Cómo hacer salsa de tomate chino

La salsa de tomates chinos, también conocidos como tamarillos, es una preparación exquisita, ligeramente picante e ideal para picoteos y para acompañar nachos, doritos, papas fritas o cualquier otra botana. Es muy fácil y rápida de hacer.

Imagen de tamarillos (tomates de árbol)

Origen y características del tomate chino (tamarillo)

El tamarillo, también llamado “tomate de árbol”, es originario de los Andes peruanos y se cultiva en países tropicales de Latinoamérica. De la familia de las patatas y los tomates, tiene un sabor agridulce y ligeramente amargo. Los tomates chinos, esos tomates medios ovalados, son originarios de Los Andes y tienen un sabor un poquito más amargo que los tomates comunes. Por lo tanto, el resultado final de la receta cambia por completo si los reemplazamos. Se pueden encontrar en ferias y supermercados.

Su punto óptimo de maduración es cuando la piel cede a la presión y es roja completamente. Son muy sensibles a los golpes, por ello se recolectan uno a uno y se envasan en alveolos. Su temperatura de conservación óptima es de 4ºC, siendo la de maduración los veinte grados.

Infografía sobre las características del tamarillo

Receta de salsa de tomate chino (tamarillo)

Ingredientes

  • 15 Tomates chinos (tamarillos)
  • 1 Aceite (del más pequeño)
  • 2 Dientes de ajo
  • 1 Cucharadita de comino
  • 3 Cucharadas de ají en pasta
  • 1 Taza de cilantro
  • Sal
  • Comino (adicional, a gusto)

Preparación

  1. Cocer los tomates durante unos 15 minutos con suficiente agua hirviendo como para taparlos.
  2. Una vez cocidos, colar el agua y sacarles la cáscara.
  3. Luego licuar los tomates junto con los dientes de ajo pelados, el cilantro, el ají, sal y comino a gusto hasta que quede con la consistencia de una pasta.
  4. Dejar reposar y consumir una vez fría con tus platos favoritos.

Notas y variaciones

Si deseas que la salsa sea más picante, puedes agregar más ají en pasta o incluir más dientes de ajo.

Con un kilo de tamarillos nos salen unos cuantos botes de conserva, lo justo para tener salsa durante todo el año, para el día que queramos acompañar una carne o un pescado con algo distinto.

Salsa de tamarillos dulce y especiada

Esta salsa de tamarillos dulce y especiada es ideal como acompañamiento de carne de pollo o pescado blanco. Para prepararla, sigue estos pasos:

  1. Comenzar pelando los tamarillos, lo que puede hacerse escaldándolos unos minutos en agua hirviendo o pelándolos con un cuchillo.
  2. Picarlos en cuartos, con precaución, pues al cortarlos tiñen de rojo y es dificilísimo de limpiar.
  3. Ponerlos en una olla con fondo grueso, picar la cebolla menuda y añadir a la olla.
  4. Cocer durante media hora a fuego bajo con la tapa de la olla puesta, removiendo de cuando en cuando para que no se nos pegue.

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Pasta de tomate casera: una alternativa versátil

Cada verano que plantamos huerto, a menudo hay más tomates de los que se pueden usar. Después de hacer un montón de salsas y sopas, siempre es buena idea aprovechar lo que sobra. La pasta de tomate es tomate cocido y reducido hasta obtener una textura espesa y un sabor muy concentrado. Es un ingrediente secreto que realza el sabor de casi cualquier receta. Lo mejor es que no necesitas utensilios especiales ni herramientas de conserva. Una vez que la pruebes, no querrás volver a usar la pasta de tomate que compras en el supermercado.

Hacerla tú misma te permite saborear algo más fresco, sin conservantes ni aditivos, y también te ahorras los envases que no necesitas. Tienes varias formas de hacerla: puedes cocinarla en la encimera, hornearla, o usar una olla lenta. Añadir otros ingredientes es totalmente opcional.

Foto de pasta de tomate casera en un frasco

Selección de tomates para pasta de tomate

Se recomienda usar tomates Roma o los llamados tomates para salsa, porque tienen más carne, menos semillas y menos agua. Si usas tomates normales del huerto o del mercado, también quedará deliciosa.

Métodos de preparación

1. Preparar y triturar

Lava bien los tomates, quítales los tallos y córtalos en trozos. Tritúralos en la licuadora o procesador de alimentos hasta obtener un puré uniforme. Si deseas, puedes añadir pimiento rojo u otras verduras antes de triturarlos. En lugar de pelarlos, triturarlos directamente en la licuadora o procesador de alimentos es mucho más rápido.

2. Colar

Coloca un colador fino o un pasapurés sobre una olla grande (o sobre el recipiente de una olla lenta). Vierte el puré y presiona con una cuchara o espátula hasta que solo queden las pieles y semillas. Repite con el resto de los tomates.

Hay quien prefiere cocinar la salsa con las pieles y las semillas y colarla al final. Sin embargo, al dejarlas, la salsa puede quedar un poco más amarga. La verdad, es mejor cuando el sabor es más limpio y la textura es suave.

3. Cocinar (elige un método)

Después de colar tu puré de tomate, cocínalo hasta que se evapore el agua. Puedes hacerlo en la encimera, en el horno, o en una olla lenta.

  • En la encimera/estufa: Cocina a fuego bajo, removiendo de vez en cuando hasta que espese. Reduce el fuego hacia el final para evitar que se queme. Este es el método más tradicional y preferido por muchos.
  • En la olla lenta: Cocina a fuego bajo sin tapa, removiendo de vez en cuando, hasta que espese y tenga un sabor intenso. Si prefieres no estar pendiente, la olla lenta es una excelente opción.
  • En el horno: Extiende la mezcla en una bandeja con borde y hornea a 90-110 °C (200-225 °F). Remueve de vez en cuando hasta que alcance la consistencia deseada. Hay quienes prefieren dejar la puerta del horno un poco abierta para que se escape el vapor, pero para algunos no es necesario.

Almacenamiento y conservación

La pasta de tomate casera se conserva mejor que la salsa porque tiene menos agua. Lo ideal es congelarla en pequeñas porciones, para poder usar solo lo que necesites. Los cubos cuadrados encajan perfectamente en las bolsas para congelar, sin dejar espacios vacíos. Si prefieres envasar tu pasta de tomate, también es posible hacerlo de forma segura, siempre que tenga suficiente acidez.

Duración de la pasta de tomate casera:

  • En la nevera, dura alrededor de una semana si no está muy espesa.
  • Si la has reducido bien, puede durar dos o tres semanas.
  • Para conservarla más tiempo, congélala en cubitos. Así puede durar hasta un año.

Consejos adicionales

  • Cocina a fuego lento.
  • Omite el aceite si planeas congelarla.
  • Para acelerar el proceso, puedes retirar las partes con más semillas antes de triturar.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar tomates cherry? Sí, pero son más acuosos y un poco más dulces. Así que necesitarás cocinarlos más tiempo para lograr la misma consistencia.

¿Puedo saltarme el paso de colar los tomates? Puedes hacerlo, pero la pasta quedará menos suave y puede tener un sabor ligeramente amargo por las pieles y semillas.

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