Historia de la Minería en Andacollo, Chile

Introducción a la Tradición Minera de Andacollo

La comuna de Andacollo, situada en la región de Coquimbo, fue fundada en 1891 y es un epicentro con una profunda tradición minera. Desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad, la extracción de minerales ha sido el sustento económico de esta tierra. Es evidente que la historia de la minería está presente en cada rincón de la región, marcando su identidad y desarrollo a lo largo de los siglos.

Orígenes Milenarios: De Cazadores a Incas

Según investigaciones arqueológicas, la ocupación humana en el territorio andacollino se inicia hace varios milenios, probablemente unos 10.000 años atrás, con evidencias ancestrales de cazadores recolectores trashumantes desde el 8.000 a.C. En esta zona se encuentran vestigios rupestres, tanto en pictografía como petroglifos, trozos de cerámicas y artefactos líticos, como puntas de flechas, que señalan la interacción o transición arcaica (cazadores) con la cultura Molle, indígenas que habitaban entre el Río Copiapó y el Río Choapa. Estos vestigios indican que Andacollo sería el punto ideal para el intercambio de especies con los aborígenes que habitaban en el Valle de Elqui y la Costa.

Esquema de la evolución de las culturas prehispánicas en la región de Coquimbo con énfasis en la minería

Las tierras eran aptas para el cultivo de maíz, poroto y zapallo, además de la crianza de ganado como llamas, alpacas y vicuñas. A los Molles se les atribuyen, además, conocimientos metalúrgicos en cobre. Desde el año 1420, Chile fue punto de dominación hasta el Maule por una de las más grandes civilizaciones de América, los Incas. La Historia de Andacollo está unida a la invasión de los Incas, quienes realizaron explotaciones mineras mucho antes que los españoles conquistaran el país. Andacollo, según historiadores, se fundó como colonia minera, de ahí que su nombre tenga origen quechua: Anta-Coya, donde "anta" significa oro, metal o tierra, y "coya" significa reina o emperatriz. Es decir, su nombre puede traducirse como "Reina de la tierra", "Reina del metal" u "Oro de la reina", ya que el mineral extraído en esta tierra era entregado a la esposa del Inca, la Coya.

El 12 de abril de 1607, García Román describió al rey de España este lugar como un Andacollo, que significaba, según él, "Río de Oro", dándole este nombre al sitio. Sin embargo, la traducción más común y correcta de la palabra Andacollo es "Cerro de Cobre", proveniente de dos palabras autóctonas: "anta" y "colla", que significan montaña o cerro con demasiado cobre. Este nombre está evidentemente relacionado con los ricos minerales del lugar que fueron trabajados desde épocas prehispánicas.

La Minería Colonial y el Oro de Andacollo

Durante el siglo XVI, el oro de Andacollo fue crucial para la economía y la expansión colonial. Es así que, por ejemplo, sirvió para financiar expediciones al país vecino, Argentina, para fundar ciudades, como en el caso de Santiago del Estero. Desde las entrañas de la tierra de Andacollo y a través de sus lavaderos, se ha extraído oro, plata y cobre, minerales preciados que aún hoy son el sustento económico de esta zona.

Los Pirquineros y la Minería Artesanal

El pirquinero, con un oficio milenario, posee un conocimiento sobre la minería que es de los más completos en esta actividad. Al recorrer esta ruta, se siguen los pasos de quienes construyeron el camino que conecta el pasado con el presente de la minería local. La mayoría de los pirquenes están ubicados en los terrenos montañosos que pertenecían a la antigua minera Dayton, los cuales han sido rellenados con material estéril. El trabajo en el interior de estas minas se realiza con picos, cuñas y martillos para extraer trozos de roca que luego se muelen en el exterior para separar el mineral que puedan contener.

Fotografía de un pirquinero trabajando en una mina artesanal

El proceso de molienda se efectúa en trapiches de agua: especies de molinos que hacen girar las rocas en un contenedor lleno de agua, al cual se le adiciona una pequeña cantidad de mercurio para contribuir al proceso de decantación del mineral. Largos tubos sobresalen a simple vista de algunas casas de Andacollo, son chimeneas para la tostación casera del oro que le dan identidad a este pueblo. Este pueblo nació hace más de un siglo como un refugio de pirquineros en la precordillera de la Cuarta Región, cerca de La Serena.

Después de un pasado histórico rico en actividad minera industrial, hoy la villa basa su actividad económica en la pequeña minería y en la actividad turística y artesanal, utilizando su pasado para mostrar el patrimonio minero. Durante los años posteriores a la crisis de 1929, Andacollo vivió una migración masiva de mineros que retornaron del norte salitrero y se asentaron en la villa.

La Minería Industrial: Auge y Transición

En el pasado reciente, empresas de mayor envergadura también operaron en la zona. Una de las últimas compañías que explotó cobre y pequeñas vetas de oro en Andacollo fue Noranda Mines hasta los años 80.

El Derrumbe de la Mina San Andrés (Andacollo) | Alerta Roja 2003 – Documental.

Actualmente, Carmen de Andacollo es una mina a rajo abierto que produce cobre en concentrados a partir de la porción hipógena del cuerpo mineral. La producción de cátodos de cobre a partir de la porción supérgena del cuerpo mineral se encuentra llegando a su fin. Teck posee una participación del 90% en esta mina. Según las condiciones del acuerdo de compra de la producción, Carmen de Andacollo venderá y entregará, mensualmente, una cantidad de oro igual al 100% del oro útil producido hasta que se hayan entregado 900.000 onzas, y el 50% de ahí en adelante.

La microregión de Andacollo es un yacimiento extenso, y la villa se sitúa sobre el mismo. En la cúspide de su actividad, hace aproximadamente 50 años, la cantidad de metales en bruto era muy superior a la de hoy, lo que explica parte de la decadencia actual en términos de gran producción. En aquel entonces, había oro en cantidades comerciales y en las arenas de las "tortas de relave".

Desafíos Ambientales y de Salud Pública en Andacollo

La intensa actividad minera, tanto histórica como reciente, ha dejado una huella significativa en el medio ambiente y la salud de los habitantes de Andacollo. Toda la comuna está llena de huellas de maquinaria e instalaciones que fueron productivas, pero también de desechos. Es precisamente Andacollo el objeto principal de la investigación que lleva a cabo el doctor Daniel Moraga, quien desde la Universidad Católica del Norte ha dedicado los últimos seis años de su vida a estudiar lo que ocurre con la salud de las personas que trabajan o viven cerca de una mina y sus desechos.

Infografía sobre los efectos del mercurio en la salud humana

Los estudios han revelado un alto nivel de enfermedades neurológicas y neurosicológicas en las personas que están mayormente expuestas a fuentes contaminantes de metales pesados, como el mercurio. Casi todos los habitantes de este pueblo nacieron cuando las tortas tóxicas, es decir, los depósitos de relaves, ya estaban presentes. Aunque aún no se ha logrado dimensionar totalmente el costo que esto ha tenido para su salud, existen estadísticas preocupantes. Con el apoyo de una universidad alemana, el profesional ha evaluado los efectos de la contaminación por mercurio en los escolares de Andacollo.

En los escolares, se midió el nivel de inteligencia y el nivel de estado general neuromotor. Se encontraron niveles de inteligencia variable. En el caso de los test neuromotor, se determinó que, comparativamente con los estándares europeos, existe casi un 60 por ciento de patología neuromotora. Según el Sernageomin, en Andacollo existen 11 depósitos de residuos abandonados. El plan del alcalde de Andacollo, Juan Carlos Alfaro, es eliminarlos, pues son fuente de contaminación del aire y, en caso de lluvias fuertes, pueden generar aluviones.

Reprocesar los relaves abandonados es una de las soluciones que las Naciones Unidas propone como alternativa para terminar con estos "cerros de basura cancerígena". Sin embargo, la operación es delicada, ya que implica trasladar el material. Como resultado de esta situación, Andacollo está declarado zona saturada y, por lo tanto, al remover el relave, se genera contaminación. Toda la información mencionada fue recabada por la periodista Carola Fuentes, quien investigó durante 18 meses los peligros que representan para la vida de miles de chilenos las más de 200 minas abandonadas a lo largo de Chile.

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