El Edificio de la Secesión de Viena: Templo del Arte Moderno

La Secesión Vienesa fue un movimiento artístico trascendental que surgió a finales del siglo XIX, promoviendo una visión renovada del arte. Fundada en la primavera boreal de 1897 por un grupo de artistas, incluyendo a Gustav Klimt, tras su salida de la conservadora Künstlerhaus, la Asociación de Artistas Visuales Secesión de Viena se propuso crear una realidad artística alternativa a la establecida. Abogaban por la superioridad estética del concepto de la obra de arte total y por el enaltecimiento del arte como expresión y verdad, separado del historicismo académico. Para ello, contaron con un edificio construido específicamente para sus exposiciones, el Palacio de la Secesión o Wiener Secession.

Fachada principal del Edificio de la Secesión de Viena con la cúpula de hojas de laurel doradas y el lema

Orígenes y Diseño Arquitectónico

El arquitecto de este icónico edificio fue Joseph Maria Olbrich, nativo de Baja Silesia y residente en Viena desde 1890. Olbrich comenzó a planificar el edificio para la nueva asociación incluso antes de su establecimiento oficial en marzo de 1897. Inicialmente, el sitio de construcción previsto estaba en Stubenring, en la esquina de Wollzeile. Sin embargo, debido a objeciones del Ministerio de Guerra, en el otoño boreal de 1897 se asignó un nuevo terreno en Naschmarkt, muy cerca de Karlsplatz y a la vista de la "Akademie der bildenden Künste".

Olbrich, discípulo de Otto Wagner, modificó su diseño en respuesta a la nueva ubicación, aprobación que llegó en septiembre de 1897. El diseño guardaba correlaciones con el tipo de edificio que Otto Wagner había concebido para las estaciones vienesas del Stadtbahn. Olbrich concebía el edificio como un "templo del saber", cuyo interior se diseñaba para la organización de exposiciones, mientras que el exterior se proyectaba como un emblema del significado artístico del movimiento. Gracias a este diseño, Olbrich, con 30 años en ese entonces, se convirtió en un arquitecto de renombre.

Boceto original del diseño de la Secesión de Viena por Joseph Maria Olbrich

Características Arquitectónicas y Simbolismo

Construido entre 1897 y 1898, el Edificio de la Secesión es de estilo arquitectónico secesionista, representativo del movimiento. Olbrich reflejó en él un estado previo a la abstracción moderna, con una construcción en forma de templo clásico dedicado exclusivamente al arte. El edificio se erige mediante limpias líneas rectas, demostrando un marcado clasicismo y una evidente geometrización de bloques cúbicos y formas cuadradas.

Su exterior, que evoca un pilono egipcio sobre el que gravitan las tres musas del arte, está adornado con columnas y una característica cúpula. El arco de entrada recibe al público bajo el lema de la Secesión, escrito en letras doradas: «Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit», que se traduce como “a cada tiempo su arte, al arte su libertad”. Esta cita del escritor y crítico de arte judeohúngaro Ludwig Hevesi, visible en una imponente viga, adquirió gran importancia política en una posición tan destacada. Los rostros en relieve que coronan la entrada acentúan el clasicismo.

La Icónica Cúpula de Laurel

El Blattwerk-Kuppel («pabellón de la secesión») es el símbolo visible del movimiento. Olbrich utilizó en la cúpula el motivo de un árbol de laurel, que originalmente había sido diseñado como decoración para un nicho de entrada. Esta llamativa cúpula, toda ella de bronce dorado y decorada con una fronda de hojarasca, alude simbólicamente, según algunos, al árbol de la vida relacionado con la iniciación a los "sagrados misterios del arte". Con su superficie dorada al fuego, aproximadamente 3,000 hojas de laurel forjadas con hierro y 700 bayas, la cúpula tenía un aspecto casi exótico, inusual para los vieneses. Se convirtió en el foco principal de la crítica, pero también en una causa de admiración. Además de ser la imagen icónica del edificio y del movimiento, es un eco urbanístico de la cercana Karlskirche.

Primer plano de la cúpula dorada de hojas de laurel del edificio de la Secesión

El Interior: Un "Cubo Blanco" para el Arte

El exterior ornamentado da paso a un interior sencillo, abierto y abstracto, de funcionalidad expositiva. Olbrich diseñó el edificio en dos partes principales: una imponente sala de entrada coronada por la cúpula de laureles y, en contraste, la parte posterior con un estilo mucho más simple y funcional. La sala de exhibiciones se iluminaba exclusivamente a través del techo de cristal, sin ventanas laterales que pudieran distraer a los espectadores. Se considera que Olbrich creó el primer "cubo blanco" con esta sala simple y multifuncional. Él mismo expresaría la esencia de este pabellón: "Tenían que convertirse en paredes, en paredes blancas y brillantes, santas y castas. Una seria dignidad debía envolverlo todo."

En el interior, la construcción se concibió como una sala de exposiciones que contó desde el principio con obras de los propios miembros del grupo. En los pisos superiores, se disponen anualmente alrededor de 20 muestras de artistas contemporáneos, en un espacio de 1.000 m².

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Contribuciones de Otros Artistas y Evolución

La parte posterior del edificio estaba adornada con un friso de figurillas hecho con la técnica de esgrafiado, que retrataba una secuencia de vírgenes con guirnaldas, diseñado por Koloman Moser. Moser también se encargó de los relieves de búhos en la fachada lateral y creó un gran rosetón multicolor que iluminó la sala de entrada. Lamentablemente, este rosetón y el friso de figurillas de Moser en la fachada posterior fueron destruidos y no se conservaron.

Después de que Olbrich se trasladara a la colonia de artistas de Mathildenhöhe de Darmstadt en 1899, Josef Hoffmann se convirtió en el principal arquitecto de la Secesión. En 1902, rediseñó la sala de entrada y, junto a Moser, fue responsable de la presentación de las exhibiciones. Hoffmann también diseñó la sala "Ver Sacrum" hacia el frente del edificio, donde las formas suaves y curvas de los muebles y los marcos de las puertas aún revelaban el lenguaje del art nouveau floral, antes de que adoptara un diseño geométrico más estricto.

Gustav Klimt, como presidente del movimiento, ejerció una gran influencia en atemperar los exuberantes planos iniciales de Olbrich.

Exposiciones Notables: El Friso de Beethoven

En 1902, la Secesión Vienesa decidió rendir homenaje a la polémica estatua de Beethoven realizada por Max Klinger en su XIV Exposición de arte, la cual tuvo lugar dentro del Palacio de la Secesión. En esta ocasión, diversas obras de artistas secesionistas acompañaban la estatua de Klinger, destacando especialmente el Friso de Beethoven realizado por Gustav Klimt. Esta obra, una interpretación virtuosa de la Sinfonía n.º 9 de Beethoven, fue pintada directamente sobre la pared como una creación temporal para la exposición.

El Friso de Beethoven relata el imaginario de la Novena Sinfonía a través de alegorías sobre la redención de la humanidad mediante las artes, dividido en tres episodios que reflejan el camino del individuo hacia la redención. Hoy en día, esta monumental obra de 34 metros de largo se exhibe de forma permanente en la planta baja del edificio, siendo una de las creaciones más famosas de Klimt.

Detalle del Friso de Beethoven de Gustav Klimt dentro del edificio de la Secesión

Financiación y Recepción Inicial

El hecho de que el edificio de la Secesión fuera viable económicamente se considera una obra maestra del mecenazgo moderno. La construcción fue sufragada en gran parte por los propios artistas, mientras que el ayuntamiento vienés ofreció el solar de forma gratuita. El financista más importante, junto con el estado de Baja Austria, fue el empresario industrial Karl Wittgenstein. Además, Olbrich y todos sus colegas renunciaron a sus honorarios.

Con su aspecto novedoso y su simbolismo escenificado, el edificio se convirtió inmediatamente en blanco de feroces críticas. Fue descrito de diversas maneras, desde una "mezcla entre un alto horno y una casa de cristal" hasta "una persiana asiria levantada" o incluso la "tumba del Mahdi". En aquel entonces, la arquitectura generaba gran expectación entre la población, y el diseño del Palacio de la Secesión provocó fuertes protestas, especialmente cuando se barajó la construcción en el solar de Ringstraße con Wollzeile, proyecto que finalmente hubo de ser abandonado.

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