Las galletas de mantequilla son una de las recetas más sencillas y gratificantes de preparar en casa. Su versatilidad y el aroma que inunda el hogar al hornearlas las convierten en un clásico indispensable. Esta guía detalla la preparación de unas deliciosas galletas y aborda la pregunta de cuántas unidades se pueden obtener con una base de 450 gramos de harina.

Ingredientes para Galletas de Mantequilla
Para lograr unas aproximadamente 55-60 galletas de 6 cm de diámetro y 6 mm de grosor, se pueden utilizar las siguientes proporciones, tomando como base 450 gramos de harina:
- Harina de trigo: 450 gramos (de todo uso)
- Mantequilla sin sal: 225 gramos (a temperatura ambiente)
- Azúcar glas: 175 gramos
- Huevo: 1 grande (a temperatura ambiente)
- Esencia de vainilla: 1 cucharadita
- Sal fina: ½ cucharadita
- Polvo para hornear: 1 cucharadita (opcional, para una textura más suave)
Elaboración Detallada de las Galletas
Preparación Previa
- Para que la mantequilla y el huevo se integren mejor, es fundamental que estén a temperatura ambiente. Sácalos de la nevera con antelación.
- Precalienta el horno a 180°C (350°F) con calor arriba y abajo (sin aire, si es posible). Prepara dos bandejas de horno cubriéndolas con papel de hornear o un tapete de silicona.
Mezcla de Ingredientes
- En un recipiente grande, tamiza la harina junto con el polvo para hornear (si lo usas) y la sal. Tamizar la harina ayuda a eliminar grumos y a airearla, lo que contribuye a una mejor textura de la galleta. Reserva esta mezcla.
- En otro recipiente grande, bate la mantequilla (que debe estar blanda) con el azúcar glas. Usa una batidora eléctrica a velocidad media hasta que la mezcla esté cremosa, pálida y esponjosa, lo que tomará aproximadamente 3-5 minutos. Asegúrate de raspar los lados y el fondo del recipiente para que todo quede bien incorporado.
- En un recipiente pequeño, bate ligeramente el huevo con la esencia de vainilla. Luego, incorpora esta mezcla gradualmente a la mantequilla batida, mezclando hasta que se integre por completo.
- Añade la mezcla de harina tamizada en tres partes, batiendo a baja velocidad después de cada adición. Mezcla solo hasta que la harina se haya incorporado y la masa empiece a formarse. Evita batir en exceso una vez que la harina esté presente. Raspa el recipiente después de la última tanda de harina.
- Si es necesario, amasa la masa suavemente con las manos dentro del recipiente por 30-60 segundos para asegurar que todos los ingredientes estén bien integrados. La masa debe ser manejable y no pegajosa.
Reposo, Estirado y Corte
- Envuelve la masa con papel film y refrigérala por un mínimo de 30 minutos, o idealmente 1-4 horas. Esto permite que la mantequilla se solidifique, facilitando el estirado y evitando que las galletas se deformen en el horno. Algunas recetas sugieren un reposo de 4 a 8 horas.
- Una vez reposada, saca la masa de la nevera y divídela por la mitad. Coloca una mitad entre dos trozos de papel para hornear y estírala con un rodillo hasta obtener un grosor uniforme de 6 mm (aproximadamente ¼ de pulgada). Puedes usar guías (como dos palos de pintura limpios) a cada lado de la masa para asegurar el mismo grosor. Pasa una espátula por debajo de la masa estirada para asegurarte de que no se pegue al papel.
- Con cortadores de galletas, corta las formas deseadas y transfiérelas cuidadosamente a la bandeja preparada, dejando un espacio de unos 2.5 cm (1 pulgada) entre cada una. Con los recortes, forma una nueva bola de masa, estírala y corta más galletas hasta agotar la masa.
- Para obtener la mejor forma y evitar que se expandan demasiado, refrigera las galletas cortadas en la bandeja por otros 15-30 minutos antes de hornear.
Horneado y Enfriado
- Hornea las galletas en el horno precalentado durante 10-12 minutos, o hasta que los bordes comiencen a dorarse ligeramente. Si tu horno tiene calor solo por debajo, hornea en la balda del medio. Es importante no hornearlas más de lo necesario; si al sacarlas están blanditas, no te preocupes, se endurecerán al enfriarse. Una bandeja para hornear de color claro ayuda a evitar que las galletas se doren demasiado por debajo.
- Saca las galletas del horno y déjalas enfriar en la misma bandeja por 5 minutos. Luego, transfiérelas con cuidado a una rejilla para que se enfríen completamente antes de manipularlas o decorarlas.
Masa de galletas: Técnica para estirar, cortar y hornear.
Cantidad y Rendimiento de las Galletas con 450 gramos de Harina
Con 450 gramos de harina, y siguiendo las indicaciones de grosor (6 mm) y tamaño (6 cm de diámetro), es posible obtener aproximadamente entre 55 y 60 galletas. Este rendimiento puede variar ligeramente según el grosor exacto con el que se estire la masa, el tamaño de los cortadores utilizados y la cantidad de masa que se pierda en los recortes.
Consejos para un Resultado Perfecto
- Grosor Uniforme: Estirar la masa entre 4 y 6 mm es ideal para lograr un equilibrio entre una galleta crujiente y una forma definida.
- Enfriamiento Esencial: El enfriamiento de la masa antes de estirar y de las galletas cortadas antes de hornear es crucial para evitar que pierdan su forma y se extiendan en el horno.
- No Hornear en Exceso: Las galletas deben salir del horno apenas doradas por los bordes. Se terminarán de cocinar con el calor residual y se endurecerán al enfriarse, manteniendo una textura ideal que se parte fácilmente al morder.
- Conservación: Una vez frías, las galletas se conservan muy bien en un lata hermética o recipiente con cierre hermético durante 7-10 días.

Variaciones de Sabor
Esta receta básica es una excelente base para experimentar con diferentes sabores. Puedes añadir un toque especial con:
- Ralladura: De limón o naranja.
- Especias: Canela, jengibre, nuez moscada o una mezcla de especias para repostería.
- Extractos: Almendra, menta u otros extractos de tu elección.
- Inclusiones: Chips de chocolate, coco rallado, almendras picadas o frutos secos.
Existen infinitas variedades de galletas, desde las finísimas y crujientes hasta las más tiernas, saludables (como las de avena y plátano), abizcochadas, hojaldradas o lisas. Pueden llevar chocolate, frutos secos, cereales o semillas, ser decoradas, rústicas, redondas o con formas divertidas, rellenas o glaseadas. Las de mantequilla son la base perfecta para muchas de estas creaciones.