Hacer pasta en casa no es nada difícil. Solo hay que tener los ingredientes necesarios y un poco de paciencia. Hoy os vamos a enseñar a hacer lasaña auténtica sin escatimar ni en el tiempo, ni en el cariño ni en la calidad de los ingredientes. Haremos la pasta totalmente a mano, con huevo, aunque si te resulta más fácil, siempre puedes utilizar una ya comprada. La masa es la clásica masa de pasta, a base de huevos y harina, y esta masa para lasaña es bastante sencilla de preparar.
Beneficios de la Pasta Casera
Al optar por la pasta casera, aseguras la máxima frescura y calidad de tu lasaña. Esto permite un control total sobre los ingredientes y la textura, lo que se traduce en un plato final mucho más jugoso y meloso al paladar, contribuyendo a una experiencia culinaria realmente auténtica y deliciosa.
Ingredientes Esenciales para la Masa
Para la receta básica de masa casera para lasaña, necesitarás los siguientes ingredientes:
- 200 g de harina (preferiblemente de Trigo "0000")
- 2 huevos grandes
- 1 pizca de sal
- 1 chorro de aceite de oliva

Paso a Paso: Elaboración de la Masa
Mezcla y Amasado
Existen dos métodos comunes para mezclar los ingredientes de la masa:
- Método del bol:
- Tamiza en un recipiente 200 g de harina.
- Añade 1 pizca de sal.
- Casca 2 huevos grandes.
- Añade 1 chorro de aceite de oliva.
- Remueve muy bien hasta integrar todos los ingredientes.
- Termina de hacer la bola con la mano.
- Método del volcán:
- Tamiza la harina sobre la mesa de trabajo y mezcla con la sal.
- Forma un volcán y echa los huevos enteros en el ‘cráter’.
- Echa con los dedos la harina hacia el cráter del volcán, procurando que no se salgan los huevos, hasta formar una masa uniforme de consistencia semejante a la del lóbulo de la oreja.
- Si la masa queda demasiado blanda, se añade más harina, y si queda dura, se añade agua.
Esta masa no hay que amasarla mucho. Solo integrar muy bien todos los ingredientes. Una vez formada la bola, la masa debe ser elástica.
El Reposo
Una vez que la masa está lista, envuélvela en papel film o tápala con un paño y déjala reposar unos 20 minutos (o mínimo media hora si tienes tiempo). Este descanso es necesario para que la masa esté relajada y se pueda trabajar sin problemas.

Estirado de la Masa
Antes de pasar la pasta por la máquina, estírala un poco con rodillo para facilitar el proceso. Si no tienes una máquina para hacer pasta, estírala completamente con el rodillo. El grosor de la pasta ideal es cuando empieza a transparentarse un poco o cuando es translúcida y puedes ver la sombra de tu mano a trasluz.
Divide el bollo de masa en cuantas láminas necesites. El tamaño de las láminas depende del diámetro de la fuente donde se vaya a preparar la lasaña posteriormente. Recorta las placas del tamaño de la fuente que vayas a utilizar.
La pasta fresca y el uso del rodillo. Segundo episodio de mi serie #PastaFresca.
Cocción de las Láminas de Lasaña
Una vez estiradas y cortadas, las láminas de pasta pueden utilizarse de dos maneras:
- Pre-cocción: En abundante agua con sal, cuece la pasta. Es recomendable cocerla en 2 tandas para que las láminas no se peguen unas con otras. Cuece la pasta aproximadamente 1 minuto (o 1-2 minutos). Luego, enjuágala con agua fría y colócala sobre un paño para que se seque.
- Directamente en el horno: También se pueden poner directamente la lasaña en la fuente sin cocinarla antes. En este caso, hay que asegurarse de que la preparación tenga suficiente líquido para que se cocinen mientras están en el horno.
Conservación de la Masa Casera
La masa casera para lasaña ofrece varias opciones de conservación para tenerla lista cuando la necesites:
- Pasta fresca: Si es pasta fresca, habremos de tener la precaución de consumirla antes de 3 días.
- Congelación: La mejor manera de conservar la masa para lasaña es congelando las láminas. Para hacerlo, te recomendamos apilarlas colocando separadores (o trozos de nylon / bolsa plástica) entre cada una. Esta es una opción bastante viable, así la tenemos lista cuando queramos usarla.
- Secado: Para hacer láminas de lasaña seca, que tienen mayor caducidad, hay que someterlas a una temperatura adecuada para que el secado no sea demasiado rápido y la pasta no se vuelva quebradiza y se rompa fácilmente. Por lo general, se secan en el horno a 90ºC entre 3 y 5 horas. Para obtener un óptimo resultado, lo mejor es secarlas a 65ºC entre 12 y 15 horas. La pasta seca aumenta su volumen hasta un 50% porque absorbe menos agua, y su tiempo de cocción es más o menos el doble que el de la pasta fresca.

Consejos Adicionales
Si quisieras hacer otra variedad de pasta, la masa es la misma, solo que se corta de manera diferente. Por ejemplo, la lasaña con pasta fresca de espinacas es una opción deliciosa. Para prepararla, puedes triturar la harina y las espinacas frescas en un procesador de alimentos antes de formar el volcán y añadir los huevos.
Hacer pasta fresca en casa es un proyecto muy gratificante. La base para una lasaña tradicional es un ragú sabrosón, una bechamel cremosa y, por supuesto, una buena pasta fresca.