El precio de la carne de res en Estados Unidos ha experimentado un aumento significativo, alcanzando niveles históricos en los últimos años. Esta escalada de precios es el resultado de una compleja interacción de factores estructurales y coyunturales que afectan tanto a productores como a consumidores en todo el país.

Aumento Histórico de Precios
Los precios de la carne de res en Estados Unidos alcanzaron niveles sin precedentes en abril de 2025, con un aumento cercano al 50% respecto a los valores registrados cinco años atrás, según datos del Buró de Estadísticas Laborales (BLS). Esta cifra refleja un incremento sostenido, con una aceleración marcada durante el último año, y la escalada ha sido impulsada por una combinación de factores estructurales y coyunturales.
De acuerdo con cifras del BLS, el precio promedio de un kilo de carne molida se situó en USD 12,79 durante abril de 2025, el valor más alto desde que se recopilan datos comparables. En junio de 2025, el precio promedio de la carne molida llegó a USD 13,50 por kilo (equivalente a USD 6,12 por libra), lo que representa un incremento de casi 12% frente al mismo mes de 2024. Los cortes de carne sin cocinar escalaron hasta USD 25,33 por kilo (USD 11,49 por libra), otro registro histórico para el sector cárnico nacional. Para enero de 2026, el precio minorista promedio de la carne molida 100% había aumentado a un máximo histórico de USD 6,752 por libra.
La inflación anual de la carne de res y ternera se encuentra entre las más rápidas en la canasta de alimentos, con un aumento del 15% durante el último año hasta enero de 2025. Este aumento destaca sobre el resto de la cesta de la compra, donde la situación ha mejorado en general. Por ejemplo, los precios del pollo subieron solo un 1,1% en los últimos 12 meses, mientras que la leche apenas varió.

Factores Detrás del Aumento de Precios
La escalada de precios de la carne de res en Estados Unidos es el resultado de una combinación de diversos factores interconectados que han afectado la oferta y la demanda de manera significativa.
Reducción del Hato Ganadero Nacional
Una de las razones centrales es la drástica reducción del hato ganadero nacional. Según el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA), la cantidad de cabezas de ganado ha caído a su nivel más bajo en más de siete décadas. El tamaño del hato ganadero estadounidense se encontraba en su punto más bajo desde 1951, con 86,7 millones de cabezas de ganado y terneros en enero de 2025, lo que representaba una caída del 8% frente al pico más reciente registrado en 2019. Para enero de 2026, el número total de ganado y terneros en Estados Unidos alcanzó los 86,2 millones, una disminución de aproximadamente 300.000 en comparación con el mismo período del año pasado y el nivel más bajo en 75 años.
La disminución de animales disponibles se atribuye principalmente a la prolongada sequía vivida en regiones ganaderas clave como Texas, Oklahoma y Nuevo México desde 2020. Esta sequía ha limitado la disponibilidad de pasto y forraje, agotando los recursos alimentarios y hídricos, y consecuentemente, disparando los costos de alimentación. Muchos productores se han visto obligados a vender su ganado prematuramente, incluidas las vacas esenciales para el mantenimiento de futuros terneros. Kim Radaker Bays, propietaria del rancho Twin Canyons, declaró que mantener animales no gestantes ya no es viable financieramente.
Como respuesta a la sequía y el encarecimiento de insumos, muchos productores enviaron más vacas hembras al matadero, una decisión que permitió sostener la oferta en lo inmediato, pero redujo las posibilidades de reproducción y el tamaño del hato para los años siguientes. El ciclo reproductivo del ganado vacuno provoca que cualquier intento de recuperación del hato tarde al menos dos años en materializarse, según explican expertos de Kansas State University y Texas A&M. Además, el encarecimiento de granos como el maíz y la soya ha presionado aún más los costos de producción, agravando las dificultades del sector ganadero y complicando la rentabilidad.

Políticas Comerciales y Restricciones a la Importación
Las políticas arancelarias implementadas por la administración de Donald Trump han generado restricciones adicionales a la importación de carne y ganado, reduciendo el acceso a carne extranjera, especialmente desde países como Brasil y México. Univision informó que las exportaciones brasileñas a EE.UU. se vieron afectadas por un arancel general del 10%, que se suma a otras tasas ya existentes, elevando el total a 34%. Además, desde agosto de 2025, el gobierno estadounidense aplica un arancel de 50% a la carne de res brasileña, lo que acota la disponibilidad de carne magra.
De forma paralela, Estados Unidos suspendió la importación de ganado mexicano en mayo de 2025 por razones sanitarias, debido a la presunta detección del gusano barrenador. Reuters reporta que México abastecía cerca del 4% de los animales para sacrificio en EE.UU., especialmente demandados para la elaboración de carne molida magra. La estructura productiva del mercado estadounidense, con una preferencia nacional por carne molida a partir de mezclas con carne magra importada, no permite sustituir rápidamente el faltante.
Los proveedores tradicionales como Australia y Nueva Zelanda, sujetos a menores aranceles, no logran compensar el volumen necesario para cubrir la demanda interna del país, lo que incrementa los precios al consumidor nacional.

Aumento de Costos de Producción
La cadena de suministro de carne enfrenta aumentos en todos sus eslabones. Ganaderos del sur de Texas, como Stephen Kirkland, propietario de Z Bar Cattle Company, advierten que los costos para criar ganado se han disparado. Por ejemplo, el costo de un novillo se elevó de USD 1.500 en 2024 a USD 2.400 en 2025. Este aumento no incluye el alza en gastos como alimentación, transporte y mantenimiento, que también han impactado a los productores.
Kacie Scherler, ganadera de Oklahoma, de quinta generación, dice que se siente presionada por el entorno inflacionario, en el que los costos de los equipos, las reparaciones y el alquiler de las tierras se disparan. Aunque el ganado vale más que nunca, el costo de mantenerse en el negocio ha aumentado significativamente, haciendo que la situación financiera sea "extremadamente frágil". La deuda agrícola total se proyecta que aumentará un 5,2%, alcanzando un récord de 624.700 millones de dólares en 2026, mientras que los gastos por intereses se espera que alcancen la cifra récord de 33.000 millones de dólares. Además, el tamaño promedio de los préstamos operativos en 2025 fue aproximadamente un 30% mayor que en 2024.
Economistas sostienen que vender ganado a precios actuales es a veces más rentable que conservarlo a la espera de obtener beneficios futuros. La contracción actual ha durado más de lo esperado porque se gana mucho más dinero vendiendo animales para el sacrificio cuando son muy jóvenes que manteniéndolos para ampliar los rebaños.
Impacto en Consumidores y la Industria
El alza de precios de la carne de res ha generado diversas repercusiones tanto en los patrones de consumo como en la viabilidad económica de la industria.
Reacción de los Consumidores
El impacto ya es visible entre los consumidores estadounidenses. DeAndrea Chavis, residente de Carolina del Norte, relató que en su supermercado local la carne molida cuesta USD 19,84 por kilo, cuando anteriormente estaba en torno a USD 13,23 por kilo. Ante este aumento, los consumidores optan por reducir el tamaño de las porciones para sus comidas habituales o migran hacia cortes menos costosos, como el top sirloin, en lugar de opciones premium como el ribeye. Consumidores en ciudades del oeste han visto el kilo de carne molida promediar 15,20 dólares, mientras que en regiones del sur el valor ronda los 12,28 dólares, según datos de la Reserva Federal estadounidense (FRED).
A pesar de los altos precios, la demanda doméstica de carne vacuna se mantiene increíblemente firme, y el consumidor convalida la suba de precios. Los extraordinarios precios actuales se explican en gran medida por la suba sostenida de los salarios en la economía norteamericana. La gente come cada vez más en el hogar y cada vez menos fuera de casa: desde 2005, el costo de comer en casa subió USD 1,50, mientras que el costo de comer fuera de casa se incrementó USD 10 por comida. La "preferencia" por la carne vacuna es muy clara, ya que los consumidores no se desplazan a otras proteínas más baratas, como el pollo, el cerdo o el pavo. Una encuesta de la empresa Cargill indicó que el 61% de los estadounidenses incrementó su ingesta de proteínas en el último año, frente al 48% registrado en 2019.
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Desafíos para la Industria
Los ganaderos y procesadores enfrentan un escenario complejo. Stephen Kirkland afirmó que en sus carnicerías han intentado contener los precios, pero los márgenes de ganancia se han reducido al punto de volver insostenible esa estrategia, obligándolos a subir los precios para seguir en el mercado. Patrick Montgomery, que dirige KC Cattle Company, calcula que un ternero de biberón habría alcanzado entre USD 200 y USD 500 hace cinco años; ahora, esos animales pueden costar hasta USD 1.500.
A pesar de que la escasez de ganado vacuno ha sido una "bendición" para los productores de terneros al principio de la cadena de suministro, incluso para ellos, las condiciones son precarias debido al aumento de los costos operativos. La Federación de Oficinas Agrícolas de EE. UU. indicó que el número de quiebras agrícolas aumentó a 315 en 2025, un incremento del 46% con respecto al año anterior. Además, los procesadores de carne han sido criticados por su concentración y han pagado cientos de millones en acuerdos por fijación de precios y demandas antimonopolio.
Más abajo en la cadena de suministro, el negocio de la carne de res de la firma Tyson Foods ha registrado pérdidas trimestrales consecutivas desde principios de 2024. Tyson Foods y JBS NV han anunciado el cierre de plantas de carne de vacuno, y es posible que la capacidad de procesamiento tenga que reducirse aún más para adaptarse a la disminución de la oferta. La industria ganadera se encuentra en su decimotercer año de su ciclo actual y su octavo año consecutivo en declive.
Perspectivas Futuras y Posible Reducción de Precios
Expertos universitarios y proyecciones oficiales del USDA coinciden en que los precios elevados persistirán durante el próximo año y es probable que se mantengan altos durante más tiempo.
Si bien algunas condiciones mejoran, como los precios globales de los granos y la recuperación parcial de pastizales, la reproducción y engorde de nuevas reses es un proceso lento. Los ganaderos que analizan retener hembras para expandir el hato deberán considerar plazos mínimos de dos años para que la medida tenga efectos en el mercado. Proyecciones del USDA muestran aumentos sostenidos para el resto de 2025 y destacan que el ajuste en el hato ganadero requiere plazos prolongados antes de reflejarse en el mercado. A los niveles actuales, cualquier expansión del rebaño estadounidense llegaría como muy pronto al mostrador de venta al por menor en 2028, lo que mantendría elevados los precios de la carne de vacuno durante más tiempo.
Ante esta situación, algunas cadenas avanzan en su integración vertical, como Walmart, que abrió su propia planta procesadora en Kansas con el objetivo de mantener el suministro y estabilizar precios para sus clientes. El presidente estadounidense ha prometido aumentar la competencia en el procesamiento de la carne de res y ha impulsado las cuotas de importación de carne argentina para aliviar la oferta.
Sin embargo, lograr una reducción similar a la de otros productos como los huevos (que cayeron un 34% respecto a hace un año gracias a la recuperación de la industria de la gripe aviar) será difícil dada la compleja cadena de suministro de la industria de la carne de res y el largo plazo para reponer los rebaños. Los responsables políticos de la Reserva Federal mantuvieron estables los tipos de interés, pero algunos funcionarios siguen advirtiendo de que la inflación se mantiene por encima del objetivo del 2%.
El gobierno ha ordenado una investigación federal sobre la industria empacadora de carne, acusándoles de colusión, fijación de precios y manipulación. No obstante, en la actualidad, estas empresas están perdiendo dinero con la carne de res y dependen de otras proteínas, como el pollo, para seguir siendo rentables. La población de novillas de reposición había aumentado un 1% el 1 de enero respecto al año anterior, lo que indica la lentitud del ritmo de reposición, y el coste de criarlas durante más tiempo "no es muy gratificante", especialmente considerando los elevados tipos de interés.