Introducción al Parkinson y la Fisioterapia
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo que impacta la movilidad, el equilibrio, la postura y, en consecuencia, la autonomía y la calidad de vida de los pacientes. Aunque la medicación (como la levodopa y los agonistas dopaminérgicos) es esencial, la fisioterapia se ha consolidado como pilar terapéutico central. Esta disciplina no solo mejora la función y reduce el riesgo de caídas, sino que también optimiza el desempeño en actividades de la vida diaria y estimula la neuroplasticidad, lo que puede ayudar a ralentizar la progresión de los síntomas.

El Impacto del Parkinson en la Postura y la Zona Lumbar
En la enfermedad de Parkinson, como consecuencia de la rigidez muscular, se producen contracturas, deformidades y retracciones que llegan a afectar la postura e incluso a provocar dolor y malestar. La anomalía postural es uno de los principales síntomas de la enfermedad de Parkinson, contribuyendo significativamente a la disminución de la movilidad y el confort. Es común que aparezcan alteraciones posturales de la columna vertebral, especialmente una flexión excesiva de la columna torácica (conocida como captocormia) con adelantamiento de la cabeza, y también una inclinación lateral de la columna (síndrome de Pisa).
Estudios previos han sugerido que ejercicios de extensión del tronco permitirán a los pacientes entrenar los músculos erectores de la columna de manera más específica. Un ejercicio aeróbico que active la musculatura paraespinal puede prevenir la progresión a las anomalías posturales propias de la enfermedad de Parkinson. El dolor lumbar, siendo la segunda causa más común de ausentismo laboral en la población general, adquiere una relevancia particular en pacientes con Parkinson. Contrariamente a otras patologías, la lumbalgia no mejora con el reposo, haciendo que la actividad física controlada sea fundamental.
Beneficios del Ejercicio Terapéutico en Parkinson
El ejercicio físico desempeña un rol transformador en el manejo de la enfermedad de Parkinson, beneficiando tanto a los síntomas motores como a los no motores. El ejercicio regular juega un papel crucial en la gestión de la enfermedad, influenciando positivamente tanto la progresión de la enfermedad como la calidad de vida de los pacientes. Mantener una rutina de actividad física supervisada ayuda a los pacientes a conservar su movilidad, actividad y autonomía máxima, esencial para el manejo cotidiano de la enfermedad. Los ejercicios específicamente diseñados para fortalecer, coordinar y flexibilizar no solo optimizan la condición física general, sino que también mejoran el equilibrio y la postura.
La Fisioterapia es clave para el abordaje del Parkinson, ya que ofrece a los pacientes múltiples beneficios:
- Mejora de la capacidad física general (fuerza muscular, resistencia cardiorrespiratoria, equilibrio, coordinación y flexibilidad).
- Fortalecimiento específico de piernas y mejora del equilibrio.
- Mejora de la marcha.
La Fisioterapia contribuye a prevenir la discapacidad y mejorar la calidad de vida del paciente con Parkinson. «Los objetivos de fisioterapia siempre deben ser realistas, cuantificables, ajustados a las necesidades y metas del paciente, y orientados a la ganancia de funcionalidad y prevención de la discapacidad», explica Yeray González, fisioterapeuta del CPFCM.

Áreas de Intervención de la Fisioterapia
La principal herramienta de la Fisioterapia es el ejercicio terapéutico individualizado y la actividad física. Como indican desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM), la fisioterapia ayuda a cada paciente en las siguientes áreas:
- Coordinación y Marcha: La alteración en la coordinación de brazos y piernas ocasiona una marcha con pasos cortos y rápidos (conocida como marcha festinante) que aumenta el riesgo de caídas. El fisioterapeuta trabaja la marcha mediante guías auditivas (metrónomo) y visuales (marcas en el suelo), para que actúen otras zonas del sistema nervioso que no están afectadas y el paciente camine de manera más funcional.
- Capacidad Física General: Hay que actuar en el déficit físico de cada paciente y trabajar especialmente la fuerza muscular, resistencia cardiorrespiratoria, equilibrio, coordinación y flexibilidad.
- Postura: Se realizan ejercicios activos de enderezamiento/estiramiento de la musculatura de la espalda para contrarrestar las alteraciones posturales como la captocormia y el síndrome de Pisa.
- Alcances y Agarrres: La puesta en práctica de alcances y agarres orientados a la vida diaria del paciente también va a favorecer el enderezamiento activo de la columna.
- Transferencias: Son importantes especialmente en pacientes con estadios avanzados de la enfermedad. Se trabaja mediante la educación en estrategias de cómo realizar estas transferencias (cama, silla, cuarto de baño) de manera eficiente y mediante el fortalecimiento muscular de brazos y piernas.
- Equilibrio y Prevención del Riesgo de Caídas: Las caídas son comunes en fases más avanzadas de la enfermedad, la pérdida del equilibrio y las caídas generan gran discapacidad al paciente. La Fisioterapia interviene mediante ejercicios orientados específicamente a la mejora del equilibrio y fortalecimiento muscular de piernas.
- Prevención de la Inactividad: Además del ejercicio terapéutico prescrito por el fisioterapeuta, es imprescindible concienciar sobre la prevención de la inactividad, animando a los pacientes a participar en actividades físicas con impacto social, como programas de ejercicio en grupo o deportes que favorezcan la mejora de la velocidad y la coordinación.
- Síntomas no Motores: Aparte de los síntomas relacionados con el movimiento, el Parkinson va a tener otros, como pérdidas de memoria, depresión, ansiedad, afecciones gastrointestinales, alteraciones del sueño, fatiga o dolor. La Fisioterapia, mediante el ejercicio terapéutico principalmente, va a tener un papel clave en estos aspectos.
Ejercicios Específicos para la Zona Dorso-Lumbar y Pacientes con Movilidad Reducida
Un programa específico e individualizado de ejercicios de columna lumbar, asociado a la realización de ejercicio de tipo aeróbico por parte del paciente (natación, caminar…), va a favorecer el estado físico del mismo. Con estos ejercicios se pretende tonificar y estirar los músculos de la zona lumbar para aliviar los trastornos posturales, de manera que esta musculatura llegue a estar más elástica y fuerte y así mejorar la postura y la movilidad corporal en el día a día. Se podrán realizar en la cama antes de levantarnos e incluso repetir dos veces al día. Otra opción es en una colchoneta o superficie estable. El programa estará compuesto por una serie de ejercicios que combinan la flexibilización y la potenciación muscular. Se suele comenzar realizando una serie de 10-12 repeticiones de cada ejercicio y, si es posible, realizarlos 2 veces al día, de lunes a viernes, descansando el fin de semana. Antes de cada ejercicio, asegúrese de que no haya obstáculos que impidan el movimiento libre.
Ejercicios acostados para pacientes con parkinson
Ejercicios en Posición Tumbada
- Posición Básica: Tumbado boca arriba, con las piernas flexionadas, los pies apoyados en la superficie, los brazos estirados a lo largo del cuerpo, las palmas de las manos mirando hacia arriba y con una almohada debajo de la cabeza.
- Rodilla al Pecho Unilateral: Tumbado boca arriba, con las piernas flexionadas, lleve una de las rodillas al pecho ayudándose con las manos. Suelte el aire por la boca arqueando la espalda hacia arriba, metiendo la tripa y la cabeza.
- Rodillas al Pecho Bilateral: Desde la posición básica, lleve las dos rodillas al pecho sin ayudarse con las manos. Suelte el aire por la boca, llevando el pecho y los hombros hacia las rodillas.
- Flexión de Tronco Oblicua: Suelte el aire por la boca mientras acerca un codo a la rodilla contraria, incorporando a la vez el tronco.
- Posición de 90 Grados: Tumbado boca arriba con las caderas y las rodillas dobladas formando un ángulo de 90 grados. Mantenga esta posición para fomentar la alineación.
- Estiramiento Lumbar en Pared: Tumbado boca arriba con la columna lumbar apoyada en la superficie, coloque los pies en la pared, con las rodillas estiradas y juntas y las puntas de los pies mirando hacia usted. Mantenga esta posición durante 10 minutos, acompañándola con la respiración que se ha realizado en todos los ejercicios.
- Extensiones de Tronco: Tumbado boca abajo, dejando la parte superior del tronco fuera de la superficie (como una cama), realice extensiones, subiendo el cuerpo hasta quedar horizontal.
Ejercicios Posturales y de Flexibilidad
- Estiramiento en Posición Sastre: Sentado en posición de sastre o indio, con los pies bajo las rodillas, realice inclinaciones a ambos lados con un brazo extendido por encima de la cabeza hacia el lado que se va a inclinar.
- Movilización de Columna Sentado: Sentado en una silla, inclínese hacia adelante y deje sus brazos y cabeza colgando. Una vez así, vuelva LENTAMENTE a la posición inicial como si estuviera desenrollándose, empezando por la parte baja de la columna hasta su cabeza.
- Estiramiento de Tronco en Silla: Siéntese erguido en el borde de la silla. Gire los hombros hacia la derecha. Pase su mano derecha por detrás de la espalda hasta tocar su cadera izquierda. Relaje sus músculos y manténgase en esta posición al menos 10 segundos permaneciendo erguido. Repita el ejercicio hacia el otro lado.
- Estiramiento de Pecho y Hombros (Marco de Puerta/Pared): Si tiene la altura suficiente, coloque sus manos en la parte superior del marco de la puerta, manteniendo los brazos estirados. Inclínese suavemente hacia adelante hasta que sienta un suave estiramiento en los hombros y pecho, sin estirar demasiado. Si no tiene la altura suficiente, sitúese frente a una pared con los pies a unos 20 centímetros de distancia del muro. Sitúe las manos contra la pared lo más alto posible manteniendo su cabeza en línea con su espalda. Inclínese suavemente hacia adelante hasta que su nariz toque la pared. No arquee la espalda, sienta un pequeño estiramiento en los hombros y pecho y mantenga la posición durante al menos 10 segundos. Si ve que es muy fácil, échese un poco hacia atrás y repita la operación.

Recomendaciones para Mantener la Actividad Diaria
El mantenerse activo es muy importante para mejorar la calidad de vida de personas con Parkinson. Cada mañana al levantarse, quédese boca arriba con las palmas de las manos hacia abajo durante al menos 5 minutos, evitando presionar o subir los hombros y utilizando una almohada para recostar su cabeza. "Al igual que los pacientes cuentan con una prescripción médica y tienen que tomarse una serie de pastillas de dopamina cada día y la siguen a rajatabla, desde la Fisioterapia hay que educar al paciente y concienciarlo de que debe hacer a diario el ejercicio pautado para producir dopamina de forma natural y así frenar el deterioro de la enfermedad", señala Yeray González. "Con esta premisa, la Fisioterapia actuará en la conservación de la funcionalidad, actuando en el déficit individual de cada paciente para prevenir la discapacidad y, en última instancia, mejorar su calidad de vida".
Superando Barreras y Programas Especializados
Uno de los desafíos más significativos para implementar una rutina de ejercicio es superar las barreras psicológicas y físicas que enfrentan los pacientes. El dolor, la fatiga y el miedo a caer son obstáculos comunes. Para superar el miedo a caer, una barrera frecuente, se incluyen ejercicios específicos que mejoran el equilibrio y la estabilidad postural. Al mejorar estas capacidades, los pacientes ganan confianza en sus movimientos diarios, lo que reduce el miedo y les permite participar más activamente.
La evidencia es clara: no existe un único “mejor” ejercicio, sino el mejor programa multimodal para cada persona, que combine aeróbico, fuerza, equilibrio, flexibilidad y estrategias de marcha con señales externas. Los programas como LSVT BIG y PWR! Moves aportan metodologías intensivas y estructuradas, mientras que actividades como el Tai Chi, el tango y el boxeo sin contacto pueden aumentar la eficacia y la adherencia a largo plazo.
- LSVT BIG (Think BIG!): Es un protocolo intensivo de 4 semanas (16 sesiones) que recalibra la amplitud del movimiento mediante la práctica de movimientos “grandes” y esfuerzo máximo.
- PWR! (Parkinson Wellness Recovery): Es un marco flexible con cuatro movimientos base (Up, Rock, Twist, Step) practicados en cinco posiciones. Implica ejercicio aeróbico 3 días/semana (≥30 min), fuerza 2-3 días/semana, y equilibrio y flexibilidad a diario o ≥ 2-3 días/semana.
Si convives con Parkinson, es crucial comenzar hoy mismo con un plan seguro y progresivo, idealmente con el apoyo de un profesional.
Ejercicios acostados para pacientes con parkinson
Ejercicios de Balance y Equilibrio
Caminar es un excelente ejercicio que debe convertirse en una rutina, pero además de esto se deben practicar posturas de balance.
- Marcha en Tándem: Colóquese cerca de una mesa o repisa donde pueda apoyarse para empezar. Coloque un pie justo delante del otro, en línea recta y con la punta tocando el talón. Suéltese y mantenga la posición por 10 segundos, apóyese solo si es necesario. Repita con el otro pie al frente y siga practicando hasta que pueda aguantar 30 segundos sin apoyarse.
- Equilibrio Unipodal Asistido: Para este ejercicio se aconseja pararse frente a una mesa y apoyarse con las dos manos. Luego, levante uno de los pies y manténgalo pegado al muslo de la otra pierna. Seguidamente, trate de levantar una mano y, cuando se sienta listo, intente levantar la otra mano.
La Importancia del Apoyo Institucional
La Fisioterapia es clave para el abordaje del Parkinson, ofreciendo múltiples beneficios a los pacientes. Por ello, desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) se reclama un mayor respaldo desde el sistema público de salud español, ya que en la actualidad no cubre el tratamiento no farmacológico de estas personas, como es la neurorrehabilitación. Al aumentar la prevalencia del Parkinson con la edad, y con el incremento de la esperanza de vida, se prevé que crezca de forma considerable el número de personas afectadas en los próximos años. Un reciente estudio señala que se producirá un aumento de casos del 112% entre 2021 y 2050. En este contexto, el tratamiento de fisioterapia es fundamental en la rehabilitación de un paciente con Parkinson.