José Luis Manzano es uno de esos nombres que aparecen cíclicamente en los momentos clave del poder argentino. Su figura genera controversia: para algunos es un hábil operador que supo reinventarse en el sector privado; para otros, un ejemplo del cruce opaco entre política y negocios. A sus 69 años, este empresario mendocino, apodado en sus inicios como "Chupete", ha construido un perfil particular: el del empresario que conoce el Estado desde adentro y se mueve con naturalidad en los mercados globales.

De la política activa al empresariado
Nacido el 9 de marzo de 1956 en Tupungato, Mendoza, Manzano inició su carrera política muy joven. A los 27 años fue electo diputado nacional y, bajo la presidencia de Carlos Menem, llegó a ocupar la titularidad del Ministerio del Interior entre 1991 y 1992. Su paso por la gestión pública estuvo marcado por un estilo provocador y la cercanía al círculo íntimo del mandatario riojano.
Tras su salida del gobierno, se radicó en Estados Unidos, donde cursó estudios en las universidades de California, Georgetown y Oxford. Esta etapa le permitió perfeccionar idiomas, estudiar finanzas y negocios internacionales, y establecer redes de contacto con el comercio global de commodities. En 1995 fundó Integra Capital, la consultora que se convertiría en el eje de su emporio económico.
El holding Vila-Manzano: Medios y energía
A su regreso al país, Manzano abandonó las candidaturas electivas pero mantuvo intacta su ambición. Junto a Daniel Vila, conformó el Grupo América, uno de los multimedios más grandes del país, que abarca canales de televisión, radios y diarios. Este conglomerado se convirtió en su principal vehículo de influencia mediática, compitiendo en el mercado nacional con otros grandes actores.
En el sector energético, el grupo ha tenido una participación creciente. Su vinculación corporativa con Edenor y la participación en proyectos de gas y petróleo (Metrogas, Phoenix Global Resources, Interoil) lo han posicionado como un actor clave en la infraestructura argentina. Además, su estrategia corporativa se extiende a la minería, controlando vastas áreas de explotación de litio y plata en provincias como Jujuy, Catamarca y La Rioja.

Relaciones actuales y proyectos estratégicos
A pesar de vivir gran parte del tiempo en Suiza, Manzano mantiene puentes directos con el poder político de turno. Investigaciones recientes señalan su capacidad de interlocución con el gobierno de Javier Milei, facilitando vínculos con el mundo de las finanzas internacionales, como el fondo suizo Mercuria. Su agenda actual incluye temas pesados: litio, potasio y la expansión de sus intereses mineros, incluso buscando desembarcar en el mercado boliviano.
Principales activos y participaciones:
- Medios: América TV, A24, Radio La Red, El Cronista, La Capital.
- Energía: Edenor, Metrogas, Phoenix Global Resources, Edemsa.
- Minería: Proyectos de litio en el Noroeste argentino y minería en La Rioja.
- Otros: Universidad de Congreso y emprendimientos gourmet en Punta del Este.
Controversias y estilo de vida
La figura de Manzano ha estado rodeada de mitos y denuncias judiciales a lo largo de décadas. Entre los episodios más recordados destaca su supuesta frase "Yo robo para la corona", que el empresario siempre ha negado, pero que quedó grabada en el imaginario colectivo durante su gestión en los años noventa. Sus detractores lo acusan de encarnar una obscena concentración de poder y una lógica de negocios basada en el tráfico de influencias.
Hoy, alejado de las boletas electorales pero presente en los directorios de grandes empresas, Manzano resume su supervivencia política y comercial con una frase que define su método: “Tengo el saber del Estado y la lógica del mercado”. Esta mezcla le ha permitido, a través de diversos gobiernos, mantener su protagonismo en la estructura de poder nacional.