Todo gran proyecto tiene un mito iniciador. En 1980, una pareja de jóvenes universitarios, Beatriz Fernández y Eduardo Macías, fundaron una pequeña crepería en un garaje de Bogotá, en la Carrera 11 con calle 85. Con un menú rústico de estilo francés grabado en tablas de madera, los fundadores, que admitían no saber nada de cocina ni de mercadeo, buscaban ofrecer comida saludable a buen precio.
El éxito de la empresa, que hoy es un referente gastronómico, tiene un origen inesperado. Durante los primeros días, una cliente llamada Manuelita Durán entró a la cocina y, tras probar los productos, sentenció: "Chinita, estos waffles son horrorosos". La mujer regresó poco después con una receta escrita y la técnica adecuada, convirtiéndose en lo que Beatriz define como un "ángel gastronómico" cuya fórmula se mantiene vigente más de cuatro décadas después.
Una empresa con alma y liderazgo femenino
Desde el principio, Beatriz y Eduardo trabajaron muy cerca de sus colaboradoras, descubriendo una realidad social compleja: muchas eran madres cabeza de hogar enfrentando violencia, inseguridad y falta de acceso a la salud. Entendieron que la empresa no podía ser solo un negocio, sino una fuerza transformadora.
El alma de la compañía reside en el poder femenino. Actualmente, cerca del 91% del personal son mujeres a las que se empodera sin importar su condición sociocultural. La empresa les ofrece estabilidad emocional, económica, capacitaciones constantes y apoyo psicológico, convirtiéndose en un espacio seguro que permite transformar vidas.

Expansión nacional e internacional
Tras la apertura del primer local, el crecimiento fue constante y prudente. En 1983 se inauguró el local del Centro Internacional en Bogotá, donde el servicio personalizado se convirtió en sello de la casa. En 1984, la marca dio su primer paso fuera de la capital, llegando a Cartagena de Indias.
La consolidación nacional continuó entre 1988 y 1994, llegando a ciudades como Cali y Medellín. En 1995, la empresa inició su expansión internacional con la apertura en Quito, Ecuador, seguida de hitos importantes:
- 1997: Llegada a Panamá.
- 1998: Expansión al Caribe (Barranquilla) y Venezuela.
- 2001: Apertura en Madrid, España, y México D.F.
- 2007-2012: Llegada a Perú, Brasil y Chile.
Hoy, con más de 180 puntos de venta en Colombia y más de 30 a nivel internacional, la marca sigue soñando y llevando su esencia a nuevos lugares.

Innovación, sostenibilidad y resiliencia
La gestión empresarial de Crepes & Waffles ha demostrado una capacidad única para adaptarse y evolucionar sin perder sus valores fundamentales. Hitos clave incluyen:
- Arte-Sano: Un concepto que explora nuevos sabores y apoya a pequeños productores locales, promoviendo la agricultura regenerativa y el comercio justo.
- Respuesta a la pandemia: Durante el cierre obligatorio en 2020, la empresa mantuvo los contratos de sus empleados y se reinventó lanzando domicilios propios, utilizando una flota de motos eléctricas.
- CrepesEnCasa y To Go: Líneas de productos y formatos rápidos que buscan acercar la experiencia gastronómica a los hogares de los clientes.
Como empresa certificada como Empresa B, Crepes & Waffles demuestra que es posible equilibrar el aspecto humano, gastronómico y financiero. El secreto, según Beatriz Fernández, es hacer las cosas desde el corazón, manteniendo el entusiasmo y el compromiso de servir "arte con amor y alegría a precios razonables".