El tomate es un gran alimento lleno de antioxidantes y es muy versátil, permitiendo su consumo de diferentes formas. Los tomates o jitomates son frutas versátiles y nutritivas que forman la base de innumerables recetas culinarias.
Saber cómo hervir jitomates es una práctica común en la cocina. Esto se debe a que la piel puede resultar ligeramente amarga y contribuir a una textura menos suave en ciertos platillos. Al retirar la cáscara, se logra una salsa más refinada y una textura homogénea, ideal para preparaciones como salsas y guisados.

Preparación Inicial del Tomate
1. Lavar y realizar el corte en cruz
Para iniciar, es fundamental lavar el tomate. Con un cuchillo de pelar o un cuchillo afilado, haz un corte pequeño en forma de cruz en la base de cada tomate. Este corte facilitará enormemente el proceso de pelado posterior.
Proceso de Hervido o Blanqueado
2. Poner el agua a hervir
Pon una olla con agua a hervir. La cantidad de agua debe ser suficiente para cubrir completamente los tomates.
Como pelar tomates en 2 minutos Truco
3. Sumergir los tomates
Una vez que el agua esté hirviendo o a punto de hervir, sumerge los tomates cuidadosamente. Sumergirlos en agua hirviendo (o a punto de hervir) durante al menos un minuto. El tiempo de cocción puede variar, deja que los tomates durante hasta tres minutos, o ajusta el tiempo según tus necesidades y la madurez de los tomates. La piel comenzará a aflojarse y a desprenderse ligeramente por el corte en cruz.
Enfriado Rápido (Choque Térmico)
4. Preparar un baño de agua helada
Mientras los tomates se blanquean, prepara un bol grande con agua helada y cubitos de hielo. Este paso es crucial para detener la cocción y facilitar el pelado.
5. Transferir los tomates al agua helada
Usa un cucharón de agujeros para pasar los tomates blanqueados a este bol con agua helada. Pasarlos por agua fría evita que se sigan cocinando. Tan pronto como los tomates estén fríos, sácalos del agua helada y estarán listos para pelar.
Pelado Sencillo y Rápido
6. Retirar la piel
Verás que la piel se desprenderá suavemente. Desde el corte en cruz, tira de la piel; se soltará rápidamente y con facilidad. ¿Ves lo que pasa cuando los sacás del agua, debajo de la cruz? Tirás de ahí y listo. Si es necesario, puedes ayudarte con el cuchillo de pelar. ¡Ahora tienes tomates perfectamente pelados, listos para ser utilizados en tus deliciosas salsas, cremas o cualquier receta que requiera una textura fina!