El maridaje es la combinación equilibrada entre un vino y un plato de comida. Aunque el concepto suena simple, la explosión de nuevas variedades, bodegas y estilos de vinos, sumado al gran momento que vive la cultura gastronómica, han complejizado el tema. Al final, todo es cuestión de gustos y de experimentar para encontrar esas alianzas perfectas en el paladar.
La cultura del sándwich y el vino
Nuestro país tiene una gran cultura por el sándwich. En 2014, la revista Time destacó al chacarero como uno de los mejores sándwiches del mundo, describiéndolo como barato y de particulares ingredientes. Sin embargo, el maridaje de sándwiches con vino aún no está muy difundido, lo que representa una oportunidad para explorar nuevas combinaciones.
Los sándwiches son compañeros infalibles de reuniones sociales, fáciles de preparar y agradables para todos los paladares. Las opciones de ingredientes y condimentos son infinitas, lo que abre un amplio abanico para encontrar el vino ideal.
Maridaje con Vinos Tintos
Sándwiches de carne roja intensa
Para un típico choripán, un suculento sándwich de ojo de bife, entraña o bife de chorizo, se recomienda un tinto con paso por barricas para acompañar la intensidad de las carnes a la brasa. La complejidad del vino se incrementa si se añaden salsas picantes o chimichurri.
Entre los cepajes sugeridos se encuentran el Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon e, incluso, el potente Tannat, según la intensidad de la propuesta. En el caso de la carne de res a la parrilla, vinos como el Cabernet Sauvignon, Carmenere, Syrah y Malbec son excelentes opciones, ya que un plato concentrado como este requiere tintos carnosos y plenos.
Sándwiches de carnes ahumadas o de menor intensidad
Si el sándwich es de bondiola o lomito ahumado, que son alternativas de menor intensidad que las carnes rojas grilladas, se puede optar por un sutil Pinot Noir, Sangiovese o un Malbec ágil, ligero y frutado.
Sándwiches de cordero
Los sándwiches de cordero, una carne contundente y con gran carácter, maridan idealmente con una copa de Syrah, con todo su abanico especiado, o el corpulento Petit Verdot.
Un Pinot Noir joven, sin paso por barrica, es una gran alternativa para sándwiches con sabores italianos, incluso con chorizo o pepperoni. Para el club sándwich, que combina pollo, pavo y bacon, una opción de tinto es un Cabernet Franc del Valle del Loira, como un Bourgueil de la bodega Pierre Breton, con notas de musgo, cereza negra, cebollino y paprika.
Si se prefiere un Cabernet Sauvignon más clásico, un joven millésime con buena acidez de Médoc, como el Alter Ego de Château Palmer, es una excelente elección.

Maridaje con Vinos Blancos
Las opciones de maridaje con vinos blancos se multiplican y generalmente acompañan pescados, frutos de mar y quesos blandos. Un Chardonnay es podría llegar a ser una carta segura para sándwiches en general.
Sándwiches de pescado y aguacate
Para sándwiches de pescado ahumado y palta, es imprescindible un Chardonnay o Semillón con cuerpo, en sintonía con la untuosidad del pescado.
Sándwiches de pollo y condimentos picantes
El sándwich de milanesa de pollo, especialmente si lleva condimentos picantes como curry o jalapeño, se complementa maravillosamente con un refrescante Torrontés o Sauvignon Blanc para equilibrar la sensación de ardor.
Las ensaladas, por lo general, armonizan bien con variedades blancas, especialmente un Sauvignon Blanc, ya que sus sabores livianos no opacan los ingredientes. Una ensalada verde con pollo, choclos y tomates, aderezada con aceite de oliva, sal y pimienta, se beneficia de un blanco refrescante. El pollo también puede reemplazarse por camarones.
Sándwiches vegetarianos y con quesos
Los sándwiches vegetarianos, livianos y frescos, también maridan bien con un blanco frutado, ligero y de poco volumen, como un Chenin, Tocai, Riesling o Gewurztraminer sin paso por barricas. Para sándwiches con queso Brie, rúcula y tomate, un blanco fresco, un tinto ligero o un versátil rosado son opciones adecuadas.
Si se opta por un Chardonnay blanco para un sándwich, un Borgoña de las tierras de Meursault de Joseph Drouhin, con notas de avellana, pan tostado, miel de acacia y albaricoque, es una elección redonda y untuosa que equilibra la masticación del sándwich.
Las palomitas de maíz, un refrigerio ligero, combinan sorprendentemente bien con una copa de Chardonnay. El maíz resalta los sabores a nueces del vino, y la riqueza del Chardonnay complementa el sabor de las palomitas con mantequilla.
Maridaje con Vinos Rosados
Los vinos rosados son auténticos comodines y se adaptan a diversas elaboraciones. Son perfectos aliados para sándwiches porque sus sabores frutosos y ligeros no opacan los ingredientes. Se pueden acompañar desde sándwiches ligeros a base de pescado, hasta carnes blancas y rojas magras, e incluso el clásico sándwich de jamón y queso.
La salsa de espinacas y alcachofas, a menudo ligera y delicada, puede volverse repetitiva; un Rosé versátil con toques de limón y hierbas es la opción perfecta, ya que sus sabores brillantes y frescos añaden profundidad e interés a cada bocado.
Maridaje con Vinos Espumosos
El mundo de los espumantes es amplio. Aunque el texto se enfoca en las ostras, para los palitos de mozzarella, un vino espumoso es una excelente opción. Las burbujas ayudan a descomponer la grasa, mientras que las notas aromáticas típicas del espumoso complementan el crujiente palito de queso.
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Maridajes específicos para aperitivos
- Alitas de pollo Spicy Buffalo: Un Riesling ligeramente dulce. Los taninos del Riesling complementan el picante mantecoso de la salsa.
- Palitos de mozzarella: Un vino espumoso. Las burbujas ayudan a descomponer la grasa, y las notas aromáticas del espumoso complementan el sabor del queso.
- Pizza clásica de queso o pepperoni: Un Cabernet Sauvignon jugoso y con sabor a fruta. Esta uva de cuerpo medio juega con la acidez de la salsa de tomate y es una gran combinación para la mozzarella suave.
- Salsa de espinacas y alcachofas: Un Rosé versátil con toques de limón y hierbas. Los sabores brillantes y frescos del Rosé añaden profundidad al aperitivo.
- Palomitas de maíz: Una copa de Chardonnay. El maíz resalta los sabores a nueces del Chardonnay, y la riqueza del vino complementa el sabor de las palomitas con mantequilla.
La aventura personal del maridaje
Como hemos visto, las opciones de maridaje entre sándwiches y vino son infinitas. La clave del éxito está en equilibrar la intensidad del relleno con el carácter del vino. Sándwiches livianos con vegetales frescos piden vinos con buena acidez y poco tanino. Los más contundentes, con carnes y quesos maduros, necesitan tintos de mayor estructura.
No se trata de maridajes convencionales, pero es una combinación simple, práctica y adaptable a diversas circunstancias. Es fundamental servir el vino a la temperatura justa para potenciar cada bocado. La enología es una ciencia, técnica y arte que se perfecciona con el tiempo, y la aventura personal de descubrir nuevas armonías puede traer resultados inesperados. Sándwich y vino son, sin duda, un solo corazón.