Introducción: Los Garbanzos en tu Dieta
Los garbanzos son una de las legumbres que tienen proteínas completas, es decir, contienen todos los aminoácidos esenciales en buenas cantidades, y por lo tanto se consideran una buena fuente de proteínas. Pero no solo eso, también son ricos en fibra, cobre, ácido fólico, manganeso, calcio, hierro, ácidos grasos poliinsaturados (linoleico y linolénico), antioxidantes (selenio, beta-carotenos) y otros nutrientes interesantes como colina e isoflavonas.
Esta leguminosa se destaca por sus aportes nutritivos, gracias a sus proteínas de alto valor biológico y las grasas saludables, ¡son perfectas para completar la dieta diaria! Los garbanzos son unas legumbres muy versátiles y deliciosas, útiles para muchas recetas como cremas de untar (como el hummus), sopas, harinas para rebozar o hacer masas, ensaladas, cocidos, salteados, potajes, refritos, tortillas, cremas frías, y albóndigas vegetarianas, entre otros.

Cocinando Garbanzos Congelados Directamente
Si alguna vez te preguntaste cómo cocinar garbanzos congelados, te cuento que resulta tan simple que no lo creerás. No necesitas cocinar los garbanzos antes de usarlos, ya que puedes agregarlos directo a la receta que deseas preparar.
Sin embargo, es recomendable dejar que se templen un poco si piensas utilizarlos en una sopa o salteado. ¿Por qué? Porque de lo contrario alteras la temperatura de la cocción y la interrumpes, extendiendo el tiempo para cocinar los garbanzos y finalmente alterando la calidad de la semilla (nutrientes y aspecto).
Un secreto, si antes de agregar las legumbres a la olla con agua en ebullición, las colocas en un bol y le agregas del agua ya hervida, emparejas la temperatura. Es decir, los garbanzos tendrán la temperatura del agua al momento de agregarlos.
Los garbanzos congelados se pueden echar directamente a caldos, sopas, potajes, guisos y cosas así que vayan a estar cociendo un ratito. También se pueden descongelar dejándolos en un recipiente cerrado en la nevera o sumergiéndolos unos minutos en agua hirviendo. Si congelaste los garbanzos en casa, simplemente sácalos del congelador, luego sumérgelos en agua caliente o tibia-caliente (para apresurar el descongelado) sin retirarlos de la bolsa. Finalmente, cuando tengas lista la preparación, agrega los garbanzos descongelados según indique la receta.
Garbanzos con Huevo - Receta Fácil y Deliciosa
Cómo Congelar Garbanzos Cocidos en Casa
Si quieres tener siempre garbanzos a mano, puedes congelarlos. Es una excelente solución para cuando no tenemos tiempo o no tenemos olla exprés para cocinar garbanzos secos en el momento.
Preparación de Garbanzos para Congelar
- Cocción: Cuece una buena cantidad (lo que quepa en tu olla) siguiendo los pasos habituales para asegurar que queden tiernos (ver sección siguiente).
- Enfriamiento: Escúrrelos bien y enfríalos con agua corriente.
- Secado: Sécalos un poco con un trapo o papel de cocina.
- Almacenamiento: Mételos en bolsas de congelación o en un recipiente adecuado para el congelador.
- Congelación Inicial: Mételos al congelador. Tras 6-8 horas puedes moverlos para evitar que se peguen entre sí. Esto facilita tomar solo la cantidad necesaria en el futuro.
También puedes congelar los garbanzos solo remojados si eres de esas personas que se olvidan de dejar las legumbres en remojo. Para ello, remoja el paquete completo de leguminosas (el tiempo necesario), escurre muy bien, guarda dentro de una bolsa plástica (especial para refrigerar alimentos) y congela. Recuerda, cuando guardes la legumbre en la bolsa, extiende las semillas lo más posible y evita que queden aglomeradas, así posteriormente podrás descongelarlas fácilmente.
Consejos Clave para Garbanzos Tiernos (para congelar en casa)
Para asegurar que tus garbanzos caseros queden tiernos antes de congelarlos, es crucial el proceso de remojo y cocción, ya que cocinar legumbres requiere lograr una consistencia tierna y firme.
El Remojo es Esencial
El remojo y cocinado de los garbanzos y otras legumbres elimina muchos atributos indeseables, como la dureza, el sabor a legumbre seca, o los fitatos, inhibidores enzimáticos y algunos oligosacáridos que provocan gases. Para deshacernos de estos compuestos que no nos interesan, es importante:
- Remojarlos en abundante agua.
- Tirar el agua de remojo.
- Cocer en abundante agua hasta que estén bien hechos.
- Desechar el agua de cocción (aunque en potajes, guisos, etc., a veces se conserva).
Lo más usual es cocerlos antes de saltearlos, dorarlos, asarlos, triturarlos o comerlos directamente. Primero los tenemos que dejar en remojo de 8 a 10 horas en abundante agua para que se hidraten y se ablanden y reducir el tiempo de cocción. Remoja los garbanzos durante mínimo 8 horas y un máximo de 12. Todo depende de la calidad de los granos y la forma en que los remojes (en agua caliente o templada, con o sin bicarbonato).
La Importancia del Bicarbonato
Si vives en una zona de agua dura o muy dura, añade un poquito de bicarbonato al agua de remojo (1 gramo por litro de agua, aproximadamente). De esta manera tus garbanzos se ablandarán antes y mejor. También puedes añadir esa misma cantidad de bicarbonato en el agua de cocción para reducir un poquito más el tiempo (aproximadamente 20 minutos). Si vives en zonas de aguas blandas o muy blandas, no es necesario que hagas esto; de hecho, se te pueden abrir y despellejar los garbanzos si lo haces.
Cocción para el Congelado
Después del remojo, es recomendable cocerlos en olla exprés u olla a presión, porque los tendrás listos en 20-25 minutos frente a la hora y media o dos horas que puede tardar en olla normal.
- Coloca la olla express con suficiente agua al fuego. El agua debe cubrirlos por completo, incluso sobrepasarlos por 3 centímetros o algo más, siempre sin acercarse mucho al borde de la olla. Aplica fuego alto.
- Al hervir, si no remojaste los garbanzos previamente, agrega una cucharadita rasa de bicarbonato (aproximadamente 2,5 gramos); de lo contrario, puedes omitirlo.
- Incorpora los garbanzos escurridos.
- Elimina la espuma, antes de tapar la olla exprés.
- Cocina durante 20-25 minutos, contando el tiempo a partir del momento en que la válvula empieza a silbar (soltar vapor) o se mueve la palanca. Aplica fuego bajo, en ese momento. Recuerda, el tiempo de cocción puede variar según sea la calidad de los garbanzos y el tipo de agua usada.
- Agrega más agua a la olla si resulta necesario. El agua debe estar caliente, de lo contrario, detienes la cocción y lo alargas inútilmente.
Versatilidad de los Garbanzos Congelados en la Cocina
Una vez cocidos y listos para usar (ya sean comprados congelados o congelados en casa), estos garbanzos son ideales para recetas tan sencillas como el clásico hummus de garbanzos o, una vez que estén enfriados, hacer una ensalada, como una ensalada de garbanzos. Además, puedes recurrir a ellos para acompañarlos de arroz o pasta, convertirlos en crema de garbanzos o puré, o que sean una guarnición, ya sean garbanzos salteados o fritos.