En la búsqueda de alternativas más saludables a la carne roja y procesada, el pescado y los mariscos han ganado popularidad. Los riesgos asociados al consumo de carnes rojas y procesadas son cada vez más evidentes, y la producción de animales terrestres a gran escala plantea preocupaciones ambientales y éticas, como la resistencia a los antibióticos, las emisiones de gases de efecto invernadero y los derechos humanos en la industria alimentaria. Ante este panorama, el pescado se ha posicionado como una opción favorable tanto para defensores de la salud como del medio ambiente, impulsado por sus supuestos beneficios y el crecimiento del mercado de pesca "sostenible".
Numerosas organizaciones de salud pública y nutrición promueven el pescado como un componente esencial de una dieta equilibrada. Se le asocia frecuentemente con la dieta mediterránea, un patrón alimentario rico en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, semillas y aceite de oliva, que ha demostrado ser beneficioso en la prevención de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Uno de los principales atributos del pescado es su alto contenido de ácidos grasos omega-3 de cadena larga, conocidos por sus efectos antiinflamatorios y su papel en la reducción del riesgo de enfermedades cardíacas.
Si bien es cierto que algunas nueces y semillas también contienen omega-3, estos se presentan en forma de ácido alfa-linolénico (ALA). La conversión de ALA a los ácidos grasos de cadena larga EPA y DHA en el cuerpo humano puede verse influenciada por la cantidad de ALA consumida y la proporción de omega-3 respecto a los omega-6, que son proinflamatorios. De hecho, el ALA por sí solo también ha mostrado efectos beneficiosos en los niveles de triglicéridos séricos, comparables a los del EPA y DHA. Dietas ricas en alimentos vegetales sin procesar, como nueces, semillas y hojas verdes oscuras, son ricas en ALA y pueden contribuir a la salud del corazón, al igual que los ácidos grasos presentes en el pescado.
Sin embargo, la narrativa en torno al pescado no está exenta de matices. Las historias sobre sus beneficios a menudo se basan en perspectivas reduccionistas y eurocéntricas de la investigación en salud y nutrición. Un aspecto a considerar es el contenido de colina en el pescado. Aunque la colina es un nutriente esencial para diversas funciones corporales, su exceso puede ser problemático. La colina, presente en grandes cantidades en carnes rojas, huevos y pescado, es metabolizada por las bacterias intestinales en trimetilamina (TMA), la cual se oxida en el torrente sanguíneo a N-óxido de trimetilamina (TMAO). Esta molécula se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, lo que plantea interrogantes sobre la recomendación generalizada del pescado en patrones de alimentación saludable.
La creciente contaminación de los océanos también genera preocupación por la acumulación de metales pesados en peces y mariscos, y los riesgos de intoxicación para los consumidores. Es importante reconocer que atribuir características de prevención de enfermedades a alimentos específicos, en lugar de considerar la totalidad de los patrones de alimentación y estilo de vida, puede ser un enfoque erróneo. La dieta mediterránea, por ejemplo, no solo incluye pescado, sino también una abundancia de frutas, verduras, legumbres, nueces y semillas, todos ellos asociados inversamente con enfermedades cardíacas, diabetes y mortalidad general.
Las dietas centradas en alimentos vegetales sin procesar son comunes en diversas culturas tradicionales. La dieta tradicional de Okinawa, por ejemplo, comparte similitudes con la dieta mediterránea, incluyendo el consumo de pescado, pero con un contenido significativamente menor de grasa total. Las poblaciones de Okinawa se encontraban entre las más longevas del mundo antes de la occidentalización de sus estilos de vida. De manera similar, las cocinas tradicionales de América Latina y África a menudo priorizan los alimentos vegetales sin procesar.
El enfoque en "superalimentos" puede ser engañoso. En lugar de centrarse en nutrientes individuales, es más productivo adoptar una visión holística de la dieta y el estilo de vida. La próxima vez que consideres incorporar un alimento por sus supuestos beneficios nutricionales, es recomendable evaluar el panorama general de tu alimentación.

Pescados y Mariscos en América Latina: Consumo y Mercado
En América Latina, el mercado de pescados y mariscos ha experimentado un crecimiento significativo, proyectándose un volumen considerable para el año 2025. Este aumento en la demanda se debe, en gran medida, al creciente interés de los consumidores por alimentos nutritivos y funcionales. Los gobiernos de la región están implementando políticas para fomentar el consumo de productos acuáticos, buscando mejorar la nutrición y la salud de la población. La intensificación del comercio y la colaboración entre los actores del mercado han fortalecido las cadenas de suministro para satisfacer esta elevada demanda.
El rápido crecimiento de la población en América Latina contribuye a un mayor consumo per cápita de pescado y marisco. La demanda de alimentos más nutritivos y funcionales está moldeando la industria alimentaria y el mercado de alimentos funcionales en la región. El aumento de los ingresos disponibles, la creciente adopción de dietas saludables y la demanda por parte de restaurantes y establecimientos de comida rápida también impulsan este mercado.
A pesar de la abundancia de recursos marinos en países como Chile, el consumo per cápita de pescado y marisco se sitúa por debajo de la media internacional. En Chile, el consumo se realiza principalmente una vez por semana, a menudo a través de conservas. La mayoría de los chilenos consume productos marinos en conserva, que son económicamente accesibles y una alternativa proteica a las carnes rojas. Sin embargo, el país tiene un bajo nivel de consumo de pescados y mariscos en comparación con la media internacional.
A pesar de estas cifras, el consumo de productos del mar en Chile ha mostrado un incremento en los últimos años. Si bien estas cifras representan una mejora, aún no reflejan el potencial de las costas chilenas, considerando que Chile es uno de los países pesqueros más importantes a nivel mundial. La corriente de Humboldt favorece uno de los ecosistemas marinos más prósperos, proporcionando sustento a miles de pescadores artesanales.

Beneficios Nutricionales y para la Salud
Los pescados y mariscos son una fuente de proteínas de alta calidad, magras y bajas en calorías. Son ricos en nutrientes esenciales como los ácidos grasos Omega-3, fundamentales para reducir el colesterol, mantener una presión arterial saludable y para el desarrollo adecuado de los bebés durante el embarazo. Estos ácidos grasos también ejercen un efecto protector contra hábitos alimenticios poco saludables.
En comparación con la carne roja, el pescado es de fácil digestión. Su menor concentración de proteínas y menor tejido conjuntivo lo hacen una opción más ligera. Un filete de merluza, por ejemplo, aporta una cantidad significativa de proteína con pocas calorías, en contraste con un trozo de cerdo de tamaño similar.
La proteína del pescado es de alta calidad, conteniendo todos los aminoácidos esenciales necesarios para el mantenimiento y reparación de tejidos. Para maximizar los beneficios nutricionales, se recomienda preferir métodos de cocción saludables como al vapor, al horno o a la parrilla, en lugar de freír, ya que conservan los nutrientes sin añadir grasas no saludables.
Los pescados y algunos mariscos ricos en Omega-3 y Omega-6 contribuyen a mantener una buena salud cardiovascular. Su bajo contenido de grasas saturadas y colesterol los convierte en alimentos que aportan diversos nutrientes sin contribuir al aumento de peso.
Omega-3 en Poblaciones Vulnerables
Los ácidos grasos Omega-3 son particularmente importantes para las mujeres embarazadas y lactantes, así como para el desarrollo neurológico y cardiovascular de los lactantes y niños. Las recomendaciones de consumo de pescado por parte de agencias como la EPA y la FDA en Estados Unidos están dirigidas a proteger a estos grupos sensibles.
Omega 3 DHA y EPA para niños
Riesgos Asociados al Consumo
A pesar de sus beneficios, el consumo de pescados y mariscos no está exento de riesgos. Algunos de estos productos pueden contener sustancias químicas, como metales pesados, que presentan un riesgo para la salud. La contaminación de los océanos agrava esta preocupación, con metales como el mercurio acumulándose en los tejidos de los peces.
Asimismo, algunos mariscos, como las almejas y las ostras, pueden acumular microorganismos patógenos, como bacterias y virus, que podrían causar enfermedades. La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) colaboran para recopilar datos y desarrollar recomendaciones para el consumo seguro de pescados y mariscos, considerando las particularidades de los cuerpos de agua locales.
Si bien para la mayoría de las personas el riesgo de consumir pescado contaminado no representa un problema grave, ciertos grupos son más sensibles. Embarazadas, niños y ancianos están expuestos a un mayor riesgo de salud. Las recomendaciones nacionales sobre el consumo de pescado y mariscos, emitidas por la EPA y la FDA, sugieren que mujeres y niños consuman de dos a tres porciones por semana de una variedad de productos marinos.
La consulta de expertos organizada por la FAO y la OMS en 2010 examinó los riesgos y beneficios del consumo de pescado. Se evaluaron los riesgos para la salud humana relacionados con el desarrollo neurológico y las enfermedades cardiovasculares, prestando especial atención al metilmercurio, pero también considerando dioxinas y PCBs. Paralelamente, se analizaron los beneficios nutricionales y para la salud, como la prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer de próstata, trastornos inmunológicos y la contribución al término de embarazos y al desarrollo posterior de los lactantes.
Sostenibilidad y Comercialización
La sostenibilidad en la pesca y acuicultura es un aspecto crucial. La compra de pescado congelado puede tener ventajas desde la perspectiva de la sostenibilidad, permitiendo a las comunidades pesqueras agregar valor a sus capturas. Sin embargo, la innovación en este ámbito puede ser un desafío para los pescadores artesanales. La comercialización de productos frescos a menudo requiere una infraestructura y una cartera de clientes que estos grupos no siempre poseen, a diferencia de los intermediarios.
La planificación de una logística eficiente para procesar y congelar pescado abre nuevas posibilidades para los grupos que buscan autonomía comercial. El formato congelado, además de conservar la frescura y calidad del producto, disminuye el desperdicio alimentario y facilita el acceso a una variedad de opciones de pescado y mariscos durante todo el año, independientemente de la temporada o las vedas. La congelación inmediata después de la captura ayuda a preservar la textura y el sabor, minimizando la pérdida de nutrientes.
