El Eje Ambiental Rogelio Salmona: Recuperación y Legado Urbano en Bogotá

Este recorrido por el Eje Ambiental Rogelio Salmona ofrece una inmersión en la evolución del espacio urbano de Bogotá y las fuerzas naturales que moldearon su desarrollo. Esta importante obra del arquitecto Rogelio Salmona, declarada Bien de Interés Cultural, sirve como el eje central para entender el impacto del desarrollo urbano en la ciudad.

Fotografía panorámica del Eje Ambiental Rogelio Salmona, mostrando el canal de agua y el sendero peatonal.

Contexto Histórico y Urbano: El Río San Francisco

La peatonalización de la avenida que hoy conocemos como Eje Ambiental fue, en su momento, una importante intervención urbanística sobre el trazado de un antiguo río que fue canalizado y tapado. Dice Salmona: "las curvas asfaltadas de la Avenida Jiménez de Quesada invocan en silencio el sepultado río San Francisco, o como lo llamaron los primeros habitantes de Bogotá (los muiscas), Vicachá, que quiere decir el resplandor del agua en la oscuridad". Este proyecto constituye un paseo que enlaza el centro de la ciudad con el camino al cerro tutelar de Monserrate, formando un eje de recuperación ambiental.

Rogelio Salmona, con su idea de revivificar los espacios significativos de la ciudad, propuso como proyecto prioritario la peatonalización de la Avenida Jiménez y la recuperación de la corriente de agua. Así, se produjo una intervención de diseño urbano que saca a la superficie parte de la corriente del río, evocando el sentido que tenía en su época muisca. Además de la recuperación de la memoria del agua y la reintroducción de la palma de cera, el proyecto, que obligó a una reorganización del tráfico vehicular, se articula de manera sensible con las calles que desembocan en ella.

Mapa de la ubicación del Eje Ambiental Rogelio Salmona en Bogotá, resaltando el trazado del antiguo río San Francisco.

Un Proyecto Integrador en el Corazón de Bogotá

Los numerosos proyectos que Rogelio Salmona realizó para el centro de Bogotá no están aislados, sino que se articulan dentro de una imagen urbana deseada y deseable. En su límite norte, el Parque de la Independencia, cuyo trabajo paisajístico realizó en 1970, reúne varios proyectos suyos. La Plaza de Bolívar es el núcleo alrededor del cual gravitan otras de sus obras. En medio, como una columna vertebral, la recuperación de la Avenida Jiménez completa la estructuración de esta imagen del centro, que Salmona fue sedimentando a través de los años y que constituye su legado más importante a la ciudad de Bogotá.

La arquitectura y la ciudad forman una unidad indisoluble, depende la una de la otra. Una mejor arquitectura enriquece el espacio de la ciudad y un mejor espacio valora la arquitectura. Rogelio Salmona buscaba responder de la mejor manera a las necesidades habitacionales y espirituales de la sociedad colombiana, creando nuevos esplendores de lugares posibles y de memoria retenidas para no perder el hilo de la historia.

Filosofía Arquitectónica y Significado del Eje

Para Salmona, hacer arquitectura en Colombia y en América Latina era un acto político. Sus motivaciones para ejercer este oficio incluían la defensa de lo público, las intervenciones arquitectónicas respetuosas en la ciudad, la defensa del paisaje, la estética concebida como una ética y la lucha contra la segregación espacial. Entendía la arquitectura como un puñado de nostalgias, lecturas, descubrimientos y pasiones. Para él, con la arquitectura se transforma la naturaleza y se moldea la ciudad, produciendo goce y emoción y permitiendo descubrir el entorno geográfico.

Hacer arquitectura, para Salmona, no podía reducirse a un problema funcional y eficiente. Era y debía ser, sobre todo, un hecho cultural, colectivo e histórico: un acontecimiento para el paisaje y para los sentidos. Era un acto de rememoración y re-creación, a fin de que continuara en el tiempo lo que otros a su vez habían re-creado, un acto culto que requiere conocer y amar lo que se re-crea. De ahí la importancia de mirar hacia atrás, al interior de la historia, especialmente la propia.

Recuperar la ciudad, su paisaje y sobre todo su sentido de lugar es recobrar hábitos no del todo perdidos. Es también elaborar una nueva morfología que responda a necesidades reales, como las construidas en la memoria colectiva, creando otras que permitan gozar el transcurrir del tiempo y lograr que la contemplación sea una función de la vida.

Recuperación del río San Francisco, Eje Ambiental

Proceso y Realización del Eje Ambiental

El Eje Ambiental fue una iniciativa impulsada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, con Rogelio Salmona y L. G. J. Kopec como autores de los diseños. La obra de construcción, a cargo de la empresa Conconcreto, se desarrolló en la Avenida Jiménez de Quesada, entre las carreras 1ra y 10ma, con fecha de inicio en 1998 y culminación en 2000.

Actualmente, el Instituto de Desarrollo Urbano - IDU, lleva a cabo un proceso de intervención y revitalización de este espacio. Durante un recorrido guiado por el equipo de Espacio Público del IDPC, los participantes pueden conocer en detalle los desafíos enfrentados y las estrategias implementadas. La visita resalta cómo la recuperación del Eje Ambiental no solo preserva un patrimonio arquitectónico, sino que también integra y articula el desarrollo urbano de Bogotá, reafirmando su importancia como punto de referencia en el entorno citadino.

Detalle arquitectónico del Eje Ambiental, mostrando el uso del ladrillo y elementos del diseño de Salmona.

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