Vivir con gastritis crónica puede ser un reto diario. Los dolores estomacales, la acidez constante o la sensación de llenarse con muy poca comida pueden hacer que sentarse a la mesa se convierta en un momento de tensión. Sin embargo, seguir una alimentación adaptada puede marcar una enorme diferencia para aliviar estos síntomas.
¿Qué es la Gastritis?
La gastritis es la inflamación del revestimiento del estómago y puede ser aguda, cuando se presenta durante un corto periodo de tiempo, o crónica, si se prolonga durante meses o años. A diferencia de la gastritis aguda, que aparece de forma puntual, la crónica se mantiene en el tiempo y se produce por enfermedades autoinmunes o por el mantenimiento de una gastritis aguda no tratada. En el lenguaje coloquial suelen utilizarse ambos términos como sinónimos.
Esta inflamación del estómago causa, en las personas que la padecen, dolor en la parte superior del vientre o del estómago, náuseas y, en ocasiones, vómitos. Todo esto se traduce en una falta de apetencia y de ganas de comer porque ante cada comida nos preguntamos cómo nos vamos a encontrar luego. Cada persona experimenta la gastritis de forma diferente, pero hay algunos síntomas comunes: ardor en la parte alta del abdomen, dolor, pesadez después de comer, eructos frecuentes, náuseas e incluso vómitos.
Según Leire Ezquer, dietista-nutricionista y miembro de la Academia Española de la Nutrición y Dietética, la gastritis se asocia a síntomas como "ardor de estómago, sensación de hinchazón o digestión lenta tras la ingesta. También pueden producirse náuseas e incluso vómitos". Pasar por una gastritis no es, ni de lejos, una experiencia agradable; "las náuseas, la pesadez, la hinchazón o los vómitos pueden manifestarse durante varios días".
Las consecuencias a largo plazo de la gastritis crónica son, entre otros, el déficit de alguna vitamina, como la B12, porque se necesita una buena función gástrica para que sea absorbida, o la anemia producida por la falta de esta vitamina, que afecta a la producción de glóbulos rojos.

Causas y Factores de Riesgo de la Gastritis
La gastritis crónica puede estar relacionada con infecciones por Helicobacter pylori, uso continuado de ciertos medicamentos, consumo de alcohol o simplemente con una alimentación inadecuada. Una de las causas más habituales de la gastritis es la infección por una bacteria llamada Helicobacter pylori que se transmite de persona a persona. En países desarrollados esta bacteria podría estar infectando al 50% de la población, aunque solo el 15% de ellos desarrollan la enfermedad, lo que hace ver que está muy influenciada por factores genéticos o ambientales como la comida o el hábito de fumar. Es importante saber que la bacteria Helicobacter pylori es muy resistente y no desaparece por sí sola; para tratarla es necesario seguir un tratamiento que incluya antibióticos específicos. No todas las personas infectadas con esta bacteria van a desarrollar gastritis.
De todos modos, esta no es la única causa de gastritis, sino que hay otras como:
- Tomar de manera continuada determinados medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), por ejemplo, la aspirina o el ibuprofeno.
- Consumir demasiado alcohol. Esta sustancia irrita y va erosionando la mucosa estomacal, además de favorecer la secreción de ácido por el estómago, lo que la convierte en un factor de riesgo para padecer gastritis crónica.
- Trastornos autoinmunes como la anemia perniciosa.
- El estrés o la ansiedad elevada, ya que aumenta los ácidos gástricos y provoca lo que se denomina gastritis nerviosa.
- El abuso de comidas copiosas, muy pesadas o picantes.
- Las infecciones alimentarias.
- El tabaco.
- Otras infecciones virales (citomegalovirus o herpes simple).
Se debe tener en cuenta que en muchos casos las causas o las situaciones que provocan la gastritis se dan de manera conjunta y se potencian unas a otras. Por eso, si hemos padecido anteriormente gastritis o la sufrimos actualmente, hemos de evitar al máximo estos factores para prevenir una posible recaída o evitar que se mantenga esta situación, lo que puede llevar a crear hemorragias o un aumento de la posibilidad de padecer cáncer gástrico. El estómago se encuentra protegido del ácido gástrico y las enzimas, aún así, el consumo de alcohol, los medicamentos, el tabaco y la comida irritante como el chile, el vinagre y las grasas, sumado a los malos hábitos y estados de ánimo como el estrés, pueden aumentar la producción de ácido gástrico, lo que contribuye a dañar la mucosa estomacal.
Principios de la Dieta para la Gastritis
Para ayudar a mejorar esta situación, seguir una alimentación adaptada puede marcar una enorme diferencia. En general, se recomienda optar por alimentos suaves, poco condimentados y fáciles de digerir. Evita cualquier alimento que pueda irritar la mucosa del estómago. La dieta para la gastritis debe ser fácil de digerir. Es importante destacar que la dieta para la gastritis varía según la persona, ya que la tolerancia a diferentes alimentos no es la misma para todos. No limites por la gastritis tu dieta más de lo necesario; piensa que debes seguir estas recomendaciones, pero siempre pensando en tus tolerancias personales. Intenta que tu dieta, dentro de sus restricciones, sea lo más variada y completa posible. Además, si vas mejorando, deberás ir introduciendo de manera progresiva más alimentos en tu dieta.
Uno de los errores más frecuentes es saltarse comidas o hacer ayunos largos, ya que esto puede irritar aún más la mucosa del estómago. También es importante moderar el consumo de productos integrales, que aunque saludables, pueden ser demasiado agresivos en momentos de brote.
Hábitos Alimenticios Clave
Si eres una de las personas que padece gastritis, debes conocer ciertas pautas a seguir en tu vida diaria y ciertas recomendaciones alimentarias encaminadas a facilitar las digestiones y a evitar los alimentos irritantes o excitantes que favorecerán malas digestiones y molestias:
- Intenta comer de manera fraccionada unas 4-5 veces al día. Reduce el volumen de cada comida.
- No hagas comidas copiosas ya que esto hará que tengas digestiones lentas y pesadas, haciendo que tu estómago deba trabajar más. Evita las grandes comidas y, especialmente, aquellas con más grasa como guisos o fritos.
- Tómate tu tiempo para comer. Come despacio y mastica lentamente para que tu estómago tenga que trabajar menos y se facilite la digestión.
- No te vayas a dormir justo después de cenar. Intenta cenar 2-3 horas antes de acostarte y, si tomas algo posteriormente, que no sean alimentos sólidos.
- Evita las temperaturas extremas (tanto calientes como frías) en tus comidas, ya que esto potenciará la irritación.
- Mantener horarios regulares, evitar el estrés y dormir bien son también claves para tener una digestión tranquila. Si eres una persona nerviosa o sufres estrés, fomenta actitudes y terapias relajantes (yoga, meditación, plantas relajantes).
- Si fumas, deja de hacerlo. Si no te ves capaz, busca asesoramiento, tu situación mejorará considerablemente.
Formas de Cocción Recomendadas
La forma de cocinar es casi tan importante como los alimentos en sí. Tan importantes son los alimentos que incluiremos en nuestra dieta para la gastritis, como las técnicas de cocción que empleemos. La recomendación general es optar por aquellas que utilicen poca o nada de grasa:
- Lo ideal es preparar los platos al vapor, hervidos o al horno, evitando las frituras o los rebozados.
- Escoge las preparaciones suaves (hervido, horno, papillote, etc.) ante el resto de preparaciones culinarias que aumentan el contenido de grasa.
- Es importante notar que los alimentos deben prepararse hervidos, al horno, a la plancha o al grill. ¡Vigila con los alimentos tostados o a la plancha! Si cocinamos los alimentos a la plancha, "es importante no llegar a dorarlos demasiado o quemarlos. Lo que podía ser una buena opción de comida baja en grasa, pasaría a ser un alimento con sustancias irritantes para la mucosa". Las partes quemadas son irritantes y muy posiblemente te generarán malestar.
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Alimentos Recomendados y a Evitar
Ahora que conocemos las recomendaciones generales, vamos a traducirlas en los alimentos que debemos evitar y en los que podemos incluir en nuestra dieta para la gastritis.
Lácteos
- Evitar: Los lácteos ricos en grasa como la nata, los quesos curados o la leche entera.
- Incluir: Leche desnatada o semidesnatada, queso fresco o yogures desnatados. Los lácteos como leche descremada, yogur natural y quesos blancos, como ricotta, cottage o cuajada light, suelen ser bien tolerados. Si tu situación mejora puedes tomar moderadamente algún postre lácteo como las natillas o el flan.
Verduras y Hortalizas
- Evitar: Ciertas personas pueden presentar una mala tolerancia personal a las verduras flatulentas (alcachofas, col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, pimiento, pepino, cebolla y ajos) o a los alimentos ácidos como el tomate. Si se consumen crudos y causan molestias, cocínalos hervidos o en puré. Aumenta el consumo de frutas y verduras, aunque hay algunas como la col, coliflor, alcachofas o verduras crudas que pueden resultarte de digestión más molesta.
- Incluir: Se pueden consumir vegetales como calabacín y zanahoria, siempre cocidos, sin cáscara ni semillas. En general, Leire Ezquer recuerda aquello de tomar al menos 5 raciones de frutas y hortalizas al día. No olvides incluir en tu dieta el consumo de frutas y verduras que te aportarán antioxidantes, vitaminas del grupo B y fibra.
Frutas
- Evitar: Las frutas poco maduras y los cítricos (naranja, limón, kiwi) por su elevada acidez irritante de la mucosa gástrica, al menos en fase más aguda de gastritis.
- Incluir: Es recomendable que el consumo de frutas lo hagas en forma de fruta madura, al horno o en compota. Frutas preferentemente sin cáscara y sin semillas y, si es posible, cocidas o trituradas, como manzana, pera, papaya, guayaba, durazno, melón, sandía o plátano. La tolerancia a las frutas varía de una persona a otra, por lo que es importante conocer cómo reacciona el cuerpo a cada tipo de fruta.
Cereales, Tubérculos y Legumbres
- Evitar: La bollería y pastelería como galletas con chocolate, croissants o bollos. Estos son alimentos de baja densidad nutricional y altos en azúcares y grasas poco saludables, a veces en cantidades muy altas. En momentos de brote, el consumo de productos integrales, aunque saludables, puede ser demasiado agresivo.
- Incluir: El arroz y la patata suelen ser bien aceptados. Los carbohidratos como el arroz blanco, pasta, camote (batata), calabaza (auyama), pan blanco y papa pueden incluirse en la dieta sin problemas; suelen tolerarse bien, siempre y cuando se cocinen con poca grasa. Las legumbres, por su parte, se recomiendan en cocciones suaves y si sientan mal se deben pasar por el pasapurés para quitarles las “pieles” que, por su alto contenido en fibra, pueden crear molestias.
Pescados, Carnes y Huevos
- Evitar: Las carnes grasas como la ternera o el buey y los embutidos. La carne roja, por su contenido en grasas, y las procesadas (embutidos, fiambres, salchichas, etc.) además de la grasa, por la sal y especias como el pimentón o la pimienta, pueden irritar la mucosa. Enlentecen el vaciado gástrico, lo que significa que el alimento tarda más tiempo en pasar del estómago al intestino y retrasa la digestión; es lo que solemos denominar ‘alimentos que nos caen pesados’.
- Incluir: Puedes consumir carnes blancas como el pollo o el pavo, huevo y embutidos tipo jamón dulce, pechuga de pavo y, según la tolerancia, el pescado blanco y el jamón serrano.
Bebidas
- Evitar: Las bebidas estimulantes de la secreción gástrica o que empeoran la digestión como el café (aunque sea descafeinado, aumenta la secreción gástrica), el té, el alcohol, las bebidas de cola o las bebidas con gas. Olvídate del tabaco.
- Incluir: El líquido de consumo preferente será el agua y también podemos tomar caldos suaves desgrasados. Puedes sustituir estas bebidas por infusiones suaves (hinojo, manzanilla, melisa, hierba luisa o romero) o, consumidos con moderación, zumos no cítricos.
Otros Alimentos y Condimentos
- Evitar: Las salsas grasas o a base de nata, los condimentos picantes, los cubos concentrados saborizantes, el chocolate y los alimentos preparados en escabeche. Todos ellos estimulan la secreción gástrica o dificultan la digestión. Evita los alimentos ricos en sal o en azúcar. Los alimentos picantes suelen irritar la mucosa del estómago y el intestino.
- Incluir: Se recomienda, para cocinar, consumir aceite de oliva o de semillas antes que mantequillas o margarinas. No hay que eliminar las grasas de la dieta, pero sí, consumirlas con moderación.

Recetas y Planificación de Comidas para la Gastritis
Con una dieta adecuada y un menú adaptado, puedes reducir la inflamación, aliviar los síntomas y volver a disfrutar de tus comidas sin miedo. Una buena alimentación puede ayudarte a mejorar mucho tu salud y a mejorar tus síntomas de gastritis, pues se basan en platos bajos en grasa, con fibra adecuada y muy naturales.
Lo ideal es que la persona lleve un diario de alimentos, es decir, un registro detallado de los alimentos y bebidas consumidos cada día, para identificar cuáles son los que empeoran los síntomas de la gastritis. Esto es clave para personalizar la dieta, ya que la tolerancia varía de un individuo a otro.
Ejemplo de Menú para Gastritis
La experta nos propone un menú tipo con 5 comidas para casos de gastritis. Por ejemplo:
- Desayuno: Avena cocida con manzana rallada.
- Comida: Arroz blanco con calabacín y pechuga de pollo hervida.
Hay días en los que los síntomas se intensifican. Si sientes acidez, puedes optar por comidas más líquidas como caldos, purés o cremas suaves. Tras una noche en la que nos hemos pasado con la comida, conviene dar un descanso a nuestro estómago; una manzana asada hecha en el microondas puede ser una primera comida apetecible y fácil de preparar.
Preparación de Platos Suaves
Para preparar tus platos, es fundamental elegir ingredientes frescos y cocinarlos de la manera más sencilla posible. Por ejemplo, para verduras:
- Lava y desinfecta los ingredientes.
- Pon a hervir agua en una cacerola, añade la zanahoria y 5 minutos después, suma las calabazas. Cocina hasta que estén tiernas.
- Pueden consumirse solas, en puré o como acompañamiento.
Consideraciones Importantes y Cuándo Buscar Ayuda Profesional
Cualquier alteración en tu aparato digestivo como la gastritis puede tratarse por medio de la alimentación. En caso de presentar trastornos gastrointestinales, realiza cambios en tus hábitos que disminuyan estos molestos síntomas y te permitan recuperarte. Una vez superada la crisis de la gastritis, es importante reintroducir gradualmente en la dieta los alimentos ricos en fibra, tales como vegetales crudos y con cáscara (como pepino, lechuga y berro), alimentos integrales (como arroz, pasta y pan integral), semillas de linaza, ajonjolí y chía, legumbres (como frijoles, garbanzos y lentejas), frutos secos (como nueces, cacahuates y almendras) y frutas con cáscara (como manzana y pera).
Si tus síntomas persisten a pesar de llevar una buena alimentación, si hay pérdida de peso, sangrado digestivo o vómitos recurrentes, es fundamental acudir a un médico o nutricionista especializado. Además de todas estas recomendaciones, es importante realizar el tratamiento médico indicado por el gastroenterólogo.