No es raro que una plantación prometedora pierda calidad y rendimiento a causa de las chinches. Controlar esta plaga no es tarea sencilla, ya que no aparecen de repente y existen especies distintas con comportamientos e impactos diferentes. En este artículo, entenderá cómo reconocer los tipos más comunes de chinches, identificar señales de infestación y aplicar estrategias de control realmente efectivas, con un enfoque particular en la chinche de los cuernos y su relevancia para el cultivo de garbanzo.

¿Qué son las Chinches y Cuál es su Impacto en la Agricultura?
Los chinches son insectos de la orden Hemiptera, caracterizados por poseer un aparato bucal tipo estilete. En agricultura, los chinches fitófagos son los más relevantes debido a su capacidad de atacar hojas, tallos, vainas, granos y raíces, según la especie. La presencia de chinches en la plantación impacta tanto el rendimiento como la calidad de la cosecha. El ataque directo ocurre cuando el chinche perfora tejidos para extraer savia, causando lesiones que pueden ser profundas y difíciles de sanar.
Su diversidad y capacidad migratoria permiten a los chinches atacar múltiples cultivos a lo largo del año. Conocer las especies más frecuentes es clave para definir un manejo eficaz.
Especies Comunes de Chinches Fitófagas
Entre las especies más comunes que afectan los cultivos se destacan:
- Chinche verde común (Nezara viridula L): Puede alcanzar hasta 17 mm, con un color verde intenso. Afecta cultivos como frijol, arroz, algodón, trigo y malezas.
- Chinche de la alfalfa (Piezodorus guildinii West.): Es la especie más agresiva en soja. Su color es marrón oscuro y presenta espinas laterales prominentes en el tórax. Se encuentra también en frijol, algodón y tomate, causando lesiones profundas en la soja.
- Chinche marrón o de los cuernos (Dichelops forcatus Fab. y Dichelops melacanthus): Esta especie ha experimentado un importante aumento en la zona núcleo de Argentina. Los adultos de Dichelops furcatus miden de 9 a 11 mm de longitud, son de color castaño, su cabeza presenta dos puntas y poseen el abdomen de color verde. Por su parte, Dichelops melacanthus presenta coloración marrón amarillenta y abdomen verde. Ambas atacan fuertemente el maíz, trigo, avena y soja.
- Alquiche chico (Edessa meditabunda Fab.): Mide cerca de 9 mm y presenta una franja marrón rojiza detrás de la cabeza. Su frecuencia en cultivos ha aumentado y ataca principalmente los tallos, desviando recursos que irían a llenar los granos.

La Chinche de los Cuernos (Dichelops spp.): Un Problema Creciente
En las últimas campañas agrícolas, la población de la chinche de los cuernos (Dichelops spp.) ha aumentado significativamente en la zona núcleo, incluyendo el sur de la provincia de Córdoba, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires. Esta plaga puede provocar severos daños en cultivos de soja, trigo y maíz, y representa un riesgo particular para el garbanzo.
Daños en Cultivos de Maíz y Soja
La chinche de los cuernos afecta al maíz desde los inicios del ciclo del cultivo. Se alimenta de la savia de las plántulas e inyecta toxinas en el tallo, causando retorcimiento de plantas, detención del crecimiento, producción de macollos y hasta la muerte de plántulas. La principal consecuencia de este daño es el retraso en el crecimiento de algunas plantas (plantas dominadas), que pueden transformarse en malezas para el cultivo. Los síntomas se evidencian al desplegarse las hojas del cogollo, apareciendo orificios dispuestos en líneas transversales sobre el limbo foliar. Es importante no confundirlos con los daños ocasionados por la oruga militar tardía (Spodoptera frugiperda), que se diferencia por halos amarillentos y bordes irregulares en los orificios.
En la soja, especies como Piezodorus guildinii y Dichelops spp. pueden generar deformaciones y reducción del perfilamiento, y causar lesiones profundas que afectan la calidad y el rendimiento.

El Riesgo de la Chinche de los Cuernos en Garbanzo
Con el inicio de la temporada de siembra de garbanzo en regiones como el norte de Córdoba (entre mayo y junio), es crucial anticipar el manejo de plagas que pueden comprometer seriamente la implantación y rendimiento del cultivo. El garbanzo ha experimentado un notable crecimiento en Argentina, con un aumento estimado del 43% en la superficie sembrada para la campaña 2024/25. Este incremento subraya la necesidad de un manejo adecuado de plagas como la chinche de los cuernos.
En el cultivo de garbanzo, la chinche de los cuernos (Dichelops furcatus) es una plaga cuyo daño indirecto tuvo importancia en campañas pasadas. Esta plaga no causa daño directo evidente al momento de la siembra o en el crecimiento, y tampoco se han observado granos afectados por picaduras. Sin embargo, el perjuicio que causa es otorgar un olor desagradable al garbanzo al momento de la cosecha. Este daño indirecto compromete gravemente la calidad del producto final y su valor comercial.
Es fundamental diferenciar el cultivo de garbanzo del de soja. El garbanzo es un producto de consumo directo, lo que implica exigencias de mercado y normativas sobre residuos de insecticidas mucho más estrictas y diferentes según el mercado al cual van destinados. La tendencia en los últimos años es usar insecticidas persistentes en el cultivo de soja, y el productor tiende a utilizarlos también en garbanzo. Esta situación es muy riesgosa si son utilizados sin asesoramiento, ya que existe una gran probabilidad de dejar residuos en grano por encima de los máximos tolerados, afectando la comercialización y seguridad alimentaria. Aunque existen insecticidas que podrían controlarla al momento de la trilla, ninguno de estos tiene un período de carencia tan breve para su aplicación en garbanzo.

Estrategias para un Control Eficaz de Chinches
El control eficaz de chinches requiere una estrategia integrada de manejo de plagas (MIP) que combine técnicas culturales, biológicas y químicas, complementando el monitoreo y la contención temprana de la población. El manejo exitoso empieza con productos adecuados y acompañamiento técnico que comprenda la realidad del campo.
1. Monitoreo Riguroso
El monitoreo periódico es la base del manejo y es fundamental para determinar el número de chinches por metro lineal. Sin embargo, la chinche de los cuernos es más difícil de detectar que otras chinches, ya que es más escurridiza y prefiere estar protegida, por lo que su presencia en el lote a menudo se subdimensiona. Es esencial recorrer bien los lotes, incluyendo bordes, áreas cercanas a montes o en bajos. Conviene buscar la chinche Dichelops dentro del cogollo, entre la base de la plántula y el suelo, y especialmente debajo del rastrojo.
Además, es crucial monitorear malezas que ocupan el lote previo a la siembra y/o cultivos invernales aledaños que pudieran haber servido de refugio y alimento para las chinches en los meses previos.
Si bien los umbrales de daño económico son una referencia importante para la toma de decisiones, se debe considerar el daño acumulado. Se recomienda controlar con umbrales bajos de población antes de la etapa reproductiva R2 en soja, ya que el daño se genera igual, provocando abortos florales y de vainas. Para maíz, Gazzen (2001) señala la necesidad de control en estados iniciales cuando se supera el nivel de 1 individuo/m2.

2. Prácticas Culturales
Las prácticas culturales son herramientas importantes para reducir la presión de chinches:
- Manejo de rastrojos y malezas: Durante la entre-temporada, las chinches buscan refugio en rastrojos, malezas y bordes. Mantener los lotes limpios y manejar los rastrojos puede reducir sus sitios de invernada. El avance del cultivo de soja sobre áreas productivas promueve la multiplicación del complejo de chinches al brindarle refugio y alimento. Durante los meses más fríos del año, las chinches dejan de reproducirse, permaneciendo en estado adulto y resguardándose debajo de malezas vivas (como lengua de vaca, ortiga mansa y algunos cardos) y el rastrojo circundante. La última generación que pasa el invierno en estos refugios es la que causa daño al cultivo de maíz durante la emergencia en las nuevas campañas.
- Momento de siembra: El momento de siembra influye en la presión de chinches. Las siembras tempranas de maíz (fin de agosto - principios de septiembre) pueden favorecer ataques más intensos, debido a que las chinches salen de las malezas muertas por recientes aplicaciones de herbicidas y encuentran en las plantas de maíz emergentes excelentes condiciones para alimentarse. En fechas de siembra más tardías, las poblaciones de chinches se habrán dispersado al momento de la emergencia del cultivo, disminuyendo los riesgos de sufrir ataques intensos.
3. Control Químico y Tratamiento de Semillas
El control químico sigue siendo una herramienta importante, siempre con criterios. La utilización de insecticidas aplicados en semilla, antes de la siembra, es una técnica muy eficiente para el control de esta plaga en maíz, al concentrar el ingrediente activo en el lugar requerido. El insecticida sistémico es absorbido desde el suelo por las raíces y se trasloca a la parte aérea de la pequeña planta. Esto es fundamental, ya que en la emergencia las plántulas están protegidas, siendo este el momento más sensible al ataque.
En relación al control de la chinche de los cuernos, que está avanzando en la zona núcleo, Syngenta recomienda utilizar un tratamiento de semilla como Avicta Completo Maíz (formulado con cuatro fungicidas y un nuevo nematicida de amplio espectro). Además, los productores pueden solicitar semilla de maíz tratada en origen con el insecticida Cruiser 60 semillero. Agrotec también ofrece un portafolio completo de soluciones para control de chinches en soja, maíz y otras plagas agrícolas, y cuenta con un equipo de vendedores consultivos que evalúan el historial del lote, las especies presentes y las condiciones de campo.
Para el control de chinches en soja y otros cultivos, Summit Agro dispone de soluciones como STARKLE, un insecticida neonicotinoide de tercera generación que controla selectivamente el complejo de chinches. Este producto es banda verde, apto para aplicaciones periurbanas y amigable con los predadores naturales que contribuyen al control biológico de la plaga. Otra de las alternativas que ofrecen es RETAKER, compuesto por una combinación de piretroide y un neonicotinoide, y registrado para el control de chinches, orugas defoliadoras, trips y pulgones, entre otras, permitiendo controlar varias plagas al mismo tiempo.

4. Monitoreo Electrónico de la Alimentación (EPG)
Para entender los daños a los cultivos de maíz, soja y trigo, se llevó a cabo por primera vez en Brasil un monitoreo electrónico de la alimentación de las chinches, que podría ser de utilidad para combatir estos insectos. La técnica empleada, conocida como Electrical Penetration Graph (EPG), se realiza en laboratorio y consiste en conectar las chinches a un electrodo de cobre y a un filamento de oro unido a un amplificador y una computadora.
En este estudio, coordinado por Antônio Panizzi de Embrapa Trigo, se monitorearon chinches de la especie Dichelops melacanthus. Ellas insertan sus estiletes succionadores en la planta y emplean su saliva para destruir los tejidos y obtener nutrientes, ocasionando daños al vegetal. Además del hilo conectado al insecto, se instala otro filamento en la planta huésped, estableciendo un circuito eléctrico cuando el insecto introduce sus estiletes. Los pulsos eléctricos que revelan las actividades de las chinches se transmiten a la computadora y generan un gráfico. Este estudio servirá como guía para futuras modificaciones genéticas en las plantas, buscando que las mismas puedan generar toxinas o bien, bloquear la actividad de los insectos succionadores.
