intacto durante más de 120 años, lo que lo convierte en el pastel de bodas intacto más antiguo del mundo.

El pastel fue elaborado en 1898 por el pastelero Charles H. Philpott. El pastel estuvo expuesto en el escaparate de su pastelería en Basingstoke durante 66 años hasta que cerró en 1964. Desde el escaparate de la pastelería, la hija del pastelero trasladó la tarta a un ático, donde permaneció durante casi un siglo, hasta que la donó al Museo Willis en Basingstoke, Hampshire, REINO UNIDO.

El producto, decorado con cuidado y artesanía, fue elaborado durante el reinado de la reina Victoria. Ha resistido los tiempos que han pasado sobre él, permaneciendo intacto a pesar de una grieta en la guinda. Al parecer, esto se debió a la vibración de una explosión durante la Segunda Guerra Mundial.

Una vez blanco, como símbolo de pureza, la tarta, ricamente ornamentada y con adornos florales, cambió de color con el tiempo, volviéndose marrón. Así, el laborioso trabajo de repostería, al conservar intacta su compleja forma y por la pátina del tiempo en el glaseado, parece hoy una escultura, y no el sabroso pastel de otra época. Sin embargo, tras una inspección más cercana, el rico relleno afrutado parece haber conservado parte de su antigua apariencia.

La conservadora del Museo Willis de Basingstoke, Sue Tapliss, afirma que "la hija de Charles H. Philpott, que no estaba casada, donó esta tarta al museo hacia el final de su vida, por miedo a que alguien la descubriera en su ático y creyera que fue abandonada en el altar". Y añade: "La torta estuvo almacenada durante mucho tiempo en condiciones ambientales desfavorables, lo que provocó su calentamiento repetido."

Fotografía del pastel de bodas de 1898 conservado en el museo

Pasteles en Condiciones Extremas: La Antártica

El continente de hielo, Antártica, puede ser uno de los ambientes naturales más hostiles del planeta. Pero tal vez no lo sea tanto para una torta de frutas horneada en Reino Unido hace 106 años.

El pastel fue hallado intacto bajo el hielo por personal del Heritage Trust de Antártica en un sector conocido como Cabo Adare y se cree que perteneció al explorador británico Robert Falcon Scott, conocido como Scott de Antártica.

Aunque la bandeja que contenía la torta estaba oxidada, el equipo señaló que el bizcocho de frutas estaba en "excelentes condiciones" y tenía un aroma "comestible". El personal del Heritage Trust, que tiene su sede en Nueva Zelanda, encontró la torta en el edificio más antiguo construido en el continente de hielo: la cabaña que levantaron los exploradores noruegos liderados por Carsten Borchgrevink en 1899, que sirvió de refugio para la expedición Terra Nova de Scott en 1911. El explorador británico, de acuerdo a los investigadores, era amante de estos pasteles, producidos por la compañía Huntley & Palmers.

"La torta de frutas fue un producto bastante popular en la sociedad británica de aquellos años y todavía sigue siendo muy popular", le dijo a National Geographic Lizzie Meek, quien se encarga de coordinar los artefactos en Heritage Trust. "Vivir y trabajar en Antártica obliga a comer alimentos altos en azúcar y en grasas, y la torta de frutas encaja perfectamente en esa descripción, sin mencionar que va muy bien con la bebida favorita de los británicos, el té", agregó.

Un equipo de científicos ha estado buscando artefactos en la cabaña noruega desde mayo de 2016 y ha logrado sacar unos 1.500 objetos. Estos incluyen herramientas, ropa y, de acuerdo con Meeks, carne y pescado en pésimo estado. Los objetos encontrados, incluida la torta de frutas, han sido restaurados y regresados a su lugar original.

El hallazgo de la torta de frutas tiene un sabor agridulce debido a que Scott y sus acompañantes no tuvieron un final afortunado. Ellos lograron llegar al Polo Sur, pero solo para darse cuenta de que el equipo noruego los había vencido por 33 días. Los exploradores murieron cuando regresaban a la base.

Fotografía de la torta de frutas encontrada en la Antártica

La Evolución del Pastel: De los Egipcios a la Revolución Industrial

Para todos existe un pastel que va con nuestro paladar. Desde que este, el postre más emblemático de la historia se inventó, más de una vez hemos literalmente luchado por conseguir una suculenta probada (incluso, nuestra civilización alguna vez inició una guerra de pasteles). Los expertos en repostería sabrán que el pastel nace de una suculenta mezcla de ingredientes como leche, mantequilla, azúcar, huevos, harina, levadura y sal, principalmente. Sin embargo, estos elementos no fueron con los que se crearon los primeros pasteles del mundo.

Si bien hoy en día existen cientos de recetas, el pastel, en sus inicios, nació dulce. Esta invención se le atribuye a los antiguos egipcios, de acuerdo con la investigación culinaria de Food Timeline. No obstante, el primer pastel de la historia proviene del pan antiguo, hecho a mano con harina -menos práctica que la que hoy en día conocemos- y agua. Se horneaba en piedras y únicamente era endulzado con miel; a veces, le agregaban nueces y frutas secas encima.

Más tarde, los griegos harían su propia versión con queso. Se podría decir que este es el antecesor del cheesecake. En la antigua Grecia, este pastel fue una de las fuentes de energía para los atletas que participaron en los primeros juegos olímpicos en el año 776 a.C. Cuando no eran para los deportistas, los pasteles honraban a los dioses como tributo.

Incluso había un concepto muy profundo detrás de la elaboración de pasteles, pues su forma redonda simbolizaba la naturaleza circular de la vida. Al mismo tiempo, estos pasteles representaban al sol y a la luna. Fue también con los antiguos griegos que surgió la tradición de colocar velas encima de él. Solo que Artemisa, diosa de la caza y de la luna, no iba a soplarle a las velitas para pedir un deseo. El combo pastel + velas = cumpleaños nació oficialmente en Alemania durante la Edad Media. Los alemanes fueron los primeros en celebrar fiestas de cumpleaños para los niños.

Una época crucial para el pastel fue la Revolución Industrial, pues en ese entonces se democratizó; dejó de ser para dioses y ricos. En México, el pastel está regularmente presente en celebraciones donde se cantan Las mañanitas y, a veces, no falta el tradicional corito de ¡Mor-di-da, mor-di-da! También aparece en bodas y reuniones, y casi siempre lo encuentras para saciar el antojo y el placer junto a un buen café, un atole o un chocolate caliente.

Infografía que muestra la evolución del pastel desde el pan antiguo hasta la época moderna

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