El membrillero, cuyo nombre científico es Cydonia oblonga, es un árbol frutal de la familia de las Rosáceas, emparentado con el manzano y el peral. Esta familia comprende casi 3.000 especies, siendo una de las más amplias. El cultivo de este frutal ha sido una fuente de trabajo y desarrollo local en diversas regiones, destacándose por su rusticidad y bajo requerimiento hídrico.
Orígenes e Historia
El membrillero ya era cultivado en Babilonia desde la antigüedad, alrededor del 4000 a.C. Actualmente se encuentra de forma natural en el centro y sudoeste de Asia (Armenia, Turkestán, Siria, entre otros). Su cultivo se remonta miles de años en el sur de Europa y la Cuenca Mediterránea. Entre los antiguos griegos, se ofrecía membrillo en las bodas, un rito que llegó de Oriente con el culto a Afrodita y permaneció sagrado. Plutarco relata que las novias griegas mordían un membrillo para perfumar su beso antes de entrar en la cámara nupcial, "a fin de que el primer beso no fuera desagradable" ("Preguntas romanas" 3.65). Era un membrillo el premio que Paris concedió a Afrodita. Los romanos también usaban membrillos; el libro de cocina romano de Apicio proporciona recetas para guisar el membrillo con miel, y hasta para combinarlos, sorprendentemente, con puerros. Plinio el Viejo mencionó una variedad, el membrillo de Mulvian, que podía comerse crudo. Carlomagno instauró que se plantaran membrillos en los huertos bien abastecidos. El membrillo es mencionado por primera vez en un texto inglés a finales del siglo XIII. También fue llevado al Nuevo Mundo, aunque es menos común en Norteamérica debido a su susceptibilidad al tizón de fuego o fuego bacteriano.

Descripción Botánica
Clasificación y Porte
La especie es Cydonia oblonga Mill. Es un arbolito caducifolio de 4 a 6 metros de altura con el tronco tortuoso y la corteza lisa, grisácea, que se desprende en escamas con la edad. El membrillero es un arbusto o pequeño árbol de dos a ocho metros de altura que desarrolla una copa redondeada aunque irregular de unos dos o tres metros de diámetro. Las ramas surgen desde muy abajo y lucen una oscura corteza marrón grisáceo. Una de las características más destacadas de estas ramas es que pese a la tortuosidad que presentan con el paso del tiempo, en sus inicios son flexibles y tenaces. La copa es irregular, con ramas inermes, flexuosas y parduzcas, punteadas.
Hojas y Flores
Las hojas están dispuestas de forma alterna, son simples, de 5 a 10 cm de longitud, de aovadas a redondeadas, con pecíolo corto y con una superficie densamente poblada de finos pelos blancos. El follaje se seca y cae en la época otoñal. Las flores son solitarias, de color blanco o rosado, y aparecen en las axilas de las hojas. Miden 4 a 5 cm de diámetro y tienen 5 pétalos y 20 estambres. Con sus 5 a 7 centímetros de diámetro, las perfumadas flores del membrillero son de las más grandes entre las que producen los frutales de la familia de las Rosáceas. Recuerdan una rosa simple de cinco pétalos y son nectaríferas, lo cual es una delicia para las abejas, que contribuyen a la polinización, y las mariposas. Florece en primavera, después de brotar la hoja, entre los meses de abril y mayo.

El Fruto
El fruto del membrillero es un pomo piriforme, de color amarillo-dorado brillante cuando está maduro, muy aromático, de 7.5 cm de longitud o más, dependiendo de la variedad, con el ápice umbilicado. Puede ser de 7 a 12 cm de largo y de 6 a 9 cm de ancho. Los frutos inmaduros son verdes, con una densa pilosidad de color gris claro, que va perdiendo antes de madurar. Su pulpa es dura y muy aromática. Con una corteza áspera y un sabor similar al del limón, en definitiva, no son nada dulces. Los membrillos alcanzan su aromática madurez a la par que su característico color amarillo a finales de septiembre, en los días de San Miguel y el veranillo del membrillo. Es un fruto de pepitas parecido a una manzana, solo que más grande y recubierto por una suave pelusa.
Distribución y Potencial Productivo
Las zonas más consumidoras y productoras de membrilleros a nivel mundial son Oriente Medio y la antigua URSS. Se cultiva ampliamente en Argentina, Chile, Uruguay, los Balcanes, España y la cuenca del Mediterráneo. Tradicionalmente a la región Cuyo y del NOA en Argentina se las conoce como las principales productoras de membrillo, más precisamente en el oeste de Catamarca, donde las familias solían tener una gran variedad de frutales en pequeñas escalas, y entre ellas se destacaba siempre una o varias plantas de membrillo. Hace algunos años era habitual encontrar este tipo de frutales en los patios, fondos de las casas o en las fincas como cortinas o cercos de otros frutales. En el último tiempo este fruto no solo se utiliza para el consumo familiar, sino que ha pasado a ser casi el principal frutal de la región. El potencial productivo para esta actividad es muy significativo, pudiendo alcanzar importantes volúmenes de producción en fresco. Cada año se plantan y cosechan a mayor escala, lo que demuestra su potencial productivo.
Requerimientos Edafoclimáticos
Clima
El membrillero requiere climas templados o relativamente fríos, de inviernos largos y veranos calurosos. Puede cultivarse en toda la región de la vid, resistiendo las más bajas temperaturas. La exigencia de frío va de 100 a 500 horas-frío, según la variedad. El membrillero es resistente al frío, aunque le afectan, como a muchos otros cultivos, las heladas tardías. En zonas elevadas las flores y frutos recién formados pueden verse afectados por estas heladas.
Suelo
Aunque es poco exigente en cuanto a suelos, prefiere los franco arcillosos bien drenados, bastante fértiles y que retienen una cantidad moderada de humedad. Puede vegetar a la orilla de los cauces sin que el exceso de humedad lo perjudique, en las tierras de regadío y de secano. Prefiere suelos profundos y limosos. Resiste la caliza en el suelo y prospera bien en terrenos medianos, algo calizos y frescos. El membrillero suele prosperar en suelos con buena cantidad de arena, aunque se adapta a cualquier tipo de suelo, incluso los pobres. Suele requerir un pH tirando a ácido, aunque si se dispone de un suelo neutro no habrá ningún problema.
Multiplicación y Propagación
La multiplicación del membrillero se puede realizar de varias formas. Una de ellas es a través de semillas, y otra mediante esquejes o estacas (forma vegetativa). Multiplicarlas por semillas consiste en disponer estas en sustrato en condiciones de temperatura y humedad controlada.
La multiplicación por estaca es muy común. Estas se escogen de la madera del mismo año, se cortan a unos 30 cm de longitud tan pronto se ha despojado de la hoja, se hacen manojos con ellas y se entierran en posición invertida, manteniéndolas en este estado hasta finales de febrero o principios de marzo, que es el momento oportuno para plantarlas. Se recomienda cortarlas entre los meses de mayo y junio, provenientes de plantas sanas, vigorosas, productivas, de variedad selecta, bien lignificadas y de 30 centímetros de largo aproximadamente. El lugar debe tener semi sombra o media sombra a fin de evitar temperaturas excesivas. Las estacas formarán rápidamente callo y primordios radiculares en la base debido al calor provocado por la radiación solar. Luego se extraen y se colocan en zanja en posición normal vertical con la parte basal enterrada las tres cuartas partes. Una curiosidad es que se suelen plantar de forma invertida e inclinada, debido a que de esta manera se mejora el enraizamiento.
Otra forma de propagación es por acodo en aporcado o clonal.
Para obtener frutos de buena calidad es necesario el injerto. En plantas propagadas por estacas o por acodos no es absolutamente necesario injertar, ya que sus frutas serán idénticas a las de la planta madre de que provienen. Pero tratándose de plantas obtenidas de semillas, si se desea cultivar una variedad determinada, es preciso el injerto.
Variedades
Se han obtenido muchas variedades de membrillero, debido a la inconstancia de la forma de sus frutos, ya que este cambia fácilmente según el clima, el terreno, la edad y el sistema de cultivo. A veces sobre una misma planta se encuentran frutos de formas distintas. Algunas variedades reconocidas incluyen:
- Común: Árbol de mediano vigor y producción. Fruto de tamaño medio, piel amarillo oro y carne aromática.
- De Angers: Árbol de vigor regular y gran producción. Fruto de tamaño grueso, esferoidal, pedúnculo inscrito en la extremidad, piel amarilla y pulpa fragante.
- De Fontenay: Árbol de gran desarrollo y fertilidad. Fruto de tamaño más bien grande, piel amarillo-verdosa y pulpa perfumada.
- De Portugal: Árbol de gran vigor y producción. Fruto de tamaño grueso, piel amarillenta y pulpa amarilla y fragante.
- Vau de Mau: Árbol de vigor regular y gran producción. Fruto de tamaño grueso, piel amarilla y pulpa perfumada.
- Vrauja o Breija: Árbol de gran vigor y fertilidad. Fruto de tamaño muy grande, piel amarillenta y pulpa aromática.
Ciertas variedades, como algunas desarrolladas para mayor productividad, son recomendadas para plantaciones comerciales, permitiendo montes más compactos de 500 a 625 plantas por hectárea, correspondientes a marcos de plantación de 4 metros entre filas por 4 metros entre plantas, y de 5 metros por 3 metros respectivamente. Para la provisión de plantas de membrillero, se puede recurrir a viveros regionales o especializados, eligiendo aquellos que ofrezcan garantías sanitarias y de autenticidad genética. Las mismas deben ser de variedades recomendadas y de plantas con muy buen estado sanitario y vegetativo.

Manejo del Cultivo
Plantación
La época ideal para plantar es entre fines de otoño y durante el invierno para plantas a raíz desnuda, y en cualquier época del año para ejemplares que vienen con pan de tierra o en contenedor. Una vez preparado el terreno para la plantación, se deben abrir unos hoyos a una profundidad mínima de 60 x 60 cm. Rellenados los hoyos con las tierras más fértiles y previa eliminación de las raíces heridas o magulladas, se despuntan las más largas y se sitúa el árbol a una profundidad inferior a los 5-7 cm de lo que estaba en vivero. La incorporación de estiércol o abonos verdes se debe realizar antes de la plantación, ya que estas prácticas mejoran significativamente el arraigo, el rápido crecimiento y la precoz entrada en producción.
Fertilización
Como fertilizantes pueden emplearse abonos orgánicos, fosfatados y potásicos a mitad de otoño para que estén dispuestos y puedan ser asimilados por el árbol en el momento preciso. Respecto a los nitrogenados, no deben aplicarse hasta momentos antes de entrar en vegetación. Las fertilizaciones excesivas provocan excesos de crecimiento que empobrecen la calidad de los frutos, así como su recolección; en este caso, influye mucho la aplicación de nitrógeno, que es el encargado del crecimiento vegetativo del árbol.
Laboreo y Riego
Es un árbol rústico que precisa de poco laboreo en el terreno. Por medio de labores frecuentes debe mantenerse en toda época el suelo limpio de toda hierba adventicia, y más tratándose de tierras de secano. Probablemente la mejor forma de conducir la plantación de membrilleros es mantener las plantas con tapiz herbáceo permanente luego de haber sido cultivadas en fajas a lo largo de las hileras durante los primeros dos o tres años. Le gusta que se mantenga el suelo ligeramente húmedo aunque resiste cierta sequía, pero no soporta los encharcamientos. Una de las características que ofrece el membrillero es que es resistente a la sequía. Por ello, se recomienda ofrecerle riegos espaciados y no muy abundantes; es preferible quedarse corto.
El manejo es sencillo, se debe regar con una frecuencia no mayor a los 15 días a partir de realizar la plantación. Dentro de este contexto, serán algo más abundantes durante la floración y fructificación.
Nuestros cultivos: el membrillo
Poda
Debido al lento desarrollo del membrillero, su poda es muy sencilla. Durante la época de formación, se darán despuntes según la vigorosidad del árbol, procurando fomentar su expansión y manteniendo un equilibrio perfecto de la copa, obteniendo plantas en forma de vaso. La poda cobra importancia en el membrillero sobre todo al principio, cuando se tiene que forzarle a adquirir la forma deseada. Durante la producción, las podas se limitarán a eliminar aquellas ramas que puedan alterar este equilibrio o ramas que se superpongan unas con otras. Cada año se eliminarán las ramas chuponas y las dañadas, no siendo conveniente más que esta limpia para su buena producción, por producir espontáneamente el árbol suficiente número de ramificaciones fructíferas, que dan sus botones en el extremo. La poda consistirá, por tanto, en un raleo, con algunas podas de rebaje ocasionales de las ramas principales con el objeto de estimular las nuevas brotaciones anuales que llevarán las frutas. Más tarde, cuando el árbol está crecido, deja de tener importancia y suelen hacerse muy pocas podas. Éstas están pensadas para eliminar ramas muertas, torcidas o aquellas que se dirigen al interior.
En cuanto a las podas de formación y conducción en el primer año, si se planta en invierno, se debe despuntar el tallo de 60 a 80 centímetros a fin de promover una fuerte ramificación lateral. Estas deben tener una apertura respecto al tallo no mayor a 35 grados. No conviene dejar más de 4 ramas principales, si bien puede lograrse mayores cosechas, en los años siguientes será muy difícil mantener el árbol equilibrado, aireado y con buena iluminación. Lo ideal es seleccionar los 3 brotes repartidos uniformemente alrededor del tronco, para que se formen entre sí ángulos de 120 grados. Es muy importante que las ramas no salgan todas del mismo punto de inserción sino de forma escalonada en altura, separadas de 10 a 20 centímetros.
Plagas y Enfermedades
Entre las plagas y enfermedades que pueden afectar al membrillero se encuentran:
- Homópteros: Cuando el membrillero está próximo a cultivos de alfalfa, la corteza de los árboles jóvenes puede verse afectada por las puestas del homóptero Ceresa bubalus y causarle graves daños al interceptar el descenso de la savia elaborada.
- Mancha de la hoja: Esta enfermedad, favorecida por la humedad y temperaturas, es provocada por el hongo Venturia pirina. Se presenta en las hojas en forma de manchas ovales, aisladas y de color marrón-parduzco en la cara superior de las hojas y con bordes definidos. En caso de ataques graves, las frutas se cubren de manchas irregulares, de aspecto alquitranoso, que impiden el crecimiento normal de los tejidos y los deforman.
- Botrytis cinerea: Al entrar el fruto en envero y encontrarse el endoparásito Botrytis cinerea favorecido por las humedades, puede verse afectado por una mancha que se extiende rápida y concéntricamente provocando su podredumbre.
- Monilia: Produce la podredumbre de frutos y el marchitamiento de brotes jóvenes.
- Oidio: Es un polvillo blanquecino sobre hojas y flores, produciendo el decaimiento de la planta.
Cosecha
La recolección de los frutos es manual. La maduración se conoce por el olor penetrante que desprenden los frutos y porque se caen los pelos que forman el tomento del fruto. Es difícil la obtención de buenos rendimientos de fruta de alta calidad, debido a que se trata de una planta poco productiva y tardía. La cosecha se lleva a cabo en octubre o noviembre, según el cultivar.

Usos y Aplicaciones
Consumo Gastronómico
El consumo en fresco del fruto no es común debido a su sabor áspero, astringente y agrio, y la dureza de su pulpa, a menos que sea escarchado (preparándolo de modo que el azúcar cristalice). Sus usos se restringen a la elaboración de conservas como membrilladas, mermeladas, jaleas, dulces, compotas, gelatinas, sorbetes, licores de mesa o para agregar sabor a manzanas y peras cuando se cocinan. Además de los tradicionales dulces, mermeladas y jaleas con valor agregado, se ha innovado con productos derivados del membrillo como gomitas de membrillo, harina de membrillo, jugo, licor, vino y vinagre entre otros.
Es popular en toda España cocer el membrillo con azúcar a partes iguales, resultando la tradicional y afamada "carne de membrillo". En Argentina y Uruguay el dulce de membrillo es de primera importancia en la repostería tradicional, utilizándose en tortas como la pastafrola, o postres como queso con membrillo, típico en la región norte de la Argentina. En México existen lugares donde se come crudo preparado con sal, chile y limón. También es consumido cocinado con azúcar hasta hacer una pasta que se le conoce como cajeta o ate de membrillo, muchas veces consumido con queso Chihuahua, Gouda o Manchego. De los centros de los membrillos que contienen las semillas se prepara jalea de membrillo, la cual es elaborada con azúcar y agua. En Chile, además de ser consumido como mermelada, se consume crudo, para lo cual previamente se golpea bien la fruta (membrillo machacado, popularmente en Chile "membrillo machucao"), con lo cual se le quita su sabor astringente y se vuelve dulce.
Su fuerte aroma hace que sea un complemento para añadir en pequeñas cantidades al pastel de manzana y a la mermelada, para potenciar el sabor. Es una fruta muy versátil y ofrece multitud de beneficios para el organismo.
Propiedades Medicinales
El membrillo posee propiedades medicinales, por lo que se ingiere para tratar afecciones relacionadas con el aparato digestivo. Se usa como demulcente, protector de las mucosas, antidiarreico y diurético. Está indicado para gastritis, úlceras gastroduodenales, síndrome del intestino irritable, diarreas, resfriados, faringitis y bronquitis. La fruta del membrillo aporta vitamina A, C y distintas variantes de la B. También minerales como potasio, fósforo, hierro, calcio y sodio.
Uso Ornamental
Debido a que cuando florece el árbol del membrillo es espectacular, su empleo en la decoración gana popularidad. Vive a gusto sobre todo en la zona centro de la Península ibérica, donde disfruta de los inviernos fríos, los veranos cálidos y la intensa luz, aunque se adapta prácticamente a todo el territorio. Las flores blancas o rosa suave de la primavera a los frutos dorados del otoño, entre un abundante follaje verde que tarda hasta diciembre en amarillear y caer, hacen que el membrillero resulte tan bonito a lo largo del año como productivo, y bien puede formar parte del jardín en solitario o en grupos y alineaciones.