El objetivo de un muro no estructural es disponer de paredes divisorias y resistentes. Si bien este tipo de construcción no es una labor sencilla, cualquier persona podría realizar este trabajo siguiendo los pasos correctos y dedicando pasión a ello. La construcción de un muro de bloques de hormigón es una tarea fundamental en la industria de la construcción, tanto para proyectos residenciales como comerciales.
1. Planificación y materiales
Antes de comenzar, es indispensable conocer el tipo de ladrillo o bloque con el que vamos a trabajar. Existen diversos tipos en el mercado: resistentes a la intemperie, con resistencia media y no resistentes. Para un trabajo casual, cualquiera de las tres opciones sirve.
Asimismo, es necesario distinguir entre un saco de cemento, hormigón predosificado y un mortero de pega. Se deben preparar las herramientas necesarias para el proceso y planificar cuidadosamente el sitio utilizando estacas de madera y cuerda de albañil para marcar las dimensiones y la ubicación del muro.

2. Preparación del terreno y cimentación
Una cimentación sólida es esencial para la estabilidad. Los pasos principales incluyen:
- Excavar una zanja a lo largo de la línea marcada con una profundidad y ancho adecuados.
- Rellenar la zanja con una capa de grava y compactar bien.
- Verter una base de hormigón y nivelarla.
- Ubicar estacas de madera en todos los vértices de la zanja y clavar dos tablas en los extremos para servir como postes indicadores.
3. Preparación de la mezcla y los ladrillos
Para realizar la mezcla de mortero, se debe verter el contenido total del saco en un recipiente estanco y mezclar con agua potable según la ficha técnica (generalmente, para 25 kilos de mezcla, se requieren 4 litros de agua). Es vital preparar e hidratar los ladrillos previamente, ya que los ladrillos secos le quitan humedad a la mezcla, afectando su resistencia, trabajabilidad y curado.
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4. Construcción del muro
El proceso de levantamiento debe realizarse con precisión:
- Colocar la primera hilera de bloques sobre la base de concreto, aplicando una capa de mortero y usando un mazo de goma para nivelar.
- Continuar levantando el muro hilera por hilera. Es fundamental colocar los bloques intercalados; si no se hace así, se genera un punto de falla produciendo grietas o asentamientos.
- Las capas de mortero entre filas deben tener entre 1,5 y 2 cm de altura.
- En caso de ser necesario, utilizar un cortador de bloques para realizar ajustes de tamaño.
Dependiendo de la altura y longitud, puede ser necesario incluir refuerzos de acero verticales en las juntas, asegurándolos con mortero. Finalmente, utiliza la paleta para suavizar las juntas de mortero mientras el material aún está fresco.
5. Curado y acabados
Cabe mencionar que no se puede realizar todo el proceso en un solo día. Los muros de albañilería se deben mantener húmedos durante al menos 7 días y evitar la exposición directa al sol, especialmente en días calurosos. Esto evita que el mortero se seque demasiado rápido y se agriete.
Si el objetivo es pintar el muro, la preparación de la superficie es clave. Se deben reparar agujeros o fisuras con pasta muro y lijar las imperfecciones. Si existe pintura vieja que se desprende, esta debe rasparse. Para asegurar una terminación profesional, se recomienda aplicar un primer o sellador, lo cual mejora la adherencia y reduce la cantidad de manos de pintura necesarias para obtener un color uniforme.