Los fenómenos climáticos extremos, como las heladas y la influencia de La Niña, tienen un impacto significativo en la agricultura, especialmente en regiones vulnerables. La preparación y la implementación de estrategias preventivas son cruciales para mitigar sus efectos negativos.
El Fenómeno El Niño (FEN) y La Niña
El Fenómeno El Niño (FEN) es un evento climático relacionado con el calentamiento del océano Pacífico oriental ecuatorial. Se manifiesta de forma cíclica, entre tres y ocho años, y es la fase cálida del patrón climático denominado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). La fase de enfriamiento recibe el nombre de La Niña.
Características y efectos de El Niño
Cuando se produce El Niño, hay un desplazamiento zonal de la piscina caliente hacia el Este Ecuatorial del Pacífico. Las temperaturas superficiales en la piscina caliente aumentan linealmente con la nubosidad hasta alcanzar los 28 °C, donde la influencia de la radiación solar es mínima.
Entre 1789 y 1793, se registraron graves sequías en Asia, Australia, México y el sur de África, sospechándose que El Niño pudo haber causado la hambruna que precedió a la Revolución francesa. En 1791 y 1793 en México bajó el nivel del lago de Pátzcuaro.
El meteorólogo Jacob Bjerknes postuló en 1969 que El Niño está normalmente relacionado con la Oscilación del Sur, donde una relación física entre la fase de alta presión anómala en el Pacífico occidental y el calentamiento del Pacífico oriental debilita los vientos alisios del este. Charles Todd en 1888 y Norman Lockyer en 1904 sugirieron que las sequías en India y Australia tendían a ocurrir al mismo tiempo.
El propio Bjerknes señaló que la elevada temperatura de las aguas oceánicas causa el debilitamiento de los vientos alisios, lo que a su vez produce las intensas lluvias que acompañan el fenómeno.
El fenómeno de El Niño se produce a fines de diciembre (de ahí el nombre) por ser el momento del solsticio de verano en el hemisferio sur. En ese momento se produce un mayor calentamiento de los océanos al sur del ecuador y una alteración de las corrientes de marea, pasando un gran volumen de agua del hemisferio norte al hemisferio sur. Esta corriente de marea es superficial y de agua caliente, superponiéndose a las aguas frías de la costa peruana y transformando la meteorología de la región costera.
Los principales efectos del FEN son la altura de las temperaturas del océano y la afectación de la corriente en chorro, volviéndola más fuerte y arrojando tormentas más frecuentes e intensas sobre el oeste de EE. UU. y a lo largo de la costa oeste de América del Sur. Sin embargo, más lluvia en América del Norte y del Sur se produce a expensas del sur de Asia y Australia, que se vuelven anormalmente secos.
Un El Niño fuerte también influye en las temporadas de ciclones en todo el planeta; cuanto más cálido es el Pacífico, más huracanes o tifones recibe, mientras que se forman menos huracanes en el Atlántico. En Colombia, el Ministerio de Agricultura estima una reducción del 5% del rendimiento agrícola, afectando cultivos como el fique, la yuca, la palma africana, la cebada, el arroz y la papa.
El sur de Brasil y el norte de Argentina experimentan un clima más húmedo que en condiciones normales, y en invierno puede producir un aumento de la temperatura media y reducción de heladas. En Guatemala, El Niño se asocia a mayor incidencia de frentes fríos y un aumento de huracanes en el Pacífico, causando inundaciones importantes.

Impacto de La Niña
La Niña, caracterizada por temperaturas más frías en el océano Pacífico, tiende a desviar los sistemas frontales hacia el sur de Chile, reduciendo las lluvias en la zona central y aumentando el riesgo de heladas tardías que afectan a cultivos como paltos, cítricos, carozos, uvas, cerezos y kiwis. La escasez de precipitaciones también podría dar como resultado menores caudales para el verano, agravando el estrés hídrico.
Adam Formica, director científico de Sensonomic, señala que históricamente, la duración de los eventos fríos en septiembre ha sido más larga cuando las anomalías de la temperatura de la superficie del mar eran negativas, como lo son ahora. Sin embargo, esta duración ha ido disminuyendo probablemente debido al calentamiento global. Septiembre es un período crítico en Chile porque los cerezos están floreciendo, y las flores son muy susceptibles a las heladas.

Heladas: Un enemigo silencioso de la agricultura
Una helada es un fenómeno meteorológico que consiste en un descenso de la temperatura ambiente a niveles inferiores al punto de congelación del agua, depositándose en forma de hielo en las superficies. Las heladas que más preocupan a los productores son las inferiores a menos uno, ya que podrían tener un impacto negativo en el rendimiento de sus producciones agrofrutícolas. Un ejemplo de esto fueron las heladas polares de 2013 en Chile, donde se perdieron más de 60 millones de cajas de frutas.
La académica Paula Santibáñez, del Observatorio Climático de la Universidad San Sebastián, señala que las heladas en septiembre pueden causar un impacto negativo en la fruticultura, ya que muchas especies frutales están en época de floración, y una helada de menos uno puede matar la yema, lo que se traduce en una fuerte caída en la producción. En 2013, una helada el 18 de septiembre causó muchos daños, y a partir de ahí se aprendieron lecciones sobre los sectores más propensos a helarse.
Efectos fisiológicos de las heladas en las plantas
Cuando la temperatura es menor a 0 °C, el agua se congelará en las cavidades extracelulares de las plantas. Si la temperatura desciende, el agua líquida dentro de la célula pasará a través de la membrana semipermeable y se depositará en los cristales de hielo fuera de la célula, causando la muerte celular debido a la fuga de agua. Algunas sustancias que pueden actuar como nucleadores heterogéneos son bacterias como Pseudomonas syringae y Erwinia herbicola, otras moléculas biológicas y residuos orgánicos o inorgánicos.

Estrategias de mitigación y prevención
Enfrentando las heladas en 2013 en Perú
En Lima, el 3 de agosto de 2013, Agraria.pe informó sobre el comité multisectorial “Abriga Perú”, creado a mediados de mayo para mitigar los efectos de las heladas y friajes. Este comité, integrado por el Minagri, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, el Ministerio de Vivienda, el Ministerio de Economía y Finanzas, gobiernos regionales y autoridades locales, distribuyó kits de abrigos, pacas de heno y frazadas a 570 localidades vulnerables hasta julio. Sin embargo, Daniel Urresti, responsable del SINAGERD, admitió que aún existían limitantes, como la descentralización, que impidieron proteger oportunamente a la población y animales afectados por las intensas nevadas.
Se identificaron 570 localidades vulnerables ante fenómenos naturales, de las que 130, ubicadas en Ancash, Cusco, Huancavelica, Junín y Puno, eran de alto riesgo (80 distritos de alto riesgo solo en Puno). Hasta julio de 2013, el comité entregó 250 mil kits de abrigos, 80 mil frazadas y 50 mil pacas de henos. Adicionalmente, el Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri) invirtió S/.21 millones para la compra de 181 mil pacas de heno.
Urresti reconoció que, a pesar de la prevención, hubo un “evento inusual” entre el 24 y el 28 de agosto (nevadas en el sur del país) para el cual el comité no estuvo preparado. La descentralización y la alta rotación de personal en los municipios dificultaban la eficacia de las capacitaciones del SINAGERD a los gobiernos regionales. Otras limitantes incluían la falta de carreteras y electrificación.
La temporada más fuerte de heladas continuaría hasta el 5 de septiembre. Para fines de 2014, el comité esperaba lograr la prevención definitiva en las 570 localidades mediante la construcción de viviendas abrigadas, cocinas mejoradas, y mejoramiento de vías de acceso y electrificación.
El Minagri se enfocó en la atenuación de los efectos en los animales, aportando pasto, paquetes tecnológicos y abonos. Estaba autorizado a apoyar con el 10% del presupuesto de semillas a pequeños agricultores afectados por fenómenos naturales y se evaluaba incrementar este porcentaje e incluir agroquímicos. El programa Agrorural destinó S/. 6 millones a comunidades en emergencia de Arequipa, Cusco, Moquegua, Tacna, Apurímac, Puno, Lima, Ayacucho, Huancavelica y Junín, con 850 mil dosis medicinales y 130 mil pacas de heno. También se distribuyeron más de 13 mil kits veterinarios y 123 mil pacas de heno para 250 mil animales, además de 50 mil litros de abono foliar para recuperar 13 mil hectáreas y más de 550 toneladas de semillas.
Las Direcciones Regionales Agrarias de Moquegua y Cusco aún no conocían los datos exactos de los daños en la agricultura y ganadería de cada región. El Senamhi pronosticó temperaturas por debajo de los 20º hasta el 5 de septiembre en Arequipa, Cusco, Moquegua, Tacna, Apurímac, Puno, Lima, Ayacucho, Huancavelica y Junín.
Medidas preventivas y tecnológicas para 2024
Los asesores agrícolas recomiendan preparar los cultivos de manera estratégica y preventiva. José Luis Leyton, administrador general de la Agrícola Los Campos S. A., implementó cobertores plásticos para proteger los cerezos de las heladas de primavera, aumentar la humedad del suelo y proteger contra la partidura de la fruta. También se planifican riegos anticipados.
Leyton considera que el mejor control de heladas, si hay disponibilidad de agua, es el uso de ventiladores con calefactor. Su experiencia exitosa incluye mantener los suelos con buena humedad y el uso de cobertores. El impacto en el rendimiento es relativo, dependiendo de la intensidad de la helada y el estado fenológico del frutal, pudiendo ser catastrófico en peras o manzanas.
Frente a los avisos de La Niña, los productores que han sufrido heladas se preparan con tiempo. Las asesorías para manejar la producción tienen un costo entre 20-30 UF, y el control de heladas puede fluctuar entre USD 20.000 y USD 45.000 por hectárea.
Viviana Tudela, docente ECA3-UOH, explica que durante El Niño, las temperaturas tienden a aumentar, disminuyendo la probabilidad de heladas, pero advierte sobre heladas polares tras las precipitaciones. Recomienda cosechar productos maduros si es posible, no labrar suelos antes de una helada, mantener el suelo mojado y controlar malezas. Además, explica que cubrir los cultivos con polietileno de forma cerrada es una opción, pero cubrir de forma inadecuada puede empeorar el daño.
Heladas, Cuidado del Cultivo ante las Heladas, Heladas en Cultivos, Proteccion Contra Heladas
Desincronización estacional y soluciones biotecnológicas
La desincronización estacional altera la estabilidad de los ciclos agrícolas debido a temperaturas anormalmente altas durante el invierno, que adelantan el brote de los cultivos. Las estrategias para reducir el daño incluyen cubrir las plantas con mantas térmicas, plástico o telas especiales, usar riego por aspersión, sistemas de calefacción en invernaderos y ventiladores para dispersar el aire frío.
Los fenómenos de La Niña y El Niño traen oscilaciones extremas de temperaturas. Los cultivos en primavera son vulnerables a temperaturas de 3°C a -3°C. Leonora Sepúlveda, fundadora y gerente general de AgroCare Chile, menciona que su biopreparado bio-dinámico homeopático ThermoCare® evita el congelamiento del agua intracelular, minimizando el daño por bajas temperaturas.
AgroCare Chile ha logrado duplicar la producción en paltos y un 100% de rendimiento en María Pinto. En uva de mesa, bajo heladas de hasta -10°C, se obtuvo más de un 1000% de uva de exportación. En cerezos, ThermoCare® ha logrado superar rendimientos históricos en más de un 35%.