Si eres madre de un recién nacido, seguro que alguna vez te has preguntado: "¿Cuánta leche necesita mi bebé?", "¿Cómo calcular la ingesta de leche para mi bebé?". La alimentación del recién nacido suele ser uno de los temas donde más dudas surgen en las consultas pediátricas, especialmente entre madres y padres primerizos. La mayoría de los expertos sugieren amamantar al recién nacido cuando lo pida. Aun así, conviene conocer cuánta cantidad de leche materna toma un recién nacido por toma general y la periodicidad recomendada.
Ya sea leche materna o leche de fórmula, este alimento es esencial para el crecimiento de los recién nacidos. Ofrecérsela a diario garantiza un correcto desarrollo, especialmente crítico a edades tan tempranas.
Importancia de la Leche Materna o de Fórmula
La leche materna o de fórmula proporciona toda la nutrición que necesita un bebé durante los tres primeros meses de vida. Sus beneficios son múltiples:
- Su alto contenido en calcio fomenta la formación de los huesos. Cuando son muy pequeños, su esqueleto es todavía frágil y debe continuar desarrollándose, y la leche permite que sean más resistentes.
- Contiene triptófano, un aminoácido que contribuye a la relajación del pequeño.
- Ayuda a luchar contra las caries y otras enfermedades de la boca.
- Previene la deshidratación de los recién nacidos.
Es recomendable basar la alimentación de los primeros 6 meses de vida exclusivamente en leche. Los médicos recomiendan esperar hasta que el bebé tenga unos 6 meses de edad para introducir alimentos sólidos en su dieta, aunque algunos bebés pueden estar preparados antes, a partir de los 4 meses.

Leche Materna vs. Leche de Fórmula
Todos los expertos coinciden en que la leche materna es la más aconsejable para los bebés recién nacidos. Aun así, no siempre es posible dar el pecho a tu bebé. En ese caso, podrás completar su alimentación con leche de iniciación.
Las leches de fórmula pueden presentarse en dos formatos principales:
- Listas para servir: Son más caras.
- En polvo: Requieren preparación.
La realidad es que ambas contienen fórmulas similares y son igual de saludables. La mejor forma de saber qué leche es la más recomendable para tu bebé es consultar con su pediatra, quien te ofrecerá consejos y te propondrá las marcas que mejor se adapten a las necesidades de tu bebé.
Estimación de la Cantidad de Leche Necesaria
La cantidad de leche que toma un recién nacido es una de las preguntas más frecuentes. La realidad es que no existe una única respuesta correcta, ya que cada bebé es único y sus necesidades pueden variar día con día. Sin embargo, existen guías generales para calcular la ingesta de leche de un bebé. Para ello, es útil conocer el peso del bebé, su edad y el número de tomas que realiza al día.
Guía por Edad y Peso
La siguiente tabla indica la equivalencia de la edad del bebé en términos de necesidad de leche por kilogramo de peso y día:
| Edad | Leche necesaria (por kilogramo y día) |
|---|---|
| Recién nacido | 60 ml |
| < 1 mes | 180 ml |
| 1 - 3 meses | 150 ml |
| 3 - 6 meses | 120 ml |
| 6 - 9 meses | 100 ml |
| 9 - 12 meses | 90 ml |
Es importante tener en cuenta que las unidades por defecto utilizadas para estos cálculos son kilogramos (kg) para el peso y mililitros (ml) para la cantidad de leche. Si realizas los cálculos tú misma, recuerda seleccionar las unidades adecuadas para todas las variables.

Frecuencia y Cantidad por Toma
Generalmente, un lactante necesita al menos 8-12 tomas diarias, cada dos o tres horas. Esta cantidad disminuye con el paso del tiempo, a medida que el bebé desarrolla un horario de sueño adecuado. A partir de los 6 meses, tu bebé podría pedirte solo 4 tomas diarias.
- Durante las primeras semanas: Los bebés amamantados tienden a comer con más frecuencia que los bebés alimentados con fórmula. Suelen tomar alrededor de 1 onza (30 ml) en cada toma y luego aumentan la cantidad a medida que crecen.
- Al mes de edad: Los bebés suelen tomar entre 3 y 4 onzas (90-120 ml) o más cada 3 o 4 horas. Si se alimentan con biberón, los bebés amamantados consumen entre 60 a 120 ml de leche materna por toma cada 2 a 3 horas, tanto de día como de noche. La ingesta media de leche de un bebé de 1 mes es de 150 ml por kilo y día.
- Alrededor de los 2 meses: Pueden tomar entre 4 y 5 onzas (120-150 ml) cada 3 o 4 horas.
- Entre los 3 y los 6 meses: Los bebés pueden tomar entre 6 y 8 onzas (180-240 ml) unas 4 o 5 veces al día. La cantidad necesaria para un bebé de entre 3 y 6 meses es de 120 ml por kilogramo y día.
- A partir de los 6 meses: Se puede esperar un descenso de la ingesta de leche, sobre todo cuando el bebé empiece a comer alimentos sólidos.
Es posible que tu bebé tenga hambre con mayor o menor frecuencia que la indicada. La clave es la alimentación a libre demanda, es decir, cuando el bebé lo pida. Esto ayuda a establecer una buena producción de leche y asegura que el bebé reciba la cantidad que necesita. No es necesario que lo despiertes para comer si está aumentando de peso adecuadamente y moja al menos 6 pañales al día, lo cual indica que la cantidad de leche está siendo suficiente.
La Variabilidad Individual en la Alimentación
La Dra. Jacqueline Kent y su equipo, dedicados a investigar la lactancia, han descubierto que es un proceso diferente para cada madre y cada bebé. La variabilidad es sorprendente: lo diferente que es lo "normal" para cada persona.
A menudo leemos en los manuales que un bebé debe recibir de 8 a 12 tomas al día y ganar 150 g de peso cada semana, pero los bebés tienen su propio ritmo. Algunos crecen más despacio y otros muy deprisa.
Estudios realizados con bebés alimentados exclusivamente al pecho, con edades comprendidas entre uno y seis meses, mostraron que recibían entre 4 y 13 tomas al día, y que cada toma podía durar entre 12 minutos y una hora. La cantidad de leche que pueden beber por toma varía entre 54 y 234 ml.
A veces, las madres creen que sus bebés han recibido una buena toma y se sorprenden al descubrir que en realidad han tomado una cantidad de leche muy pequeña. En otras ocasiones, el bebé se agarra y se suelta del pecho, alimentándose solo durante unos minutos, y sin embargo, puede tomar hasta 100 ml. Por lo tanto, que el bebé se muestre poco receptivo no significa necesariamente que esté tomando menos leche.
Cada bebé es diferente, pero todos toman lo que necesitan. Algunos se saciarán con 500 ml al día, mientras que otros pueden llegar a necesitar hasta 1356 ml cada día. Además, de media, los niños beben 76 ml más que las niñas cada día. Siempre que el suministro de leche sea el adecuado, el bebé decidirá cuánto debe tomar.
¿Ofrecer un pecho o ambos?
Se recomienda que las madres ofrezcan el segundo pecho después de que hayan dado el primero. Si el bebé lo acepta, significa que quiere más. Pero si lo rechaza, no pasa nada. Hay que dejar que el bebé decida, él sabe en qué momento está saciado. Los estudios muestran que el 30% de los bebés toma leche solamente de un pecho, el 13% toma de los dos pechos, y la mayoría (57%) va combinando los dos pechos.

Señales de Hambre y Saciedad del Bebé
Es fundamental aprender a identificar las señales que tu bebé envía para indicar si tiene hambre o si ya está satisfecho. Responder a estas señales te ayudará a ofrecer la leche justo cuando la necesita y a ajustar la cantidad según su apetito real.
Señales de hambre en un bebé de 1 mes (o recién nacido)
Antes de que tu bebé llore, puede mostrar señales tempranas de hambre, como:
- Chupar sus manos o dedos.
- Girar la cabeza buscando el pecho (reflejo de búsqueda).
- Hacer sonidos de succión o llevarse cosas a la boca.
- Sacar la lengua o tratar de succionar todo lo que encuentran.

Señales de saciedad
No fuerces al bebé a terminar una toma si parece satisfecho. Algunas señales de que ha tenido suficiente son:
- Deja de succionar o se duerme.
- Se muestra relajado y tranquilo.
- Gira la cabeza alejándose del pecho o biberón.
- Tiende a cerrar la boca.
Mitos Comunes y Realidades sobre la Lactancia
Existen varios conceptos erróneos que las futuras y nuevas madres suelen tener acerca de la lactancia y la alimentación del bebé.
El crecimiento del bebé y la producción de leche
Las madres tienden a pensar que a medida que sus bebés crecen, necesitarán más tomas y una mayor cantidad de leche cada 24 horas. Sin embargo, entre las 4 y las 26 semanas de vida, si todo es normal, no se producirá ningún cambio significativo en la producción total de leche de la madre. Durante los primeros meses, los bebés crecen rápidamente y tienen una tasa metabólica elevada, y la leche que toman se emplea principalmente en su crecimiento y en mantener su metabolismo. A continuación, de los tres a los seis meses de vida, la tasa metabólica desciende al mismo tiempo que su ritmo de crecimiento, por lo que pueden quedar satisfechos con la misma cantidad de leche. Esto significa que el bebé no necesita aumentar su ingesta de leche cuando crece. De hecho, las tomas empiezan a ser más cortas y menos frecuentes y, sin embargo, el bebé sigue recibiendo la misma cantidad de leche que cuando se alimentaba con una mayor frecuencia.

Alimentación nocturna
La mayoría de los bebés se alimentan por la noche. La capacidad de sus estómagos no es lo suficientemente grande como para pasar toda la noche sin alimentarse. Además, la leche materna se digiere muy rápido. Así que, naturalmente, se despiertan hambrientos por la noche; y es probable que esto suceda al menos durante los primeros seis meses. La alimentación nocturna es algo normal. Es importante normalizar este aspecto y entender que muchas madres alrededor del mundo están haciendo lo mismo.
Preocupaciones iniciales en la lactancia
Las preocupaciones más habituales durante las primeras semanas de lactancia tienen que ver con si el bebé se agarra y succiona correctamente, y si el bebé está satisfecho después de una toma. También es normal que las madres se preocupen si sufren dolor en el pezón. La clave es conseguir, desde el principio, una colocación y un agarre correctos al dar el pecho, ya que esto supone una gran diferencia tanto para la transferencia de la leche como para el confort de la madre.
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Consideraciones al Alimentar con Biberón
Es fácil sobrealimentar a un bebé cuando se utiliza el biberón, ya que la leche suele fluir más rápido que del pecho materno.
- Asegúrate de que el agujero de la tetina del biberón sea del tamaño adecuado, el líquido debería gotear con lentitud, sin salir a chorro ni desbordarse.
- Desecha la leche sobrante cuando el bebé haya acabado. No se recomienda guardar esa pequeña cantidad y ofrecérsela más tarde, ya que este alimento tiende a descomponerse fácilmente y puede afectar a la digestión de tu pequeño.
- No calientes la leche en el microondas, pues no conseguirás atemperar de forma homogénea y podrías quemar al bebé.
- Evita que el bebé termine el biberón si muestra signos de estar satisfecho.
- Nunca sostengas el biberón apoyándolo en la boca del bebé ni lo recuestes contra algún objeto en lugar de sostenerlo tú mismo. Apoyar el biberón de esta manera podría provocar asfixia por aspiración y aumenta el riesgo de que tu hijo desarrolle infecciones de oído y caries dental.
Es normal que los lactantes "regurgiten" pequeñas cantidades de leche (menos de una onza, 30 ml) después de comer o al eructar. Esto no debería ser motivo de preocupación siempre que ocurra durante la hora inmediatamente posterior a la toma y no moleste al bebé. Evita sacudir o hacer rebotar a tu bebé vigorosamente justo después de una toma.
¿Cómo saber si tu bebé toma suficiente leche?
Si te preguntas si tu bebé está recibiendo suficiente alimento, hazte las siguientes preguntas:
- ¿Mi bebé está creciendo y su peso aumenta?
- ¿Mi bebé se muestra atento?
- ¿Su tono de piel es bueno?
- ¿Moja y mancha suficientes pañales (al menos 6 pañales al día)?
Si se da todo esto, no importa si las tomas son largas o cortas, ya que está recibiendo suficiente leche. Confía en tu instinto. Si tu bebé está creciendo bien, moja suficientes pañales y se muestra activo y alerta, lo estás haciendo bien.
¿Cuándo debe preocuparse una madre o llamar al médico?
La madre debe alcanzar la producción máxima de leche a las dos semanas. Si el bebé no ha empezado a recuperar peso a los cinco o seis días después del parto, deberían saltar las alarmas. En estos casos, los padres deberían buscar asesoramiento médico y los profesionales sanitarios deben asegurarse de que se está produciendo leche y que su composición cambia del calostro a la leche madura.
Llama a tu médico si te preocupa que tu bebé no esté comiendo lo suficiente, si tienes problemas con la lactancia materna, o si tienes cualquier otra pregunta sobre la alimentación de tu bebé.
Consejos para Madres Primerizas
Si pudieras dar un consejo sobre lactancia a una madre primeriza, sería:
- Tener un contacto piel con piel con el bebé lo antes posible tras el parto.
- Dar el pecho antes de que pase una hora, si es posible, o al menos animar al bebé a que intente agarrarse.
- Solicitar que alguien controle y corrija tu posición y agarre lo antes posible para evitar cualquier daño en el pezón.
- Dar el pecho con frecuencia y a demanda. Las madres primerizas no siempre saben entender las señales y llantos de sus bebés. Deben alimentar a sus bebés a demanda, en lugar de a intervalos regulares predefinidos. Ofrece el pecho en cuanto detectes un signo de hambre; los bebés suelen alimentarse mejor si están calmados. Si el bebé llora, puede que le resulte más difícil agarrarse al pezón. En caso de duda, se debe ofrecer el pecho. El bebé pronto sabrá indicar si lo quiere o no.
Suplementos y Otros Alimentos
A los bebés que se alimentan exclusivamente de leche materna se les deben administrar suplementos de vitamina D durante los primeros días de vida, y deben continuar tomándolos mientras sigan siendo amamantados. La vitamina D ayuda a la salud ósea.
No suele ser necesario que tomen otros suplementos, agua, jugos ni alimentos sólidos antes de los 4-6 meses de edad, a menos que el pediatra indique lo contrario.