Durante el verano, las mujeres embarazadas pueden experimentar efectos contradictorios debido a las altas temperaturas. Por un lado, el aumento de la luz solar puede mejorar el estado de ánimo y fomentar la actividad física al aire libre. Sin embargo, las elevadas temperaturas pueden generar incomodidad y exacerbar las molestias comunes de la gestación, especialmente a medida que avanza el embarazo, volviéndose particularmente incómodas en el último trimestre (a partir de la semana 37).
Esta época del año es propicia para realizar viajes y disfrutar de vacaciones, siendo la playa uno de los destinos predilectos. El baño en piscinas también es un hábito frecuente que puede generar dudas en las gestantes.
Beneficios del baño en el agua durante el embarazo
Sumergirse en el agua, ya sea en la playa o en la piscina, tiene un impacto muy positivo en el estado físico de la embarazada. Permite sentirse más ligera, facilita la realización de ejercicio físico en descarga, alivia las molestias de espalda, mantiene la tonificación y elasticidad muscular, reduce la hinchazón de piernas y ayuda a sobrellevar mejor la sensación de calor.

Consideraciones por trimestre de embarazo
Primer trimestre
El primer trimestre es un período en el que son frecuentes los manchados o las llamadas amenazas de aborto. Asociado a la creencia errónea de que el ejercicio físico es perjudicial en esta etapa, muchas mujeres optan por evitar sumergirse en el agua. Sin embargo, si el obstetra no ha prescrito reposo absoluto, no existe contraindicación alguna para bañarse en la playa o en piscinas.
Segundo trimestre
Las dudas más comunes en el segundo trimestre se relacionan con la posibilidad de desencadenar un parto prematuro, en casos de alto riesgo de este, o ante un cuadro de metrorragia (hemorragia de origen uterino) de causa no justificada o por placenta previa. En estas situaciones, de manera general, no se suele recomendar sumergirse en agua.
Tercer trimestre
En el tercer trimestre surgen las mayores inquietudes, dado que el parto se acerca, junto con la posible expulsión del tapón mucoso y la ruptura de la bolsa amniótica.
- Pérdida del tapón mucoso: Se manifiesta como la salida de un flujo mucoso y espeso, que puede estar ligeramente manchado de sangre. Su pérdida indica que el parto se aproxima, pero no necesariamente de manera inminente. El tapón mucoso no impide el paso de gérmenes a la cavidad amniótica, por lo que su pérdida no contraindica el baño.
- Ruptura de la bolsa amniótica: El principal temor de una embarazada, especialmente a término, es no percibir la ruptura de la bolsa amniótica si se encuentra en el agua. Sin embargo, si la bolsa se rompe, la pérdida de líquido amniótico será continua y persistente incluso después de salir del agua.

Recomendaciones generales para disfrutar del agua durante el embarazo
En general, una embarazada con una gestación normal no se considera una persona enferma. Para disfrutar de actividades acuáticas de forma segura, se recomienda:
- Utilizar ropa y calzado cómodos, con buena sujeción para evitar caídas en superficies resbaladizas.
- Aplicar protección solar máxima para prevenir quemaduras solares y las manchas del embarazo, como el cloasma.
- Mantener una hidratación adecuada, bebiendo abundante agua, especialmente durante la exposición solar, para disminuir el riesgo de deshidratación, mayor en embarazadas.
Nada mejor que una tarde de piscina para sobrellevar el calor, incluso estando embarazada. A pesar de los mitos existentes, no hay contraindicaciones para que una gestante disfrute de un baño en la piscina o en el mar, siempre que se cumplan ciertas premisas.
Riesgos en piscinas y otros cuerpos de agua
Una de las principales dudas es el posible riesgo de infecciones urinarias o vaginales al estar en una piscina o en el mar. Sin embargo, esto es un mito. No existe ningún problema ni riesgo específico de infecciones para una mujer embarazada que se bañe en estos medios, siempre que las piscinas cumplan con las normas sanitarias.
Las recomendaciones generales incluyen evitar las horas de mayor calor y cambiarse a ropa de baño seca al salir del agua.
Desmitificando mitos sobre el agua y el embarazo
- No hay mayor riesgo de parto prematuro.
- No hay mayor riesgo de rotura de membranas.
- No hay mayor riesgo de pérdida del tapón mucoso.
- No hay mayor riesgo de aborto espontáneo.
El ginecólogo Eduardo Sepúlveda aclara que, si bien siempre existe un riesgo de aborto espontáneo durante el primer trimestre, la piscina o el mar en sí mismos no tienen la capacidad de provocarlo. Lo mismo aplica para el parto prematuro.
Es importante, no obstante, evitar la permanencia prolongada en aguas con temperaturas muy frías o muy calientes, o en aquellas que no cumplan con las condiciones higiénicas adecuadas, para prevenir hipotermia, golpes de calor o infecciones.