El ajo (Allium sativum) y la cebolla (Allium cepa) han sido utilizados médicamente desde tiempos antiguos e, incluso, todavía hoy forman parte de la medicina popular en muchas culturas. En los últimos tiempos se ha incrementado el número de estudios sobre la efectividad de estas hortalizas en la normalización de los factores de riesgo cardiovascular y sobre su papel en el tratamiento de dichas enfermedades. Trabajos recientes señalan la existencia en el ajo de gran cantidad de sustancias, muchas de ellas azufradas, con importantes aplicaciones en el campo de la salud.
Desde la antigüedad, el ajo ha gozado de una gran variedad de aplicaciones además de su uso culinario. En la medicina ayurvédica india, el ajo era recomendado para la hipertensión arterial, la debilidad miocárdica y otras alteraciones del sistema cardiovascular. Por su parte, la ciencia moderna ha encontrado que en el ajo y la cebolla existen diferentes compuestos que presentan efectos terapéuticos significativos en el campo de las enfermedades cardiovasculares.

Componentes bioactivos y valor nutricional
A pesar de su uso frecuente como saborizantes en la cocina mediterránea, su importancia nutritiva cuantitativa es pequeña debido a las dosis empleadas. Sin embargo, su valor reside en sus componentes bioactivos. La mayoría de los investigadores considera que la clave de los beneficios para la salud reside en su alto contenido en compuestos azufrados. El ajo contiene proporcionalmente más que ningún otro vegetal: tres veces más que sus seguidores más próximos, la cebolla y el brócoli.
Principales compuestos del ajo
- Aliína: Precursor que, al ser procesado, se convierte en alicina.
- Alicina: Posee acciones hipolipemiantes, antibióticas y antioxidantes.
- Ajoeno: Ayuda a prevenir la formación de coágulos y tiene propiedades vasodilatadoras.
- Adenosina: Sustancia con efectos vasodilatadores y miorelajantes.
Propiedades de la cebolla
En la cebolla encontramos el selenio, un antioxidante muy eficaz, además de potasio y fructosanas con efectos diuréticos. Es rica en flavonoides como la quercetina, que ayuda a estabilizar los mastocitos y aporta beneficios protectores al sistema circulatorio.
| Compuesto | Actividad Biológica |
|---|---|
| Compuestos azufrados | Hipotensora, hipocolesterolemiante, antitrombótica |
| Saponinas | Hipotensoras y antivíricas |
| Polifenoles | Antioxidantes, combate el estrés oxidativo |
Efectos en la salud cardiovascular
El ajo y la cebolla actúan como un verdadero dúo de salud para el corazón. Los estudios indican que el ajo puede promover la normalización de los lípidos plasmáticos, frenar la peroxidación lipídica, estimular la actividad fibrinolítica e inhibir la agregación plaquetaria. Estos efectos contribuyen a atenuar los cambios morfoestructurales de la pared vascular relacionados con el envejecimiento o la lesión aterosclerótica.
Investigadores del Instituto de Toxicología de la Universidad de Shandong y de la Universidad de Granada han constatado que estos alimentos ayudan a reducir los niveles de colesterol total y triglicéridos. En particular, el extracto de cebolla ha demostrado potencial para disminuir los niveles de colesterol LDL (el "colesterol malo") y mejorar la presión arterial.
El AJO tiene una PROPIEDAD que BENEFICIA a la CIRCULACIÓN
Prevención de la hipertensión y la aterosclerosis
Las propiedades drenantes del ajo favorecen la regulación de la tensión arterial, ayudando a combatir la hipertensión a largo plazo. Asimismo, el consumo de ajo crudo puede ayudar a disminuir los efectos de la aterosclerosis o endurecimiento de las arterias, fortaleciendo los vasos sanguíneos y promoviendo una mejor circulación.
La importancia del procesado y la cocción
La eficacia de estas hortalizas depende críticamente de cómo se preparan. Los compuestos azufrados no están presentes en las células intactas. Cuando el ajo es machacado o cortado, la enzima aliinasa interactúa con los precursores para generar alicina. Sin embargo, el calor de la cocción puede inactivar esta enzima, impidiendo la formación de los compuestos beneficiosos.
Para aprovechar al máximo sus virtudes, se recomienda:
- Consumo en crudo: Es la forma ideal para mantener las propiedades antitrombóticas y el máximo valor funcional.
- Reposo previo: Si se va a cocinar, se recomienda picar el ajo y dejarlo reposar 5 minutos antes de someterlo al calor.
- Cocción moderada: En el caso de la cebolla, un calentamiento prolongado (más de 20 minutos) puede incluso tener efectos pro-agregatorios negativos para el sistema cardiovascular.
En cuanto a las presentaciones industriales, la variabilidad en la composición debida al tipo de recolección, enlatado o encapsulado hace necesaria una regulación que garantice el uso en dosis adecuadas de estos alimentos funcionales.

Otras virtudes para el bienestar general
Además de la salud cardiaca, el ajo y la cebolla refuerzan el sistema inmunológico gracias a su acción antiviral y antibacteriana. Su contenido en selenio y otros antioxidantes ayuda a combatir el estrés oxidativo propio del envejecimiento y podría prevenir ciertos tipos de cáncer, como el de colon y estómago. También se les atribuyen beneficios en el rendimiento deportivo, la salud cerebral y el control del peso al agilizar el metabolismo y aumentar la producción de adrenalina.
Es importante aclarar ciertos mitos: aunque son excelentes aliados para el bienestar circulatorio general, el consumo de ajo o cebolla no elimina las várices, ya que este es un problema estructural de la vena que requiere la evaluación de un cirujano cardiovascular.