Costo de Producción del Alimento para Salmones: Impacto y Estrategias en Chile

La salmonicultura chilena ha experimentado un crecimiento sostenido a lo largo de los años, consolidándose como uno de los principales productores y exportadores de salmón a nivel mundial. Con una cosecha total de 204.013 toneladas en 2009, Chile, junto con Noruega, domina el 78% del mercado global (FAO, 2010). Este dinamismo ha impulsado al sector a buscar constantemente mejoras en la eficiencia productiva para enfrentar los desafíos de precio, calidad y seguridad alimentaria.

Panorama de la industria salmonicultora en Chile

El Alimento: Componente Crítico en los Costos de Producción

Uno de los aspectos más relevantes en el cultivo de salmón, y que tiene un alto impacto en el costo de producción, es la alimentación. Se estima que el costo de alimentación de los peces representa aproximadamente el 50% de los costos totales de producción en la industria salmonera. El crecimiento de este sector se ha logrado con fuertes incrementos en la productividad, originados en una importante reducción en los costos de producción. Para la industria del salmón, el reto actual consiste en mejorar la eficiencia en la producción, lo que puede implicar un incremento en los costos de producción para aquellas empresas con menor desarrollo tecnológico (Bj0rndal, 2001).

Para que el cultivo de salmones a nivel nacional sea sustentable y rentable, es necesario mejorar en responsabilidad, cooperación y transparencia por parte de las empresas y las organizaciones gubernamentales (Mohin, 2005).

La Dinámica de los Precios y la Demanda del Alimento

Desde el año 2020, el precio promedio del alimento para peces ha superado por primera vez los € 1,3/kg, reflejando un aumento en el costo de las materias primas. Las proyecciones de una baja en el precio del alimento no son particularmente favorables, influenciadas por eventos geopolíticos como el conflicto en Ucrania, el cual impacta la cadena de suministro global, ya que Rusia y Ucrania son importantes productores de trigo y otros cereales, materias primas esenciales que se envían a granel desde los puertos del Mar Negro.

La demanda de alimentos para la salmonicultura chilena ha mostrado un aumento significativo, pasando de 50.000 toneladas en 1990 a 700.000 toneladas en 2003. Se estima que las expectativas de crecimiento durante los próximos 10 años estarán entre un 5% y un 7% anual, proyectando una demanda de entre 1,1 y 1,4 millones de toneladas. De hecho, estimaciones de la Fundación Chile, presentadas en 2003, indicaban que la demanda total de alimentos para salmones casi se duplicaría en los siguientes diez años, pasando de 700.000 toneladas en 2003 a 1.377.000 toneladas en 2013.

Gráfico: Proyección de la demanda de alimento para salmones en Chile

Estrategias para Minimizar los Costos de Alimentación

Para minimizar los costos de alimentación, la industria ha implementado diversas estrategias. Una de ellas es la introducción de tecnología para distribuir el alimento, lo que ha implicado una reducción de la mano de obra directa. Además, se ha modificado la formulación de las dietas, un cambio impulsado por la disminución de las capturas de recursos pesqueros destinados a la producción de harina y aceite de pescado.

Innovación en Materias Primas: Hacia Fuentes Alternativas

Los requerimientos de proteínas y energía del salmón son satisfechos principalmente por harina y aceite de pescado. Sin embargo, la producción mundial de estos insumos ha llegado a su aparente límite máximo debido a menores capturas, el establecimiento de cuotas y factores climáticos como el fenómeno del Niño. Esto limita la oferta y provoca grandes variaciones en los precios. Aun cuando Chile es un importante productor de harina y aceite de pescado, la salmonicultura nacional está sujeta a la fuerte volatilidad de sus mercados. Esta situación ha obligado a la investigación y búsqueda de fuentes alternativas de proteínas y aceites para la formulación de las dietas (Fernández & Briones, 2005).

Entre las alternativas investigadas se encuentran:

  • Harinas de origen animal y vegetal: de pluma fermentada, lombriz, habas, lupino, soya, y guisantes.
  • Aceites vegetales: de colza, linaza y palma.

La búsqueda de nuevas alternativas de abastecimiento de insumos para la alimentación de salmones, en la cual el mayor uso de insumos de origen vegetal para la sustitción parcial de harina y aceite de pescado, se ha convertido en uno de los principales desafíos, abriendo atractivas oportunidades para la agricultura nacional, especialmente en el sur de Chile. En la actualidad, además de harina y aceite de pescado, la industria salmonera nacional utiliza importantes cantidades de afrecho de soya (importado) y otros productos de origen nacional como afrecho y aceite de raps canola, gluten de trigo y lupino.

Infografía sobre materias primas alternativas para alimento de salmones

Impacto Potencial en la Agricultura Chilena

La proyectada duplicación de la demanda total de alimentos para salmones podría tener un impacto significativo en diversos cultivos del sur del país. A modo de ejemplo, se presentan estimaciones del impacto potencial en algunos cultivos:

  • Un reemplazo del 20% del aceite de pescado por aceite de raps canola podría significar una superficie de 24.000 hectáreas para este cultivo, un aumento notable respecto de las 5.000 hectáreas actuales. Si el porcentaje de sustitución aumentara al 30% en diez años, la superficie podría llegar a unas 70.000 hectáreas.
  • Para el trigo, se podría abastecer a la salmonicultura con 100.000 toneladas, equivalentes a unas 18.000 hectáreas. En caso de aumentar la demanda, podrían ser 200.000 toneladas en diez años (más de 30.000 hectáreas), totalizando unas 50.000 hectáreas destinadas a la alimentación de salmones.
  • El mercado del lupino ha tenido un importante repunte en los últimos años, motivado por un elevado precio al productor y una mayor demanda de la industria salmonera. Su uso potencial como insumo de la industria podría llevar a unas 40.000 hectáreas de cultivo.

Este incremento en los cultivos vegetales deberá realizarse con tecnología y variedades de semillas adecuadas, lo que implica desafíos en investigación agropecuaria y transferencia tecnológica. Además, la producción nacional de insumos vegetales debe ser compatible y cumplir con los requisitos sanitarios para una agricultura limpia y de calidad, en línea con el Código de Buenas Prácticas para Centros de Cultivo de Salmónidos Ambientalmente Bien Manejados (Fundación Chile, 2003).

¿Residuos de setas como alimento para tilapia?

Optimización de la Frecuencia de Alimentación y Manejo

La eficiencia en el manejo del alimento es crucial, ya que una mala administración de las raciones y la cantidad de alimento no consumido puede generar serios problemas ambientales y económicos (Buschmann, 2002). Una mejora en el proceso de entrega de alimento tiene efectos positivos tanto económicos como ambientales (Omholt et al., 2004).

En Chile, la mayoría de las empresas de cultivo de salmones en la fase parr alimentan a los peces con 24 raciones/día. Sin embargo, el alimento puede permanecer en el estómago de los peces de 4 a 5 horas. Para contribuir al conocimiento de este proceso, un estudio reciente evaluó el impacto de reducir la frecuencia de raciones de alimento en juveniles de Salmo salar. La experiencia se realizó entre marzo y julio de 2007 en una piscicultura comercial en la región de La Araucanía, trabajando con aproximadamente 1.200.000 peces de 0,17 g durante cuatro meses, bajo condiciones normales de producción comercial. Se compararon dos tratamientos:

  • Control: 24 raciones/día.
  • Ensayo: Inicio con 12 raciones/día, disminuyendo a 4 raciones/día al finalizar la experiencia.

Los resultados de esta experiencia demostraron que la disminución en la frecuencia de alimentación no afectó la supervivencia de Salmo salar. Por el contrario, se obtuvo mayor crecimiento en los peces del ensayo, con una mejor conversión de alimento. Además, se logró una reducción del alimento depositado en el fondo de los estanques y se visualizó un mejor apetito en los peces.

Este hallazgo es significativo, ya que en la industria nacional, la mayoría de las empresas entrega 24 raciones/día durante la fase en agua dulce, con el objetivo de dar oportunidad a la mayoría de los peces para alimentarse y romper la estructura jerárquica. Sin embargo, este estudio sugiere que una menor frecuencia, si bien administrada, puede mejorar la eficiencia sin comprometer el bienestar de los peces, e incluso fomentando un crecimiento más óptimo y un menor desperdicio. Los procedimientos tradicionales a menudo no consideran la saciedad de los peces, entregando alimento que no será consumido o dejando de entregarlo cuando los peces aún tienen apetito. Optimizar estas prácticas, como lo demuestra el estudio, es clave para reducir el costo por tonelada de alimento efectivamente utilizada en la producción de biomasa.

Comparación de Costos por Especie: Salmón Coho vs. Salmón del Atlántico

Rabobank International ha señalado que el sector salmonicultor chileno tiene un futuro prometedor, especialmente para 2026. Destaca que los productores de salmón coho ("una industria exclusivamente chilena") están teniendo éxito, en parte debido a un costo de producción considerablemente menor que el del salmón del Atlántico. Esta diferencia en costos implica que la elección de la especie y la adaptación de las dietas y prácticas de alimentación a sus requerimientos específicos pueden ser una estrategia fundamental para optimizar el costo de producción del alimento por tonelada de biomasa final, mejorando la rentabilidad y la competitividad.

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