David Herbert Lawrence, nacido en Eastwood, Nottingham, en 1885 y fallecido en 1930 tras una prolongada lucha contra la tuberculosis, es una figura literaria cuya obra ha generado tanto admiración como controversia. A menudo tildado de pornográfico, especialmente por novelas como El amante de Lady Chatterley, Lawrence se enfrentó a la censura y a la prohibición de sus escritos. Sus representaciones explícitas de las relaciones sexuales como un medio de conocimiento inmediato chocaron con la moral conservadora de la sociedad británica de principios del siglo XX.
Como autor polifacético, Lawrence cultivó una amplia gama de géneros, incluyendo novela, poesía, teatro, ensayo y cuento. Es en los géneros de novela corta y cuento donde alcanzó una maestría notable, influenciado significativamente por la tradición chejoviana.
"Amor entre los almiares": Un Análisis Profundo
El presente análisis se centra en un fragmento extraído de la tercera parte del cuento Amor entre los almiares, una obra de considerable popularidad en el ámbito editorial anglosajón, que a veces se publica de forma independiente y otras como parte de recopilaciones.
La trayectoria y relevancia de D. H. Lawrence en el mundo literario contrastan con la escasa difusión de su obra en lengua española. Este cuento, de aproximadamente cincuenta páginas, fue traducido al español por primera vez en 2007 por Pilar Mañas. Mañas, además de su labor en la traducción de obras inéditas de Lawrence para la Editorial Debolsillo, demostró un excepcional cuidado y respeto por la prosa y las elecciones léxicas del autor.
Por otro lado, la traducción literaria ha evolucionado, otorgando un papel cada vez más protagonista al traductor. Si bien esta libertad creativa puede ser enriquecedora, en ocasiones conlleva el riesgo de distanciarse demasiado de la obra original. En la traducción literaria, el respeto al autor y a sus intenciones debe primar.
Amor entre los almiares se inspira en los días que Lawrence pasó recogiendo heno en Greasley a principios del siglo XX. A pesar de haber sido escrito en 1911, su publicación no tuvo lugar hasta 1930, nueve meses después del fallecimiento del autor.
Sinopsis y Temáticas del Cuento
El cuento narra la historia de dos hermanos que anhelan explorar los misterios del amor en medio de las arduas labores del campo. Lawrence utiliza a estos personajes como instrumentos para revelar las diversas dimensiones de la atracción sexual, llevándolos a enemistarse y, finalmente, a reencontrarse. La obra explora varias relaciones sexuales, un aspecto recurrente y fundamental en la obra de Lawrence.
La elección de este fragmento específico se debe a dos motivos principales: la **excepcional belleza de su prosa**, cargada de matices sensoriales y que representó un seductor reto traductológico, y el deseo de compartir con los lectores la **sensualidad etérea** que el autor logra crear a partir de elementos tan sencillos como flores silvestres y agua.

Desafíos de la Traducción: "Haystacks" y Nombres de Flores
La traducción de obras literarias presenta desafíos únicos, como se evidencia en la elección de cómo traducir "haystacks" en el título y los nombres de las distintas flores.
Para la traducción de "haystacks", es necesario equilibrar la precisión semántica con el nivel de conocimiento del léxico rural del público objetivo, asumiendo que este es limitado. El diccionario de la Real Academia Española ofrece diversas alternativas como "almiar", "balaguero", "bálago", "nial", "niara" y "henazo". Se descartan las variantes regionales para optar por la opción más común y llana: "almiar". Sin embargo, al no ser una palabra de uso cotidiano para la mayoría, persiste una cierta fricción semántica y una barrera de entrada al texto. Pilar Mañas, en su traducción, opta por un título alternativo, "Amor entre el heno", que sacrifica precisión a cambio de una comprensión total, eliminando la imagen de los grandes montones que evocan "stacks" y "almiares". La elección personal se inclina por la primera opción por un "afán de romanticismo lingüístico", confiando en la capacidad del lector.
Respecto a las flores, D. H. Lawrence menciona tres especies silvestres: "meadow-sweet", "bell-flowers" y "ragged robin". El autor utiliza sus nombres populares en inglés, y la traducción busca mantener esta cercanía, optando por términos como "reina de los prados" o "flores de cuclillo". El acceso a herramientas como Google ha facilitado enormemente la traducción de léxico especializado, aunque los errores persisten, a menudo debido a las presiones editoriales.
Como ejemplo de las dificultades y posibles errores en la traducción, se cita el caso de la editorial Páginas de Espuma, que tradujo "ragged robin" como "zorzal andrajoso". Este error demuestra una falta de comprensión, ya que Lawrence se refiere a una flor y no a un pájaro.
Fragmento de "Amor entre los almiares"
Maurice wondered what to do. He wandered round the deserted stacks restlessly. Heat came in wafts, in thick strands. The evening was a long time cooling. He thought he would go and wash himself. There was a trough of pure water in the hedge bottom. It was filled by a tiny spring that filtered over the brim of the trough down the lush hedge bottom of the lower field. All round the trough, in the upper field, the land was marshy, and there the meadow-sweet stood like clots of mist, very sickly-smelling in the twilight. The night did not darken, for the moon was in the sky, so that as the tawny colour drew off the heavens they remained pallid with a dimmed moon. Maurice kneeled on the slab of stone bathing his hands and arms, then his face. The water was deliriously cool. He had still an hour before Paula would come: she was not due till nine. So he decided to take his bath at night instead of waiting till morning. Was he not sticky, and was not Paula coming to talk to him? He was delighted the thought had occurred to him. As he soused his head in the trough, he wondered what the little creatures that lived in the velvety silt at the bottom would think of the taste of soap. Laughing to himself, he squeezed his cloth into the water. He washed himself from head to foot, standing in the fresh, forsaken corner of the field, where no one could see him by daylight, so that now, in the veiled grey tinge of moonlight, he was no more noticeable than the crowded flowers. The night had on a new look: he never remembered to have seen the lustrous grey sheen of it before, nor to have noticed how vital the lights looked, like live folk inhabiting the silvery spaces. And the tall trees, wrapped obscurely in their mantles, would not have surprised him had they begun to move in converse. As he dried himself, he discovered little wanderings in the air, felt on his sides soft touches and caresses that were peculiarly delicious: sometimes they startled him, and he laughed as if he were not alone. The flowers, the meadow-sweet particularly, haunted him. He reached to put his hand over their fleeciness. They touched his thighs. Laughing, he gathered them and dusted himself all over with their cream dust and fragrance. For a moment he hesitated in wonder at himself: but the subtle glow in the hoary and black night reassured him.
Maurice se preguntaba qué hacer. Vagaba inquieto entre los desiertos almiares. El calor llegaba traído por la brisa en espesas corrientes; la tarde tardó en enfriarse. Decidió ir a lavarse en un abrevadero de agua cristalina que había al final del seto. Se llenaba por un pequeño manantial que se filtraba sobre el borde del abrevadero y caía hasta el frondoso seto del campo inferior. Alrededor del pilón, en el prado de arriba, la tierra era pantanosa y allí las reinas de los prados brotaban como coágulos de neblina en el crepúsculo con un olor empalagoso. La noche no cayó, pues la luna estaba en el firmamento; mientras el color ocaso se borraba de los cielos, se mantenían pálidos por una luna tenue. Maurice se arrodilló en la losa de piedra sumergiendo las manos y los brazos, y después la cara. El frescor del agua le exaltó. Aún quedaba una hora hasta que llegara Paula: no se la esperaba hasta las nueve. Así que decidió darse el baño por la noche en vez de esperar a la mañana. ¿Acaso no estaba pegajoso, y no venía Paula a hablar con él? Sentía gozo por el hecho de haber tenido aquella idea. Mientras hundía la cabeza en el abrevadero, se preguntaba qué opinarían las pequeñas criaturas que vivían en el aterciopelado cieno del fondo sobre el sabor del jabón. Rio para sus adentros y escurrió su paño en el agua. Erguido en aquel rincón abandonado y fresco, se lavó de los pies a la cabeza; a plena luz del día, nadie podría verle allí, así que ahora, bajo el velado tinte gris del claro de luna, no era más perceptible que los densos mantos de flores. La noche tenía un aspecto nuevo: no recordaba haber visto aquel destello lustroso y gris antes, ni haber apreciado cuán vitales parecían las luces, como pequeños seres vivos que habitasen los espacios plateados. Y los altos árboles, obscuramente envueltos en sus mantones, no le habrían sorprendido de haber empezado a moverse y conversar. Mientras se secaba, descubrió pequeños movimientos vagarosos en el aire y sintió en los costados sus leves toques y caricias que resultaban particularmente placenteras: en ocasiones lo sobresaltaban y reía como si no estuviera solo. Las flores, en especial las reinas de los prados, lo hechizaban; trató de posar la mano sobre sus suaves texturas. Le acariciaban los muslos. Riendo, las reunió y espolvoreó sobre todo su cuerpo el cremoso polen y sus fragancias. Por un momento vaciló asombrado de sí mismo, pero la sutil luminiscencia de la oscura noche cana le tranquilizó de nuevo.

D. H. Lawrence y la Profundidad del Erotismo y la Psique
La obra de D. H. Lawrence ha sido objeto de análisis desde diversas perspectivas, incluyendo la psicoanalítica y la filosófica. Se ha señalado que sus ideas, reflejadas en sus novelas, se acercan más a las de Jacques Lacan que a las de Sigmund Freud en ciertos aspectos, particularmente en lo referente a la concepción del goce y el amor.
La película El amante de Lady Chatterley, si bien popular, presenta un final más edulcorado que la novela original, que retrata un sufrimiento más profundo de los amantes.
Lawrence aborda en sus obras no solo el goce femenino, sino también el goce y el amor de los hombres que trascienden el goce fálico. Sus heroínas y héroes a menudo buscan una conexión más allá de las convenciones establecidas.
El autor se adentró en la complejidad del goce femenino y en las relaciones amorosas que desafían las barreras de clase y las expectativas sociales. En El amante de Lady Chatterley, la relación entre Lady Constance Chatterley, su esposo paralítico Lord Clifford, y el guardabosques Oliver Mellors, explora estas dinámicas.
La Modernidad, la Industrialización y la Naturaleza
Lawrence realiza una extensa reflexión sobre los efectos deshumanizadores de la modernidad y la industrialización, en contraste con la espontaneidad y vitalidad de la naturaleza y la sexualidad que él reivindica.
Sus obras, a menudo censuradas por pasajes que algunos lectores podían considerar pornográficos, reflejan una profunda crítica a la rigidez social y moral de su tiempo. La censura significó para Lawrence un exilio autoimpuesto, al que denominó "peregrinación salvaje".
La defensa del goce femenino en su obra se atribuye a su capacidad para ir más allá de una visión fálica de las relaciones, explorando nuevas formas de erotismo y conexión.
Análisis de Escenas Clave en "El amante de Lady Chatterley"
La novela presenta escenas que exploran la naturaleza del deseo, la intimidad y la decepción en las relaciones. La insatisfacción de Constance con la lógica fálica de su esposo la impulsa a buscar consuelo en la naturaleza y en una nueva relación.
El encuentro con Oliver Mellors, el guardabosques, marca un punto de inflexión. La dinámica de su relación evoluciona desde el respeto inicial hasta una profunda conexión erótica y emocional. Las descripciones de sus encuentros sexuales son notables por su intensidad y la exploración de la respuesta femenina al deseo.
Lawrence describe la experiencia de Constance como un "arrobamiento", un estado que se asemeja a las reflexiones de Lacan sobre la posición femenina. La novela sugiere que el erotismo puede ser el camino hacia el amor, en lugar de lo contrario.
Las ideas políticas de Lawrence, entrelazadas con su visión de la revolución de las costumbres sociales y sexuales, contrastan marcadamente con la perspectiva de Lord Clifford, quien, ante su incapacidad de procrear, propone a Constance tener un hijo con otro hombre, perpetuando así la lógica de clase y linaje.
La novela culmina con la decisión de Constance de abrazar su relación con Oliver, rechazando las convenciones sociales y los intereses de su esposo. La carta de Oliver a Constance, llena de anhelo y esperanza, subraya la profundidad de su conexión y la posibilidad de un futuro juntos, a pesar de la separación impuesta.
D.H. Lawrence, el novelista más polémico del siglo XX con Eloy Urroz | Sesión 1
"Historias de amor": Exploraciones de la Fatalidad y el Deseo
La antología Historias de amor de D. H. Lawrence (1885-1930) examina la presencia de la fatalidad en el mito de Eros. En estos relatos, el amor se presenta como un camino de pruebas que ponen a prueba su valía, a menudo teñido de dolor y destino.
La dualidad inherente a este destino doloroso del amor se manifiesta a través del lenguaje, que da conciencia del dolor y del amor humano. El lenguaje, como espacio habitable, hace visibles fuerzas ocultas.
Lawrence sugiere que en la literatura, la parte destructiva y la constructiva pueden fusionarse, creando una dualidad que caracteriza la experiencia humana. El amor, en lugar de desgastarse, mantiene y alimenta esta tragedia a pesar de sus atributos positivos.
"El oficial prusiano": Autoridad, Guerra y Despotismo
El relato "El oficial prusiano", incluido en la antología, explora las dinámicas de poder y autoridad en el contexto de la Primera Guerra Mundial. La verticalidad del poder se manifiesta en la relación despótica entre un capitán y un subalterno.
El cuento retrata la influencia de lo moderno y lo bélico en la situación histórica de Europa. La relación entre el oficial y el subalterno se asemeja a la dinámica amo/esclavo, donde los celos del oficial se extienden a la relación personal del subalterno.
La noción de modernidad en este relato se aleja de la heroicidad benjaminiana, presentando personajes desnudos de tipificación, cuyas relaciones sociales son brutales y caóticas. La lógica de la guerra impregna la estética, y Lawrence, como testigo de su época, narra la complejidad que conduce al desastre bélico.
Se establece un paralelismo entre la escritura de Lawrence y la fuerza de las fotografías de Francis Bacon, evocando la lucha entre fuerzas desnudas. La confrontación entre el amo y el esclavo se interpreta como una lucha entre la "poesía déspota" y la "poesía cruda". La poesía déspota se manifiesta en el uso del poder para coartar a otros, mientras que la poesía cruda representa la resistencia a esta tiranía.
El fatalismo de "El oficial prusiano" reside en cómo las fuerzas del amo se apropian de las del esclavo. La resistencia del esclavo, como el acto de escribir poesía para su amada, se convierte en un desafío que enfurece al oficial, evidenciando la carencia de algo que el subalterno posee.
"Espiral de muerte": Poder, Vacuidad y Fatalidad Femenina
"Espiral de muerte", otro relato de la antología, narra la compleja relación entre Freideburg, un militar, y Marta, una actriz. La escena se desencadena a partir de las deudas del militar y el olvido de su compromiso con Marta.
La dinámica de la "escena" se describe como un intercambio autoritario de réplicas, donde cada personaje busca tener la "última palabra". La vacuidad del personaje masculino, Freideburg, se revela a través de su debilidad y falta de poder, a pesar de sus atributos sociales.
Marta, en contraste, ejerce una autoridad femenina que se confunde con la fatalidad. Su muerte, presentada como un giro trágico, puede interpretarse como una prolongación del juego de autoridades, donde la muerte se feminiza y se convierte en el destino del militar.
La espiral de muerte simboliza el retorno de la impotencia masculina y la sustracción de la potencia femenina que él había intentado apropiarse. La figura de Marta como mensajera de la muerte subraya la autoridad femenina como una fuerza inevitable.
"Sol": Autoerotismo y Conflictividad Femenina
El relato "Sol" aborda una forma de sexualidad que presenta a la mujer como un personaje conflictivo. La historia de amor se asemeja a una tendencia autoerótica, donde la protagonista, Lou Witt, navega por relaciones complejas y desafiantes.
Lou, una mujer estadounidense de carácter independiente y cosmopolita, se encuentra atrapada en un matrimonio con Rico, un artista australiano. A pesar de su afecto mutuo, la relación se caracteriza por una tensión nerviosa y un rechazo mutuo, transformándose en una amistad platónica.
La figura de la madre de Lou, la señora Witt, ejerce una influencia dominante, personificando una severidad y un sarcasmo que contrastan con la superficialidad de la alta sociedad londinense.
La señora Witt, con su energía y su deseo de encontrar el "auténtico beau monde", introduce en la vida de Lou a Jerónimo Trujillo, un hombre de origen mestizo que ha sufrido las secuelas de la guerra. La relación entre Lou y Jerónimo, aunque no explícitamente detallada en este fragmento, sugiere una posible vía de escape o conexión más auténtica.
La narrativa explora la búsqueda de identidad y autenticidad en un mundo de apariencias y convenciones sociales, donde las relaciones humanas se ven marcadas por la tensión entre el deseo individual y las expectativas externas.

El Amor como Veneno y la Lucha por la Libertad
El concepto del amor como un "veneno dulce" resuena a lo largo de la obra de Lawrence y en las reflexiones posteriores sobre su legado. La autora de este análisis, al cumplir 44 años, reflexiona sobre la madurez emocional y la estabilidad, pero reconoce la persistencia de un "duelo por amor", una herida de un sueño romántico que no se materializó.
Se cuestiona la construcción social del amor romántico, que a menudo se presenta como una ficción irrealizable, una ilusión impuesta que dificulta la libertad individual. La claridad sobre esta construcción, incluso para personas con una perspectiva feminista, no mitiga el dolor de una historia frustrada.
La nostalgia por el pasado, los recuerdos y la cotidianidad compartida en una relación que se desvaneció generan un conflicto interno. La idea del amor como un "envenenamiento" que parece incurable, a pesar de la lucidez sobre su naturaleza construida, genera vergüenza y desánimo.
Se reconoce que esta lucha contra el "veneno del amor" no es exclusiva, citando a grandes mujeres como Rosario Castellanos, Elena Garro, Frida Kahlo y Simone de Beauvoir, quienes también sufrieron por amor, a pesar de su inteligencia y talento.
La autora concluye reconociendo que, a pesar de sus propias capacidades y luz propia, sigue "llorando por un hombre", sintiéndose "envenenada y sin cura", y habiéndose "rendido" en esta batalla.