La icónica imagen del Viejito Pascuero (o Santa Claus) vestido de rojo, con su característica barba blanca y expresión amable, es hoy un símbolo universal de la Navidad. Existe una teoría muy extendida que sugiere que Coca-Cola inventó a este personaje. Sin embargo, la realidad histórica es más compleja: si bien la multinacional fue fundamental para su estandarización global, el personaje tiene raíces que se hunden en siglos de tradición.

El origen histórico: de San Nicolás a Santa Claus
Santa Claus tiene sus raíces en San Nicolás de Bari, un obispo cristiano del siglo IV conocido por su generosidad. La tradición cuenta que ayudó a tres jóvenes humildes regalándoles dotes en sus calcetines, origen de la actual bota navideña. A lo largo de los siglos, esta figura evolucionó en Europa, especialmente en los Países Bajos como «Sinterklaas», y en el folclore escandinavo, donde a menudo se le representaba con un aspecto de gnomo o duende, vestido frecuentemente de verde.
En el siglo XIX, la élite de Nueva York comenzó a convertir esta festividad en una tradición familiar. Fue el poema de Clement C. Moore, «Una visita de San Nicolás» (1823), el que definió rasgos clave: un personaje regordete, bonachón y con barba blanca. Posteriormente, el ilustrador Thomas Nast (década de 1870) consolidó en sus dibujos para Harper’s Weekly aspectos como el cinturón ancho, las botas y la incursión del color rojo, aunque todavía conservaba un aire de duende travieso.
1931: El papel decisivo de Coca-Cola y Haddon Sundblom
A principios de la década de 1930, Coca-Cola buscaba formas de impulsar sus ventas durante los meses de invierno. La empresa contrató al ilustrador estadounidense de origen sueco Haddon Sundblom para rediseñar al personaje. El objetivo era crear una figura más cálida, humana y amigable que conectara con el público familiar.
Sundblom realizó cambios fundamentales:
- Humanización: Eliminó los rasgos de duende, otorgándole una estatura de 1,80 metros y basándose en los rasgos de un vendedor jubilado llamado Lou Prentice.
- Identidad visual: Integró de forma definitiva los colores corporativos de la marca: blanco y rojo.
- Contextualización: Sustituyó la pipa por la botella de refresco y lo ubicó en escenas hogareñas, interactuando con niños o junto al árbol de Navidad.

Más que publicidad: el impacto cultural
El éxito de la campaña fue tal que la imagen de Sundblom se convirtió en la referencia universal desde 1931 hasta 1966. La marca logró vincular emocionalmente la figura del Viejito Pascuero con valores de alegría, generosidad y familia, trascendiendo fronteras. Con el tiempo, el impacto de esta estrategia se extendió mediante otros iconos, como la Caravana de Navidad -desfiles de camiones iluminados iniciados en 1995- y la famosa campaña de los osos polares, que debutaron en 1993.
La controversia de la comercialización
A pesar de su éxito, la relación entre Coca-Cola y Santa Claus no ha estado exenta de críticas. Algunos analistas argumentan que la intensa comercialización de la festividad ha desvirtuado el significado original, centrando la Navidad en el consumo. Sin embargo, para millones de personas, el Viejito Pascuero sigue representando un lazo amoroso y un símbolo de unidad que atraviesa barreras generacionales y culturales.
| Elemento | Influencia en la imagen |
|---|---|
| San Nicolás (Siglo IV) | Origen de la generosidad y el regalo. |
| Thomas Nast (1870) | Popularización del traje rojo y la figura rechoncha. |
| Haddon Sundblom (1931) | Humanización, escala real y estandarización visual. |
| Coca-Cola (Actualidad) | Consolidación como embajador global de la marca. |
El Día que Coca Cola Cambió la Navidad Para Siempre | Documental
Hoy, el Viejito Pascuero es un ícono cuya conexión con Coca-Cola sigue siendo fuerte. Aunque la marca no "inventó" la figura, su labor publicitaria fue el catalizador definitivo para que el Santa Claus moderno se instalara en el imaginario colectivo como el rostro entrañable de la temporada festiva.